la vida y la muerte (61): el territorio preferido

Vilhelm Hammershoi - Interior with Woman Sitting at a TablePensar en ti me rescata de las sombras. Me haces señas desde la lejanía con trocitos de espejo donde se rompe el sol y yo te devuelvo sonrisas cosidas al viento con agujas de pino. Pisamos el mismo fragmento del universo cuando ambas cosas se encuentran en la dulzura del recuerdo. Eres mi territorio favorito.

Autor: Begoña Abad

Ilustración: Vilhelm Hammershoi, “Interior with Woman Sitting at a Table”

la música la soledad y el silencio (163)

Francoise Collandre - 02“Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo”

(Ludwig van Beethoven)

“El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla”

(Robert Browning)

Ilustraciones: Francoise Collandre y Stanhope Alexander Forbes, “The Village Philharmonic” (1888)

Stanhope Alexander Forbes - The Village Philharmonic (1888)

poemas de amor, versos húmedos (56)

NO DONDE CABEN DOS NO SIEMPRE CABEN TRES

Estas creciéndome aquí.Laura Makabresku - 05

A la izquierda del pecho.
Y la derecha.
Por entre los dedos.
En la punta de la lengua.
Bajo los párpados.
Y sobre los labios.

Dices que son cómodos.

Pero por favor
échate a un lado
que estás ocupándolo
todo
y yo también vivo en mí.

Autor: Natalia León

Fotografía de Laura Makabresku

Fuente original:

https://recogiendocristalesrotos.wordpress.com/2016/07/21/no-donde-caben-dos-no-siempre-caben-tres/

Gary Bunt - 107No pienso esperar a morirme
para que me condecoren.
Acabo de hacerme con dos trofeos:
tus abrazos y mis besos,
con esto tengo bastante para ir tirando
camino de la gloria.

Autor: Begoña Abad

Ilustración de Gary Bunt

El retorno

Paul Fischer - The beach at Bastad CP

La inclinación melódica del mar
vuelve a posar tu voz sobre la arena
de vuelta en Calafell, años más tarde:
en días como éste, me pregunto

si, inhóspita sirena, has olvidado
la dignidad furtiva de aquel beso
o en los momentos íntimos retorna
aún a tu retina esa experiencia
primera del amor correspondido;

y en días como éste desearía
de nuevo retener entre mis manos
los contornos de sal que acaricié
en esta misma cala –en otro tiempo-,
aunque la toga de nostalgia cubra
después de tantos años las viejas ambiciones
aunque escondas el rostro, avergonzada

porque perduran
en nuestros cuerpos juveniles restos
de amor y de pasión,
porque es posible el gozo,
todavía.

Autor: Rocío Acebal

Ilustración de Paul Fischer

Abismos

D A N I E L • A N H U T

Se marchitan los abismos

De nuestra habitación

Se desvanecen los olores de tu alma

Se pierden los recuerdos de tu boca,

Y tus mentiras.

Autor: María Callizo

Fotografía de Daniel Anhu

Fuente original:  http://caos.mariacallizomonge.com/2016/07/abismos.html

Monstruos

Me terminaste de
convencer aquel Carrie Graber - 22
segundo

en que te
vi debajo de la cama

asegurando de que
los verdaderos monstruos
no se esconden ahí,
sino que siempre

quieren estar
del lado de arriba.

Autor: Camila Belén Urenda

Ilustración de Carrie Graber

Fuente original: http://camurbia.tumblr.com/post/141933195418/monstruos

Joseph Lorusso - 12Mi abuela nunca verá
a la mujer en que me he convertido.
No podré decirle
que cuando me recojo el pelo
recuerdo sus tirones
intentando domesticar
la rebeldía de mi cabeza.
No sabrá que he vuelto a hacer punto,
que choco las agujas
en interminables bufandas
para abrigar ausencias.
Mi abuela no sabrá
que ya no lleno mi cuerpo de tiritas
para cubrir falsas heridas,
que las heridas de ahora
se esconden bajo musgo
en lugares en los que no llega la luz.
Mi abuela no leerá nunca
ninguno de estos poemas
escritos en tardes de nostalgias
ni sonreirá al verme llegar
cogida de tu mano.
Mi abuela no podrá ya conocerte
y yo no podré ver
cómo bajas la mirada hacia el mantel
intentando ocultar tu timidez.
Pero sé que al despedirnos
sus manos de pan y albahaca
apretarían fuertemente las mías
para decirme sin palabras:
“Me gusta”.

Autor: Sara Zapata

Fuente original:

http://secantaloquesepierde.blogspot.com.es/2016/07/mi-abuela-nunca-vera-la-mujer-en-que-me.html

Ilustración de Joseph Lorusso

Poemas de Corina Oproae con pinturas de Jakub Schikaneder

De su poemario “Mil y una muertes” (La Garúa Editorial, 2016):

Y HOY, ¿QUÉ TE DIRÍA?

Y hoy, ¿qué te diría
si te me aparecieras?
Que sueño con tus manos
tapándome los ojosjakub-schikaneder-atardecer-en-invierno-1899
mientras desando muda
caminos ya olvidados.
Que deletreo el miedo
en bosques muy cercanos.
Que digo soledades
asidas a tu ausencia.
Que el trigo ya segado
persiste en la memoria
herido de amapolas.
Que el color de tu risa
se rasga en la orilla.
Que lloro en silencio
debajo de tu noche.
Que nazco cada día
de la misma placenta
dormida en sueño firme
de quien nos da la vida.
Que vacié la casajakub-schikaneder-05
y pinté las paredes
de blanco y de olvido.
Que ya nadie te sabe,
no queda ningún rastro.
Lo guardo todo dentro,
quiero que esté a salvo
al menos para siempre
si falta el por ahora.
Pero sigues ausente.
Nada puedo decirte.
Me queda solamente
vivirte en un poema
escrito en alfabeto
que arranco del recuerdo,
con tinta ya indeleble
en muros de leyenda
que no se me derrumban.
Los traspaso atenta
sin falta de milagros.
Un poema que ríe
y llora y se enfada.
Un poema en que vivo
más libre que en la vida.
Un poema en que muero
cada vez que renazco.

ANÁSTASIS

Murió de noche.
La lloré tres díasjakub-schikaneder-01
y luego me senté paciente a su lado
esperando que resucitase.

Me habían explicado
que alguien de entre nosotros,
que era santo,
había resucitado
al tercer día
y había subido al cielo.

Ella también era santa, pensé,
y mientras esperaba,
tenía el corazón encogido
por si en vez de quedarse
subiría al cielo
ella también.

LA RUTINA DE LA MUERTE

De buena mañana
la muerte camina cogida de mi mano.

A veces se atreve
y me coge por la cintura,
Me embriaga con su falsa inexistencia,
,e oscurece fantasmagórica y endeble.jakub-schikaneder-el-ultimo-viaje-1890
Me somete.

Yo la obedezco
y sigo caminando.

Me olvido de su presencia
a media mañana,
pero ella se prepara una buena comida
y se nutre de mi alma.

A la hora del ocaso,
finge que se apiada
y me trae almas queridas.

Me las deja prestadas en sueños
ignorando que he ido construyendo
mi propio museo sentimental
hecho de palabras, gestos y miradas,
cuyo secreto guardián es el recuerdo.

Y ahí, ella sabe entrar todavía.

Ilustraciones de Jakub Schikaneder : “atardecer en invierno” (1899), “anciana sentada en la habitación” (1897), “El último viaje” (1890) y “Dead Girl” (1909)

las cuatro estaciones (58): otoño. Dos poemas de Javier Solé

14606406_533289553534806_7646560862460784199_nNAUFRAGIO OTOÑAL

Despojada de la vida
anhela
el viento o el sol

huir o renacer
lo aprendió de los vencejos
cuando era sólo lecho
donde preparan el vuelo.

Fotografía: Rambla Marina, Bellvitge, octubre 2016

LOS SAUCES ESTABAN TRISTES, LOS OLMOS TAMBIÉN

michael-maginSalió la mujer desnuda.

La sombra de la colina
reflejada en la alcoba,
los platos desordenados
los recuerdos alineados.

Hay árboles doblegados
que tienen las manos tristes
sus lágrimas una manta
incuban un cuerpo yermo.

Un ovillo infecundo
espera la primavera.

Fotografía de Michael Magin