Retratos de España (50): la alcaldesa inútil que no votaron los madrileños

el abuelo
Rectificar no es de sabios, es sólo la servidumbre que deben abonar los necios…

Como la alcaldesa que toma café en la Plaza Mayor mientras las calles de su ciudad padecen hambre, la edil que viaja de vacaciones mientras los madrileños entierran a sus jóvenes.

“El abuelo” (José Luis Garci, 1998) disecciona el drama de una familia aristocrática, en un pueblo de Asturias de principios de siglo. A su vuelta de América, donde ha perdido su fortuna, el librepensador y anciano patriarca, don Rodrigo de Arista-Potestad, Conde de Albrit y Señor de Jerusa y de Polán (Fernando Fernán-Gómez), se enfrenta a su nuera, la Condesa doña Lucrecia Richmond (Cayetana Guillén Cuervo), viuda desde hace poco tiempo y que ya en vida de su marido le era públicamente infiel. En su afán por salvaguardar el honor familiar, don Rodrigo ansía saber cuál de las dos hijas de la condesa es su verdadera nieta, pues le consta que una de ellas es ilegítima. Su afán despierta las iras de doña Lucrecia y de la naciente burguesía de sus señoríos, que vive parasitariamente a su costa. Don Rodrigo sólo encontrará comprensión en don Pío Coronado (Rafael Alonso), un maestro encantador que vive hastiado de su excesiva bondad.

El guión logra plenamente que la historia y los personajes resulten entrañables y profundos a base de diálogos jugosos y situaciones sugestivas que hacen avanzar la trama al ritmo cadencioso que le conviene. Ese tono general contenido, introspectivo, sereno, refuerza el dramatismo de las bien dosificadas efusiones emocionales —el tenso primer encuentro entre el suegro y la nuera, el arrebato de justa ira de don Rodrigo en el casino, el magistral montaje paralelo de la confesión y la lectura de la carta, todo el catártico desenlace…— y, sobre todo, permite al magnífico reparto exprimir los poliédricos perfiles de sus personajes. Fernán-Gómez está homérico —que diría John Ford—, y es imposible imaginarse la película sin él. Cayetana Guillén-Cuervo resuelve con sorprendente contención la difícil papeleta de darle réplica, logrando el mejor trabajo de su carrera. Para la interpretación del tristemente fallecido Rafael Alonso faltan adjetivos, porque además su papel es quizás el más difícil. Y del resto del reparto cabría decir alabanzas parecidas, sobre todo de la ingrata caracterización de Agustín González. Podrán gustar o no el argumento y el estilo de la película, pero nadie puede cuestionar que Garci es un excelente director de actores.

Retratos de España (46): la involución de Mariano

Cuando parecía que la miseria social, moral y cultural en la que la dictadura franquista había sumergido el país durante tan largo período de tiempo quedaba atrás la misma negritud ideológica y el mismo sopor resurge en la España del PP de Mariano Rajoy, otro gallego de triste porte y escasas miras. Es un Registrador de la Propiedad que recupera el más rancio discurso de la derecha, ése que no hace ascos al triste bagaje del franquismo. El ostracismo está garantizado con el gobierno de tan insigne, mediocre y timorato político.

PatriaCentelles - En Reus

Nací
en un tiempo triste y en un triste país
donde las cosas bellas tenían nombres feos
donde pecado
era el nombre que daban al amor y donde
tristes gentes hablaban de la guerra y se tocaban
el sexo en las tinieblas y con prisas furtivas
en la noche del sábado tras haber contraído
matrimonio buscando
patrimonio y remedio
a la concupiscencia o a la sífilis.

Nací en un tiempo tristecolegio franqista
y en un triste país
donde la gente iba vestida
de negro casi siempre
y llevaba bigotes cuadrados en el alma. Donde
ya no servían los nombres de las cosas
porque las cosas estaban prohibidas
o eran obligatorias: levantar el brazo
con la mano extendida
para que los brazos no pudieran
abrazar y las manos
llegaran siempre tarde a la caricia.

Nací en un tiempo triste y en un triste país
donde los niños se llamaban flechasJovenesfranquistas
o pelayos cuando eran ya mocitos
y llevaban camisa
azul y la cabeza
rapada por la parte de dentro y por defuera:
mitad monje y soldado les decían
que tenían que ser cuando crecieran
y hubieran de avanzar gallardamente
por Dios hacia el Imperio o viceversa.

Nací en un tiempo triste y en un triste país
donde las niñas
se llamaban Begoña y aceptaban
mansamente un futuroRAFAEL SANCHO LOBATO - Viernes Santo. Bercianos de Aliste. 1971
de monjas o matronas gordezuelas
cuando la superiora colocaba
duros sostenes sobre sus tetas tiernas
y más duros aún sobre la parte
más tierna del cerebro para que las ideas
no desbordaran nunca el límite preciso
de su destino de mujer: virgen o madre
y si fuera posible las dos cosas.

Nací
en un tiempo triste y en un triste país:
abjuro para siempre
jamás de aquella patria
donde un millón de muertos velaban el cadáver
de los supervivientes.

Autor: Ivan Tubau

En materia educativa la segregación por sexos, el crucifijo en las escuelas, la reválida… “Canciones para después de una guerra”…

Memorias de un cinéfilo empedernido (III): Canciones para después de una guerra (Basilio Martin Patino, 1971)

auxilio socialSinopsis: Radiografía implacable, emotiva, lúdica, de aquel tiempo, de aquella posguerra. Una propuesta original, en complicidad con el espectador, juego de ritmos, imágenes y sonidos, sutiles asociaciones mentales, sin necesidad de recurrir a ninguna convención argumental. La magdalena proustiana que activa sus mecanismos interiores consiste en un collage de signos naïf, rescatados de la escombrera del olvido: cantares de patio de vecindad, de exaltación patriótica, de devoción religiosa, de formación escolar o de tugurio; tebeos infantiles, anuncios radiofónicos; escenografías del hambre, del miedo, de la desolación. Y la más paradójica necesidad de cantar, llevados del impulso por sobrevivir.

Tuvieron que prohibirla durante años, inútilmente, hasta la muerte del dictador. Estremeció a cientos de millares de españoles de todas las edades.

“Canciones… evidencia por medio de un montaje dialéctico la carga ideológico-represiva del franquismo, plasmada en los mecanismos discursivos de los medios oficiales y la exaltación nacional de la educación, la Iglesia y las fuerzas del orden. Además, la película demuestra cómo el paso del tiempo modificaba el significado e incluso la visibilidad de determinadas imágenes, entre ellas algunas que habían servido al régimen para legitimarse en los años cuarenta y que posteriores cambios contextuales desembocaron en su ocultación pública (el encuentro entre Franco y Hitler en Hendaya, por ejemplo). Pero también expone un recorrido sinuoso e intenso por aquellas manifestaciones culturales (la radio, la canción popular, el cine) que sirvieron a una parte considerable de la sociedad española de los años cuarenta para expresar, de manera velada, todo aquello que el régimen reprimía y negaba. Es el caso, principalmente, de la desolación y la tristeza, producto no sólo de los efectos de la guerra (la penuria económica, la muerte de seres queridos), sino sobre todo de los rígidos sistemas de control impuestos a partir de entonces por el régimen”

(Laura Gómez Vaquero, Centro virtual Cervantes, Instituto Cervantes)

Guía didáctica: 

http://platea.pntic.mec.es/curso20/68_elcine-profundizacion/2010/4_canciones_p_despues_d_u_guerra_miguel_angel_arroyo.pdf

La lengua de las mariposas (J.L. Cuerda, 1999) (II): cerco a los maestros y a la educación

 J.A. Labordeta hizo un retrato de los sinsabores de explicar historia a los adolescentes aragonees pero la canción que de manera más combativa retrata la función social de los maestros acosados por un entorno hostil es “El maestro”, de Patxi Andión.

Con el alma en una nube
y el cuerpo como un lamento
viene el problema del pueblo,
viene el maestro.

El cura cree que es ateo,
y el alcalde comunista,
y el cabo jefe de puesto
piensa que es un anarquista.
Le deben treinta y seis meses
del cacareado aumento
y él piensa que no es tan malo
enseñar toreando un sueldo.
En el casino del pueblo
nunca le dieron asiento
por no andar politiqueando
ni ser portavoz de cuentos.

Las buenas gentes del pueblo
han escrito al ministerio
y dicen que no está claro
cómo piensa ese maestro.
Dicen que lee con los niños
lo que escribió un tal Machado
que anduvo por estos pagos
antes de ser exiliado.

Les habla de lo innombrable
y de otras cosa peores,
les lee libros de versos
y no les pone orejones.
Al explicar cualquier guerra
siempre se muestra remiso
por explicar claramente
quién venció y fue vencido.
Nunca fue amigo de fiestas
ni asiste a las reuniones
de las damas postulantes,
esposas de los patrones.

Por estas y otras razones
al fin triunfó el buen criterio
y al terminar el invierno
le relevaron del puesto.
Y ahora las buenas gentes
tienen tranquilo el sueño
porque han librado a sus hijos
del peligro de un maestro.

Con el alma en una nube
y el cuerpo como un lamento
se marcha el padre del pueblo,
se marcha el maestro.

La lengua de las mariposas (J.L. Cuerda, 1999) (I): cerco a los maestros y a la educación

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.
Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.
Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.
Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
“mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón”.
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.

“Recuerdo infantil”, de Antonio Machado

Sinopsis: 1936. En un pequeño pueblo gallego, Moncho, un niño de 8 años, se incorpora a la escuela tras una larga enfermedad. A partir de ese momento comienza su aprendizaje del saber y de la vida de la mano de su amigo Roque y de su peculiar maestro (Fernando Fernán-Gómez), que les inculca conocimientos tan variados como el origen de la patata o la necesidad de que las lenguas de las mariposas tengan forma de espiral. El 18 de Julio todo se romperá. En este nuevo marco, los valores y principios inculcados serán relegados, y la relación entre aprendiz y maestro se verá truncada.

Maravillosa pelí¬cula en la que todo funciona a la perfección, empezando por la buení¬sima adaptación que hizo Azcona de los distintos relatos en que se basa el argumento. El film aspira a explicar la sinrazón del vendaval de locura que azotó a España hace años pero no se limita a ello si no que implica al espectador para que valore la libertad de la que disfruta y sobre todo la utilice, la propague y la disfrute. Gorrión corriendo iracundo, con una piedra en la mano, tan sólo ataca a los sumisos que no luchan por esta libertad que a él, como a tantos, les es arrebatada.

Fernando Fernán Gómez interpreta al profesor republicano enamorado de la vida y la libertad con una solidez y arrobo que deja pasmado al más reticente. Fernán Gómez dota al personaje de la imagen de sacrificio y humanismo que éste requiere consiguiendo que veamos en él la viva imagen de ese quimérico anarquista más amigo del apoyo mutuo que de la piqueta.

Cuenta “La lengua de las mariposas” una historia que anticipa tragedia pero no la explota; maniquea si se quiere en esa descripción de tipos (arquetipos más bien) de la España rural, en esa solapada mirada a los poderes que minan la libertad. El autor de “El bosque animado” retrata al cacique amenazante, al ejercito desdeñoso de la República y a una Iglesia que pierde adeptos y privilegios, pero también se inmiscuye en los dolorosos senderos de la traición, del vergonzoso paso atrás y de la pérdida de dignidad.

La Galicia granítica construida en el silencio de las miradas (ya sean éstas sinceras, viles o furtivas) y en el gesto tajante y la palabra descarnada se convierte en luz de la mano de Cuerda, consiguiendo planos de una belleza cercana a los cuadros de Veermer que Rivas tanto admira.                (Ismael Alonso)

En España la historia tiende a repetirse con demasiada frecuencia… El cerco a los maestros y a la educación pública puede generarse por la represión directa o la más sutil y sibilina de cercenarla con cada vez más menguados recursos.

Como ampliación a la película os propongo un análisis excelente en este enlace:

http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/temasmariposas.htm#La_lengua_de_las_mariposas

y críticas de la película elaboradas por adolescentes en este enlace:

 http://biblioteca-ies-montes-orientales.blogspot.com.es/2011/05/criticas-de-cine.html

Yo soy la Juani (Biga Luna, 2006) & “como un mar eterno” (Hanna): sueño más despierta que dormida

Sinopsis: Juani es una chica de la periferia que decide escapar de su entorno desestructurado buscando una oportunidad de triunfar como actriz. Por ello toma la decisión de irse a Madrid con su mejor amiga y dejando atrás todo, incluyendo a su novio Jonah.  Están juntos desde los quince años, sus celos y sus indecisiones son insoportables.
Juani explota, lo deja y decide hacer todo lo que no ha hecho mientras ha estado perdiendo el tiempo con él, harta de conformarse y de tanta tontería, lo que ella quiere es ir adelante y triunfar en esta vida, va a ser actriz y que nadie lo dude porque lo conseguirá, que quede muy claro, ella es la Juani y la Juani es lo más. Quiere triunfar a base de su cuerpo, cueste lo que cueste.

Bigas Luna demuestra una vez más su habilidad para sumergirse en la España profunda, y confeccionar un retrato social con agudeza y humor, en un estilo de videoclip y con una estética tan chirriante como con arrebatadora fuerza. Como en su célebre ‘Jamón, jamón’, el director muestra un personaje femenino tierno, sexy, y ordinario y un nuevo tipo de macho ibérico embrutecido, alienado y adicto al tuning y a la consola.

Pero esta Cenicienta del siglo XXI arroja su zapato a la cabeza del novio.

Como en un mar eterno quiero ser yo libre amor,
para que cuando cante llegar a tu corazón,
para que cuando estés solo poder oírme,
como si se tratara de sirena oírme

Siente la llama de la libertá
y no tengas miedo para volar.
Abre tu corazón extraño y miéntete a diario,
miente y di que no me quieres,
miente y di que no me quieres,
miéntete como haces siempre, miéntete

Siente la flor de la alegría puesta en tu corazón,
yo la riego to los días y le pregunto la razón,
todavía quiero que vengas porque te guardo mi amor…

Siéntete como la flor de la alegría puesta en tu corazón,
yo la riego to los días y le pregunto la razón,
todavía quiero que vuelvas porque te guardo mi amor,
porque te guardo mi amor..

Como en un mar eterno quiero ser yo libre amor,
para que cuando cante llegar a tu corazón,
para que cuando estés solo poder oírme,
como si se tratara de sirena oírme

Siente la llama de la libertá y no tengas miedo para volar.
Abre tu corazón extraño y miéntete a diario,
miente y di que no me quieres,
miente y di que no me quieres,
miéntete como haces siempre, miéntete…

“Yo soy la Juani es una historia sobre el síndrome del triunfo, que Bigas Luna juzga como algo patológico en la gente joven de hoy. La protagonista busca el éxito y la fama como actriz, pero parte de un universo, el de la juventud de la periferia de las grandes ciudades, donde imperan el tuning, el hip hop y los rituales de unos jóvenes que tal vez exorcizan así sus demonios interiores: el empleo precario, la vivienda inalcanzable, el futuro incierto”

No obstante lo expuesto anteriormente, he de confesar que Bigas Luna me parece un director con una obra repleta de mediocridades y con abundantes películas total o parcialmente fallidas que mejor no recordar aquí. Pero primero con “Bilbao” (1978) y más tarde con “Jamón, jamón” (1992) alcanza momentos de cierto interés. Son, junto a “Yo soy la Juani”, lo más digno de una obra irregular y de un erotismo industrial que ha acabado mugriento, vulgar y banal.

Azuloscurocasinegro (D. Sánchez-Arévalo, 2006): nunca nada es de color de rosa

Sinopsis: Jorge es un veintañero que trabaja como portero de un edificio para sostener a su padre, Andrés, quien ha quedado inválido tras sufrir un infarto cerebral hace siete años. Jorge aspira a poder trabajar en un puesto acorde a sus estudios (es licenciado en empresariales). Mientras su hermano Antonio, encarcelado, le pide que deje embarazada a una reclusa llamada Paula), que quiere ser trasladada al módulo de maternidad y librarse así de las agresiones que sufre a diario en su ubicación actual. Mientras tanto el mejor amigo de Jorge, Sean, descubre la homosexualidad de su padre y asume la suya propia.

“AzulOscuroCasiNegro es una historia sobre personajes que luchan contra el destino, contra lo que se supone está escrito “en las estrellas”. Personajes que no saben diferenciar entre lo que quieren y lo que necesitan, a los que les cuesta renunciar, que lo quieren todo. Y que, poco a poco, deberán a aprender a dejar de resistirse, a dejar de nadar contra corriente, no como una muestra de conformismo, sino todo lo contrario, asumir sus propias limitaciones, para así poder empezar a avanzar. Poco a poco. Para acabar en un sitio completamente distinto al que soñaban, pero igual o más acogedor y placentero.” (Daniel Sánchez-Arévalo)

“Azuloscurocasinegro es en sí una película que habla de desengaños, de sentimientos encontrados, de silencios que hacen tanto o más daño que las palabras, de la necesidad de romper ese particular muro que obstaculiza nuestros deseos. Sánchez Arévalo nos ofrece una nada pretenciosa y más que interesante moraleja que perdura en la memoria del espectador: Es posible que no obtengamos todo lo que soñamos, pero sin duda siempre podemos moldear nuestro propio destino. Azuloscurocasinegro es un relato de profunda reflexión, de exploración de las almas humanas que nos enseña a saber aceptar ”las cosas de la vida” tal cual vienen y la poderosa capacidad liberadora del amor. Y lo hace además alternando de forma inteligentísima, drama y comedia, y con un guión que nos regala escenas memorables” (Herelle, en su blog http://quieroserantaguionista.blogspot.com.es/).

 

Reproduzco a continuación unos fragmentos de Celso Hoyo Arce:

 Narra la historia un pez que ansía escapar de su pecera. Una criatura a la que pesa de  forma insoportable el hecho de tropezar siempre con el mismo cristal; con la misma frontera transparente que le permite visionar un territorio distinto al suyo, que, sin embargo, no puede conquistar. Nos adentramos en el terreno de las limitaciones que coaccionan la existencia del ser humano; de esas que nos atenazan de por vida, y que nos impiden hacerla evolucionar sucumbiendo al dictado de nuestros anhelos.

(…) La película retrata  la estrategia de una indefinición;  de un malestar existencial, curtido, lastrador y, por encima de todo, consciente. El protagonista es plenamente consciente de su desencanto y de la imposibilidad de solucionarlo: sabe de su condena cotidiana, habitual. El silencio de ese desencanto sustancia, humedeciéndolo afligidamente, a todo el film.

(..) Un joven prende fuego a un pequeño contenedor de basura. El portero del edificio ante el que aquel está llevando a cabo su pirómano cometido sale del portal y lo reprende. El joven sale corriendo. Tras él lo hace el portero. El primero llega hasta un pequeño callejón sin salida y salta el muro que lo cierra. Exhausto, el portero alcanza al muro y comienza a llamarlo, sabedor de que el otro se halla detrás. Advertimos que los dos se conocen. Son padre e hijo. Separados por la pared, discuten. El joven exclama que va a dejar la portería. El padre deja de contestar. La elevación de la cámara por encima de la barrera que impide un diálogo frente a frente entre los dos, nos permite percatarnos del cuerpo del padre derrumbado en el suelo.

Un fundido en negro y la sobreimpresión en la pantalla de la frase “siete años después” nos descubre a Jorge, así se llama el joven, trabajando en la portería, y a su padre postrado, mudo, abstraído en una silla de ruedas, soportando las consecuencias paralizantes del infarto cerebral sufrido. Con tan exiguos elementos dramáticos, el director condensa rotunda, precisa y rigurosamente el conflicto medular que consterna el desolado fluido de imágenes. Alguien intenta huir, fugarse, hacerle un quiebro a su destino, dar el salto hacia lo no preestablecido por el azar de su condición social, mas el contrapeso de su lugar de partida se lo impide. Quizás el pez no pueda escapar de la pecera, no tanto porque no pueda, sino por el hecho mismo de ser un pez.

Azuloscurocasinegro narra el intento continuado de Jorge por saltar ese muro que la vida cada vez le irá poniendo más alto. El joven hará denodados esfuerzos por cambiar el rumbo fijo del que se siente prisionero. El escueto, resabido y opaco espacio definido por el patio, los buzones, las escaleras, el ascensor y la mesa por él ocupados y recorridos a diario, le condicionan tanto como la parálisis a su languidecido padre. Su invivible quehacer habitual es la silla de ruedas a la que parece estar condenado. Las inclementes coordenadas cotidianas lo transportan a él con la misma pesadumbre inflexible que acostumbra el modo de atender a su padre.
Todas las escenas que nos muestran a estos dos personajes juntos son puro plomo, pura grisura masticable; por real, por corpórea, por dolida, por tierna y por irrespirable.

(..) Un preso decide ayudar a una joven también encarcelada en su mismo centro. A ésta le obsesiona quedarse embarazada por propia supervivencia. Un amigo de Jorge siente, de súbito, una irreprimible atracción por un masajista. Jorge no parará de concertar entrevistas para cambiar de trabajo. De la amalgama de las distintas frustraciones, la película consolida un agridulce periplo silenciado de tropiezos, desajustes e incertezas. Este film, que persigue la definición de un color, cuaja su reservada grandeza al no conseguirla. La vida no es blanca ni negra. Respiramos un azul que a veces fracasa muy oscuro; otras, donde menos habría que esperarlo, resplandece en amarillo ilusión. Somos lo que somos. A lo sumo, a lo que debería de aspirar el pez no es a abandonar su consabida pecera, sino a cambiarla por otra de un cristal nuevo. Preciosa.

Aunque tú no lo sepas (J.M. Córdoba, 2000): los amores que ya no viviré (II)

“Si alguna vez la vida te maltrata, acuérdate de mí, que no puede cansarse de esperar aquel que no se cansa de mirarte” (Luis García Montero)

y además es la dedicatoria que el personaje masculino le escribe a Lucía en el libro de Herman Hesse que de forma anónima le regala.

Sinopsis: Madrid, 1999. Lucía, una mujer de 40 años, se estremece al cruzarse en unas escaleras mecánicas con un hombre al que cree conocer desde hace mucho tiempo. Intrigada, no puede evitar seguirle hasta las calles del centro, donde el hombre, Juan, tiene su casa.
Veinticinco años antes, el gobierno de Franco empieza a agonizar y un renovado espíritu democrático crece entre la población. En Vallecas, a las afueras de Madrid, Juan es un sensible chico de 17 años que tiene dificultades para integrarse en su barrio y en el colegio. Sus padres, conscientes del problema y deseando un futuro mejor para él, le envían a estudiar C.O.U. donde su abuelo trabaja como bedel. En el nuevo instituto, Juan sigue encontrándose incómodo. Sin embargo, un día Juan se queda a comer en casa de sus abuelos y descubre a una chica en el balcón de enfrente.

La película no puede ocultar ciertas debilidades narrativas causadas por los constantes flash-back pero quedan compensados por un derroche de humanidad y un emotivo tono intimista. Aunque se imponga un final feliz fluye un tono de agónica melancolía por un pasado que hubiera podido ser distinto y por una felicidad negada. La ambientación en las postrimerías del régimen franquista es un acierto y el conflicto social un apunte no subrayado que se mantiene en un segundo pero significativo plano.

Y el poema de Luis García Montero que inspira el film…

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminado
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos…

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.

Ilustraciones de Alezei Golovin y Leonid Afremov, respectivamente.

Habitación en Roma (Julio Medem, 2010) & “Loving strangers” (Russian Red): amantes desconocidos

Sinopsis: Una habitación de hotel en el centro de Roma es el escenario interior en el que dos mujeres jóvenes que se acaban de conocer, se internan juntas en una aventura física que les tocará el alma. Todo transcurre en una noche y en las primeras horas de la mañana de un día del comienzo del verano de 2008, antes de que Roma lance a cada una de ellas al lugar al que pertenecen; por la tarde Alba volará a España, y Natasha a Rusia. La habitación del hotel, que parece haberlas estado esperando siempre con la emoción de la Historia incrustada en sus viejas paredes, sugestiona una atmósfera cargada de erotismo y sensualidad, con una extraña fuerza que engancha sus miradas apuntando hacia lo desconocido. Nacen sentimientos nuevos que Alba y Natasha aceptan, y al mismo tiempo quitan importancia hablándose con soltura y buen humor. Un pacto natural de ligereza que propicia situaciones tan cómicas como enigmáticas, antes del ataque inesperado de un amor punzante como una flecha lanzada desde lo alto.

“El argumento se resume fácilmente: Roma, dos mujeres jóvenes, Alba y Natasha, se encuentran y pasan la noche juntas en la habitación de un hotel. Esta simplificación de la historia ha provocado la idea de que estamos ante una película de amor lésbico. Nada más lejos de la intención de un film que tiene como objetivo reivindicar la mujer y lo femenino como motor y centro; y la belleza y el misterio como elementos indispensables para superar el dolor. Temas habituales en el cine de Medem que sin embargo, aquí se arriesga mucho más en el lenguaje que usa. De entrada, prescinde del mundo exterior: las dos chicas no salen nunca de la habitación y el paisaje, tan importante en su cine, esta aquí presente de tres formas distintas: el mundo visto en el ordenador, el pasado guardado en el móvil y los cuadros que adornan las paredes. Las dos mujeres se desnudan una frente a otra, pero lo que realmente van desnudando no son sus cuerpos sino sus sentimientos más profundos y dolorosos que aflorarán en una noche de confidencias y rechazos. Medem va un paso más allá en su búsqueda de un mundo propio y lo que empieza como una relación casual de sexo de una noche se va convirtiendo en una auténtica historia de amor que dejará su huella”.                                                                   (Nuria Vidal)

Tengo un agujero en mi bolsillo
donde todo el dinero se ha ido
Y tengo un montón de trabajo
para hacer con tu corazón
porque está tan ocupado, el mío no

Amantes desconocidos, amantes desconocidos
Amantes desconocidos, oh…

Es sólo el comienzo del invierno
y estoy solo
Y tengo mi mirada en tí
Dame una moneda y te llevaré a la luna
Dame una cerveza y te besaré tan tontamente
Como tu haces cuando mientes, cuando no estás en mis pensamientos
como tu haces cuando mientes y sé que no es mi imaginación

Amantes desconocidos, amantes desconocidos
Amantes desconocidos, oh…

“Llena de desequilibrios, con una secuencia de arranque soberbia, con momentos en los que desearías haberte quedado sordo para no haber escuchado determinada frase, con instantes de silencio en los que los gestos y las miradas de las actrices hablan por sí solos, otros en los que se pretende hacer pasar por hallazgos poéticos lo que está más cerca de la baratija sentimental… “                    (Miguel A. Delgado)

Tu vida en 65 minutos (Maria Ripoll, 2006): ¿Alguna vez os habéis sentido tan felices que ya no vale la pena vivir más?

¿Serías capaz de explicar todo lo que sientes en tan solo 65 palabras?

¿Por qué te quiero en 65 palabras? Te quiero porque creo que entiendes como soy.
Te quiero porque a ti te puedo contar lo que a nadie le puedo contar.
Porque puedo sentir que mi vida a tu lado cobrara sentido y dejara de ser vacía.
Te quiero porque me preguntaste cuando años tenia cuando murió mi padre y eso nadie me lo había preguntado jamás. Te quiero tanto que me gustaría, no se no lo podría escribir, se me agotaron las palabras 65 son muy pocas ¿no?

Sinopsis: Un domingo cualquiera, tres jóvenes amigos leen la esquela de quien suponen es un compañero del colegio al que hace tiempo perdieron la pista. Acuden al tanatorio y se dan cuenta de que se han equivocado: aquel entierro no es el de su compañero de escuela. A partir de aquí la confusión y el azar tejen una historia de amistad, de amor y de muerte.

“Estamos ante una película soberbia. Soberbia por lo que tiene de modesta, por otro lado. Sensibilidad, sí, pero la justa. Humor, pero con sentido. Emoción, pero sin caer en dramas baratos. Es una constante de determinado cine catalán el saber manejar los silencios, las pausas, colocar a los personajes en situaciones algo surrealistas dentro de lo común. Se podría apelar a mil influencias: algo de humor inglés, mucho de la gravedad francesa, retazos de su mejor literatura, «à la» Quim Monzó. 

(…)

Vivir. Con todas sus consecuencias. Incluida la consecuencia final. Vivir toda la vida en un solo instante, ver amanecer en una terraza del Eixample, abrazando a la persona adecuada. Ser feliz; sentirse, por fin, completo. Tan feliz, tan completo… que no necesites nada más. Absolutamente nada. 

Nada.”        
(Guillermo Ortiz López)

Tu vida en 65´ también propone un discurso sobre cómo el azar modifica la vida de la gente.