la vida y la muerte (166): primera fotografía

PRIMERA FOTOGRAFÍA
No es necesaria la luz para dar comienzo a la acción.
De hecho yo estoy ahora acunando lo oscuro
y sin embargo soy capaz de ver más allá.
Será porque papá ha regresado de su muerte
en forma de ceniza cortada por la mitad
que descansa en la habitación del fondo,
junto a una maleta que jamás ha visto los trenes.
No es necesaria la luz pero sí el tiempo para sanar de la herida,
para abrir los ojos dentro de la niebla y caminar.
La primera fotografía no existe.
La primera fotografía sería el vestido abultado de mamá.
Una tarde de agosto (sería).
Un patio en la flor de su ternura.
El abuelo con su camisa remangada
mirando hacia un cielo que empieza a resquebrajarse,
la abuela en el lado contrario,
con el negro siempre en las pupilas,
con el negro siempre bajo los muslos
(podría ser un niño africano asustándose del fuego
o una criatura de azúcar que se vuelve negra en la garganta).
La primera fotografía tiene una cicatriz en la sien,
tiene el color de un albaricoque
antes de ser devorado en lento por las hormigas.
El disparo suena dentro.
El disparo soy yo rompiendo las aguas.
El disparo soy yo desplegando las alas de un cuchillo
mientras papá fuma y mete tripa.

Autor: Angélica Morales

Fotografía de Sergio Loes

ciudades y personas (XI): Barcelona. Carretera de les Aigües.

“Cómo no temblar
frente a los umbrales”

(Alberto Cubero)

En la geografía del olvido
la inclemencia un decorado.
La lluvia, el barro, el viento
actores de la intemperie.
Dos siluetas enlazadas
interpelan en la niebla
al éter y a los pinos.

El consuelo duele siempre
cuando muere la esperanza.

En el umbral del sendero
las flores de los almendros.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Esther Solé, Carretera de les Aigües (Barcelona), febrero 2018

Del libro de poemas “Latido de cenizas” (ISBN 978-84-1350-949-5)

la infancia (96): la niña azul de García Mellado

había tantas formas
de ganarle al tiempo
la niña azul temblaba
desnuda en la nevera
con gritos de hojalata
pinceles por si acaso
caballos blancos
caballos blancos
una bata manchada
por los cuentos de hadas
ciudades blancas
ciudades blancas
y luego un muro

Autor: Isabel García Mellado

Ilustración de Andrei-Zadorine

por qué la niña azul ahora está tan quieta
por qué su desnudez tiene un nombre distinto
por qué nadie la oyó cuando advertía:
sigan andando, damas y caballeros, no puedo
mantenerme siempre alerta

Autor: Isabel García Mellado

Ilustración de Andrei-Zadorine

el aprendiz de brujo (627): la casa

Mi casa es el templo
donde refugio todas mis miserias,
mis errores,
mis infortunios.
Desde que abrí los ojos
en el seno materno
he tenido otras casas,
a ellas llegué de mano del amor,
pero nunca consagré sus rincones.
Tan sólo a mi casa,
la que ahora habito,
di esta categoría
desde la última salida de mis hijos.

Autor: Montse Grao

Ilustración: William Ratcliffe, “Cottage Interior” (1914)

poemas de amor , versos húmedos (105)

Ritual

Poco antes de dormir,
levanta la camiseta
y une su pecho
desnudo con el mío.
Mentiría si dijera
que oigo sus latidos
o que los míos golpean
como la aldaba
de una iglesia abandonada.
En realidad permanezco inerte,
sé que es su momento
y sólo deslizo un dedo
por el arco de su espalda.
Después,
acomoda la mejilla
junto a mi hombro
y sus ojos revolotean
veloces bajo los párpados.
Ubico la sábana bajo
la línea de nuestras cabezas,
dos pájaros suspendidos
en un cable olvidado,
y contemplando el ocaso
aguardo al día siguiente
para que vuelva
a hacerlo de nuevo.

Autor: Toni Quero

Ilustración de Malcolm Liepke

Tu sueño eterno

Son infinitos los celos
que me despierta la calma que te penetra
y posee cuando yaces
dormida…
Tus labios veniales
tus ojos mortales,
tu cuerpo desnudo, entero, abatido,
entregado a su merced.
En ese momento,
cuando la belleza de la muerte
mana de tu anatomía,
cada poro de tu piel, cada estigma
me revela todos mis miembros,
uno a uno, y me invita a traspasarte,
como traspasa la luz el cristal purismo,
sin romperlo ni mancharlo
para que nunca despiertes
y así ser
tu sueño eterno.

Autor: Luis Eduardo Aute

Fotografía: Daniel Masclet, “Un” (1926)

Pompeya

La tempestad de fuego nos sorprendió
en el acto de la fornicación.
No fuimos muertos por el río de lava.
Nos ahogaron los gases. La ceniza
se convirtió en sudario. Nuestros cuerpos
continuaron unidos en la piedra:
petrificado espasmo interminable.

Autor: José Emilio Pacheco

Ilustración: Anónimo, “fresco erótico en Pompeia”

EL GESTOR

Aquel gestor administrativo colegiado
se declaraba totalmente nihilista
excepto en algunos casos en los que se veía más bien despistado.
Aquellos desastres sucedían cuando pensaba
que había vuelto a conocer a la mujer de su vida,
y le sucedía a menudo, cuando terminaba de cenar en casa,
y la miraba mientras se fumaba un puro.

Autor: Luis Miguel Madrid

Ilustración: Eric Fischl, “Simon and Anh” (2003)

EL ÁTOMO Y LAS ESTRELLAS

En cada confín lucían
lindas estrellas albinas.
Estéril policromía.

Cada horizonte lo viví
como un átomo fatuo.
Áspera cartografía.

La ósmosis utópica.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Giampaolo TALANI, “La notte di San Lorenzo”

Casa

Deja que el hilo que nos ata
sea el nudo que nos acoge
en esta tarde de hojas muertas
mientras te doy la mano
y un pájaro
roza el vestido de tu casa.

Autor: Tomás Rivero

Ilustración: Dee Nickerson, “wind of change”

el aprendiz de brujo (626): de farolas y árboles

donde debe haber un árbol
hay una farola

lo mismo ocurre en las ciudades

que en lugar de un poema
hay siempre una ley

Autor: Gsus Bonilla

la verdad de todo árbol
es moldear una placenta
con paciencia de reloj de sol
en la que poder sobrevivir
y sentirse cómodo
seas quién seas o lo que seas

Autor: Gsus Bonilla

ciudades y personas (IX): L’Hospitalet de LLobregat. El cementerio (IV)

FORMIGA


“Pienso en la hormiga,
Tan diminuta ella.
Y yo a sus pies”

(Joan de la Vega)

Una formiga fuig del fred
s’atura davant del teu nom
agafa unes molles del teu berenar.
Podria, amb la meva ràbia,
executar aquest maleït insecte
que roba l’entrepà d’un nen
però descobreixo
el seu recorregut en el marbre
i la seva por és tan tendre
que només puc indultar
aquesta formiga que fuig del fred
i aprofita el pa que tu no menjaràs.

Redimir la vida més menuda és el nostre destí.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Dalí, “las hormigas” (1929)

Una hormiga huye del frío
se detiene delante de tu nombre
roba un trozo de tu merienda.
Podría, con mi rabia,
ejecutar este maldito insecto
que hurta el bocadillo a un niño
pero descubro
su tránsito en el mármol
y su miedo es tan tierno
que puedo sólo indultar
a la hormiga que huye del frío
y aprovecha el pan que tú no comerás.

Redimir la vida más pequeña
es ahora nuestro destino.

Del libro de poemas “El exilio interior” (ISBN 978-84-1304-853-6)

HE VENIDO NUEVAMENTE A TU CASA

“una lápida no es, contra lo que podría pensarse, un
testimonio de la muerte, sino la memoria de lo que fue la vida”

(Carlos Marzal)

Qué absurdo
subir hasta tu morada
sabiendo estás
pero no abrirás la puerta.

Y qué urgente
la necesidad
-casi un imperativo-
de desplazarse hasta el lugar.

No vengo para hacerte compañía
-vivimos en planos diferentes-
tampoco para mitigar mi pena
-es tan mía y es tan densa-,

acudo sólo
por el perfume de las flores
que circundan los pasillos
el silbido de los trenes
que atraviesan la ciudad
-no distingo cuando vienen o cuando van-
el silencio de las almas abatidas
el vértigo irrefutable de la desolación.

Autor: Javier Solé

Fotografía: Cementerio de L’Hospitalet, abril 2014

Del libro de poemas “El exilio interior” (ISBN 978-84-1304-853-6)

Fer Gutiérrez versus Carol Gómez

De tu mano hice la niñez
y un pozo de agua clara

arropar la sed

de tu mano
el camino

apenas unas décimas de fiebre

Autor: Fer Gutiérrez

Ilustración de Carol Gómez, “mare i fill”

De repente dejas de llover
enciendo un cigarrillo,
espero. Esperar qué?
si ni siquiera fumo
mejor sería danzar
alrededor de la herida
y rogarle a tu Dios
que me continúes lloviendo
tiro el cigarrillo
y salgo al encuentro
de alguna estrella virgen
que se preste a ser mi ofrenda.

Autor: Fer Gutiérrez

Fotografía de Carol Gómez