las cuatro estaciones (78): el centro del invierno

caminaré sin límite
hasta el centro del invierno
para preguntar
a los apóstoles de Oteiza
por la rebelión que crece
silenciosa en el bosque:
los árboles serán el periscopio
de los muertos
para volver a contemplar
la rabia azul de los relámpagos…

Autor: Roberto Ruiz Antúnez

Ilustración de Theodor Kittelsen

Anuncis

el aprendiz de brujo (391): regresar

EL CAMINO DE REGRESO

Fatigado de la miseria
en la ciudadcarl-larsson-el-monton-de-estiercol
el hombre volvió al campo
a la casa solariega
de la que partió
su padre

El hombre se llama Miguel
el mismo nombre de su abuelo
su misma necesidad
idéntica determinación
ante la intemperie del tiempo

en la casa familiar en ruinas
reparará la techumbre
ventilará las alcobas
avivará la lumbre
limpiará el desván
apilará el heno en el pajar
plantará árboles frutales
aprenderá a diferenciar el almendro del cerezo
roturará las tierras yermas
llenará de animales el establo
gallinas vacas cerdos
horneará pan en el molino
compartirá un vino en la taberna al acabar la faena,

acudirá a la ciudad
al entierro de su padre
junto a su esposa,
y al hijo del nieto de Miguel
en la pila bautismal
de la iglesia del pueblo
-por tradición en el fondo y en las formas-
Lo llamarán como a su abuelo Juan.

Cuando el padre acuna al hijo
Sabe que su vástago
lo dejará solo
marchará como su abuelo a la ciudad.carl-larsson-the-cowshed

Los dioses griegos
hace más de dos mil años
vaticinaron
que ni Miguel ni Juan
acumularían riquezas
que todos los recodos
del camino
conducen al mismo lugar
reproducen siempre
las mismas miserables miserias.

Autor: Javier Solé

Ilustraciones: Carl Larsson, “El Montón de estiércol” y “the cowshed”

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)

el juego de los besos (102)

El juego consiste en resolver el orden de las imágenes según la progresión establecida por Raymond Chandler en esta cita:

jan-zrzavy-milenci-1914

olga-sacharoff-recien-casados-1930

joan-brull-en-la-llotja-1904“El primer beso es mágico, el segundo íntimo, el tercero rutinario”

Ilustraciones: Olga Sacharoff, “recién casados” (1930), Jan Zrzavý, “Milenci” (1914) y Joan Brull, “en la Llotja” (1904)

poemas de amor, versos húmedos (75)

SUCESO LEJANO

No eres tú
la que viene.

Es el pasado
el que acude

cuando te pienso.

Autor: Nicolás Corraliza

Fotografía de Lidia Vives

Fuente original:

http://nicolascorraliza.blogspot.com.es/

 

MÁS ALLÁ DE LA LÍRICA

Si pudiera
trasladar al papel lo que me dicta
ahora mismo la gracia de tu cuerpo
avanzando por la arena
hacía las olas,
y fuese
un poeta romántico al viejo estilo
en lugar de este ser de las cavernas
que al verte
sólo puede rugir,

te escribiría el poema de amor
que te mereces

y no estás sucias palabras de deseo
que sólo dicen la verdad.

Autor: Karmelo C. Iribarren

Ilustración de Danielle Richard

NICTOFOBIA

Consumo la noche
durmiendo desnuda,
ovillo perfecto
que espera
el regreso
de alguien
que no volverá.

Sus llaves,
abandonadas,
tintinean
en la entrada
de una casa sin luz.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Iria Blanco Barca, “Mujer en el sofá”

Ahora entiendo eso de sensación térmica
tus mismos ojos
pueden abrasarme
o dejarme desolado.

Autor: Felipe Zapico

Ilustración de Aida Sabic

TROFEO


Los que se aman en la feliz normalidad
no saben de este amor belicoso,
sudorosos guerreros, jadeantes,
ajenos al suspiro y al encaje,
dos cuerpos que se ungen y preparan
en la sagrada noche del combate.
Dulces, también; el roce clandestino
de la mano, la cómplice mirada,
iniciales secretas y el código de fechas,
dos vidas que transcurren temblorosas
al sentir la espesura de la sangre,
lo frágil de la piel la brevedad gozosa de la noche
y con qué rapidez el jazmín se marchita,
el alba se desnuda y mueren las hogueras.
Entra una luz que dueña del recinto
recoge en su carroza un trofeo de muerte
que ha nacido en el glorioso campo de batalla.

Autor: Hilario Barrero

Ilustración: Lucien Freud, “David and Eli” (2004)

LOS PASOS PERDIDOS SON UNA ESTACIÓN SIN TIEMPO

Los pasos perdidos son una estación sin tiempo.
Pude escuchar el eco de cada uno de ellos
cuando subía los peldaños de la Galería de los Uffizi,
una gran escalera de mármol
que conduce inevitablemente a la melancolía.
Hay en la luz nítida del cielo de Florencia
la esencia que enmarca esta ciudad orgullosa.
Mirando el Arno
brota para mí un momento de silencio,
cuando el río cruza los arcos del ponte Vecchio
y estoy rodeado por seres humanos que toman fotografías.
Mientras caminas a mi lado,
tus dedos juegan con los míos,
me miras de vez en cuando y sonríes,
sé que estás más pendiente
de cada trozo de la historia
que te sale al encuentro.
Sin embargo, guardas para mí en tu corazón,
una holgura de hojas secas
templadas por la brisa del mediodía,
casi sin saberlo,
me traes en la caricia de tus pequeñas manos,
el largo declive del verano.

Autor: Fernando Sarria

Fuente original:

http://fernandosarria.blogspot.com.es/2017/07/los-pasos-perdidos-son-una-estacion-sin.html

Ilustración de Ron HICKS

las cuatro estaciones (77): invierno en Teruel

Un relato que lleva por título “PREMONICIÓN”:

En la sierra de Teruel los inviernos son fríos y oscuros.; el aire seco y la tierra roja y arcillosa. Los días cortos y las noches largas. Los dos hermanos,  Manuel y Miguel, vivían en la misma calle, la única del pueblo; las casas, separadas por doscientos metros de barro helado. El gobierno ha prometido mil veces asfaltar la calle y en todas las ocasiones otros pueblos u otras promesas han sepultado la dicha de los pocos vecinos de la aldea de ver por fin urbanizado como Dios manda el pueblo, al estilo de la capital. Hay quien incluso cree que instalarán un semáforo.

Los dos hermanos viven solos desde que los hijos crecieron y marcharon a ver el mundo verdadero. Enviudaron casi el mismo año. Están cada uno en su casa, independientes. Cada cual sabe las manías que colecciona y, un suponer, si uno  se quiere tirar un pedo tranquilo pues de esta manera va y lo expulsa sin problemas ni estrangulamientos. O comer a deshoras, o llorar sin que nadie le moleste, rediez.

Esta noche, sin embargo, es distinta. Viene como más fría, más oscura, como más corta. Da hasta miedo imaginarla. Por eso, Manuel ha salido de casa expresamente para advertir a su hermano pequeño que el viento baja de la montaña malamente, que conviene cerrar las ventanas y revisar el establo y procurar que los animales estén tranquilos.

También le ha confesado a su hermano que le quiere mucho, que se acuerda de los padres de ambos, que por las noches piensa en su mujer -la suya, no la cuñada- y que no sabe si este año vendrá la primavera.

Miguel le ha recordado a Manuel que por la mañana tiene que ayudarle con unas tejas del cobertizo. Pero según parece Manuel hace días que anda falto de ánimos y de fuerza y se ha marchado a su casa acurrucado en su pelliza sin nada convenido.

A la mañana siguiente Miguel le ha encontrado en la cama con la rigidez de la Muerte dominando el cuerpo.

Cuando sus sobrinos venidos a toda prisa de la capital para el funeral le preguntan si padre había sufrido y si en la mirada del muerto había miedo o tranquilidad sólo consigue Miguel enmudecer y, después de un buen rato, murmurar que la ventana del dormitorio de la casa de su hermano estaba abierta.

Autor: Javier Solé, octubre 2015

Ilustración: Andrew Wyeth, “Untitled” (1983)

Relato incluido en la versión impresa de “Golondrinas suicidas” (ISBN 978-84-9115-967-4)

to the brave

Recoger antes de que anochezca los papeles de regalo, por si pudieran ser reutilizados, y recapitular siempre con la cabeza en otro lugar.

– Un cuenco tibetano y doce varitas de incienso.
– Un frasco de colonia, comprado en la droguería del barrio y que patrocina un cantante que aborreces.
– Un pijama demasiado pequeño que habrá que devolver el lunes sin falta.
– Un libro de poemas, para leer en febrero.
– Una camiseta solidaria que financia la construcción del SJD Pediatric Cancer Center.

Y tristeza. Toneladas ingentes de tristeza.

Por la hendidura un nombre el viento ululaba.

Autor: Javier Solé, 06/01/2018