las cuatro estaciones (97): otoño.

¿Ves?
Acá está la herida
que hace el otoño
cada vez que pasa
y nos recuerda
quiénes pudimos haber sido.
Vos hurgás en ella.
Obstinado en que no cure
maldecís mi nombre.

Yo te bendigo.

Autor: Paula Novoa

Anuncis

las cuatro estaciones (96): otoño.

OTOÑO

En tus dolientes manos me tuviste.

Con tu soledad llegó el otoño.

Y no sabías que habitaban en mí,
aunque dormidas,
la alegría de vivir y las mañanas.

Yo me quedé con su luz,
pero tú, efímera sombra,
te fuiste con la lluvia.

Autor: Esther Canovas

Ilustración de Jeremy Lipking

las cuatro estaciones (95): otoño.

MINUETO

Vuelo de hojas muertas
coreografía de la vida.

Autor: Javier Solé

Fotografías de Manresa, diciembre del 2017

Estas hojas amarillas
que combaten juntas
la intemperie
ignoran que el álamo
resurgirá.
Ahora son la bufanda
de los que en primavera
seguirán desamparados.

Autor: Javier Solé

las cuatro estaciones (93): verano.

VERANO

Aún quedan varios años
de este contradictorio siglo XX
y estamos en verano.

Tú no has llegado aún.
Vienes de un punto azul que se llama futuro.
Herbert George Wells me dice que antes de acariciarte
haré parada en cientos de estaciones.

Pero sé que vendrás. Será una noche larga e impaciente
igual que son las venas de un suicida.
Por eso me recuesto para esperarte al borde del verano
y este instante será desde hoy y para siempre
el territorio virgen donde poder volver
cada vez que el tedio y el olvido
vayan ganando juntos la partida.

Autor: Raquel Lanseros

Ilustración: Jules Breton, “Verano” (1891)

las cuatro estaciones (91): marquesina de los transportes urbanos en agosto

MARQUESINA

“Después de tanto todo para nada”

(José Hierro)

A Jesús Alonso Ovejero 

Acostumbrado a vivir
de momentos pretéritos
descubro en este rincón
como converge el tiempo.

Una marquesina muda
en las noches de verano
sintetiza la existencia.

Esperar
sabiendo que no vendrá nadie
es burlarse de la Muerte.

Autor: Javier Solé

las cuatro estaciones (88): verano. Dos poemas de Karmelo C. Iribarren

INGENUO

Creí que, como el mar
una noche de verano, tu sonrisa
me invitaba a sumergirme
(únicamente
a mí)
en tus aguas
profundas.

Pero salió la luna
y vi la playa llena
de exhaustos nadadores.

VERANO

Sal
desnuda
al balcón.
Apaga
las estrellas.