el aprendiz de brujo (772): al Norte de los cirros

Que los cirros sean
tu único pueblo.

La lluvia,
ditirambo del silencio,

Perderse en la mirada
de unos ojos ciegos.

Autor: Javier Solé

Fotografía: Javier, vall de Ribes (Catalunya), año 1979

AL NORTE

“Están cruzando la frontera ahora
bandadas de pájaros sin dirección”

(David Eloy Rodríguez)

Al Norte.
Siempre al Norte.

Vesania de los vencejos.
Carámbanos de ceniza.
Vértice níveo carmesí.

La sombra de un verano.

Al Norte
Siempre al Norte.

Y que sea el Sur
La casa que habito.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Maria Tudela

Del libro de poemas “En el umbral del eclipse” (ISBN 978-84-1398-333-2)

el aprendiz de brujo (769): tesoros

TRESORS

Llençols de cotó egipci.
El neguit de la nit de reis.

Un petó furtiu al maig.
El silenci dels planetes.

Al juliol síndria i préssec.
Mel i mató a la tardor.

La descoberta del temps afegit.
Neu a la teulada de l’església.

Omplir el camí de paraules.
Nòmades fins l’horitzó.

La trobada amb la nit.
Al puny un grapat de nous.

Les mans de la mare.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Paul Madeline, “Road with Poplars”

Del libro de poemas “En el umbral del eclipse” (ISBN 978-84-1398-333-2)

mar abierto

MAR ABIERTO

“Siempre habrá un perro perdido en alguna parte que me impedirá ser feliz”

(Jean Anouilh)

No pudieron engañarle. Él sabía que las dos últimas semanas habían sido decisivas. Trascendentales y estremecedoras. Ella adelgazó hasta la lividez y los movimientos de su cuerpo eran cada vez más torpes. Él la miraba conmovido e impotente, como relojero que mesura el tiempo menguado. Cada día de esta inapelable pérdida se festejaba con una sobriedad descreída. Como agnósticos merodeando en el claustro de un monasterio benedictino.

Una tarde ella ya no regresó y él supo entonces que no volvería a verla. Cuando la madre depositó la urna con las cenizas en la vitrina del salón él se tumbó en la alfombra, frente a la arqueta con los restos volátiles de su dueña. Día y noche. Incansable al desaliento. Sin comprender cuanto aconteció, vislumbrando cada madrugada la magnitud de la alborada. Y devino el silencio melodía sincopada del duelo.

Una mañana de invierno los padres viajarán desde Castilla hasta el mar y allí despedirán a la hija.

La fidelidad del chucho de mi vecina, que custodia con esmero y devoción el alma de su ama me trae con amargura a la memoria aquellos perros que, en las playas argentinas, ladraban con rabiosa desesperación a los aviones que buscaban alta mar.

El piélago, tierra de asilo y exilio.

Autor: Javier Solé, agosto 2019

Ilustración: Iván Aivazovsky, “entre las olas” (1898)

Del libro de poemas “En el umbral del eclipse” (ISBN 978-84-1398-333-2)

Dos poemas de En el umbral del eclipse

cada ola es un recordatorio
bramando nuestra muerte hacia la orilla”

(Rosa Acquaroni)

Creí recuperar
mi infancia
en la arena.
Pero las olas
me arrastran
mar adentro.
Te llamo, madre,
y en la orilla lloras.
Tú no sabes nadar.
Os veo a todos
agitando las manos.

Avanzo en el océano.
Persigo el reencuentro.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Rene Magritte, “el hombre del mar” (1926)

Del libro de poemas “En el umbral del eclipse” (ISBN 978-84-1398-333-2)

Asedia esta neblina
la tristeza de la ninfa.
Con sus gotas diminutas
el orvallo anegará
los océanos de adobe.

Y en los bancos del malecón
la pena de los ausentes.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Maria Tudela

Del libro de poemas “En el umbral del eclipse” (ISBN 978-84-1398-333-2)

amores cotidianos (322): la nicotina de tus labios

“Todo lo que hacemos en la vida, incluso el amor, lo hacemos en el tren expreso que corre hacia la muerte”

(Jean Cocteau)

Sucumbir a la nicotina
de tus labios.

Como fumador convicto
preservar
el carmín de tus cenizas
en mis alvéolos.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Aurimas Valevicius

Del libro de poemas “En el umbral del eclipse” (ISBN 978-84-1398-333-2)

las cuatro estaciones (152): verano

VERANO

Plétora de nostalgia
esta tarde de verano.

De aquella infancia
utópica y próspera.
De una adolescencia
áspera y proscrita.
De esta senectud
simplemente tiempo
únicamente muerte.

Y me dices tú
“Que yo soy vosotros”.

Y sí, somos sólo agua.
Nuestros ríos forjando el mar.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “En el umbral del eclipse” (ISBN 978-84-1398-333-2)

yo y los demás (147): el mar

SÉQUITO

“El mar es un monólogo interior”

(Erika Martínez)

En el horizonte el pasado.

El tañido de las olas,
el capricho de las nubes,
la gaviota en la arena.
Cien pescadores borrachos,
una habanera de luto.
Este silencio que habla.

No estoy solo.

Autor: Javier Solé

Ilustracion de Gary Bunt

Del libro de poemas “Latido de cenizas” (ISBN 978-84-1350-949-5)

CHOZA DE MAR

Adivino mi destino
en el vuelo invidente
del albatros en la sima.

¿Oyes tú, viejo pescador,
-temible pirata renco-
las voces de la saloma?

Sin cofre ni ron
ni isla ni compañía.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Mary Fedden, “Julian with a fishing net” (1993)

Del libro de poemas “En el umbral del eclipse” (ISBN 978-84-1398-333-2)

Javier Solé versus Will Barnet (II)

GARUA DEL EXILIADO

“No pot ser que el camí
s’hagi esborrat per sempre”

(Miquel Martí i Pol)

Esta lluvia trae los nombres
de todos los exiliados.
El lodo será su patria
con crisálidas de mármol.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Will Barnet

Del libro de poemas “En el umbral del eclipse” (ISBN 978-84-1398-333-2)

En este infinito
te sueño

en calma

despierta.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Will Barnet

el cementerio de los ingleses

Solíamos agotar la tarde avistando desde el cementerio de los ingleses las barcas de los pescadores que vuelven a la ensenada. Era ayer y es siempre.

La maleza medra entre lápidas y mausoleos y los nombres de los que partieron son ya olvido. No es tarea fácil discernir el movimiento imperceptible del Cantábrico; el bóreas susurra una endecha que las piedras escuchamos en silencio. Una lluvia fina nos bendice. El iris de tus ojos se refleja en el índigo. Ninguna inquietante sombra diezma el gozo liviano. Este ocaso será el último adagio.

Cae, de súbito, una noche y pleamar irrumpe en nuestro edén. Tú, poco a poco, renuncias a respirar. En la playa los guijarros amortajan a una sirena.

Este otoño en el Paseo Nuevo las mareas vivas están bramando el desgarro.

Para que tu nombre sea siempre recuerdo y la maleza no enmascare la historia franqueas las olas de nuestro mar, del agua que secuestraba tus ojos, y desde los altozanos cercanos las ermitas de adobe de los ateos custodian tu travesía con celo. Bienaventurado éxodo sin fin.

Autor: Javier Solé, noviembre 2019

Ilustración: Oswald von Glehn, “Boreas and Orithyia”

Del libro de poemas “En el umbral del eclipse” (ISBN 978-84-1398-333-2)