la infancia (56): huérfanos. Dos poemas de Javier Solé

PAPÁ NO VENDRÁ ESTA NOCHE 

La niña de once años
llora con desconsuelo
al saber que su padre
no vendrá hoy a darle
las buenas noches
ni atraparán juntos
luciérnagas con las manos.

Ni hoy.
Ni mañana.

A los muertos les falta formalidad y les sobra tiempo.

Fotografía de Berta Vicente Salas

QUE NO ME TRAIGAN MIRRA

Un niño de mi clase
asegura los Reyes de Oriente
no existen.
Que es un invento burdo
del capitalismo,
que los padres pagan los juguetes
y envuelven a escondidas los regalos.
Si el niño sabelotodo de mi clase
dice la verdad
yo le pido a mi padre
que no me deje sin madre.
Y a mi madre,
a mi madre,
un beso.

Ilustración: Cezanne, “La mujer estrangulada” (1870)

Anuncis

Poemas de Corina Oproae con pinturas de Jakub Schikaneder

De su poemario “Mil y una muertes” (La Garúa Editorial, 2016):

Y HOY, ¿QUÉ TE DIRÍA?

Y hoy, ¿qué te diría
si te me aparecieras?
Que sueño con tus manos
tapándome los ojosjakub-schikaneder-atardecer-en-invierno-1899
mientras desando muda
caminos ya olvidados.
Que deletreo el miedo
en bosques muy cercanos.
Que digo soledades
asidas a tu ausencia.
Que el trigo ya segado
persiste en la memoria
herido de amapolas.
Que el color de tu risa
se rasga en la orilla.
Que lloro en silencio
debajo de tu noche.
Que nazco cada día
de la misma placenta
dormida en sueño firme
de quien nos da la vida.
Que vacié la casajakub-schikaneder-05
y pinté las paredes
de blanco y de olvido.
Que ya nadie te sabe,
no queda ningún rastro.
Lo guardo todo dentro,
quiero que esté a salvo
al menos para siempre
si falta el por ahora.
Pero sigues ausente.
Nada puedo decirte.
Me queda solamente
vivirte en un poema
escrito en alfabeto
que arranco del recuerdo,
con tinta ya indeleble
en muros de leyenda
que no se me derrumban.
Los traspaso atenta
sin falta de milagros.
Un poema que ríe
y llora y se enfada.
Un poema en que vivo
más libre que en la vida.
Un poema en que muero
cada vez que renazco.

ANÁSTASIS

Murió de noche.
La lloré tres díasjakub-schikaneder-01
y luego me senté paciente a su lado
esperando que resucitase.

Me habían explicado
que alguien de entre nosotros,
que era santo,
había resucitado
al tercer día
y había subido al cielo.

Ella también era santa, pensé,
y mientras esperaba,
tenía el corazón encogido
por si en vez de quedarse
subiría al cielo
ella también.

LA RUTINA DE LA MUERTE

De buena mañana
la muerte camina cogida de mi mano.

A veces se atreve
y me coge por la cintura,
Me embriaga con su falsa inexistencia,
,e oscurece fantasmagórica y endeble.jakub-schikaneder-el-ultimo-viaje-1890
Me somete.

Yo la obedezco
y sigo caminando.

Me olvido de su presencia
a media mañana,
pero ella se prepara una buena comida
y se nutre de mi alma.

A la hora del ocaso,
finge que se apiada
y me trae almas queridas.

Me las deja prestadas en sueños
ignorando que he ido construyendo
mi propio museo sentimental
hecho de palabras, gestos y miradas,
cuyo secreto guardián es el recuerdo.

Y ahí, ella sabe entrar todavía.

Ilustraciones de Jakub Schikaneder : “atardecer en invierno” (1899), “anciana sentada en la habitación” (1897), “El último viaje” (1890) y “Dead Girl” (1909)

Retratos de España (97): padres, me fusilarán mañana.

“Los últimos años del dictador no fueron una agonía blanda. Fueron una época de terror y feroz represión. El aparato de Estado cargó sus armas, y las usó: murieron manifestantes por pedir agua o mejores salarios, se decretaron estados de sitio, el garrote vil volvió a escena, hubo miles de detenidos, los torturadores eran reputados héroes del Régimen…”, “luchar contra la dictadura franquista era mirar de cara a la muerte”. 

Octavilla-edades-27sep-LoQueSomosEstos cinco jóvenes, Xosé Humberto Baena Alonso, José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz, Ángel Otaegui y Juan Paredes, Txiki, 

Aquel día Franco selló su final, aislado y patético pero cruel y sanguinario.

El mundo condenó a Franco. Pero aún aquellas condenas ilegítimas no han sido revisadas ni anuladas, ni quienes las firmaron, en nombre de un régimen sangriento, han respondido de ello. No es improbable que los jueces responsables o los políticos que arroparon al dictador, ingresados en una residencia geriátrica, reciban la visita de sus nietos, sin abonar siquiera con el escarnio que su felonía merece.

AL ALBA

Si te dijera, amor mío,
que temo a la madrugada,
no sé qué estrellas son estas
que hieren como amenazas,
ni sé qué sangra la luna Noell S. Oszvald - 12
al filo de su guadaña.
Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba.
Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.
Presiento que tras la noche…

Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas,
no te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.
Presiento que tras la noche

Autor: Luis Eduardo Aute

 Fotografía de Noell S. Oszvald

la vida y la muerte (41): Biel Vila versus Ines Rehberger

Ines Rehberger 07

De algunas mujeres me gusta
lo que se ve con la luz apagada y
los ojos cerrados.
Aquel brillo.
Esa luz.

Ines Rehberger 04Soy un animal sangrado
por decisión propia.
No vengáis
a cerrar las heridas.
Lamed solo su rastro.

ines renberger 01

El trueno repetitivo
del reloj ancestral
me ha dejadol sordo
y estremece de raíz
al mundo.

Todo calla,
he vuelto a ser
habitante
de una placenta.

Textos de Biel Vila y Fotografías de Ines Rehberger

la vida y la muerte (39): cuerpos quietos.

Tan quieta,Laurie Lipton - 01
tan inmóvil, tan quieta,
los párpados cerrados y la boca
entreabierta,
sin labios.
Es frío el mármol
de tu fisonomía,
cerosos y fríos
los pómulos,
la piel, helada
y tensa.

Tan quieta,
tan inmóvil, tan quieta
es la muerte,

tan fría,
tan callada

Autor: Anna Rossell

Ilustración de Laurie Lipton

Slawek Gruca - 15todos los cuerpos
macilentos y secos
o jóvenes y llenos
van ocupando un lugar cerca de la tierra
se manchan los sexos y las nalgas
se manchan de tierra
de origen
es como si follásemos con el paisaje
una comunión militante y sincera
aquí
llenos de olvido
sin distintivos
caminamos los atajos sensoriales
y nuestra memoria se inflama
de cierta alegría bovina
y se libera de la red
deshace los nudos

Autor: Enrique Cabezón

Ilustración de Slawek Gruca

Retratos de España (75): niños que no saben nadar

OCHO BEBÉS

Knud Baade - Moonlight on the Norwegian coast (1876)

A unas pocas millas
frente al Cabo de Gata
los cuerpos inertes
de los inmigrantes
aguardan a Caronte.

Entre los náufragos
ocho viajaban felices
ignorando que la mar
no les permitirá crecer
celebrar los goles de la liga
acunar muñecas que hablan
experimentar la tristeza de la cópula.

Tampoco vivirán
ni las humillaciones ni las penalidades
con la que España
acoge a los huéspedes pobres.

Sólo serán ocho bebés
temblando de miedo
en una noche sin luna.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Knud Baade, “Moonlight on the Norwegian coast” (1876)

la vida y la muerte (26): Dos relatos de Isla Correyero

Estos relatos se incluyen en “Diario de una enfermera” (1996).

TERMINAL

Sé que voy a morir antes del próximo invierno. Pero he sembrado las patatas, el trigo y las cebollas. Sigo dando de comer a las gallinas y a los cerdos, aunque sé que voy a morir antes de las heladas.

Limpio meticulosamente la casa y los corrales. Me levanto y me acuesto cada día a mi hora. Sigo haciendo la comida y el café. Me limpio los dientes después de las comidas. Sigo leyendo el periódico y cosiendo la ropa. He comenzado una bufanda y unos calcetines para el próximo otoño.

Salgo a la calle a hablar con los vecinos. Estoy pintando la fachada de la casa y las paredes de la casa. Me tomo las medicinas que me ha mandado el médico. Persevero en el rezo de mis oraciones.

Erica Hopper - 09He reanudado una amistad que tenía perdida. Canto de vez en cuando. Lloro de vez en cuando. He plantado las flores de mi tumba.

Todavía me enfado con mis hijos si no han hecho los deberes. De vez en cuando voy a la peluquería y una vez al mes voy a mirar zapatos.

He contratado un viaje a la ciudad de Viena y un entierro sencillo. Tengo mi cama preparada y la ropa que me pondrá el amigo que he recuperado.

Cada noche, pienso en las cosas que aún no he podido hacer y, si recuerdo algo, lo hago al día siguiente.

Creo que cuando lleguen los azules momentos del invierno, estaré todavía trabajando.

Ilustración de Erica Hopper

LA AMBULANCIA.

Me han elegido para entrar en la muerte de una niña.

La ambulancia transcurre por la carretera con su
memoria de meteorito. De Madrid a Gerona nos ganará la noche.

Yo controlo los brazos de la enferma desnuda y reviso
el pliegue cabalístico y frágil de su garganta afónica.

El suero cae buscando la vena azul de su radiografía.

Brilla el oxigeno sobre mis guantes blancos y dibuja
inscripciones en mi nariz poética.

El misterioso conductor nos mira desde el poniente
imán de su espejo difuso.
Los coches que cruzamos van vivos de miradas poderosas.
Se agradece la marcha vigilante que, de pronto, sobre el cristal central,
la nieve nos choca como un sueño.

Yo comienzo a temblar porque mi enferma me ha
hecho una caricia sobrehumana.
Sus ojos de dolor de cuatro años están terriblemente
abiertos y distintos.

Tengo su mano agonizante y fría sobre mi muslo tenso y absoluto.

Me pide a su mamá, su voz de agua: agua, agua.Jakub Schikaneder - By the Girl's Bed

Dieta absoluta son ya las lejanas órdenes del médico.

Agua y amor me pide la que muere.

De una bolsa de suero glucosado le doy a la privada
criatura un sorbo,
un sorbo lento.
Traga,
traga,
mi amor,
mi amor,
mientras me acuesto a su lado
besándonos, me muere.

La ambulancia prosigue su camino hacia un lugar que no existe en el mundo.

La madre esperará cien noches, aterrada, en la terraza.

Ilustración Jakub Schikaneder, “By the Girl’s Bed”