el juego de los besos (115)

El juego consiste en resolver el orden de las imágenes según la progresión establecida por Raymond Chandler en esta cita:

tatka-06federico-beltran-masses-passion-1932

gerard-dillon-innishlacken-couple“El primer beso es mágico, el segundo íntimo, el tercero rutinario”

Ilustraciones: Tatka; Federico Beltrán Masses, “Passion” (1932) y Gerard Dillon, “Innishlacken Couple”

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los libros y los lápices

LOS LIBROS

Están ahí. Siempre están ahí.
Los veo ordenados en su fila silenciosa,
fieles a la mano que los sostuvo,
en ese rincón esquinado y umbrío
donde trazo el soliloquio del hombre y su destino.
A ellos regreso para encontrar mis huellas
y el legado de aquellos que no morirán en mí,
mientras la voz no rompa las trampas del silencio.
Sin ellos aprendí las sílabas de la derrota.
Con ellos olvidé las fechas de la soledad.
Están ahí. Siempre están ahí.
Les debo lo que fui, lo que no fui,
las facturas del tiempo y las fracturas del silencio.
Huéspedes de la noche ganaron mi respeto.
Desde sus páginas escribo la ley de mi destino.

Autor: José Luis García Herrera

Fotografía de Kyle Thompson

LÁPICES

Y esta manía de escribir a lápiz,
artesanal y ajena
a los destellos del ordenador,
sugiere una memoria en blanco y negro
o la deriva sepia de las fotografías.

No es eficaz, lo sé,
pero va más allá de un simple hábito:
un gesto de paciencia que no esconde
las dudas, la pasión, los espejismos
del ritual y el lujo,
las palabras tachadas,
el sol ambiguo de la incertidumbre.

Los lápices se gastan y se gasta la vida.
Tal vez estoy hablando
de una infancia velada y a destiempo,
como un lejano borrador de sombras.

Autor: Antonio Jiménez Millán 

Fotografía de noell oszvald

amores cotidianos (241): la novia viuda en dos poemas

NOCHE NEGRA CON VESTIDO BLANCO

“He amado hasta llegar a la locura; y eso a lo que llaman locura, para mí, es la única forma sensata de amar”

 (Françoise Sagan)

 “A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd”

(Alphonse de Lamartine)

La novia viuda
suplica al enterrador
la encierre en el féretro
para copular cada noche
con su prometido
en inagotables sesiones
donde se combinan
lujuria y desesperación.

En el sarcófago
la noche nupcial
se repite cada madrugada
hasta que los operarios
del camposanto
a la hora del almuerzo
fuerzan la trampilla del ataúd
y mancillan la doncella
hasta que las primeras manchas negras
devuelvan la noche al cementerio.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Arthur Boyd, “Duelo Novia”

LOS ÚLTIMOS AMANTES

“Quan ja no queda esperança,
quan tot està perdut,
necessites encara un aixopluc
on la mort potser lliuri al vent
un bri de vida”

(Anna Rossell,  fragmento del poema “Quan ja no queda esperança)

Ella perdió a su marido
la víspera de la boda.
Él a una esposa
devastada por la enfermedad
con apenas treinta años.

Ella no tuvo hijos,
los de él le visitan dos veces al mes.

El abrazo trémulo
de los últimos amantes
oculta en el gozo,
incluso en las postrimerías del orgasmo,
el rictus amargo del pasado.

Los vivos entre ellos ejercitan el sexo
mientras hacen el amor con los muertos.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Riccardo Mannelli

la mirada compasiva de la poesía de Eduardo Jordá

Yo le rezo al café de la mañana.
Le pido que me traiga la paciencia
de la que está hecha, sí, toda alegría.
Le pido conversar con mis abuelos,
que llevan muchos años en la tumba.
Le pido que me traiga los recuerdos
que me enseñen quién fui, y cómo seré algún día.
Y le pido también, con cada sorbo,
que hasta mí traiga el canto de los mirlos,
y unas nubes huidizas, y una música
que me haga regresar a los lugares
en los que nunca he estado. Y le pido
el amor de los míos, que es tan frágil
como el brezo que crece entre las rocas.

Ilustración de Gary Bunt

Mirlo

Conocemos su canto en la mañana,
temprano, muy temprano,
cuando nos reconforta oírlo, alegre,
bajo la lluvia desvelada.
Pero nada sabemos de sus hábitos
de pájaro agresor que coloniza
territorios ajenos,
y que destruye nidos, y que roba
los huevos más pequeños,
y que hace desdichados
a otros pájaros menos testarudos.
De su vida secreta, no sabemos
nada; o mejor dicho,
preferimos creer que no sabemos.
Nos basta con su canto,
su canto desvelado que nos mece.
Pero otros muchos pájaros, más débiles,
o quizá más modestos,
pagan por ese canto con sus vidas.

Ilustración: Irene Mala, “dama y mirlo”

EL HIJO PRÓDIGO

Este hombre que camina con desgana
por esta misma acera, a ti te sigue.
De él lo has olvidado casi todo:
el origen incierto de sus pasos,
el eclipse lunar de sus pupilas,
la borrosa ecuación de su memoria.
Camina hacia su casa, inseguro,
como quien se ha perdido en los túneles
de una cuidad entrevista en un sueño.
Cuando llame a su puerta, sentirás
la misma dolorosa gratitud
de quien va a recibir al hijo pródigo.
Regresa el que se fue a hacerse un hombre,
pobre como una rata pero al fin
libre de ti y seguro de sí mismo.
Dale tu mano, que es su propia mano.
Dale tu compasión, que fue la suya
por todo lo que hiciste. Al malgastar
su vida, malgastó también tu vida.
Hace tiempo que esperas su llegada.
No vaciles ya más. Abre la puerta.

Fotografía de Kyle Thompson

Eduardo Jordá (Palma de Mallorca, 1956) ha residido en los lugares más variopintos -un hospital de Burundi, una isla de Malasia, una granja del oeste de Irlanda- hasta finalmente establecerse en 1989 en Sevilla. Poesía que rehúye etiquetas, se sitúa entre la realidad y la ficción. En su ecuación el lenguaje poético debe integrar emoción, inteligencia y música, por este orden.

Toda la poesía hermética o incomprensible es un fraude, igual que ese vocabulario pseudo-científico que usan los adivinos y los parapsicólogos para engañar a los incautos y sacarles unas perras; la verdadera poesía debe ser fácil de comprender.”

Al poeta le gusta que la poesía “cuente cosas, describa lugares y situaciones y sirva para reflejar la complejidad de la vida” y le desagrada “la poesía que reivindica o que sermonea, o la que da instrucciones, o la que grita con un megáfono, o la que se lamenta, o la que parece el producto de una sesión de terapia psíquica en un sanatorio mental”. Jordá prefiere la poesía que le habla al lector en voz baja, como en una conversación agradable en un bar”

Más poemas en:

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/02/14/mirando-nubes/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/02/23/de-la-mano/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/03/13/milenio/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/03/19/my-wife/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/04/29/diez-anos-ya/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/05/10/tarde-de-mayo/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/06/03/el-poema-que-mi-abuelo-nunca-escribio/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/06/21/pero-sucede/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/06/27/el-tordo/

la música la soledad y el silencio (181)

j-n-hoechle-la-habitacion-de-beethoven-1827“Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo”

(Ludwig van Beethoven)

 “El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla”

(Robert Browning)

Ilustraciones: J. N. Hoechle, “La habitación de Beethoven” (1827) y Jakub Schikaneder, “Company on the Terrace” (1887)

jakub-schikaneder-company-on-the-terrace-1887

amores cotidianos (240): mujer mantis

ARÁCNIDO EN LA VULVA

A Yolanda Gutiérrez

“Y vuelves de nuevo a derramar el frasco del delirio,
me rocías con la esencia mordedora; me embriagas
en las noches blancas dilatadas de tacto terciopelo”

(Yolanda Gutiérrez, fragmento del poema “El lapso compartido”)

Este arácnido
carece de la paciencia
para tejer una red
en la que seas su prisionera
pero sabe
de tu ninfomanía,
que estás mojada y dispuesta
para el apareamiento,
tu vulva exige ser colmada
a horcajadas,
cobijar este ser peludo
embriagado por las vibraciones de tu deseo indómito
cautivo del olor y el sabor de tus fluidos.

No fijas límites
a estos doce apéndices
que recorren
todo el perímetro
del territorio en llamas
desplegando su glándula el veneno.

Esta araña es mujer
y después de la cópula con la hembra
no la devora,
sólo unas marcas
en el útero
en las nalgas
en el cuello
y en los pechos
para reafirmar
una posesión
que se repetirá
noche tras noche
hasta que la hembra muera extenuada
o la araña acabe abatida por el amor.

Autor: Javier Solé

trabajar para vivir, vivir para trabajar (58): inteligencia, entusiasmo y fuerza

“Instrúyanse, porque necesitaremos de toda nuestra inteligencia; Conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo; Organícense, porque necesitaremos de toda nuestra fuerza”

(Antonio Gramsci, L’Ordine Nuovo, año I, nº 1,1° de mayo de 1919)

Ilustración: Pierre Paulus, “Le Mineur”