trabajar para vivir (51): la rebelión de los subalternos

ODA AL EDECÁN

fuego“Va i et foten a fer feina,
per als xais no hi ha diumenges,
mai no protestis, creu l’amo,
que el sistema fa la resta”

(Roc Casagran, poema “Déu quan no ets tu”)

El portero de una finca urbana
custodia la correspondencia de los propietarios
recoge cada tarde la basura que producen
saluda tres veces a la vieja millonaria
ejecuta una genuflexión casi perfecta
ante el industrial que con camaradería
le entrega una moneda por guardar secretos de alcoba
sonríe cada mañana a una niña rubia
que acude con su uniforme a un colegio de pago de una orden religiosa
espanta a los periodistas que acosan con preguntas
a un político condenado que espera en la terraza del ático
el indulto de sus compañeros.

Un trabajo
solitario oscuro y triste
deletreando cada jornada
toda la humillación del sistema
bajo la falsa protección de los poderosos
recontando las cotizaciones
como si fuera un día menos en lugar de un día más.

Una noche
viendo un documental del paleolítico
experimenta el vértigo de la justicia
un anhelo de volver a comenzar.

Clausura de un portazo el chamizo donde vive
rocía con gasolina el edificio donde trabaja
no avisa a ninguno de los propietarios
-ni siquiera a la niña rubia-
ve desde la esquina como arde entero
y en un gesto que le honra
renuncia primero al desempleo, más tarde a la jubilación
avanza desbocado hacia el mar
a la búsqueda de una nueva alborada.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

GATOS Y RATONES

pawel-kuczynski-41He visto un documental
de peces sudamericanos.

Son las cuatro de la madrugada.
Entro y enciendo la luz.
Los gatos cazan ratones.

Tengo un trabajo fijo.
En la oficina de la fábrica
donde murió mi abuelo
en un trágico accidente
donde pereció mi padre
también en un accidente
donde mi hijo sucumbió
en una huelga fracasada
donde falleció mi esposo
simplemente de pena.

Limpió el teclado
donde estipulan nuestro salario.
Abrillantó la mesa de juntas
donde deciden con otros
el precio de mi comida.
Desinfectó el lavabo
donde defecan mis jefes.
Descubro en la papelera
los despidos de las compañeras.

He dejado en el lavabo
un banco de pirañas.

Las seis y cuarto de la mañana.
Salgo y olvido apagar las luces.
Los ratones se comen a los gatos.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Pawel Kuczynski

trabajar para vivir (49): la oficina

paul-delvaux-esqueletos-en-la-oficina-1944“La vida es eso que se ve desde la ventana de la oficina”

(Ana Pérez Cañamares)

Ilustración: Paul Delvaux, “esqueletos en la oficina” (1944)

En la oficina

La luna nos mira desde fuera
y me ve languidecer como un pobre oficinista
bajo la mirada severalogan-zillmer-05
de mi jefe.
Me rasco el cuello, turbado.
Nunca he conocido
el sol luminoso y duradero de la vida.
La penuria es mi sino;
tener que rascarme el cuello
bajo la mirada del jefe.
La luna es la herida de la noche,
y gotas de sangre las estrellas.
Acaso esté lejos de la felicidad plena,
pero a cambio me han hecho modesto.
La luna es la herida de la noche.

Autor: Robert Walser

Fotografía de logan zillmer

trabajar para vivir (48): ¿siesta o pereza? (XIX)

cezanne-el-negro-escipion-1865

walter-sickert-mornington-crescent-nude-1907“El arte del descanso es una parte de trabajar” (J. Steinbeck)

“No hago nada, es cierto. Pero veo pasar las horas, lo cual vale más que tratar de llenarlas” (E. Cioran)

Ilustraciones: Cezanne, “El negro Escipión” (1865) y Walter Sickert, “Mornington Crescent Nude” (1907)

trabajar para vivir (47): la fábrica de los pájaros

Dos poemas que exploran el mismo territorio con idénticos protagonistas:

liebermann-weberei-in-larenMataría a todos los gorriones que
entran en este ingrato taller.
Ellos, que tienen un cielo infinito
donde volar.

 

Autor: Jorge M. Molinero

 Ilustración: Liebermann, “Weberei in Laren”

EL VUELO DE LOS PÁJAROS

En las naves de los polígonos
los pájaros anidan
a salvo
de las piedras de los operarios.

la fábrica deja de bombear

Fisher Body 21 Plant
humo negro,
entre los escombros
esparcidos en el suelo
brillan sortijas
de un botín mal repartido,

Con la primavera
cientos de pájaros
sobrevuelan la metrópolis
a la caza
de los pocos asalariados
que deambulan
camino del trabajo,
la mirada triste,
la sonrisa helada.

Autor: Javier Solé

Fotografía de la ciudad de Detroit

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)

trabajar para vivir (46): ¿siesta o pereza? (XVII)

“El arte del descanso es una parte de trabajar” (J. Steinbeck)

coubert-la-hilandera-dormida-1853

Ilustración: Coubert, “la hilandera dormida” (1853)

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Ilustración de Sarah Joncas

“No hago nada, es cierto. Pero veo pasar las horas, lo cual vale más que tratar de llenarlas” (E. Cioran)

trabajar para vivir (45): Dos poemas de La casa del silencio

CAPERUCITA NO QUIERE TRABAJAR EN LA OFICINA

La mujer recoge
los objetos personales
de la mesa de trabajo.
la sentencia es firme,
no cabe ya recurso alguno.

A la euforia del cándido abogadomichel-pellus-14
que ha ganado la demanda
ella superpone la experiencia
de saber ciertas
sus peores pesadillas.

La asediada se va,
la cuantía con la que la empresa
le indemniza es inmensa,
pero el hostigador sonríe
desde su despacho
antes de reclamar
a la joven secretaria
para el dictado de una carta.

En los ojos del acosador
se refleja la ignorancia
de la inexperta nueva víctima.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Michel Pellus

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

CAUSAS

Un operario
en lo alto del andamio
vigila a los vecinos,
hormigas inquietas,pawel-kuczynski-09
que mueren sepultadas
por el cuerpo que cae.

El informe
refiere
las medidas no adoptadas
la calculada avaricia del empresario
la tutela vaga del mayoral.

Una línea no escrita
bien pudiera
descubrir
de una puta vez
que el hombre estaba triste,
que en toda tragedia
hay más de una causa.

El interior del hombre
esparcido en el asfalto
es lamido por un perro.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Pawel Kuczynski

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

trabajar para vivir (44): hambre y pereza

“Trabajad, trabajad noche y día; trabajando, vosotros aumentáis vuestra miseria, y vuestra miseria nos ahorra tener que imponeros el trabajo por la fuerza de las leyes. La imposición legal del trabajo es demasiado penosa, exige demasiada violencia y hace demasiado ruido; el hambre, por el contrario, es no solamente una presión pacífica, silenciosa, incesante, sino que, siendo el móvil más natural del trabajo y de la industria, provoca también los esfuerzos más potentes.” (Paul Lafargue)
Stanhope Alexander Forbes - The Munition Girls (1918)

Ilustración: Stanhope Alexander Forbes, “The Munition Girls” (1918)

“El fin de la revolución no es el triunfo de la justicia, de la moral, de la libertad, y demás embustes con que se engaña a la humanidad desde hace siglos, sino trabajar lo menos posible y disfrutar, intelectual y físicamente, lo más posible. Al día siguiente de la revolución habrá que pensar en divertirse” (Paul Lafargue) 

Hans Andersen Brendekilde - While reading the newspaper news (1912)

Ilustración: Hans Andersen Brendekilde, “While reading the newspaper news” (1912)