El camino repleto de nieve

1980 Javier en la montañaHace unos días la noticia de un alpinista leridano fallecido en el Himalaya me ha traído el recuerdo del jesuita de mi escuela que falleció en el Costabona en 1978.

Omitiré su nombre por respeto a los descendientes de este cura pero no seria difícil identificar este suceso real y al jesuita y los dos jóvenes que le acompañaban y que perecieron junto a él congelados.

Yo a este cura no lo traté demasiado; no era santo de mi devoción. Fue el quien impulso una sala de juegos dentro de la escuela con billares y futbolines y un scalextric espectacular. También organizaba las excursiones, era un apasionado de la montaña; que no me gustarán futbolines y billares con el ambiente pendenciero en el que yo siempre tenía las de perder es normal. Lo de las excursiones tampoco sorprende a nadie: yo cuando ando no dejo de pensar y como soy incapaz de hacer dos cosas al mismo tiempo acabo por detenerme cuando el camino no es llano.
1980 Javier en la montaña 01En una excursión por el Ripollés en la que en la mañana del domingo propicié una votación con vistas a boicotear una caminata programada me lo dijo muy serio –al borde del enfado, no en vano perdió la votación- “a ti lo que no te gusta es caminar”. Luego no sé como coño se las arregló –tampoco es extraño, los entresijos del Vaticano- para conseguir inocular la culpa en los votantes y acabar caminando todos un buen rato sin llegar a ninguna parte.

Cuando le recriminé este andar sin destino, ese ir a ningún lugar, volvió a mirarme muy serio y me soltó: “Javier, te tengo que recordar a ti, con lo que te gusta la literatura, los versos de Machado?”.

Ahora que muchas tardes por prescripción facultativa camino solo y el sendero es inhóspito intento tener presente que caminamos por el placer de hacerlo, para ver las hojas de los árboles u oír el silencio que mece sus ramas. Lo que todavía no he conseguido –me temo que ya no lo lograré- es dejar de pensar al caminar.

Al encontrar sus cuerpos, dicen que los tres permanecían abrazados; los dos jóvenes se acurrucaban uno a cada lado del cura.

Tres madres desde entonces lloran en silencio.

Autor: Javier Solé

Relato incluido en la versión impresa de “Rehén de la memoria” (ISBN 978-84-9050-719-3)

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11 comments on “El camino repleto de nieve

  1. Yo no puedo recordar la muerte del p. X., Javier. Era muy pequeña. Pero sí recuerdo la de veces y veces y veces que he oído esta misma historia a un montón de personas. Lo que no entiendo es por qué no facilitas sus nombres: el del jesuita dio nombre a un Esplai, a un Agrupament y a no sé cuántas cosas más (siempre he pensado: ¿y por qué no los bautizaron con los de los tres?); y la historia de este hecho se puede encontrar en un montón de publicaciones (amén de ser vox populi), hasta en La Vanguardia.

    Off the record te contaría más cosas, pero off the record, mon cher ami.

    • Ciertamente sólo como burdo recurso literario mantenía el anonimato del jesuita. En la preparación hubo un momento que pensé incluir los tres nombres propios en el párrafo final pero tampoco quería un exceso de blandengue sentimentalismo y la mención a las madres lo consideré sensible y austero al mismo tiempo.
      Efectivamente en la preparación del texto me sorprendió la cantidad de documentación en internet.
      Con la tuya ya son dos las críticas que he recibido; mi hermano mayor –que lo conoció más y lo trato más intensamente- cree que he sido algo duro en el perfil. Yo, sinceramente, no lo creo y hubiera podido alimentar el relato con anécdotas algo más críticas con él.
      Pero aquí sólo se trata de pequeños relatos que suponen una rememoración de mi pasado y una reflexión sobre mi presente con el requisito de un mínimo “cuerpo” literario que pueda atrapar a terceras personas que desconocen los entresijos de la verdadera historia.
      Finalmente con lo de contarme más cosas he de admitir que me tienes en ascuas.

      • ¿Y dónde está el comentario de tu hermano? ¿Por qué no lo has publicado? ¿O era de tipo personal?

        Por otro lado, y si me permites una crítica: yo he entendido tu texto porque conozco la historia. Quizá para alguien de fuera resulte pelín enrevesado. Y no estaría mal que dieras más detalles…

        Pero vamos: es tu texto, tu historia y tu punto de vista, ni el de tu hermano, ni el mío.

      • Fue el comentario de mi hermano una crítica por teléfono; al tratarse de historias personales conocer el contexto ayuda (y mucho) pero yo creo que al fijar demasiados antecedentes el relato perdería agilidad o no sé como montarlo dando detalles al mismo tiempo que estos ayudan a la historia sin entorpecerla. El punto de partida de este microrelato era recordar las excursiones del final de mi infancia sin caer en la anécdota insustancial, construir un discurso levemente machadiano y sugerir los lazos entre pasado y presente. Y poner mis fotos, caramba! El título me parece bonito y sugestivo.

  2. AVISO A NAVEGANTES CURIOSOS:
    Noemí me ha convencido para facilitar alguna información adicional de este relato donde rememoro el dramático fallecimiento de un profesor de mi escuela y dos compañeros de cursos inferiores a los que no conocía.
    En 1978 yo tenía diecisiete años y acababa de “abandonar” el grupo de excursionismo del padre Chanut seducido por el cine y cansado de tanto caminar casi siempre cuesta arriba. Nuestra relación no había sido tan estrecha como con mi hermano pero de los catorce a los dieciséis habíamos salido infinidad de veces en su viejo mil quinientos o en el tren. Los días de búsqueda fueron vividos en la Escuela de manera dramática (más de una semana). Ex-alumnos -conozco varios- colaboraron intensamente mientras las noticias más desalentadoras se iban consolidando. En mi relato he mantenido la dudosa y peregrina idea de que murieron los tres abrazados pues aporta mucho al relato. Es ésa la versión que se difundió y todos creíamos (no en vano, en la prensa de la época he leído artículos referidos al “sacrificio” del cura que podía haberse salvado) por lo que aunque no fuera exactamente verdad lo prefiero explicar así. Finalmente, las dosis de anticlericalismo son inevitables en alguien que ha estudiado en un colegio de jesuitas.

  3. Je,je…
    Me perdonarás por entrometerme en tu blog… He aterrizado aquí de casualidad, googleando un recuerdo, un aniversario… 35 años ya… La fortuna me ha traido a tu página, pero no puedo menos que escribir aquí… Yo iba a clase con I y M.A. El jesuita al que te refieres era mi profe. Y yo iba en esa excursión… También formé parte del Agrupament al que os referiis (de hecho, uno de los Caps fundadores…). Me cuesta mucho evaluar qué pasó. Sólo sé que el Torb sigue siendo un enemigo invisible que en un suspiro cambia las condiciones de la montaña…
    Como tú, gusto de andar sin dejar de pensar. Como tú, pienso que a veces, la realidad es demasiado compleja como para ser compre-hendida. Como tú, supongo, soy fruto de las luces y sombras de una educación, de una época, de un modelo, de un colegio…Aunque probablemente yo lo viva en un modo distinto.
    Te mando un abrazo (a ti, a tu hermano, a M.T.y a todos tus lectores), y te agradezco que, a pesar de los años, esta historia siga viva en tu mente.
    Una abraçada!
    Francesc.

    • Agradezco infinito tus palabras, son el tipo de comentarios que alegran el día. Debe haber sido cosa de la Providencia pues estos últimos días he suspendido y retirado alguno de los relatos ante la inminente publicación de un libro que incluye relatos mitad autobiográficos mitad de ficción. De éste estoy bastante satisfecho y, aunque pudiera no parecerlo, de mi paso por la ETPClot también. Cuando esto sucedió yo cursaba 3º BUP así que es probable que hayamos jugado juntos en el patio de la escuela. Reitero mi agradecimiento más sincero; resulta especialmente emotivo recuerdes después de 35 años la fecha exacta de la fatídica excursión. Una forta abraçada, Francesc.

  4. No se si esto lo leera alguien, he llegado de puñetera casualidad, como muchas de las cosas que ocuren en la internet, yo tuve de profesor al Padre Chanut, de Ingles y alguna cosa mas,fui de excursión con el muchas veces y jugue muchas veces en esos
    billares y recuerdo que una vez me sacudio un guantazo ( merecido, por vacilarle mas de la cuenta), lo recuerdo como un buen profesor serio en clase pero divertido en las excursiones, lo consideraba y considero una buena persona, cuando murio yo ya habia terminado Maestria Industrial y habia pasado dos o tres años y me supo muy mal
    era un enamorado de la montaña, Guardo muy buen recuerdo de la escuela, de los profesores y de los jesuitas, que habian dado la cara por nosotros en las manis delante de los grises no dejandolos entrar, en mas de una ocasion.
    Padre Chanut, alli donde estes, que sepas que te recuerdo con mucho afecto.

    Xavier

    • Yo también guardo un buen recuerdo de Chanut y sus excursiones. Y la sala de billares de la Escuela era espléndida. Hay también sombras en la gestión de algunos de los jesuitas de ETPClot pero yo creo que en la mayoría de los que pasamos por ahí lo positivo pesa más. Gracias por el testimonio.

  5. Hola. Casualidades de la vida… he descubierto este espacio.
    Yo también estuve en el cau i en la escuela, también fuí a la “sala de jocs” y de excursión con el padre Chanut…. tenia la misma edad que los dos chicos que le acompañaban eramos rangers (del mismo grupo del cau). Pero a esa excursión no fuí ¿? Cosas de la vida. Siempre tengo presente este momento tan trajico
    Un abrazo a todos.

    • Cuando sucedió yo estaba en la Escuela, creo que en 3º de BUP. Había ya abandonado su grupo de excursionismo y ya no iba mucho por la sala de juegos aunque forman el paisaje de mi infancia. Gracias por el testimonio.

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