el aprendiz de brujo (452): ¿imaginación o recuerdo?

Si temo a
mis imaginaciones,
no es porque vengan de mi fantasía,
sino de la memoria.

Si me asusta
la muerte,
no es porque la presienta,
es porque la recuerdo.

Autor: Esther Moreno Morillas

Fotografía deLissy Elle Laricchia

Anuncis

poemas de amor, versos húmedos (87)

Vértigo

Míranos. La vida era esto.
Una casa sin pagar.
La custodia de los hijos.
El despertador a las seis.
El aula matinal fría y aséptica
en la que abandonamos a los niños.
Las noticias en el coche.
El lexatín de la mañana.
El diazepam de la noche.
Las facturas del banco.
Los kilos de más que se pegan al cuerpo.
Las bolsas en los ojos.
Las cremas milagrosas.
Los monosílabos.
Las miradas esquivas.
Y los chats en el móvil
a altas horas con extraños.

Autor: Gema Estudillo

Fotografía de Gabriel Isak, “Inbetween Memories”

Salvaje

Seré volcán en tus labios,
y en la noche inmaculada
de tu almohada.

Seré mágica gacela,
de fieros latidos,
y alada vestal de luz
en tu mañana.

Seré un águila indomable
en el cielo desnudo
del recuerdo;
y orquídea del viento
en tu mejilla;
y al surcar tu horizonte
sonrojada,
las bridas de la noche
serán mis aliadas.

Seré torrente desbocado,
y pura sangre
de saladas cabriolas,
para saciar
tu sed de eterno verbo;
y oteando el paisaje
de tus brazos,
al acecho
del descuido de tus manos,
rociaré tu piel
con silvestres pétalos
de fuego.

Dejaré que me devores
con tus besos,
hasta saciar el apetito
salvaje que me tienta,
y seré el desafío geométrico
de un sueño,
con aristas perfectas
en tu cuerpo.

Autor: Ana Pujante

Fotografía: Gabriel Isak, “To the Horizon”

MATEMÀTIQUES

Ser conscient del teu cos
amb la dimensió d’un temple
que respira.
Trobar-te lluny de tot
menys de que et queda quan restes
els vincles.
I estimar el temps que tens
abans de recalcular-te
la xifra.

Autor: Helga Simon Molas

Fuente original:https://helgasimon.wordpress.com/matematiques/

TEMPS II

El vell que infarta,
els clàxons que sonen,
les hores,
o tot allò que pasa mentre tu i jo som al llit.

Autor: Laia Carbonell

Camino por un fil de plata,
Equilibris sense xarxa.
Els teus ulls transparents
Em miren i no em veuen,
Has comprat el meu amor
Per cinc cèntims de misteri.

Autor: Marta Pérez i Sierra

Fotografía de Maurice Tabard

Una noche de Octubre mi padre y mi madre en su habitación
cuando todavía no son
padres míos ni de nadie.

El hombre se quita la camisa:
la cuelga en la silla ante el espejo, como un señor descabezado.
La mujer coloca sus pantalones y la camiseta en el armario,
una ahorcada más, colgada de la percha.

Ninguno de los dos se mira en el espejo de la cómoda.
Se sumergen entre las sábanas
Cada uno desde su lado de la cama:
los dos extremos de la frontera, y la aduana.

La mujer imagina pintado
el trozo de pared manchado de humedad.
Tiene los pies fríos. Se refugia en el vientre del hombre
su aliento es cálido.

Apagadas las luces, las sábanas ya no son blancas
los cuerpos sí parecen más limpios.
La mujer prefiere el día
el hombre la noche.

Obligados al deseo en el lecho nupcial;
hasta que los atrapa el sueño
cada uno en su lado.

Autor: Leire Bilbao

Ilustración de John Meyer

Dos poemas de Isabel Tejada Balsas

un taxi bajo la lluvia me trae de vuelta a casa
no hay nada más triste
una pareja se besa en un cajero automático
mientras contemplo la belleza de su asedio
un taxi bajo la lluvia me trae de vuelta a casa
atravieso el pasillo su garganta cenicienta
el tubo fluorescente de la cocina me señala los huevos rotos
como prueba de mis crímenes sin mérito
un grifo gotea
y siento la vida que se me escapa
la memoria de los espacios su claro reproche
todo aquello que no he vivido
lo que pudo suceder en mí y pasé por alto
la extinta espesura de mis sueños

Autor: Isabel Tejada Balsas

he abierto un pequeño sendero sin nombre
al fondo de mi desdicha
desde aquí veo todo lo que mi corazón no distingue
y sin embargo no estoy en paz
el caballo de mis latidos es obstinado
se ensaña contra mi pecho con su furia
no teme
hoy me ha dicho yo soy el viento que te empuja

Autor: Isabel Tejada Balsas

los libros y los lápices

LOS LIBROS

Están ahí. Siempre están ahí.
Los veo ordenados en su fila silenciosa,
fieles a la mano que los sostuvo,
en ese rincón esquinado y umbrío
donde trazo el soliloquio del hombre y su destino.
A ellos regreso para encontrar mis huellas
y el legado de aquellos que no morirán en mí,
mientras la voz no rompa las trampas del silencio.
Sin ellos aprendí las sílabas de la derrota.
Con ellos olvidé las fechas de la soledad.
Están ahí. Siempre están ahí.
Les debo lo que fui, lo que no fui,
las facturas del tiempo y las fracturas del silencio.
Huéspedes de la noche ganaron mi respeto.
Desde sus páginas escribo la ley de mi destino.

Autor: José Luis García Herrera

Fotografía de Kyle Thompson

LÁPICES

Y esta manía de escribir a lápiz,
artesanal y ajena
a los destellos del ordenador,
sugiere una memoria en blanco y negro
o la deriva sepia de las fotografías.

No es eficaz, lo sé,
pero va más allá de un simple hábito:
un gesto de paciencia que no esconde
las dudas, la pasión, los espejismos
del ritual y el lujo,
las palabras tachadas,
el sol ambiguo de la incertidumbre.

Los lápices se gastan y se gasta la vida.
Tal vez estoy hablando
de una infancia velada y a destiempo,
como un lejano borrador de sombras.

Autor: Antonio Jiménez Millán 

Fotografía de noell oszvald

amores cotidianos (241): la novia viuda en dos poemas

NOCHE NEGRA CON VESTIDO BLANCO

“He amado hasta llegar a la locura; y eso a lo que llaman locura, para mí, es la única forma sensata de amar”

 (Françoise Sagan)

 “A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd”

(Alphonse de Lamartine)

La novia viuda
suplica al enterrador
la encierre en el féretro
para copular cada noche
con su prometido
en inagotables sesiones
donde se combinan
lujuria y desesperación.

En el sarcófago
la noche nupcial
se repite cada madrugada
hasta que los operarios
del camposanto
a la hora del almuerzo
fuerzan la trampilla del ataúd
y mancillan la doncella
hasta que las primeras manchas negras
devuelvan la noche al cementerio.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Arthur Boyd, “Duelo Novia”

LOS ÚLTIMOS AMANTES

“Quan ja no queda esperança,
quan tot està perdut,
necessites encara un aixopluc
on la mort potser lliuri al vent
un bri de vida”

(Anna Rossell,  fragmento del poema “Quan ja no queda esperança)

Ella perdió a su marido
la víspera de la boda.
Él a una esposa
devastada por la enfermedad
con apenas treinta años.

Ella no tuvo hijos,
los de él le visitan dos veces al mes.

El abrazo trémulo
de los últimos amantes
oculta en el gozo,
incluso en las postrimerías del orgasmo,
el rictus amargo del pasado.

Los vivos entre ellos ejercitan el sexo
mientras hacen el amor con los muertos.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Riccardo Mannelli

la mirada compasiva de la poesía de Eduardo Jordá

Yo le rezo al café de la mañana.
Le pido que me traiga la paciencia
de la que está hecha, sí, toda alegría.
Le pido conversar con mis abuelos,
que llevan muchos años en la tumba.
Le pido que me traiga los recuerdos
que me enseñen quién fui, y cómo seré algún día.
Y le pido también, con cada sorbo,
que hasta mí traiga el canto de los mirlos,
y unas nubes huidizas, y una música
que me haga regresar a los lugares
en los que nunca he estado. Y le pido
el amor de los míos, que es tan frágil
como el brezo que crece entre las rocas.

Ilustración de Gary Bunt

Mirlo

Conocemos su canto en la mañana,
temprano, muy temprano,
cuando nos reconforta oírlo, alegre,
bajo la lluvia desvelada.
Pero nada sabemos de sus hábitos
de pájaro agresor que coloniza
territorios ajenos,
y que destruye nidos, y que roba
los huevos más pequeños,
y que hace desdichados
a otros pájaros menos testarudos.
De su vida secreta, no sabemos
nada; o mejor dicho,
preferimos creer que no sabemos.
Nos basta con su canto,
su canto desvelado que nos mece.
Pero otros muchos pájaros, más débiles,
o quizá más modestos,
pagan por ese canto con sus vidas.

Ilustración: Irene Mala, “dama y mirlo”

EL HIJO PRÓDIGO

Este hombre que camina con desgana
por esta misma acera, a ti te sigue.
De él lo has olvidado casi todo:
el origen incierto de sus pasos,
el eclipse lunar de sus pupilas,
la borrosa ecuación de su memoria.
Camina hacia su casa, inseguro,
como quien se ha perdido en los túneles
de una cuidad entrevista en un sueño.
Cuando llame a su puerta, sentirás
la misma dolorosa gratitud
de quien va a recibir al hijo pródigo.
Regresa el que se fue a hacerse un hombre,
pobre como una rata pero al fin
libre de ti y seguro de sí mismo.
Dale tu mano, que es su propia mano.
Dale tu compasión, que fue la suya
por todo lo que hiciste. Al malgastar
su vida, malgastó también tu vida.
Hace tiempo que esperas su llegada.
No vaciles ya más. Abre la puerta.

Fotografía de Kyle Thompson

Eduardo Jordá (Palma de Mallorca, 1956) ha residido en los lugares más variopintos -un hospital de Burundi, una isla de Malasia, una granja del oeste de Irlanda- hasta finalmente establecerse en 1989 en Sevilla. Poesía que rehúye etiquetas, se sitúa entre la realidad y la ficción. En su ecuación el lenguaje poético debe integrar emoción, inteligencia y música, por este orden.

Toda la poesía hermética o incomprensible es un fraude, igual que ese vocabulario pseudo-científico que usan los adivinos y los parapsicólogos para engañar a los incautos y sacarles unas perras; la verdadera poesía debe ser fácil de comprender.”

Al poeta le gusta que la poesía “cuente cosas, describa lugares y situaciones y sirva para reflejar la complejidad de la vida” y le desagrada “la poesía que reivindica o que sermonea, o la que da instrucciones, o la que grita con un megáfono, o la que se lamenta, o la que parece el producto de una sesión de terapia psíquica en un sanatorio mental”. Jordá prefiere la poesía que le habla al lector en voz baja, como en una conversación agradable en un bar”

Más poemas en:

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/02/14/mirando-nubes/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/02/23/de-la-mano/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/03/13/milenio/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/03/19/my-wife/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/04/29/diez-anos-ya/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/05/10/tarde-de-mayo/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/06/03/el-poema-que-mi-abuelo-nunca-escribio/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/06/21/pero-sucede/

https://blocdejavier.wordpress.com/2018/06/27/el-tordo/