el aprendiz de brujo (384): el miedo

antonio-berni-camino-sobre-el-cielo-gris¿dónde ir
si viene de frente el miedo
y no hay un puto cartel
de curva?

Autor: Elida Clotilde Berelejis

Ilustración: Antonio Berni, “Camino sobre el cielo gris”

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Poemas de José María Micó

En el pueblo,
casas, hombres y mulas
presienten en silencio la crecida del día.
sobre la mesa humilde,
sin vino aún, la luz está dispuesta
y oficia con verdad el rito de las cosas.
La alcoba calla y el zaguán se inquieta.
La ubre prodigiosa humea en el corral.
El mundo, rebosante de azucaradas sombras,
da reparo a los cuerpos que vienen de yacer.
Y alguien junta las manos para encerrar un cuenco
o un pedazo de pan.

Fotografía de Gervasio Sánchez

Hubo un tiempo en que tuve
la mitad de la mitad de mis años de ahora.
A veces, si me esfuerzo,
puedo escuchar los ecos de aquellos días,
puedo sentir que el sueño se deslíe
y que una mano espesa el chocolate.
Después me bebo su color de cuerva
con avidez de niño.

Ilustración de Anton Mauve

Α · Ω

De todas las penumbras en que he estado,
ésta es la más profunda.
Por encima de mí duran los sueños.
Bajo el pulido envés de estas dos fechas
soy ruina de robadas esperanzas.
Lo que fui ya no es, y aquí os declaro
mi póstumo deseo: que esta muerte
a todos os parezca prematura.

Ilustración: George Tooker, “La linterna” (1977)

José María Micó (Barcelona, 1961)) es un poeta, filólogo, traductor y músico español, especializado en los clásicos del Siglo de Oro. Su poesía, formalmente exquisita, contempla con un deje de fúnebre existencialismo la vida; en ocasiones el aliento sutil emerge y deviene entonces en una suave melancolía.

La Muerte constituye en tema central de su obra.

Más información en:   http://www.jmmj.eu/

Joan de la Vega versus Marianne von Werefkin

VALLE

Contemplas el valle
que se postra ante ti

Un valle concede
Infinitos indicios
por donde sucumbe
la eternidad.

Autor: Joan de la Vega

Ilustración: Marianne von Werefkin, “Man with Flock of Sheep” (1910)

EXTRAÑOS

Un extraño
varado en azul
se encarama
sobre la cresta
de las altas cimas

Las nubes más densas
queman sus racimos
exprimen helechos
de barro

rebosan las huellas
centellea la herida

nubes del silencio
espectros tallados.

Autor: Joan de la Vega

Ilustración: Marianne von Werefkin, “Factory Town The Way Home” (1912)

poemas de amor, versos húmedos (72)

Nunca me dijiste tu nombre:
Llovía en los metros
y Barcelona era una mujer desnuda.

Nunca me dijiste tu nombre:
sólo quedó en mí
el olor volátil de tu cuerpo,
la terquedad de tu mirada,
la oscuridad de tus huesos,
la sonrisa libre en tu cara,
el ruido de tu bici en el agua”

Autor: Princesa Inca (Cristina Martín)

Ilustración: Lita Cabellut, “Coco -The Testimony of Black and White”

Te sé detenido en mis bordes pulsando la penumbra.
Hay frío y las ideas se quiebran como cáscaras.
Entra pronto y cobíjame.

Autor: María Inmaculada Barrios

Fotografía de Berta Vicente Salas

AMOR 1.1

Si un día
el ángel del amor
llamase a
mi puerta
bajaría las persianas
y me haría un ovillo
en el centro del salón
desnuda,
esperándolo
en lo más oscuro,
en lo más helado,
para que él
me encontrase
allí,
redonda,
entumecida
indefensa,
para que él
me incubase
en el nido
de su amor.

AMOR 1.2 (veinte años después)

Si un día
el ángel del amor
volviese a llamar a
mi puerta
lo invitaría a
pasar al salón,
le pondría unas aceitunas
y una cerveza
y cuando estuviese bien
cómodo (los pequeños
pies sobre el asiento)
y comenzase a parlotear
sobre lo bien que se
vive en la tierra
me arrojaría sobre
él (vuelo de plumas,
un par de rizos
rubios deshechos
sobre el sofá),
lo metería en el horno
hasta dorarlo
y luego me comería
hasta la última pluma
hasta el último
blanquísimo
diente.

Autor: Begoña Paz

Fotografías de Erwin Olaf

Amémonos

 

Bajo las alas rosa de este laurel florido,
amémonos. El viejo y eterno lampadario
de la luna ha encendido su fulgor milenario
y este rincón de hierba tiene calor de nido.

Amémonos. Acaso haya un fauno escondido
junto al tronco del dulce laurel hospitalario
y llore al encontrarse sin amor, solitario,
mirando nuestro idilio frente al prado dormido.

Amémonos. La noche clara, aromosa y mística
tiene no sé qué suave dulzura cabalística.
Somos grandes y solos sobre el haz de los campos

y se aman las luciérnagas entre nuestros cabellos,
con estremecimientos breves como destellos
de vagas esmeraldas y extraños crisolampos.

Autor: Juana Ibarbourou

Ilustración: Yoshiro Tachibana, “Mujer salvaje”

Los miedos llegan y avanzan
desmoronándolo todo.
Los tuyos, los míos,
nunca descansan,
nunca se rinden.
Y mientras paseamos
entre avenidas y parques
queriéndonos a un palmo de distancia,
alguno se cuela entre tu ropa,
entre mi pelo,
avanza de la nada y crece.
Crece como esas malas hierbas del jardín
que nadie cuida pero invaden.
Y sólo nos queda atrincherarnos
en este amor pequeño pero firme
esperar que pasen y decir:
“Vencimos”

Autor: Sara Zapata

Ilustración: Colin Middleton, “The Skylark”

TRAS LA DESPEDIDA

Tras la despedida,
nada de kleenex mojados
ni Valiums
ni libros de psicología barata.
Tras la despedida
compré una cama más pequeña,
una cama que no me dejara sitio
para sentir la soledad.

Autor: Sonia González

Ilustración de Victor BAUER

la infancia (56): huérfanos. Dos poemas de Javier Solé

PAPÁ NO VENDRÁ ESTA NOCHE 

La niña de once años
llora con desconsuelo
al saber que su padre
no vendrá hoy a darle
las buenas noches
ni atraparán juntos
luciérnagas con las manos.

Ni hoy.
Ni mañana.

A los muertos les falta formalidad y les sobra tiempo.

Fotografía de Berta Vicente Salas

QUE NO ME TRAIGAN MIRRA

Un niño de mi clase
asegura los Reyes de Oriente
no existen.
Que es un invento burdo
del capitalismo,
que los padres pagan los juguetes
y envuelven a escondidas los regalos.
Si el niño sabelotodo de mi clase
dice la verdad
yo le pido a mi padre
que no me deje sin madre.
Y a mi madre,
a mi madre,
un beso.

Ilustración: Cezanne, “La mujer estrangulada” (1870)

Karmelo C. Iribarren versus James Crandall

EL FUTURO

El futuro es vuestro,
chavales,
decían,
como quien te dice
que te ha tocado algo.

¡El futuro!
Menudo
fraude:

letras y letras
y más letras de Banco

o a la puta calle.

LO DIFÍCIL

Enamorarse es fácil.

Uno puede enamorarse
-sin demasiado esfuerzo-
varias veces al día,
a nada
que se lo proponga
y se mueva un poco por ahí;
y si es verano, ni te cuento.

Enamorarse no tiene
mayor mérito.
Lo realmente difícil
-no conozco ningún caso-,
es salir entero
de una historia de amor.

Retratos de España (153): nacionalismo

NACIONALISMO TRANSVERSAL

“He vist morts dirigir bancs
i zombies presidir governs”

(Estel Solé, fragmento del poema “La fi del món)

En la calle ancianos
con banderas del Estado
que no les sube la pensión.
Desfilan desempleados
reivindican más nación,
empresas de sus países
deslocalizan producción.
Bocean hombres maduros
los goles de la selección,
sus vástagos emigrados
soñando poder regresar.
Un político corrupto
ocultando sus vergüenzas.
Otro oportunista
codicioso y malvado
mentiroso.
El confidente de la policía
vende droga en la procesión.
Obreros
con sueldos míseros y casas expropiadas.
Un monárquico desplazado de la Corte.
Un intelectual altivo.
Guardias de paisano
borrachos.

Estos zombies agitando

El ardor de la violencia.
La cólera del iletrado.
El blasón de la unidad.

Autor: Javier Solé

las cuatro estaciones (75): la lluvia de otoño

Sueño con gerundios en tus formas verbales,
mientras los silencios agrietan conversaciones
sobre el mundo que nunca arreglamos
y los astros siguen alienando la rutina
hacia un calendario mojado, tenue, desgastado
por tantas promesas con el puño en alto,
con la rabia de quien se corta las manos
con el metal oxidado de las prisas del agua;
que no es más que la lluvia de un otoño
que soñó con fechas clavadas en pronombres
y sólo quedaron heridas en los charcos.

Autor: Carmen Barranco

Fuente original:

https://carmen-barranco.blogspot.com.es/2016/11/function-disabletextereturn.html


Al ver la lluvia
sentí en el rostro
lo perdido,
en las gotas entreví
la clara nostalgia
de la infancia
el goce de soñar
con el diluvio,

todo aquello que la razón
me alejó
de la esencia.

Autor: Blanca Villanueva

Fotografía de Rui Palha