poemas de amor, versos húmedos (95)

En la fotografía de vuestro quinto aniversario se ve claro:
habéis domesticado el amor, el sexo, la pasión.
Miráis a cámara cansados, triunfantes, perfectos.
Compartir el miedo os ha liberado,
habéis descubierto la llave de la felicidad moderada.
Sois superiores a todos los solteros,
a todos los emparejados porque
vuestra unión es
única,
trascendente,
poética,
mística.

Autor: Elena Barrio

Fuente original:

http://www.elena-barrio.com/2016/11/en-la-fotografia-de-vuestro-quinto.html

AUNQUE NO HAYA VENTANAS

Qué bien me quedan las camisas
cuando tú me las quitas
arrancándome las dudas,
esparciendo los porqués por el suelo
de habitaciones baratas
en hoteles de ciudades
que aún no nos conocen,
en calles de deseo que te concedo
a pesar de la ausencia de estrellas.

La distancia nos roza la piel
nos mordemos de ganas,
tu tiempo se me echa encima
cuando tus cables se cruzan
con mis piernas
y dime tú cómo no voy a perderme
teniendo el norte en tu mirada,

y qué más da que no haya ventanas
si contigo siempre son vistas al mar.

Autor: Teresa Mateo

Fuente original: 

http://teresamateoblog.blogspot.com/2014/01/que-bien-me-quedanlas-camisas-cuando-tu.html

Ilustración de Evgeniy Monahov

Adèu temporal

Com dues mans violentades
que emergissin de la terra,
dos arbres, recent podats,
voregen el camí.
Avanço
sota un cel esquerdat
per les branques ben nues.
Les mans, a les butxaques,
les duc podades d’ahir.

Autor: Cèlia Sànchez-Mústich

Fotografía de Kasia Derwinska

EL PACTO

Si me incendias, no esperes
de mí un lenguaje al uso,
los desgastados ritos del amor,
las consabidas normas,
los burdos reglamentos
que matemáticamente predicen
cómo todo se teje y se desteje.

Si me enciendes, no dejes
nada de tu leña para un día
que acaso nunca ha de llegar
y arriésgate al juego prohibido
que ignora la aritmética y el cálculo.

No te cubras, no conserves.
Organiza tu vida para el fuego.

Este es el pacto:
si me amas, arde conmigo

Autor: Maria del Carmen Berardo

Ilustración: Arthur Saron Sarnoff, “Where Love Begins”

TÓMAME

Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.

Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.

Ahora que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.

Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.

Ahora que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.

Después…, ¡ah, yo sé
que ya nada de eso más tarde tendré!

Que entonces inútil será tu deseo,
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.

¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!

Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.

Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿no ves
que la enredadera crecerá ciprés?

Autor: Juana de Ibarbourou

Ilustración: Alexey GOLOVIN, “The Birth of Venus” (2013)

El conocer

Después, cuando ya dormimos
el coma del paraíso y nos despertamos,
nos quedamos un rato largo
mirándonos.
No sé qué verá él, pero yo veo
unos ojos de ternura insuperable
y calma, una calma como la dignidad
de la materia. Amo el mar abierto
azul-verde-gris de su iris, amo
su curva contra lo blanco,
la curva que al mirarla me hace
acabar, cuando está casi quieto, muy hondo
dentro de mí. Nunca vi una curva
como esa, salvo la de la tierra desde el espacio
exterior. Yo no sé de dónde
sacó esa amabilidad sin soberbia,
casi sin ego, y a pesar de eso eligió
a una mujer entre todas.
Conociéndolo, conozco
la pureza del animal
que se aparea de por vida. A veces sonríe
apenas, pero más que nada me mira mirarlo,
con el rostro entero iluminado. Amo ver
cómo cambia cuando lloro – no hay inquietud,
ni pena, ni reflejo más serio. Si estamos
boca arriba, acostados uno al lado del otro,
cara a cara, puedo oír una lágrima de mi párpado inferior
golpear contra la sábana, como si fuese
uno de los primeros días sobre la tierra
y después las del párpado superior
se enlazan y bajan por las pestañas
como la aparición del cultivo y la irrigación
en un pueblo que ya no es nómade.
Tengo tanta suerte de poder conocerlo.
La única forma de conocerlo es ésta.
Yo soy la única que lo conoce.
Cuando me vuelvo a despertar, todavía me mira,
como si fuera eterno. Dormitamos así
una hora, y poco a poco sé
que aunque estamos saciados, aunque casi no
nos tocamos, este es el éxtasis al que el otro
éxtasis nos llevó – nos adentramos,
más y más profundo, mirada a mirada,
en este lugar más allá de los demás lugares,
más allá del cuerpo mismo, hacemos
el amor

Autor: Sharon Olds

Ilustración de Frida Castelli

las cuatro estaciones (105): el pausado declinar del invierno.

PÁJAROS DE MARZO

Al alba, al despertar,
he escuchado su canto
rodeando nuestra casa.

“Han regresado”, has dicho
mientras desayunábamos.

Después he contemplado
la muerte del invierno en la ventana.

Autor: Josep Maria Nogueras

Ilustración: Monet, “Camino por la granja de Saint-Siméon en invierno (1867)”

 

el baile (87)

everett-shinn-carmen-1938everett-shinn-the-white-ballet-1904everett-shinn-salon-de-musica-espanola-1901“El baile es expresión vertical de un deseo horizontal”

(George Bernard Shaw)

“Que la muerte te pille bailando con quien tú quieras”

(Leire Olkotz)

“No bailamos con los pies, bailamos con los ovarios, con el útero y con todo el cuerpo y el alma”

(Martha Graham)

“La danza es el lenguaje oculto del alma”

(Martha Graham)

“El bailarín tiene los oídos en la punta de los pies”

(Friedrich Nietzsche)

Ilustraciones de Everett Shinn: ” Carmen” (1938), “The White Ballet”  (1904) y “Salón de Música Española” (1901)

las cuatro estaciones (104): invierno. La nieve

A partir de este punto sólo hay nieve,
un inútil océano de tiempo
detenido. Si das un paso más,
tus piernas van a hundirse lentamente,
casi hasta las rodillas: la blancura
del páramo te obligará a seguir
adelante, sin rumbo, siempre en círculos.

A sólo un parpadeo de distancia
el mundo frena en seco y, de repente,
la luz te ha derretido las pupilas
y no posees más que la certeza
de estar ciego en mitad de un mapa mudo.

Autor: Francisco José Martínez Morán

Ilustración: Monet, “Effet de neige à Giverny” (1893)

poemas de amor, versos húmedos (94)

Un huésped

No sos mío
no estás
en mi vida
a mi lado
no comés en mi mesa
ni reís ni cantás
ni vivís para mí.

Somos ajenos
tú y yo misma
y mi casa.

Sos un extraño
un huésped
que no busca no quiere
más que una cama
a veces.

Qué puedo hacer
cedértela
pero yo vivo sola.

Autor: Idea Vilariño

Ilustración de Fabian Perez

Hoy he pensado intensamente en ti

Hoy he pensado
intensamente en ti.

Aunque casi todos los días
pienso en ti
sufriendo o sonriendo
trabajando o durmiendo
feliz como un detalle
o triste como un muro.

Yo siempre estoy de pronto
con la cabeza puesta
allí por donde pasas
o pasaste
y te encuentro
otra vez
como si el tiempo
no hubiese pasado
ni lo peor
ni el futuro que venga
porque
mire hacia donde mire
piense hacia donde piense
tú estás ahí
no queda ya objetivo
ninguno por hacer
ni penas ninguna hay
ni habrá.

Solo respirar y dar algunos
pasos por el camino
juntos
y verte transparente
brillar como
si no estuvieras

y estuvieras.

Autor: Isla Correyero

Ilustración: Carl Wilhelmson, “Escena de la costa sueca” (1898)

AMOR AMORE COMPLECTATUR

No me vengas ahora con los desechos
del amor, la moneda suelta
que te fue quedando en el bolsillo:
palabras hermosas y amistad, un regazo
donde poder llorar, todas esas cosas
para mí, que pude quererte hasta el delirio,
creo yo, no las merezco.
Págame, amor, con sólo amor,
y si no quédate el cambio.

Autor: Berta Piñán

Ilustración de Shaun Ferguson

El caballete

Cuando enciendo una fogata, me siento útil—
orgullosa desenrosco las tuercas de oxidados pernos,
desarmo una de las cosas que mi ex dejó
cuando se fue marchando. Y pongo
esos angostos y pulidos ángulos de maple
sobre las astillas, alimentando una corriente de aire ascendente —
qué bien. Se me prendió la llama y entonces pude verme:
incendiando su viejo caballete. Cómo es posible,
después de horas y horas—en total, quizá fueron semanas,
un mes de inmovilidad—modelándole,
nuestros primeros años,
el aroma del acrílico, el estiramiento del lienzo.
Ahora incendio su abandonada obra,
fue él quien hizo de nuestra familia, desnuda,
una forma de arte. Qué si alguien, hace treinta años,
me hubiera dicho: Si renuncias ahora
al deseo de ser artista, él te amará toda la vida—
¿qué habría dicho? Ni siquiera poseía un arte,
pues este brotaría de nuestra vida familiar—
qué podría haber dicho: nada me detendrá.

Autor: Sharon Olds

Ilustración: Takahiro Hara, “artista y modelo”

Su esperma bebido por mis labios
era la comunión con la tierra.
Bebía con mi magnífica
exaltación
mirando sus ojos negros
que huían como gacelas.
Y jamás una manta fue más cálida y lejana
y jamás fue más feroz
el placer dentro de la carne.
Nos partíamos en dos
como el timón de una nave
que se abría para un largo viaje.
Teníamos con nosotros los víveres
para muchos años todavía
y besos y esperanzas
y no creíamos más en Dios
porque éramos felices.

Autor: Alda Merini

Ilustración de frida castelli

TU RISA

Casi no me acuerdo del
calor que desprendía tu piel,
siempre causa de incendio
y lo bien que me venía
para los pies fríos.
Casi no me acuerdo de las
notas encontradas que
sacaban una sonrisa de paseo.
Casi no me acuerdo de los viajes
planeados desde la cama
hacia algún lugar lejano,
pero sabiendo que la cama
era nuestro lugar en el mundo
y que ya no teníamos
que seguir buscándolo.
Casi no me acuerdo del sonido
de tu risa y del acorde
que formaba con la mía.
Tampoco me acuerdo casi
de tus besos ni de la aspereza
de tu barba acariciándome lento.
Ya no me acuerdo.
Casi.

Autor: Teresa Mateo

Fuente original: http://teresamateoblog.blogspot.com/2013/11/la-relatividad-de-la-medida.html

Ilustración de Jane Nane

la vida y la muerte (122): los senderos del alma

LOS SENDEROS DEL ALMA

De vez en cuando, aparecen en mi mente imágenes de antaño. Algún perfume, la melodía de una vieja canción, una mirada familiar o un objeto perdido en el desván, abren senderos que me transportan al pasado. Ocurre entonces, que mis ojos cansados, las arrugas de mi piel y este cuerpo que a duras penas sostiene mi alma, se transforman y dejo de ser, por un instante, una frágil anciana, para convertirme de nuevo en la niña que fui. Camino por el campo ligera y despreocupada, como si flotara sobre la hierba, y me recuerdo a mí misma lo hermosa que es la vida y que debo aprovecharla hasta el último latido, hasta que el sol se oculte por última vez en mi horizonte y hasta que mi espíritu se aleje, tranquilo y sereno, por inescrutables caminos de paz, sosiego y silencio.

Texto: Alex Mirc

Fotografía de María Tudela Bermúdez