Poemas de Begoña Abad. Volar muy lejos, permanecer muy cerca.

Yo fui una niña mujerChristian Schloe - 03
y ahora soy una mujer niña.
Cuando debía jugar a las muñecas
ya sostenía niños de verdad en brazos
y me perdí el asombro de descubrir
que la vida es un infinito modo de caminar.
Ahora que debería sentir los brazos
cansados,
como me nacieron alas,
ando volando por encima del mundo que
me fue negado
y desde el aire puedo ver los atajos
que, ahora sé, llevan al mismo lugar.

Ilustración de Christian Schloe

Evelina Oliveira - 15

A los cincuenta me nacieron alas.
Dejaron de pesarme los senos
y los pensamientos que cargaba desde niña.
A las alas les enseñé a volar
desde mi mente que había volado siempre,
y comprobé desde el aire
que mientras yo anduve dormida tantos años
alguien trabajaba afanosamente
recogiendo plumas para hacer esas alas.
Tuve suerte de que cuando estuvieron hechas
me encontraron despierta en el reparto.

Ilustración de Evelina Oliveira

Omar Ortiz - angel II (2013)

Podría haberme emborrachado
de ansiolíticos potentes
o de vodka barato.
Podría haberme enganchado
a la coca, a las telenovelas
o al chocolate.
Podría haberme hecho adicta
a tus ausencias
a tu malquerer, a tu dolor,
a tu lista de contraindicaciones,
pero preferí averiguar
qué eran los dos bultos
que me nacían en la espalda
y echarme a volar.

Ilustración: Omar Ortiz, “ángel” (2013)

Michael Cheval - down to earth
Este empeño mío
de nacer cada mañana,
me costará caro.
El mundo no soporta,
así como así,
que alguien se resista
a unirse a los adultos,
a los que saben más,
a los que dirigen mejor,
a los que “crecen”,
a los que medran,
a los que pueden.
No soporta
a alguien que se resista
a esa especie de muerte
que ellos llaman vida.

Ilustración de Michael Cheval

Evelina Oliveira - 14

No necesito un hijo que me quiera,
ni que sea feliz, ni hermoso,
ni que triunfe y me sonría,
ni un hijo que me cuide,
me proteja, me tutele.
Necesito, simplemente,
un hijo que me sobreviva
y al que poder amar hasta el final.
Si me faltara,
¿qué haría yo con tanto amor
como me crece para él
cada mañana?

Ilustración de Evelina Oliveira

Christian Schloe - 02Yo, que siempre bailo con la más fea,
que arrimo el ascua
a la sardina del que nunca pesca
y que salgo a la calle
con un libro de poemas en la mano
por si se hace de noche,
por si levanta el cierzo,
por si se pone a tiro el tirano de turno
y tengo que hacerme ver
(yo, la invisible),
me ando preguntando últimamente
quién dice ser el dueño
de esta barraca en la que nos subieron
porque quiero que sepa
que tengo libre acceso a una voluntad libertaria
y a una idea fatal:
la de que aquí cabemos todos.

Ilustración de Christian Schloe

Brueghel - molino de viento (1607)

Mi abuelo no salió de su pueblo.
El pueblo tenía cuatro casas,
cuatro calles, cuatro caminos,
cuatro vecinos, cuatro perros.
No había en él ni obispos, ni ministros,
ni putas, ni altos cargos,
no había empresas, ni banca, ni iglesia había.
En realidad no salió nunca de su molino.
Ya es casualidad que por aquel lugar,
remoto y olvidado,
acertara a pasar la vida.
Mi abuelo hablaba poco, pero sabía mucho,
todo lo aprendió mirando la muela
que, implacable, con el mismo eterno movimiento,
machacaba siempre el grano, hasta hacerlo polvo.

Ilustración: Brueghel, “molino de viento” (1607)

begoña abadBegoña Abad, (Burgos, 1952) cultiva una poesía de una sencillez cautivadora donde la palabra desnuda y sin artificio es la seña de identidad estilística de unos versos conmovedores que recurren a los pequeños momentos de la existencia y a los íntimos sentimientos del ser humano. Señas de identidad que no renuncian ni a uno mismo ni a los otros.

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12 comments on “Poemas de Begoña Abad. Volar muy lejos, permanecer muy cerca.

  1. Me siento privilegiada, yo, conozco a Begoña, desde nuestra niñez,he sentido y visto su evolución, siempre desde gran admiración, esta Begoña, es así,desde siempre,buena,sincera,transparente,y….una gran poetisa,siempre, para mi,es mi premio novel.Sin olvidar su valor….yo.lo sé bien
    Gracias,amiga

    • No la conozco personalmente pero sus poemas son extraordinarios y si transmiten esa bondad, sinceridad y transparencia que citas en tu comentario. Sospecho que, como bien dices, eres una privilegiada….

  2. El primer poema de Begoña que leí fue “La medida de mi madre”, me gustó muchisimo y me puse a investigar a su autora, ahora ya he leído otros y su poesía me ha cautivado por su sencillez y claridad que la distingue.
    Me gustaría poder contactarme con ella. Escribo desde Argentina.

    • Tal vez la solución más sencilla sea mediante una cuenta de facebook… se trata de una persona muy sencilla y accesible. Es muy buena escritora pero su calidad humana es incluso superior.

  3. Preciosos poemas. Con una sencillez extraordinaria, _ que es mucho más difícil para mí de escribir_ remueven las entrañas, emocionan. Son suaves, volátiles como esas alas de las que habla ella, delicados. El poema la medida de mi madre y la del abuelo son emotivos y perfectos.
    Un abrazo.

  4. Retroenllaç: Begoña Abad ilumina lo minúsculo - El Hedonista - El Hedonista

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