Retratos de España (97): padres, me fusilarán mañana.

“Los últimos años del dictador no fueron una agonía blanda. Fueron una época de terror y feroz represión. El aparato de Estado cargó sus armas, y las usó: murieron manifestantes por pedir agua o mejores salarios, se decretaron estados de sitio, el garrote vil volvió a escena, hubo miles de detenidos, los torturadores eran reputados héroes del Régimen…”, “luchar contra la dictadura franquista era mirar de cara a la muerte”. 

Octavilla-edades-27sep-LoQueSomosEstos cinco jóvenes, Xosé Humberto Baena Alonso, José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz, Ángel Otaegui y Juan Paredes, Txiki, 

Aquel día Franco selló su final, aislado y patético pero cruel y sanguinario.

El mundo condenó a Franco. Pero aún aquellas condenas ilegítimas no han sido revisadas ni anuladas, ni quienes las firmaron, en nombre de un régimen sangriento, han respondido de ello. No es improbable que los jueces responsables o los políticos que arroparon al dictador, ingresados en una residencia geriátrica, reciban la visita de sus nietos, sin abonar siquiera con el escarnio que su felonía merece.

AL ALBA

Si te dijera, amor mío,
que temo a la madrugada,
no sé qué estrellas son estas
que hieren como amenazas,
ni sé qué sangra la luna Noell S. Oszvald - 12
al filo de su guadaña.
Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba.
Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.
Presiento que tras la noche…

Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas,
no te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.
Presiento que tras la noche

Autor: Luis Eduardo Aute

 Fotografía de Noell S. Oszvald

Retratos de España (46): la involución de Mariano

Cuando parecía que la miseria social, moral y cultural en la que la dictadura franquista había sumergido el país durante tan largo período de tiempo quedaba atrás la misma negritud ideológica y el mismo sopor resurge en la España del PP de Mariano Rajoy, otro gallego de triste porte y escasas miras. Es un Registrador de la Propiedad que recupera el más rancio discurso de la derecha, ése que no hace ascos al triste bagaje del franquismo. El ostracismo está garantizado con el gobierno de tan insigne, mediocre y timorato político.

PatriaCentelles - En Reus

Nací
en un tiempo triste y en un triste país
donde las cosas bellas tenían nombres feos
donde pecado
era el nombre que daban al amor y donde
tristes gentes hablaban de la guerra y se tocaban
el sexo en las tinieblas y con prisas furtivas
en la noche del sábado tras haber contraído
matrimonio buscando
patrimonio y remedio
a la concupiscencia o a la sífilis.

Nací en un tiempo tristecolegio franqista
y en un triste país
donde la gente iba vestida
de negro casi siempre
y llevaba bigotes cuadrados en el alma. Donde
ya no servían los nombres de las cosas
porque las cosas estaban prohibidas
o eran obligatorias: levantar el brazo
con la mano extendida
para que los brazos no pudieran
abrazar y las manos
llegaran siempre tarde a la caricia.

Nací en un tiempo triste y en un triste país
donde los niños se llamaban flechasJovenesfranquistas
o pelayos cuando eran ya mocitos
y llevaban camisa
azul y la cabeza
rapada por la parte de dentro y por defuera:
mitad monje y soldado les decían
que tenían que ser cuando crecieran
y hubieran de avanzar gallardamente
por Dios hacia el Imperio o viceversa.

Nací en un tiempo triste y en un triste país
donde las niñas
se llamaban Begoña y aceptaban
mansamente un futuroRAFAEL SANCHO LOBATO - Viernes Santo. Bercianos de Aliste. 1971
de monjas o matronas gordezuelas
cuando la superiora colocaba
duros sostenes sobre sus tetas tiernas
y más duros aún sobre la parte
más tierna del cerebro para que las ideas
no desbordaran nunca el límite preciso
de su destino de mujer: virgen o madre
y si fuera posible las dos cosas.

Nací
en un tiempo triste y en un triste país:
abjuro para siempre
jamás de aquella patria
donde un millón de muertos velaban el cadáver
de los supervivientes.

Autor: Ivan Tubau

En materia educativa la segregación por sexos, el crucifijo en las escuelas, la reválida… “Canciones para después de una guerra”…

Memorias de un cinéfilo empedernido (III): Canciones para después de una guerra (Basilio Martin Patino, 1971)

auxilio socialSinopsis: Radiografía implacable, emotiva, lúdica, de aquel tiempo, de aquella posguerra. Una propuesta original, en complicidad con el espectador, juego de ritmos, imágenes y sonidos, sutiles asociaciones mentales, sin necesidad de recurrir a ninguna convención argumental. La magdalena proustiana que activa sus mecanismos interiores consiste en un collage de signos naïf, rescatados de la escombrera del olvido: cantares de patio de vecindad, de exaltación patriótica, de devoción religiosa, de formación escolar o de tugurio; tebeos infantiles, anuncios radiofónicos; escenografías del hambre, del miedo, de la desolación. Y la más paradójica necesidad de cantar, llevados del impulso por sobrevivir.

Tuvieron que prohibirla durante años, inútilmente, hasta la muerte del dictador. Estremeció a cientos de millares de españoles de todas las edades.

“Canciones… evidencia por medio de un montaje dialéctico la carga ideológico-represiva del franquismo, plasmada en los mecanismos discursivos de los medios oficiales y la exaltación nacional de la educación, la Iglesia y las fuerzas del orden. Además, la película demuestra cómo el paso del tiempo modificaba el significado e incluso la visibilidad de determinadas imágenes, entre ellas algunas que habían servido al régimen para legitimarse en los años cuarenta y que posteriores cambios contextuales desembocaron en su ocultación pública (el encuentro entre Franco y Hitler en Hendaya, por ejemplo). Pero también expone un recorrido sinuoso e intenso por aquellas manifestaciones culturales (la radio, la canción popular, el cine) que sirvieron a una parte considerable de la sociedad española de los años cuarenta para expresar, de manera velada, todo aquello que el régimen reprimía y negaba. Es el caso, principalmente, de la desolación y la tristeza, producto no sólo de los efectos de la guerra (la penuria económica, la muerte de seres queridos), sino sobre todo de los rígidos sistemas de control impuestos a partir de entonces por el régimen”

(Laura Gómez Vaquero, Centro virtual Cervantes, Instituto Cervantes)

Guía didáctica: 

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