Poemas de Begoña Abad (VII)

Hoy tengo tiempo de amasar
con las manos algo doloridas
mi propio pan y un poco más
por si te aceras a la casa.
Hoy sacaré un rato para subir a la fuente
y a lo mejor bajar al río chico
a mirar las berrañas.
Limpiaré el barro de mis botas,
también con mis manos doloridas,
antes de subir las escaleras
de la casa de Salvia
que ha decidido marcharse en paz,
no quiero manchar lo que dejó limpio.
Hoy tengo que sacar un rato
para cantar un mantra dulce
a la puesta de sol, como hice a su salida,
y unos minutos de oración
mientras te acaricio el cuerpo cansado.
Hoy contaré las veces que doy gracias
por los besos que dejaste
ordenados en la alacena
y añadiré alguno para que no nos falten.
Otro día que no podré acudir a
las jornadas de poesía de la capital.

Ilustración; Zinaida Serebriakova, “Campesina con ollas”

Cuando la ola sabe que es mar
no necesita crecerse por encima de él,
ni necesita mover toda la arena de la playa,
le basta con batir en el instante
y retirarse después a formar parte
del todo al que pertenece.
Cuando la luciérnaga sabe que es luz
no necesita crecer por encima del sol,
ni necesita alumbrar toda la oscuridad,
se instala en mitad de un todo
que no alcanza a ver y alumbra
mientras dura la noche.
Ambas, la ola y la luciérnaga,
viven el gozo y la plenitud
como si fueran eternas.
Porque lo son.

Ilustración: Katsushika Hokusai, “la gran ola de Kanagawa” (1833)

POESÍA Y DIGNIDAD

Voy a cumplir sesenta años.
De los sesenta, más de cuarenta
sólo era eso que en el DNI
ponía, de profesión, sus labores.
Los últimos catorce
he trabajado de portera
en una finca urbana.
Cuando friego, lo hago con dignidad
y cuando termino la tarea,
en ese mismo lugar,
escribo poemas
para defender la dignidad
de los más invisibles,
por si los que la perdieron
entre visas oro y el brillo del poder
quieren hacerles creer
que no tienen derecho a ella.
Cuando miro a los ojos,
cuando hablo, respiro o lloro,
lo hago también con dignidad.

Ilustración de Richard Burlet

Anuncis

poemas de amor, versos húmedos (76)

Mirarte como se miran
las iglesias abandonadas
y las exposiciones
de vagones antiguos.
Temerte como se teme a un vampiro
inmune al sol
o a los amantes que ya no nos aman,
ni nos esperan,
ni nos temen.
Quererte como al primer amor,
o al último.
Quererte siempre.
Para siempre
Y no quererte nunca.

Autor: Nuria Otero

Fotografía de Danielle van Zadelhoff

 

RACIMO

El cuerpo me despierta.
Tú aún eres
un racimo al calor de la tarde,
enteramente duermes,
animal rendido,
y me llena la ternura
sin tu abrazo.
Sólo de verte así.

Autor: Esther Muntañola

Ilustración de Ramiro Ramírez Cardona

Siempre es octubre cuando te pienso
y ahora te pienso.
¿Por qué me quitaste la ropa?
¿Sabías entonces
que me quitabas el miedo
y que todos los octubres serían caleidoscopios?

Autor: Begoña Abad

Ilustración de Erica Hopper

Desmontando el amor romántico

Ella le llamaba príncipe.
Él le llevaba el desayuno a la cama
con una nota que decía:
” te quiero princesa”
Cuando el juego termine,
los dos serán reales.

Autor: María del Pilar Gorricho del Castillo

Ilustración de David Hockney

Dormida

Te buscaré en todas
mis vidas,
aunque a veces
tenga que estar
dormida.

Autor: Marisa Béjar

Fuente original: http://laplumambejar.blogspot.com.es/2017/04/

Ilustración de Anka Zhuravleva

La conquista

Sin saber a qué región llegabas
Penetraste en mi selva
Hablándome una lengua extraña
Cabalgaste mi tierra
Comiste mis frutos tropicales
Y probé de los tuyos
Sin conocer sus nombres.
Una vez doblegadas mis fronteras
Conquistaste sin pudor
Todos mis pueblos
Se exiliaron mis miedos
Y se inició la diáspora interior
De mis vacíos.
Hoy,
Flamea tu bandera
En el pico más alto de mi anhelo
Y desde allí observo
Como una multitud alborotada
Vocifera tu nombre
En el espacio abierto
De mi pecho.

Autor: Maria José Aldunate

poemas de amor, versos húmedos (69)

MORIR DE AMOR

alex-prunes-el-besoMorir de amor
al pie de tu boca

Desfallecer
la piel
de sonrisas

Sofocar
de placer
con tu cuerpo

Cambiar todo por ti
si fuera preciso

Autor: Mª Teresa Horta

Ilustración: Alex Prunés, “el beso”

pauline-boiteux-03QUE LE DEN AL POEMA

No he escrito en años
porque prefiero contemplarte a ti antes que a las páginas.

Pero lo que sería perfecto es
hacer un poema que llegase a ser la mitad de valiente
que tú cuando estás desnuda.
Lo intento un minuto:
Tu amor es mi metal; tus besos, mis remates.
Eres como el océano bajo la capa de vertido.

Que le den al poema.
Hay una cama aquí
y tú me quieres dentro.

Autor: Kate Tempest -Kate Esther Calvert-

Ilustración de Pauline Boiteux

EL PROFESOR

“Porque el deseo es una pregunta cuya
respuesta nadie sabe” (Luis Cernuda)

Guardo mis labios en el bolso
y, antes de entrar, me visto
con estos otros ojos
que miran desde lejos.
La piel vuelta cemento,
piedra, espinas.kenton-nelson-11
Todo es distancia ya,
incluso el roce.
Asesiné la tibieza
de camino hacia ti,
en el tercer peldaño.
Yace el cadáver del deseo
bajo un denso perfume
de fórmulas corteses.
Tranquilo,
el báculo del rey no caerá al suelo.
A salvo queda
tu minúsculo país de correcciones.
El profesor y la alumna,
las tablas de Moisés lo dejan claro,
nunca verán a un hombre, a una mujer,
cuando se miren.
Pero déjame, al menos,
reservarme el derecho
a saber que podríasilvina-berenguer-02
arrancarme uno a uno los botones
y, vestida de carne,
lamerte esta verdad que merodea.

Autor: Olalla Castro

Ilustración de Kent Nelson

Desliza tus dedos en mi espalda
dibujando un pentagrama
y sácame los acordes
para empezar a bailarte.

Autor: María Guivernau

Ilustración de Silvina Berenguer

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Si pudiera
secaría a besos
cada una de tus lágrimas.
Borraría con caricias
cada una de tus cicatrices.
Arrancaría de cuajo
cada puñalada recibida.
Te acunaría entre mis brazos,
aunque ni tú ni yo
tengamos edad para acunarnos.
Te susurraría al oído palabras dulces
que borraran los insultos,
que espantaran tus miedos.
Cubriría con flores tu cuerpo cansado
y velaría tu sueño
hasta desterrar tus pesadillas.

Pero la maldita distancia se interpone
y sólo puedo ofrecerte
estos pobres versos.

Autor: Silvia Cuevas-Morales

EL AMOR NUNCA ES IMPOSIBLE

ken-wong-03Entonces, como un soplo,
una hoja del árbol de los sueños
cayó a la piedra desnuda
y un temblor removió la tierra
hasta sepultarla para siempre.
El paso del tiempo,
como un sedimento oscuro y silencioso,
convirtió en milagro lo natural
y el leve peso de la hoja ausente
marcó el pedernal con su dentado borde
y aún perdura su forma original…
Hoy tu mano, una vez más,
ha quedado impresa en mi piel
y ha dejado su huella, un espacio vacío.
Cada vez que tu ternura me toca,
uno de mis órganos vitales
abandona para siempre su lugar
y yo me voy haciendo invisible.
Me pregunto cuántos espacios vacíos me contienen
y cuántos me quedan por vivir.

Autor: Begoña Abad

Ilustración de ken wong

 

las cuatro estaciones (70): verano. En la playa con Begoña

Dos relatos de Begoña Abad que se incluyen en su libro “CUENTOS DETRÁS DE LA PUERTA”:

ESCENA DE PLAYA 1

La mujer gorda, embutida en un traje de baño que parecía de neopreno, me recordaba a los leones marinos. Incluso podía adivinarle gruesos pelos en el bigote. Se había puesto abundante crema protectora y se había dejado caer en una toalla de colores chillones La sombrilla no era suficiente para tanta humanidad. Desde mi posición, veía su abultado vientre que rompía la línea recta del horizonte, como una enorme sandía negra. A su lado una bolsa vacía de patatas fritas grasientas y una pinta de cerveza del chiringuito, donde luego se comería una paella de marisco que había encargado. Yo no podía apartar la mirada de una hilera de sudor que recorría los pliegues de su cuello y desaparecía en el profundo canal que separaba dos voluminosos pechos deformados, a punto de salirse del bañador en un estallido monumental. De pronto, una gaviota atrevida se posó sobre la mujer y comenzó a picotearla con furia. También debió pensar que se trataba del cadáver de una gran ballena.

ESCENA DE PLAYA 2

Aquel espécimen no se había puesto traje de baño en las últimas décadas. Las turistas rubias del diminuto biquini rojo le miraban disimuladamente por encima de las gafas. Había llegado a las doce de la mañana, con una colchoneta de plástico y se había tumbado sobre ella. Su cuerpo, de un blanco lechoso, tenía aspecto de pez con el vientre hacia arriba, olvidado por la marea. Aún se le notaban las marcas del elástico de los calcetines. En contraste, mantenía una gorra que le daba aspecto de capitán de fragata en una película cómica. Ni cinco minutos habían pasado y se le escuchó un silbidito acompasado a modo de ronquido. Tres horas y media más tarde abrió los ojos, intentó incorporarse y lo hizo con la colchoneta pegada a su espalda a modo de bandeja para un cangrejo recién hervido, que era lo que ahora parecía. Para entonces la marea había bajado. El pobre hombre pez tuvo que caminar de aquella manera ridícula, para darse un baño que le despegara el plástico de la piel sin arrancársela a tiras.

Ilustraciones de Eric Fischl

Poemas de Begoña Abad (VI)

 

15181532_1256305274426692_2879847488775119048_nLa vida es un espacio
en el que perdonar
y en el que conseguir
ser perdonados.
Todo lo que ocurre en medio
carece de importancia
pero nos hace muy infelices.

 

Es fácil que con los años
almacenes dinero
y que con él te compres
una casita, un coche,
una finca, un caballo,
un yate, una mansión.
Es incluso probabledegas-frente-al-espejo-1889
que llegues a ser ministro
que te pases de listo
y compres un país.
A estas alturas del poema
es posible que tengas
damas en propiedad,
por eso me gusta tanto
seguir escribiendo versos
en los que comunicarte
que mis pestañas,
ya ves tan poca cosa,
andan sueltas,
que mis pies y mis manos
ya no te pertenecen
y que mi libertad
no está en venta.
Que no podrás tenerme en propiedad.

Ilustración: Edgar Degas, “frente al espejo” (1889)

Parir un poema en cuclillas.
No saber nunca donde poner la X en las encuestas.
No comprar lotería ni para la rifa de vivir del cuento.
Pasarme las horas vivas en un poemafrancoise-collandre-04
y llevármelo en el bolso por si lo olvido.
Dar conversación en lugar de limosna.
Querer tener un grillo hospedado en mi casa.
No evadir el capital, ni el miedo.
Decir lo que pienso y lo que siento,
o sea, vivir en pelotas en invierno.
Mirar a los ojos cuando hablo.
Tener bajo el colesterol y alta la adrenalina.
Estar, cuanto más sobria, más desinhibida.
Definitivamente, soy carne de cañón.

Ilustración de Francoise Collandre

ORDEN

Me enseñaron a ordenar los cajones,
la ropa de invierno y de verano,
los folios, las cuartillas,
los libros por orden alfabético.
Las fotos por fechas,oleg-sheludyakov-14
las cazuelas por tamaños,
las tazas de café, sólo, con leche…
Los cubiertos de carne, de pescado.
Las bebidas ligeras y las otras.
Las lejías, detergentes y los trapos
de usar para cristales
o para desengrasar alicatados.
Me enseñaron a ordenar mantelerías
A organizar maletas,
a mantener un frigo bien surtido
y a etiquetar debidamente el congelado.
Nadie me ha enseñado todavía
cómo se ordenan los besos
nadie debe saberlo, o lo callan.
He aprendido a solas, como se aprenden
todas las cosas que sirven para andar por la vida
en todo tiempo, a todas horas,
haga frío o calor,
estés acompañada o sigas sola.

Ilustración de Oleg Sheludyakov  

Begoña Abad versus Montserrat Gudiol. Poemas de El hijo muerto.

montserrat-gaudiol-11Estamos solos
con el hospital dentro.
Se nos ha quedado clavado.
La sala de espera
y el largo pasillo
que parece una vida
donde el final
se adivina cerca.
No queda nadie.
Todos se han ido.
Las otras mujeres
llevándose a sus hijos
a escondidas, sin mirarme,
porque les duele mi dolor.

montserrat-gudiol-02

Cuántas noches aún, en sueños,
me abro el vientre
para volverte a él.

montserrat-gaudiol-14

Al día siguiente
amaneció de nuevo
y el sol alumbró mi angustia.
Hacer las mismas cosas
que cuando estabas,
pero mis manos
no respondían igual
al estímulo feroz
de la vida.
Parecían un tren detenido
en el andén de un pueblo fantasma
en mitad de la noche.

poemas de amor, versos húmedos (57)

LLAMADA PERDIDA 

Vincent Giarrano - 01Entré a tu
habitación mientras
estabas de viaje,
recogí mis libros,
tiré tus píldoras,
me senté al borde
de la cama.

Esa no era tu casa,
ese no era tu techo,

era más bien
mi tumba.

Autor: Camila Belén Urenda

Ilustración de Vincent Giarrano

Fuente original: http://camurbia.tumblr.com/post/132282980118/llamada-perdida

Marina-Ginesta_2784832bHoy quisiera que alguien me salvara,
un héroe de la vida cotidiana,
un miliciano de las cosas sencillas,
un joven corazón sin cicatrices,
un amigo sin más,
un asidero, donde colgar mis miedos y mis penas.
Hoy quisiera que alguien sostuviera
entre sus manos fuertes y valientes,
toda mi cobardía hecha pedazos,
y me dijera ven, sencillamente,
sin aspavientos, sin falsos halagos,
empujando mi ánimo maltrecho
más allá de los versos,
de los libros inéditos,
de las palabras huecas.
Hoy quisiera que alguien me arrastrara
fuera de este refugio en el que habito,
me ayudara a limpiar las telarañas,
a colgar de una cuerda lo que ha de ser lavado:
las sábanas gastadas,
la tristeza baldía,
la yerma soledad de las derrotas…
Y después de tenderlo todo al viento,
me ofreciera su hombro solidario
donde apoyar mi frágil entereza,
mi decepción vestida de domingo,
para poder, de nuevo, caminar.

Autor: Marisa Peña, en “Tiempos de ceguera”

Aún quedan locos

Ayer caminaba todavía, una posibilidad entre nosotros
hoy es tan tarde, quizás lo fue siempre.
Las aguas que nos unieron eran quimeras,
flores de un día
como el deseo caprichoso, navega mientras el placer embriaga.

Después se olvida con la velocidad de otros dedos que acarician
los mismos lugares que buscábamos juntosllit
Necesito parar un tiempo que jamás se detiene
quiero seguir soñando y pensar que permaneces.

Despierto y la vulgaridad se hace paso
todo brilla menos
el reloj no me lleva a tu encuentro
la pesadilla me trae el periódico
desayuno la era del desamparo
Menos mal que aún quedan locos
que hablan de poesía y mueren por un verso.

Autor: Sagrario del Peral

Fuente original: http://wwwvariosvarianenvolanderas.blogspot.com.es/2013/06/aun-quedan-locos-sagrario-del-peral.htmlNoell S. Oszvald - 31

 

Comparar el amor
con el cuidado de una planta.
Y pensar que todas se nos mueren,
excepto los cactus.

Autor: Iris Almenara

 Fotografía de Noell S. Oszvald

Laura Makabresku - 18

 

Hoy tendría suficiente
con un centímetro de tu piel
para dedicarle 24 horas.

 

Autor: Begoña Abad

 

Fotografía de Laura Makabresku

POR EJEMPLO, DOMINGO

 

Martí Ceballos - Desnudo en el baño con toalla

Es tiempo de bendecir la química y sus misterios:
el duradero efecto de la droga
que me diste a probar algunas madrugadas;
desvelo de más de mil días
y una única noche que aún se extiende.
estoy habitando esta casa
que me ofrece desnuda el ritmo de las cañerías
o el crujido de la madera cuando respira,
donde no hay olor ni penumbra que me sea ajena.
Por conocer, conozco hasta los gestos de tu perro sin raza,
la manera en que nos mira
cuando sabe que comienza la fiesta del cuerpo,
de la que volverá a quedarse fuera.
Cuando de paso haca la cocina
me enganchas por la manga o la coleta y nos medimos
y celebro en tus ojos canallas lo irremediable:
sólo un baile y terminarás llevándome
a la calma.

Autor: Maribel Tena García

Ilustración: Martí Ceballos, “Desnudo en el baño con toalla”