amores cotidianos (144): amarse bajo la lluvia

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“Estoy bajo el agua y los latidos de mi corazón producen círculos en la superficie”

(Milan Kundera)

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las cuatro estaciones (26): vuelta al colegio, preludio del otoño

Un relato que lleva por título “VUELTA AL COLE”, de La Chica Metáfora. Cuando lo leí la primera vez creí entender que el final era triste, luego me di cuenta que era muy alegre. Seguramente es las dos cosas al mismo tiempo y, de propina, una maravilla.

vuelta al cole“Volverán el martes, y contarán sus batallas de cubo de playa y castillos, sus paseos en bici y su vida en el pueblo. Con las manos llenas de conchas y piedras de la suerte para regalarme. Volverán con la memoria fresca y atropellada de cosas por decir y contar. Con esas ganas de retomar amigos y buscarse en el espacio de la clase. Más altos, con la piel acanelada, con heridas de guerra de pantalones cortos.

Aparecerán con cientos de dibujos por mostrar, con la sorpresa en el horno para buscarme la sonrisa.

Y entonces, me preguntarán por mi verano, y yo tendré que responder. Pero esta vez no habrá engaño, les diré que he tenido días donde he sido muy feliz.

Fuente original: http://chicametafora.blogspot.com.es/2014/09/vuelta-al-cole.html

Preludio del otoño

Septiembre es un mes feo.
Llega sin esperarlo,
como esa visita que te estropea tu tranquila tarde de domingo,
llega con sus noches cargadas de prisa
dejándonos a oscuras sin darnos cuenta,
llega con sus dudas frente al armario,
con las piscinas cerradasLeonid Afremov - 14
y las próximas vacaciones
en un lejano horizonte.
Llega impasible mientras tú te preguntas:
¿ y ahora qué?
mientras el viento sopla
llevándose tu última sonrisa frente al mar
y lo cotidiano te planta donde siempre
con la única certeza de que el otoño se acerca
y sólo queda seguir llenando los pulmones de prisas,
lluvia, crujir de hojas,
esperar que el cuerpo se adapte
y que el tiempo, coloque,
cada cosa en su lugar.

Autor: Sara Zapata

Ilustración de Leonid Afremov

Fuente original:

http://secantaloquesepierde.blogspot.com.es/2014/09/preludio-de-otono-septiembre-es-un-mes.html

el baile (20) en el cine: Soldados de salamina (David Trueba, 2003) y Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly, 1952)

Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa”  (Emma Goldman)

“Hay en “Soldados de Salamina”, tercera película del talentoso David Trueba, una impresionante lección: la que supone no ya el dirigir, escribir la adaptación de la novela de Javier Cercas e incluso intervenir en el montaje, sino la de llevar hacia un terreno propio la rica materia ficcional imaginada por el escritor. Y hacerlo con aparentes traiciones, como cambiar el sexo de su protagonista; prescindir de un personaje clave, Roberto Bolaño, sustituido, con notoria ventaja, además, por el mexicano que interpreta Diego Luna; cambiar la orientación sexual de otro, pasarse por el forro la sacrosanta frontera que delimita el film de ficción de la encuesta documental…Cada una de las sustituciones que Trueba opera sobre el original redundan a favor de la solidez de la ficción en imágenes: la indefensión de su protagonista es más creíble encarnada por una mujer (espléndida Ariadna Gil: con qué facilidad, con dos, tres movimientos, una llave que cae, unos libros que van al suelo, un fumar impulsivo, dice todo sobre su personaje), su obsesión respecto de Rafael Sánchez Mazas (un no menos espléndido Fontserè, qué camaleón); su zumbona, y al tiempo intensa, relación con Conchi (¡qué fácil lo hace la Botto, qué gran actriz es esta chica!).Pero no se trata solo de que “Soldados de Salamina” sea un feliz ejercicio de adaptación. Lo es porque restituye la misma lección moral que se agazapaba en las páginas de la novela: la idea de que, en situación de peligro, la civilización no la salva un pelotón de soldados, sino un grupo anónimo de gentes del pueblo que, en medio del fragor más fraticida, una guerra civil, saben comportarse con un heroísmo insospechado. De ahí, pues, la superioridad moral de quien es capaz de perdonar la vida a quien puso en marcha el incendio criminal del alzamiento faccioso; de ahí, en fin, el hermoso canto vital que asoma tras las aparentemente desesperanzadas palabras de Miralles (Joan Dalmau: le bastan dos secuencias para meterse al respetable en el bolsillo)”  (Mirito Torreiro)

Más información:  http://www.soldadosdesalamina.com/menu.htm

Bailar es soñar con los pies”  (Joaquín Sabina)

“Existen películas especiales que poseen la capacidad de afectar al estado de ánimo. Imaginemos que estamos de vacaciones, luce el sol y acabamos de ligar. Pero nos metemos en un cine a ver ‘Rompiendo las olas’ (‘Breaking The Waves’, Lars Von Trier, 1996). Pues como que ya se nos ha ido a la mierda el día y nos dan ganas de meternos en la cama a pensar en los males de este valle de lágrimas que es el mundo. Y que conste que es un film que aprecio, pero admitamos que el señor Von Trier no es la alegría de la huerta precisamente. De la misma forma, pongamos que hemos tenido un día infernal en el trabajo, llueve y nos ha dejado la novia. Pues no hace falta recurrir a la química, basta una dosis de ‘Cantando bajo la lluvia’ (‘Singing In The Rain’, Stanley Donen, Gene Kelly, 1952). Mano de santo, oigan.

Esta crítica nace de una contradicción: nunca he podido con las películas musicales. Toda mi vida las he asociado a tres características: argumento inexistente, gazmoñería interpretativa y toneladas de almíbar. Si esto quizá es aplicable a films como ‘Siete novias para siete hermanos’ (‘Seven Brides For Seven Brothers’, Stanley Donen, 1954), ‘Sonrisas y lágrimas’ (‘The Sound Of Music’, Robert Wise, 1965) o ‘Mary Poppins’ (id, Robert Stevenson, 1964), una película como ‘Cantando bajo la lluvia’ tenía todas las papeletas para acabar en el mismo grupo: la película es una excusa para amortizar añejas canciones ya existentes como la propia “Singing in the rain” o “Melodías de Broadway”; los actores no destacan precisamente por su sutileza a la hora de recrear una cándida historia de amor, y todo el film destila una joie de vivre que roza peligrosamente el empalago. Pero milagrosamente, al poco me olvido de mis prejuicios. Todo funciona como un maravilloso mecanismo de relojería emocional y a los dos minutos ya estoy entregado al film y al cuarto de hora improviso pasos de claqué frente al televisor. Intentemos descifrar el secreto de esta película”
(http://www.blogdecine.com/cine-clasico/cantando-bajo-la-lluvia-filmando-la-alegria)

Más información: http://www.claqueta.es/1952/cantando-bajo-la-lluvia-singing%E2%80%99in-the-rain.html