amores cotidianos (247): los paréntesis


“El amor abre el paréntesis, el matrimonio lo cierra”

(Victor Hugo)

Ilustración de Botero

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amores cotidianos (246): corazón migrante


“Solo a mí
se me ocurre tener un corazón latiendo
en otro cuerpo”

Autor: Julia Gutiérrez

Ilustración: Oscar Santasusagna, “Canción de primavera” ( 2018)

amores cotidianos (244): tsunami

LA MUJER Y EL POETA

A Pilar Díez-Alegría,
a quien le regalaría el mar que no ve desde Madrid cada mañana.

Tu sola presencia desborda mis costas
dijo la mujer con la que soñaba el poeta.

No es tu bahía el sendero que anhelo circundar
ni el ansia quedará colmada merodeando por tus bordes.

Ambiciono sacudir
el epicentro del mar.
Alzar a cien millas un tsunami.
Lamer de tu cuerpo la sal
mientras cauterizan las heridas del alma.

Autor: Javier Solé

amores cotidianos (243): adolescencia

EL IRIS ÁMBAR DE TUS OJOS

¿Cuánta soledad cabe
en una tarde de verano?

¿Y cuánta la tristeza
que el iris ámbar de tus ojos
atesora sólo para mí?

Autor: Javier Solé

DIECIOCHO

Por debajo de tu falda
el invierno desfallece
cautivo en primera
tu útero reverdece.

Autor: Javier Solé

amores cotidianos (242): el desencanto

Un relato de Miguel Ángel Molina que lleva por título “DESENCANTADA”:

Con solo veinte años ya se ha cansado de buscar el amor para solo encontrar cuerpos desconocidos que la ofrecen polvos rápidos con regusto a tabaco, indiferencia y alcohol. Le ha sobrado tiempo para descubrir que esos príncipes azules portadores de la felicidad, que le vendieron de pequeña, eran una gran estafa. Tiene asumido que jamás encontrará a alguien que realmente merezca la pena y que deberá elegir a aquel que le venda las mentiras mejor que los demás. Para compensar su suerte se ha propuesto que de esa relación no nazca ninguna hija. Así podrá detener la cadena.

Autor: Miguel Ángel Molina

Ilustración de Sandra Flood

Fuente original: http://en99palabras.blogspot.com.es/2018/03/desencantada.html

 

amores cotidianos (241): la novia viuda en dos poemas

NOCHE NEGRA CON VESTIDO BLANCO

“He amado hasta llegar a la locura; y eso a lo que llaman locura, para mí, es la única forma sensata de amar”

 (Françoise Sagan)

 “A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd”

(Alphonse de Lamartine)

La novia viuda
suplica al enterrador
la encierre en el féretro
para copular cada noche
con su prometido
en inagotables sesiones
donde se combinan
lujuria y desesperación.

En el sarcófago
la noche nupcial
se repite cada madrugada
hasta que los operarios
del camposanto
a la hora del almuerzo
fuerzan la trampilla del ataúd
y mancillan la doncella
hasta que las primeras manchas negras
devuelvan la noche al cementerio.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Arthur Boyd, “Duelo Novia”

LOS ÚLTIMOS AMANTES

“Quan ja no queda esperança,
quan tot està perdut,
necessites encara un aixopluc
on la mort potser lliuri al vent
un bri de vida”

(Anna Rossell,  fragmento del poema “Quan ja no queda esperança)

Ella perdió a su marido
la víspera de la boda.
Él a una esposa
devastada por la enfermedad
con apenas treinta años.

Ella no tuvo hijos,
los de él le visitan dos veces al mes.

El abrazo trémulo
de los últimos amantes
oculta en el gozo,
incluso en las postrimerías del orgasmo,
el rictus amargo del pasado.

Los vivos entre ellos ejercitan el sexo
mientras hacen el amor con los muertos.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Riccardo Mannelli

amores cotidianos (240): mujer mantis

ARÁCNIDO EN LA VULVA

A Yolanda Gutiérrez

“Y vuelves de nuevo a derramar el frasco del delirio,
me rocías con la esencia mordedora; me embriagas
en las noches blancas dilatadas de tacto terciopelo”

(Yolanda Gutiérrez, fragmento del poema “El lapso compartido”)

Este arácnido
carece de la paciencia
para tejer una red
en la que seas su prisionera
pero sabe
de tu ninfomanía,
que estás mojada y dispuesta
para el apareamiento,
tu vulva exige ser colmada
a horcajadas,
cobijar este ser peludo
embriagado por las vibraciones de tu deseo indómito
cautivo del olor y el sabor de tus fluidos.

No fijas límites
a estos doce apéndices
que recorren
todo el perímetro
del territorio en llamas
desplegando su glándula el veneno.

Esta araña es mujer
y después de la cópula con la hembra
no la devora,
sólo unas marcas
en el útero
en las nalgas
en el cuello
y en los pechos
para reafirmar
una posesión
que se repetirá
noche tras noche
hasta que la hembra muera extenuada
o la araña acabe abatida por el amor.

Autor: Javier Solé

amores cotidianos (239): el artista y la modelo en dos poemas

DESNUDO

Yo creo
-ahora estoy
completamente segura-
que la morosidad
con que desplazabas
en el lienzo los pinceles
era para ti perversión
y para mi provocación.

Toda la tarde enfrentados
sin emitir una palabra.

La yema de tus dedos
difumina mis senos,
el sombreado se recrea
en mi cadera.

Miro tus manos tiznadas
deseo ya
el exordio acabado.

Abandona la pintura inconclusa
o la completas de memoria
después de habernos amado.

Autor: Javier Solé

Ilustraciones: Lotte Laserstein, “Desnudo en la luz del Invierno” y Alexey GOLOVIN, “Artist and model”

MIRADA PERDIDA

Una mujer hermosa
viaja en auto hacia la mansión
donde una fiesta
con todas las celebridades del cine
rubricará el éxito de su última interpretación.

Cuanto más cerca se encuentra
de la fama que de niña anhelaba
mayor es la aflicción que experimenta
por todos los errores cometidos.

Un guionista egoísta
un actor vanidoso,
un director petulante
un productor sin escrúpulos
un político mentiroso
un marido infiel.

Todos dibujando en su cama
encuentros vacuos
amores fingidos
pasiones a ras de suelo.

Al enfilar
los últimos doscientos metros
el recuerdo de la primera fotografía
la mirada del joven artista
retratando a la actriz en ciernes
con unos ojos con los que nunca nadie volvió a mirarla.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Fabián Pérez

amores cotidianos (238): los pies fríos

PAISAJE EN EL LECHO DESPUÉS DE LA BATALLA

“Quise sentirme viva,
trabajé en el jardín
y he cortado cipreses infectados.
Llovía, como en todos los entierros.”

(Paloma Corrales, poema: “Nota: martes, 15 de febrero”)

Después
de incendiar mi cama
trajiste el silencio.
o el deshielo,
lo mismo da.

Escucho todavía ahora
por las noches
el centelleo de las brasas
en mi cuerpo calcinado.

Las cenizas revelarán
la ingravidez del mundo.

Los pies tiznados fríos.

Autor: Javier Solé