Retratos de España (199): el tríptico de la Almudena

“porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo la vida” (Miguel Herrnández)

“que mi nombre no se borre en la historia” (Julia Conesa)

“Finalizada la Guerra Civil en Madrid, la dictadura del general Franco reprimió ferozmente a sus enemigos políticos. Consejos de guerra carentes de cualquier garantía procesal dieron lugar a numerosas ejecuciones por fusilamiento o garrote vil”

yo y los demás (123): supervivientes

Conversación con un superviviente

¿Qué hiciste por aquel entonces
que no hubieras debido hacer?
“Nada“

¿Y qué no hiciste
que hubieras debido hacer?
“Esto y aquello
tal cosa y tal otra:
algunas cosas”.

¿Por qué no lo hiciste?
“Porque tenía miedo”
¿Por qué tenías miedo?
“Porque no quería morir”

¿Murieron otros,
porque tú no querías morir?
“Creo que sí”

¿Tienes algo más que decir
sobre lo que no hiciste?
“Sí: preguntarte
qué hubieras hecho tú en mi lugar”

No lo sé
y no puedo juzgarte.
Sólo sé una cosa:
mañana ninguno de nosotros
seguirá con vida
si hoy volvemos
a no hacer nada.

Autor: Erich Fried

Ilustración: Samuel Bak, “From the Low to the High” (2015)

yo y los demás (122): juan sin tierra

JUAN SIN TIERRA

Ser de aquí, ser de allí,
ser de ninguna parte,
ser Juan sin Tierra y no serlo,
ser el Judío Errante,
tal vez mejor el judío a secas,
allí, recóndito,
en el pasado hecho presente,
ser gafo, ser leproso sin lepra,
por decreto ley, por libertad escogida,
ser de donde uno quiera
confundido en su paisaje propio del alma
y ser sólo de ahí.
Fundar hasta el propio nombre
la propia vida
la propia casa
(dejemos las estirpes a un lado
y dejemos también los bandos
y las tribus y sus brujos
y sus lenguas de madera).
Vivamos, si podemos, sin servidumbres,
sin equipaje, sin nada. En el camino.

Autor: Miguel Sánchez-Ostiz

Ilustración: Samuel Bak, “As Far as Possible” (2017)

la vida y la muerte (157): Tres poemas de José Mateos

A veces, algunos días,
Dios viene en forma de rostros
y anda por este hospital.

Es frágil, y en cada enfermo
encuentra un templo viviente
donde habitar.

Ilustración: Frederick Cayley Robinson, “The Book of Genesis” (1914)

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Sentado al pie de tu cama
me puse a reflexionar
en la frontera indecible
que es siempre la enfermedad.

Era de noche. Tu mano
se iba hundiendo en alta mar.
Yo estaba allí como en sueños.
No la podía alcanzar.

Ilustración: Gaston La Touche, “The first born” (1883)

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TODO termina así:
unos destellos
de memoria que caen hacia lo hondo
y el cuerpo como un traje envejecido
que casi da vergüenza.

No insistas, corazón,
inútilmente:
nunca
maldeciré la vida.

Ilustración: Carl Heinrich Bloch, “Old People” (1874)