las cuatro estaciones (112): el desdén de los veraneantes

CONTROVERSIA EN EL MAR

Confunde a los bañistas
la convulsión de los brazos.
Es la orilla un ágora
donde discuten audaces.

Calcular los riesgos.
Debatir las opciones.
Justipreciar los efectos.

Las manos de los ahogados
saludan a los turistas.

Un infortunio. Únicamente.

Autor: Javier Solé

las cuatro estaciones (111): verano

“Gota que faltaba
para naufragar”

(Carmen Maroto)

Pájaros blancos y nubes negras
en un cielo triste de verano.

Imposible ignorar
los consejos que a tu hermana podrías ofrecer
el consuelo que tus risas le brindarían
las confidencias a las que estabais predestinadas

sólo sé
que sujetar con fuerza
los muñecos
no es suficiente.

Una joven
pasea
sola
cincelando
una mañana
sin sol
con fotografías
en blanco y negro.

No hay personas en las imágenes de la artista.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Esther Solé (2015)

Del libro de poemas “Las hilanderas” (ISBN 978-84-9160-877-6)

las cuatro estaciones (110): verano

TARDE DE JUNIO

Un pájaro sobrevuela
en círculos la ciudad.

Su sombra se proyecta
en los edificios vecinos.

Las nubes desfilan
como penitentes de una procesión.

Los días son demasiado largos,
se oyen los primeros petardos
que interrumpen este adagio,
la luz invade una habitación vacía.

Un pájaro
baila
en el cielo,
en este cielo,
sólo para mí.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Gabriel Isak

Del libro de poemas “Las hilanderas” (ISBN 978-84-9160-877-6)

las cuatro estaciones (108): primavera. El árbol del amor

EL ÁRBOL DEL AMOR

“El amor que se ha dado un día se ha dado para siempre.”

(Christian Bobin)

A Ana Belén Martín Vázquez

Mis pétalos preferidos
entre el rosa y el violeta.
Es el parque en abril.

Nuestra alameda este otoño.

Autor: Javier Solé

Fotografía: J. Sole, Bellvitge abril 2018

las cuatro estaciones (106): primavera. El jardín del poeta

EL JARDÍN DEL POETA

“Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene”

(Alejandra Pizarnik)

A Tomás Rivero

El poeta en su jardín
pone nombre a las flores.

Margaritas, Azucena,
Melissa, lirios del valle.

Un tiempo emérito
lejano e irrepetible
con cada una.

Al nombrarlas reconstruye
los pistilos, la fragancia
de las amantes perdidas
y el instante deviene
eterno.

El poeta en la taberna
luce una flor en el ojal.

Una diferente
cada día de la semana.

Inhalando recuerdos
las noches en el lecho.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Van Gogh, “Public Garden with Couple and Blue Fir Tree (The Poet’s Garden III)” (1888)

las cuatro estaciones (105): el pausado declinar del invierno.

PÁJAROS DE MARZO

Al alba, al despertar,
he escuchado su canto
rodeando nuestra casa.

“Han regresado”, has dicho
mientras desayunábamos.

Después he contemplado
la muerte del invierno en la ventana.

Autor: Josep Maria Nogueras

Ilustración: Monet, “Camino por la granja de Saint-Siméon en invierno (1867)”

 

las cuatro estaciones (104): invierno. La nieve

A partir de este punto sólo hay nieve,
un inútil océano de tiempo
detenido. Si das un paso más,
tus piernas van a hundirse lentamente,
casi hasta las rodillas: la blancura
del páramo te obligará a seguir
adelante, sin rumbo, siempre en círculos.

A sólo un parpadeo de distancia
el mundo frena en seco y, de repente,
la luz te ha derretido las pupilas
y no posees más que la certeza
de estar ciego en mitad de un mapa mudo.

Autor: Francisco José Martínez Morán

Ilustración: Monet, “Effet de neige à Giverny” (1893)

las cuatro estaciones (103): invierno.

INVIERNO

Los pájaros, frutos negros
en las ramas deshojadas.
Los árboles practican conmigo el juego del escondite,
voy como entre la gente
que oculta sus pensamientos
y ruego a las ramas lóbregas
por sus nombres.

Creo que florecerán
-el interior es verde-
que tú me amas
y te lo callas.

Autor: Hilde Domin

Fotografía de Fan Ho