poemas de amor, versos húmedos (84)

Las que te amaron,
las que te aman,
se añaden a mis manos
cuando te toco en silencio
y las convoco, las nombro,
sin conocerlas,
porque con lo que yo te amo
no tengo suficiente
para incendiar distancias
entre tu piel y mi piel.

Autor: Begoña Abad

Ilustración: Ion Theodorescu-Sion, “Intimitate” (1931)

En mis sueños
el frío sigue siendo hermoso.

Escribo poemas verdaderos
desde la suavidad de la garra
y hablo el idioma de los delfines.

Vuelo sobre la tierra que me vio nacer
con plumasverbo de mis ancestros.

Veo voces que no me escuchan
y bailo, una a una, las notas
del silencio.

Pinto cuadros desnudos
que hablan de mis vestimentas.

No me duele nada,
ni siquiera el sueño.

La semana pasada
saboreé el éxtasis del sol
en la cúspide de tu sexo.

Y hoy, el primer beso,
bajo un paraguas de lluvia.

Autor: Paula Ensenyat

Fotografía de anka zhuravleva

Te explico la diferencia

Puedo pasar la vida
contando los exactos lunares de tu vientre,
siguiendo en el espejo tu mirada, ahuyentando
tus fantasmas; si quieres, siéndome un poco tú.
Puedo pasar la vida.
Pero vivir, amor, es mucho más que eso;
es crecer y dormir y envejecer contigo,
reñir y bromear, y no vernos a veces,
o vernos como extraños alguna madrugada.
Es la recia costumbre que de pronto fulgura
con una hermosa lumbre de pasión y demencia.

Autor: Josefa Parra

Ilustración de frida castelli

Tu siempre vas a ser la cría
Y yo el macho
Y la hembra
Todo junto.

Autor: Ana Carolina Quiñonez Salpietro

Ilustración: Romaine Brooks, “Chasseresse (Hunter)” (1920)

Todo queda atrás.
Desprovista y libre.
Como una rosa de Agadir.
Todo queda oculto
detrás del orden innecesario.
Como la innecesaria plegaria
o la innecesaria generosidad de los amantes.
Se dan y se piden porque si.
Todo queda atrás.
Las leyes y su orden.
Y este territorio de nadie.
– donde el amor muere –

Autor: Brenda López Soler

Fotografía de Kasia Derwinska, “end_of_liberty”

REVELACIÓN

Te bendigo ahora,

porque a tu lado encontré el desierto,
el vacío de las noches,
la serpentina de los sueños
decorando la amargura.

Y aprendí a estar conmigo
para no sentirme sola.

Autor: Esther Canovas

Ilustración de Alpay Efe

Anuncis

el juego de los besos (109)

El juego consiste en resolver el orden de las imágenes según la progresión establecida por Raymond Chandler en esta cita:

frederick-william-burton-the-meeting-on-turret-stairs-1864erica-hopper-03

“El primer beso es mágico, el segundo íntimo, el tercero rutinario”

gary-bunt-62

Ilustraciones: Frederick William Burton, Erica Hopper y Gary Bunt

el aprendiz de brujo (416): el poema

XII

El poema es, sí, una combinación de palabras,
pero su armonía no depende
-sólo-
de la naturaleza del sonido y de los timbres
ni del espacio vacío que desplaza,
depende, también,
de la nostalgia de infinito que despierte
y de la clase de revelación que sugiera.

Autor: Cristina Peri Rossi

Ilustración: Colin Middleton, “The Poet’s Garden” (1943)

amores cotidianos (233): encuentros furtivos en el camposanto

SEXO Y MUERTE

Cópula en la tapia
del camposanto.
Desvelan los gemidos
a los moradores.

Tú recobras un esposo.
Yo resucito una hija.

En la necrópolis
hay occisos
anhelando
volver a vivir.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Francis Newton Souza, “Lovers in the Park” (1961)

ciudades y personas (VII): Barcelona.

CEMENTERI DEL POBLE NOU

“Soy la sombra tras ese muro.
Oigo los gritos pero no veo a la Muerte
que se lleva a los hombres”

(Raúl Muñoz)

No esparcimos las cenizas.
El mistral te hubiera alejado del hogar.

Ni cripta ni panteón.
Somos ateos y humildes.
En la tumba
ninguna inscripción
te identifica
aunque no fuiste -no eres-
un muerto anónimo.

Nos encontraremos en una fosa.
Sin arcángel ni trompeta.
Sólo un silencio sepulcral
Y el bramido del mar.

Autor: Javier Solé

Fotografía: Edu Barbero, “Cementeri del Poble Nou”

Poemas de Laura Yasán

nada es seguro

cada vez que acaricio la tersura
de la verdad
mis dedos sangran

Fotografía de Lissy Elle Laricchia

La llave Marilyn

el domingo cuidate
rubia
del teléfono

en el primer llamado estás pintada
al segundo estás verde
en el cuarto muerta

LLegar a salvo

hay que saber llegar hasta la orilla sin mojarse los pies
cruzar una ciudad en donde el agua es negra
y negra es la saliva de los perros
y negro el semen que descargan los ángeles
en las sábanas sucias de los partos
hay que hundir la cabeza con los ojos abiertos
negociar el ardor
forzar al corazón su máquina de aceite
y resistirlo a flote una noche completa
hay que entregar el cuerpo a la corriente
fijar la convicción
nadie vendrá para salvarme
no soltar la palabra que dispare el alud de un espejismo
nadie
vendrá para salvarme
tragar si es necesario
la sal que se desprende generosa de tu propio temor
sentirte el muelle de un puerto abandonado
una vieja estructura que el tiempo embiste sin control
hay que saber quedarse y aguantar
saber que no vendrá
para salvarme
nadie

Fotografía de Marta Bevacqua

ANIMAL DE PRESA

Apenas entré al circo
me enamoré del domador
dormí en la jaula de los leones
era la más temible
la más amaestrada
todavía enloquezco ante la carne cruda
extraño tanto los aros de fuego
el cuero húmedo del látigo
y ese instante sublime
su cabeza hasta el cuello sumergida en mis fauces
¿creías que era un acto de rutina?
sus delicadas vértebras
su aliento entre mi aliento

ahora duermo en la jaula
de las presas comunes

Fotografía de Ryan Mcginley

Laura Yasán (Buenos Aires, 1960) concibe el poema como un acto de valentía y cree que esa fuerza reside en el coraje de atreverse a decir, que la poesía es un arma y que para ser buena debe ser belicosa, debe provocar, remover, maldecir. Piensa que los poemas que sólo reflejan superficies pulidas, ámbitos donde el polvo y la humedad no tienen cabida, son actos cobardes que no denuncian la realidad sino que la disfrazan.

el juego de los besos (108)

El juego consiste en resolver el orden de las imágenes según la progresión establecida por Raymond Chandler en esta cita:

lucien-levi-dhurmer-salome-1896albert-birkle-the-last-cavalier-1926

“El primer beso es mágico, el segundo íntimo, el tercero rutinario”sarazhin-denis-03

Ilustraciones: Lucien Levi Dhurmer, “Salome” (1896); Albert Birkle, “The Last Cavalier” (1926) y Sarazhin Denis.

poemas de amor, versos húmedos (83)

No parlo més
ara que sé segur
que dintre de molt poc
podré tocar-te.

Autor: Eduard Sanahuja

Ilustración: Rene Magritte, “Los días titánicos” (1928)

MORELLA

 

El frío 
acecha en esta altura,
en esta fortaleza de cegadas
piedras y ambiciones

frágil el aire,
los almendros,
inocente su aroma
a flores secas

hacia oriente, inmóvil, confiado,
el mar aguarda, estamos
junto al brocal,
el agua es un milagro
en esta cumbre
y es de miel este sol de mediodía

una foto, tú
me buscas a través
del objetivo,
yo deseo el alivio de tu cuerpo,
desnudarte

quiero la voz desnuda
en el poema.

Autor: Francisco Caro Sierra

ESTRUENDO

Nostalgia,
el pulso candente del amor y la luz
estalla en el húmedo músculo amatorio;
el diluvio comienza a florecer

su estruendo
una boca llena de olas y espuma.

Autor: Toni Aznar

Fuente original: http://taznar.blogspot.com.es/2018/01/estruendo.html

Ilustración de Alex Kanevsky

AUSENCIA PRESENTE

Tu mano
es mi mano
que sacude
con furia
el falo.

codicia tu presencia.

El semen que recorre la cama
buscando tu abrigo
llora tu ausencia
mientras
indiferente
duermes al lado en silencio

Autor: Javier Solé

Ilustración de Mary Jane Ansell

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)

IMAGÍNATE

Un paquete
de Winston, tres
cafés, y no sé cuántos
folios, para decirte
en un poema
que te quiero.

Imagínate
si me metiese
con tu cuerpo.

Autor: Karmelo C. Iribarren

Ilustración: Fabian Perez, “Saba in the Sun”

Pienso en la claridad de tus cabellos…

Pienso en la claridad de tus cabellos
en la azulada línea de tus ojos
y en el espejo blanco de tu rostro
circundando de espacio y oro verde.

Pienso en el corazón que se asomaba
a la música densa de tu voz
y que se difundía en el paisaje
que sólo te podía responder.

Pienso en la soledad del mar oscuro,
en la del muro gris en que resido,
Bronwyn, y en la locura de saberte
perdida en la espiral más divergente.

Autor: Juan Eduardo Cirlot

Ilustración de Pino Daeni