la vida y la muerte (71). Dos poemas de La casa del silencio

RELOJ AVERIADO

El péndulo del reloj
que heredaste de tu madre
descolgado de las paredes
de la casa donde naciste
parece haberse detenido
después del traslado.

El tiempo no avanza,
la metástasis de la tristeza
extiende sus tentáculos10155957_249059568618586_5522495113920450427_n
en habitaciones calladas
en fotografías donde los personajes
que ayer reían hoy lucen un semblante serio.

El reloj
es ahora
una antigualla
cuyo valor sentimental
justifica acompañe en paredes blancas
grabados azules de Picasso.

El reloj volverá a funcionar
en el momento preciso
que cierres los ojos
y rememores
con una leve brisa de alegría
los momentos que compartiste
con los muertos.

Pero el ganglio centinela
ha sido derrotado
ya no queda esperanza alguna.

El reloj espera
no morir en el trastero
y que otras manos de tu familia
lo pongan en funcionamiento
cuando lo descuelguen
la tarde de tu funeral.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

OLOR A ORINA

Cada madrugada,

todas las madrugadas
se reproduce la misma historia,
este deambular por las aristas del cubo
descalzo en un suelo de vidrios rotos.552522_476893272367603_1502760673_n

No siempre es la misma imagen,
tienes donde elegir sin repetir,
fotogramas en blanco y negro del hospital.

Puedo mitigar sin éxito el miedo,
mudar la angustia en desolación,
superponer su rostro con vida
para desdibujar la agonía

los silencios en una habitación en penumbras
la rutina de una ambulancia sin prisas
el cuerpo menudo desmadejado
el puto parche en el ojo.

Nunca vuelvo a conciliar el sueño,
en la ventana el mundo empieza a caminar,
se siente el desamparo y el frío del cementerio.

Es la Muerte
que marca su territorio
con la misma codicia
de los perros orinando en las esquinas.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

poemas de amor, versos húmedos (62)

 

rembrandt-el-buey-desollado-1655Pienso en nosotros.
Lo que fue, lo que no es, lo que será.
Mi cerebro es un fuego
que crece, crece y crece en intensidad.
Ni siquiera noto el frío aquí,
en la cámara frigorífica 3c de Mercavalencia.
Los compañeros me preguntan.
Cómo puedo estar en manga corta a 20 bajo cero.
Pero nunca les revelaré mi secreto.
Querrían saber más de ti; aquí se habla de cualquier cosa.
Y desde luego tú eres todo menos eso.
Así que sonrió y sigo colgando medias terneras de los garfios
mientras mi mente te escribe poemas de amor,
raros, como este.

Autor: Iván Rojo

Ilustración: Rembrandt, “el buey desollado” (1655)

La ducha
(Tossa de Mar)

eric-wallis-08
Desde la cama, arropado por la última luz del crepúsculo,
contemplo tu cuerpo detrás de la mampara de la ducha.
El cristal, serigrafiado, rugoso, traslucido,
permite adivinar las líneas curvas de tu figura, de esa piel
que reconozco como si fuera mía, o más incluso,
recorrida por mis dedos y mis labios como tierra
donde ahogo todos mis impulsos y mis ansias.
Aún conocida, tras la mampara, imagino el agua
resbalando por tu cabello y por tus hombros, abriendo
pequeños arroyos a través de tus pechos despiertos,
deteniéndose un instante en el pozo de tu ombligo,
saltando gota a gota por el vello de tu sexo y deslizándose
por tus muslos hasta llevarse el rastro de tu cuerpo y el mío
a través del sumidero y de la tarde que cae tras la noche.
Desde la cama contemplo la silueta borrosa de tu cuerpo
y siento, una vez más, en mi carne,
la ardiente llamada del deseo.

Autor: José Luis García Herrera

Ilustración de Eric Wallislluis-rizzo-rey-01

Éste era el futuro

Éste era el futuro.
Un enjambre de bocas en la piedra,
la orilla con grietas en los labios
y el beso que nace entre las olas
debajo de la tinta.
El tiempo cambia cuando existes.
No borrará la magia de tus ojos.

Autor: Domingo Acosta

Ilustración de Lluís Rizzo Rey

AMOR ETERNO, FANTASÍA CONSTANTE

Cualquier díarafal-olbinski-wizyta
me levanto temprano
me planto en Madrid
te secuestro con firmeza
pero sin violencia
y nos vamos juntos
a ver el mar.

Quiero
que goces del azul de la bahía
que desatiendes el gris de la ciudad
que vivas
siempre
con la dicha de saber
que además de tu marido
te ambiciona tu amante.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Rafal Olbinski, “Wizyta”

Nadie

diggie-vitt-04

Nadie me salvará de este naufragio si no es
tu amor, la tabla que procuro, si no es tu voz,
el norte que pretendo.

Autor: Miguel Hernández 

HASTA EL PENÚLTIMO SUBSUELO

fotograf nunta profesionist
Cuando entro en tu boca
la punta de mi lengua en tu lengua
mi mano izquierda en tu seno derecho
tú vas retrocediendo poco a poco
y yo te empujo contra la puerta del ascensor
que se abre de golpe y caemos al abismo
uno encima del otro
del sexto
al quinto
al cuarto
al tercer piso
hasta rebotar en el sótano
y salir disparados hacia arriba
porque todo final encuentra sus alas
cuando entro en tu boca

Autor: Óscar Hahn

Fotografía de Natalia Mindru

amores cotidianos (198): matrioskas

ESCONDIDA

noveland-sayson-02Nos envolvemos en capas
como esas Matrioskas
intentando esconder lo que somos,
protegiéndonos de todo,
de todos.
Hartos de golpes,
de zonas en las que falta color,
vamos construyendo nuevos armazones,
falsas apariencias.
Pero ahora que te acercas
a mi yo minúsculo y escondido,
quiero que sepas
que dentro de la última muñeca
sólo encontrarás un papel
que dice:
Cuidado. Frágil

Autor: Sara Zapata

Ilustración de Noveland Sayson

la infancia (51): el recuerdo imborrable de los amigos

Un relato que lleva por título “LA ALAMEDA SIN ÁRBOLES”:

La mayoría de los transeúntes son viejos enfundados en un chándal, adquirido en el mercadillo semanal, con el que recorren la alameda desnuda de árboles, en un intento por arañar de su corazón una prórroga a menudo indecorosa, que en su trotar torpe y sin ritmo no deparan nunca en los detalles nimios.

Cada día cruzan la rotonda coronada por una fea estatua en cuya base crece en forma de maleza el déficit presupuestario del municipio que tuvo prisa por adjudicar a un escultor amigo el adorno sin calcular el coste de un sencillo mantenimiento. Es esa misma rotonda donde un joven drogadicto rehabilitado por un hermano mayor carpintero se mató en un absurdo accidente de tráfico. La misma rotonda donde el dibujo de un elefante esculpido con navaja por unos adolescentes custodia mudo las idas y venidas de la hermana de su dueña, como si permaneciera velando no llegue tarde ni se demore en los trayectos más de la cuenta, no sea que la madre empiece a impacientarse por la tardanza de la única hija viva.

2014-03-elefante-plaza-amalvigiaUn elefante perfectamente dibujado por la mano de un estudiante poco premiado académicamente, un artista cuya obra queda agazapada entre la maleza, medio escondida, como si su significado fuera un símbolo de una hermandad secreta.

Los viejos transeúntes que recorren la alameda desnuda de árboles en un invierno perpetuo podrían ver en este pequeño dibujo toda la solidaridad adolescente que ellos olvidaron y no practicaron más que en unas pocas ocasiones que ya ni recuerdan. La solidaridad de aquellos jóvenes que, cargados con las mochilas de libros de texto inútiles que los profesores siguen solicitando para su comodidad pedagógica, caminaban llenos de alegría e ilusiones hacia la casa donde la abuela, los martes y los jueves, les tenía preparado un plato de sopa que todavía hoy sigue desprendiendo su inconfundible aroma de infancia por los recovecos de la escalera.

Autor: Javier Solé, abril 2014

Relato incluido en la versión impresa de “Golondrinas suicidas” (ISBN 978-84-9115-967-4)

 

 

las cuatro estaciones (64): primavera. Dos poemas de Ana Belén Martín Vázquez

margarita-sikorskaia-crows

De su poemario “De paso por los días” (2016)

ROMANCE

El amor es lo obvio:
despertarse del frío,
lamer atardeceres…

Mientras los animales
paren y se aparean.

Ilustración: Margarita Sikorskaia, “Crows”
jocelyn-hobbie-01
En la caótica convivencia
de todas las prendas,
sandalias y gabardinas
se encuentran el mismo día
y en la misma calle.

Barómetro del desconcierto.

Ilustración de jocelyn hobbie

El misterioso desvanecimiento poético en los textos de Cilleruelo (II)

dsc01109

sergi-quinonero-ortuno“A veces la sintaxis no existe. No hay sendas que guíen el lenguaje ni tapias que lo acoten, solo un vuelo de gorriones de árbol en árbol”

Fotografía autor desconocido 

“Las lecciones del árbol: su paciente escritura en anillos sucesivos solo podrá ser leída con carácter póstumo”

Fotografía de Sergi Quiñonero Ortuño

justyna-kopania-ship-y-storm
“Dónde poner un barco en una marina, cómo incide la luz sobre un velero, dónde rompe la ola cuando es atravesada por la proa”

Ilustración: Justyna Kopania, “Ship Y Storm”