Retratos de España (250): la madre del poeta

“¿llegaremos pronto a Sevilla?”

(Ana Ruiz)

Si las boyas de la rada
fueran nuestros limoneros
esta coda en tierra extraña
un umbral de luz seria.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Paul Signac, “Collioure”

A finales de enero de 1939, la guerra está prácticamente perdida y se produce una retirada  masiva de republicanos hacia la frontera. La familia es evacuada en unas condiciones dramáticas, el viaje dura varios días, con cambios de vehículo, sin apenas comida, frío intenso, lluvia y constantes ametrallamientos y bombardeos. Tienen que abandonar los equipajes y llegan a pie a la frontera. Son reconocidos por el escritor Corpus Barga y pasan la noche cobijados en un vagón de tren en la estación de Cervera de la Marenda.  La madre agotada pregunta si «falta mucho por Sevilla». Al día siguiente llegan a Collioure y son alojados en el hotel Bougnol Quintana. El cónsul español de Perpiñán propone trasladarlos a París, y el secretario de la embajada les envía dinero, pero Antonio Machado ya no tiene fuerzas y dice que quiere quedarse cerca del mar. Muere de neumonía el 22 de febrero de 1939 y tres días después muere la madre, Ana Ruiz Hernández.

Ambos comparten la tumba en el cementerio de Collioure. 

Retratos de España (200): españoles del éxodo y el llanto (I)

Desnuda está la tierra,
y el alma aúlla al horizonte pálido
como loba famélica. ¿Qué buscas,
poeta, en el ocaso?

¡Amargo caminar, porque el camino
pesa en el corazón! ¡El viento helado,
y la noche que llega, y la amargura
de la distancia!… En el camino blanco
algunos yertos árboles negrean;

en los montes lejanos
hay oro y sangre… El sol murió… ¿Qué buscas,
poeta, en el ocaso?

 Autor: Antonio Machado

 “No. Yo no puedo, aunque quiera, perdonar, ni olvidar, ni… Perdonar, ¿por qué? ¿Acaso han pedido alguna vez perdón ellos? No odio, aunque sí odié; no quiero revanchas, aunque en otro tiempo las deseé. No lo deseo, pero cuando por desgracia a algún descendiente de aquellos franquistas le sucede algo irreparable, no siento el más mínimo sentimiento de pena por él; siento lo mismo que cuando pisoteo una hormiga, me quedo absolutamente indiferente. Sé que estas palabras parecerán a ciertas personas poco ejemplarizantes, llenas de rencor; pero no, no me importa lo que piensen, no siento rencor alguno, ni alegría, ni nada hacia ellos, simplemente un profundo y absoluto desprecio. Nunca fui hipócrita, ni pienso serlo; ellos, con sus hechos y comportamientos a lo largo de estos años, lo han merecido. Es mi opinión. No creo que nunca, a pesar de los esfuerzos realizados por tantas y tantas personas de bien, se llegue a hacer la más mínima justicia sobre tanto dolor, escarnio y humillación realizados sobre millones de españoles por los sinvergüenzas más grandes que este país ha tenido”

(Amadeo Gracia Bamala, fragmento de la carta remitida al diario “El País” en 2003)

La fuerza dramática de la imagen reside esencialmente en sus tres protagonistas infantiles. En esta instantánea se muestra la crueldad y los sufrimientos que sufrió el exilio republicano primero en la contienda civil, luego en su estancia forzosa fuera de su país y más tarde a su vuelta a España.

Es una fotografía ampliamente difundida, que se ha convertido en una de las imágenes más simbólicas y sobrecogedoras del drama del exilio. Es el crudo espejo de la precariedad, la miseria y la dureza con que miles de republicanos cruzaron la frontera, a pie, extenuados por la guerra y la derrota. Esta fotografía, obra de Roger Viollet, salió publicada el 18 de febrero del 1939 al Illustration. Cómo toda fotografía, tiene su historia detrás.

La familia que aparece a la fotografía es la familia Gracia Bamala. En primer término, el padre, Mariano Gracia, con una hija coja, Alicia. En segundo término, dos hermanos más de Alicia: el pequeño, Amadeo Gracia, sin pie; y el grande, Antonio. De los tres hermanos, este último es el único que salió ileso del bombardeo que vivieron cuando vivían en Monzón, en Huesca, su pueblo de origen. A causa de este bombardeo, el 20 de noviembre del 1937, murió la madre de todos ellos, y Alicia y Amadeo quedaron mutilados. Esta imagen fue tomada a principio de febrero del 1939: la familia había pasado la frontera a pie desde Camprodon, había pasado por el cuello de Ares y en este instante se encontraba bajando hacia Prats de Molló. Se pueden preguntar quién es el hombre, también cojo, que coge de la mano el pequeño Amadeo, que en este momento tenía cuatro años (la hermana tenía siete y el hermano mayor doce). Este hombre era un vecino de Prats de Molló, Tomàs Coll, que, en saber que había una familia con dos niños cojos que no se atrevía a bajar hasta Prats de Molló, decidió irlos a buscar. Fue como “un acto de piedad” de Coll, que había perdido la pierna en la Primera Guerra Mundial.

Más información:

https://www.elsaltodiario.com/los-nombres-de-la-memoria/amadeo-gracia-bamala-el-nino-mutilado-de-los-espanoles-del-exodo-y-el-llanto

“Vencidos de hambre, heridos de alma
enfermos de miedo, muertos de esperanza
de nieve y de frío, llegaban a Francia
corazones rotos, de mudas gargantas
restos de naufragio, de la roja España.

Perdida la paz, perdida la causa
perdidos los sueños, perdida la patria
perdidos de todo, perdidos de España
en tierra de nadie, en campos de rabia”

(Luis Pastor, “Los hijos de España”)

Retratos de España (147): uno de diez

“En España de cada diez cabezas nueve embisten y una piensa”

(Antonio Machado)

PERSONATGE

L’ardidesa del Cid
L’autoritarisme de Felip II
La voluntat d’imperi de Carles V
I el cul i la veu d’Isabel la Catòlica.

Autor: Joan Brossa

Ilustración: Zuloaga, “Enano Gregorio” (1908)

la infancia (7): los sueños de la niñez

lataEra un niño que soñaba1960 Jorge y su caballo
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía…
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,1965 Javier en el burro
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!

Autor: Antonio Machado

Fotografías lateral: Jorge (1960) y Javier (1965)

Una delicia la versión de Paco Ibáñez:

Noches de verano

A partir de un poema de Antonio Machado elaboró Paco Ibáñez esta bella canción que destila una frágil sensualidad evocadora… TUS OJOS ME RECUERDAN

Tus ojos me recuerdan
las noches de verano,
negra noche sin luna,
orilla al mar salado,
y un chispear de estrellas
de un cielo negro y bajo.
Tus ojos me recuerdan
las noches de verano.

Y tu morena cara,
los trigos requemados,
de un suspirar de fuego
de los maduros campos.
Tus ojos me recuerdan
las noches de verano.

De tu morena cara
de tu soñar gitano,
de tu mirar de sombra
quiero llenar mi vaso.
Me embriagaré una noche
de un cielo negro y bajo,
para cantar contigo,
orilla al mar salado,
una canción que deje
cenizas en los labios.
De tu mirar de sombra
de los maduros campos
Tus ojos me recuerdan
las noches de verano.

Tus ojos me recuerdan
las noches de verano,
negra noche sin luna,
orilla al mar salado,
y un chispear de estrellas
de un cielo negro y bajo.
Tus ojos me recuerdan
las noches de verano.

Y tu morena cara,
los trigos requemados,
de un suspirar de fuego
de los maduros campos.
Tus ojos me recuerdan
las noches de verano.

Ilustraciones de José Royo, “andaluza” y “estudio”.

La Laguna Negra de Soria, tierra de Alvargonzález

En abril del 2011 estuvimos unos días en distintos lugares de Soria; Numancia, Calatañazor, Fuentona, Castroviejo, Cañón del Rio Lobos, Pinares de Covaleda y la propia capital.


Pero el paraje emblemático sigue siendo la Laguna Negra: oscura, fascinante y enigmática, envuelta en leyendas. Encajada entre picos de 2000 metros, bordeada por infinitos pinares y hayas de tamaño enorme y altitud descomunal. Sus aguas son presuntamente profundas e intensamente oscuras. El misterio que envuelve este paraje de montaña bellamente espolvoreado por la nieve y el relieve de las montañas reflejado en sus apacibles agua cautivo a Machado que tuvo en este lugar el contrapunto a la serena quietud de la estepa soriana.

La leyenda forjada por el poeta, en verso largo y en relato narrativo conciso cuenta que un mozo llamado Alvargonzález heredó de sus padres ricas tierras. Teniendo casa, ganado y huerta, tomó por esposa una linda moza de tierras del Burgo. Vivieron felices y tres hijos tuvieron. La envidia armó pelea en el hogar de Alvargonzález. Los dos hijos mayores casaron y el buen padre tuvo nueras que sólo pensaban en la herencia que les cabría tras la muerte de Alvargonzález. Una mañana salió sólo el buen padre y decidió descansar bajo un olmo. Se fue quedando dormido y soñó que sus hijos vendrían a matarle y al abrir los ojos vio que era cierto lo que soñaba; un hachazo en el cuello y cuatro puñaladas en el pecho. Al padre muerto le arrastran hasta la Laguna Negra, que no tiene fondo, y allí lo arrojan con una piedra atada a los pies. Nadie osó acusar a los hijos del crimen.

Es curioso que no seamos capaces de ponernos de acuerdo con la profundidad de las aguas; hay quienes insinúan que éstas son infinitas y otros se refieren a entre diez y veinticinco metros. Unos pocos aseguran que sólo hay cinco metros. El cadáver de Alvargonzález nada dice al respecto y sigue descansando en la laguna. Laguna negra teñida de rojo, laguna helada que palpita y ensombrece el alma.

Llegaron los asesinos
hasta la Laguna Negra,
agua transparente y muda
que enorme muro de piedra,
donde los buitres anidan
y el eco duerme, rodea;
agua clara donde beben
las águilas de la sierra,
donde el jabalí del monte
y el ciervo y el corzo abrevan;
agua pura y silenciosa
que copia cosas eternas;
agua impasible que guarda
en su seno las estrellas.

Ilustración: Cézanne, “el asesinato” (1870)

Puedes consultar el texto íntegro del poema “La Tierra de Alvargonzález”, de Antonio Machado en esta dirección:

http://es.wikisource.org/wiki/La_tierra_de_Alvargonz%C3%A1lez_(poema)