la muerte en la poesía de Pablo del Águila (IV)

“Entre la arena quedará mi cuerpo
y olvidaré mi nombre
para llamarme
mar”

Anuncis

las cuatro estaciones (102): invierno. Los pájaros en la nieve.

133

El agua se aprende por la sed.
La Tierra por los Océanos atravesados.
El Éxtasis por el tormento.
La Paz por las batallas.
El Amor, por la huella del recuerdo.

Los Pájaros, por la Nieve.

Autor: Emily Dickinson

Ilustración: Otto Dix, “Randegg en la nieve con cuervos” (1935)

Anise Koltz versus de René Groebli

Me he estremecido
al marcar la tierra
con mis rasgos

También ella
la tierra
se ha estremecido

Autor: Anise Koltz

Fotografía de René Groebli, “Burned trees III” (1982) 

Mi lecho es a la vez
campo de experimentación
reserva natural
matadero

Autor: Anise Koltz

Fotografía de René Groebli, “Cotton Intimacy”

la vida y la muerte (116): la bella durmiente

LA BELLA DURMIENTE

Este poema da comienzo
en el quirófano de un hospital.

Recorre,

la espera
el miedo
el silencio
la ausencia.

Descubre

océanos con peces ahogados en lágrimas secas
desfiladeros con piedras que se precipitan al vacío
ventanas y puertas que abren recuerdos y cierran sueños
caminos calcinados por una niebla húmeda y homicida.

El cómputo gota a gota
de la vida en este poema.
sin sanar ni sucumbir.

Sin metáfora ni alegoría,

en perpetua vigilia
la custodia del cuerpo
al que no despertarán
los besos,

ni uno

ni cien

ni mil

ni las flores que el poeta
corta en el jardín

Autor: Javier Solé

Ilustraciones: Emma Cano, “Vértigo” y Evert Lundquist, “Death (At rest)” (1944)

las cuatro estaciones (101): invierno. Plegaria en febrero

LA MIRADA

La nieve permanece
después de dos semanas. En invierno
dormitan las preguntas

y al ventanal del mundo
se asoman nuestros nombres.

Somos los ojos limpios de febrero:
contemplamos la nieve
como quien memoriza una plegaria.

Autor: Josep Maria Nogueras

Ilustración: Edward Willis Redfield, “The Road to Pleasantville”

 

la música, la soledad y el silencio (190)

MELODÍA TRISTE

Este reflejo cóncavo
del niño en el aparador
mirando extasiado
una guitarra de seis cuerdas.

Promesa del padre
saldada con horas
de un empleo mísero.

Este destello convexo
del fantasma de la hija
escuchando ensimismada
los acordes del silencio.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Miriam Briks