Javier Solé versus Vilhelm Hammershoi

DESHIELO

Ensimismada con el devenir de la luz.
Sólo la sombra se mueve.

El día es una cárcel
que la noche esconde.

Ha comenzado el deshielo
Pero en la casa es invierno.

La mujer no habla.
Sólo, despreocupada,
mesura la quietud.

El silencio una melodía muda.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Vilhelm Hammershoi

NIHILISMO

Fueron infaustas jornadas.

Ha regresada cansada.
Creía
agotada la tragedia.
Alguien cierra la puerta.
En la percha su chaqueta.
Su sonrisa en las gaviotas.

En el horizonte nada
O, a veces, su agonía.

En las sábanas su olor.

Persiste la subsistencia.
Cofre de la memoria
con recuerdos rotos.
Sándalo en el pasillo.

Esta prórroga bastarda.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Vilhelm Hammershoi, “an old woman” (1886)

Anuncis

poemas de amor, versos húmedos (90)

LAS CIGÜEÑAS

Te amo
como aman las cigüeñas
a las viejas catedrales:
fieles aves que regresan
al milagro de sus nidos,
sin una pizca de fe.

Autor: Alfonso Brezmes

Si no és alegría
no vull poesia.

Res de res.

Ara tornaria
per aquells carrers.

Per aquelles places,
per aquelles nits.

Et mossegaria
els llavis i els pits,
uns mossos petits.

Ara et diría
que et vull molt més.

Ara tornaria
per aquells carrers.

Ara et faria
un bes innocent,
els llavis, les dents.

Si no és alegria,
no vull poesia.

Autor: Vicent Estellés

LA MITAD DEL MUNDO

Cada noche venía a verme
yo cocinaba para ella, le servía el té.
Entonces tenía unos treinta años
había ganado dinero, había vivido con hombres
Nos acostábamos para dar y recibir
bajo la mosquitera blanca
Y puesto que no llevábamos la cuenta
vivimos mil años en uno
Ardían las velas, descendían la luna
sobre la pulida colina, la lechosa ciudad
transparente, ingrávida, luminosa,
descubriéndonos a los dos
en aquel suelo fundamental,
donde el amor carece de voluntad, límites, ataduras
y descubres la mitad del mundo perfecto.

Autor: Leonard Cohen

MÚSICA EN EL OCÉANO

“…os haréis súbditos incorruptibles
de la belleza”

(Laura Casielles, fragmento del poema “Ascendente libra”)

Tu única indumentaria
un sombrero,
me desvistes
con una lentitud letal
descubriendo
una pulsión
que había olvidado,
que me arrastra,
enfermo,
al lecho.

Antes de precipitarnos
al suelo
te robo el sombrero.

Eres tan hermosa desnuda

Y tu mirada
llena de música el océano.

Autor: Javier Solé

Te quería, lo sé.
Lo supe luego, cuando tu ausencia reposó mi sangre.
Pero andaba la lepra del deseo tan aína en el labio
que iba a decir -estrella-
y se trocaba en madrugada de coñac y sombra…
Y ahora que vuelve el viento de las cinco
a levantar castillos en mi frente,
y las nubes de otoño arremolinan tu recuerdo
en el cuenco de mi mano,
necesito vestir mi voz de tarde
con citas y alamedas de domingo,
para decirte, amor, cómo te quise,
cómo te quiero todavía,
aunque sé que mi voz ha de perderse
en el largo sáhara de tu olvido…

Autor: Julio Mariscal Montes

Ilustración: Paul Cadmus, “manking” (1951)

Luego fue verano

Luego fue verano, fue verano durante mucho tiempo,
duraban las horas largas de la tarde y amanecía muy temprano.
El tiempo se detenía cuando en el silencio del atardecer
huíamos del mundo, lejos, distantes del resto,
entregados a hablarnos muy cerca el uno del otro,
con un racimo de cosas que aguardaban pacientes
a que primero nuestros labios se reconciliaran.
Nunca el silencio se desgajaba de nosotros tomándonos distancia,
más bien era un cómplice, una lluvia azul que lo empapaba todo.

Autor: Fernando Sarria

Ilustración de Joseph Lorusso

nubes. Poemas de Paula Ensenyat y Javier Solé

monet-the-ally-point-low-tide-1882Una nube
atravesada por un rayo de sol;
parto de luz

Autor: Paula Ensenyat

Ilustración: Monet, “The Ally Point, Low Tide” (1882)

tulia-guisado

NUBES

A Tulia Guisado

Sentada en la piedra de Sísifo
alzando la mirada

Ninguna pregunta
debe formularse
al cielo
pero,
con frecuencia,
las nubes
ofrecen respuestas
y sus formas caprichosas
en movimiento
el mejor reloj del tiempo.

Autor: Javier Solé

amores cotidianos (244): tsunami

LA MUJER Y EL POETA

A Pilar Díez-Alegría,
a quien le regalaría el mar que no ve desde Madrid cada mañana.

Tu sola presencia desborda mis costas
dijo la mujer con la que soñaba el poeta.

No es tu bahía el sendero que anhelo circundar
ni el ansia quedará colmada merodeando por tus bordes.

Ambiciono sacudir
el epicentro del mar.
Alzar a cien millas un tsunami.
Lamer de tu cuerpo la sal
mientras cauterizan las heridas del alma.

Autor: Javier Solé

la vida y la muerte (100): Poemas de María del Pilar Gorricho y Javier Solé

Algunas noches desconsoladas
atravesaba su cara
con el signo de la cruz.
Por si acaso,
solo por acaso.
Como para refrescarle
la memoria a Dios.

Autor: Pilar del Gorricho

Ilustración de Stanisław Grocholski, “muerte de un huérfano” (1884)

INEXORABLE

Un gorrión doblega un junco
aunque sólo lo balancea
mientras malgasta sus fuerzas.

Unas horas más tarde
el trino no era alegre
la respiración entrecortada
presagio de la derrota.

Antes del crepúsculo
dejé de oír su canto.

El junco erguido e inmóvil,
desafiante.

Así fueron los días de febrero.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas Las Hilanderas (ISBN 978-84-9160-877-6)

poemas de amor, versos húmedos (88)

Amo a la mujer
barbuda del circo.
Y ella, a su manera,
me corresponde.
Como muestra de amor,
lava mis pies cansados
y yo, con mi navaja, la afeito.

No nos importa
que el circo se marche
mañana y no vuelva.
Yo le regalo rosas
y maquinillas de doble hoja.
Ella me dice que nadie
más le atusará la barba.
Yo le prometo
aprender funambulismo.

En casa, mis hermanas
se ríen, y mis padres
no me hablan. Hace años
que olvidaron qué cosa es
amar sin compromisos.

Autor: Ángel Manuel Gómez Espada

Ilustraciones de Laura Knight

TRES POETAS EN UN BAR

Un poeta argentino con pasado
desmenuza ante su pupilo,
un joven sin futuro,
en el viejo bar,
las sutiles formas
de elaborar un poema.

Todos los secretos necesarios
para construir versos perfectos
sin descuidar
el rescoldo que las letras depositan en la memoria
el misterio que la ambigüedad siembra en el corazón
los lectores diferentes que persigue el poema.

La muchacha
que ocupa la mesa contigua
de mirada limpia y corazón indomable
concluye en tres minutos
un poema sencillo
que da por acabada
una relación,
sin andamiajes
ni ambigüedades
con un único destinatario.

Un poema
sólo repleto
del dolor que causa
haber amado.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Jeremy Mann

Deseo


que siempre
eres

a veces
te
deseo tanto
que sueño
con
los ojos abiertos
y un lirio
encendido
entre los muslos
Mira
si
te deseo
que
desde mi ateísmo
creo
que es
totalmente
imposible
que Dios
no exista
Yo
que siempre
soy yo
no sé
para
qué
lavo mi cuerpo
y tengo
esta
piel tan
sumamente
ignorada
por
los avatares
o el tacto
dislocado
de
tus manos

y
yo
olemos
a trigo
cuando sudamos
en las noches
de luna
llena
o a mar
en los
cuartos
menguantes
de
nuestro oleaje
Mira
si
te deseo
que voy
a la cocina
y
pongo
a hervir
agua
para escaldar
mis huesos
y sentir
que
ese dolor
es
tu
distancia
y tu
ausencia
Y
que luego
bebo
ese
agua
para calmar
mi
sed.

Autor: Tomás Rivero

Ilustraciones de Frida Castelli

CARTA DE NAVEGAR

Seguir el curs d’una estrella des del port.
Ajudar l’au a retrobar el seu nord.
Saber-se encara infant d’una glopada.
Empescar-se una dansa arran del cim.
Partir sense projecte de tornada.
Encendre en ple desert una foguera.
Proclamar que la calma esdevé un crim.
Plantar clavells al llarg de la frontera.
Bastir palaus amb branques de til·lers.
Sortir al carrer com qui refà una carta.
O, si ho vols dit amb un sol mot només,
estimar-te.

Autor: Miquel-Lluís Muntané

Ilustración de Odilon Redon

Ara sé, amor, que la tristesa
és no tenir-te i no poder mirar-te
els ulls tan tendres, la veu que m’il·lumina,
el cos carícia on aprenc a aprendre
el dolor i la joia callats que ens fan ser.
Ara sé, amor, que la tristesa
hi ha en aquesta vesprada i et reclame,
ara ho sé,
tan rotundament trist.

Autor: Marc Granell

Ilustración: Cristobal Toral, “La Noche” (2001)

amorimás

ahora que el amor ya no es trajinar sobre las sábanas
temer el abandono
correr tras una cita
oficiar de émbolo
de zahorí o de espeleólogo
esperar a que pasen los ardores para volver a arder
sudor sobre sudor
carne con carne
ahora que los momentos se hacen largos
y la vida pasa como un tren expreso
que expirará al llegar
sin posible retorno
a su destino
tus manos asoman en un detalle cualquiera
y la ternura se hace un hueco muy preciso
en cualquier impreciso lugar de mi esqueleto.

Autor: Dante Bertini

Fotografía de Vivian Maier

las cuatro estaciones (95): otoño.

MINUETO

Vuelo de hojas muertas
coreografía de la vida.

Autor: Javier Solé

Fotografías de Manresa, diciembre del 2017

Estas hojas amarillas
que combaten juntas
la intemperie
ignoran que el álamo
resurgirá.
Ahora son la bufanda
de los que en primavera
seguirán desamparados.

Autor: Javier Solé

amores cotidianos (243): adolescencia

EL IRIS ÁMBAR DE TUS OJOS

¿Cuánta soledad cabe
en una tarde de verano?

¿Y cuánta la tristeza
que el iris ámbar de tus ojos
atesora sólo para mí?

Autor: Javier Solé

DIECIOCHO

Por debajo de tu falda
el invierno desfallece
cautivo en primera
tu útero reverdece.

Autor: Javier Solé

amores cotidianos (241): la novia viuda en dos poemas

NOCHE NEGRA CON VESTIDO BLANCO

“He amado hasta llegar a la locura; y eso a lo que llaman locura, para mí, es la única forma sensata de amar”

 (Françoise Sagan)

 “A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd”

(Alphonse de Lamartine)

La novia viuda
suplica al enterrador
la encierre en el féretro
para copular cada noche
con su prometido
en inagotables sesiones
donde se combinan
lujuria y desesperación.

En el sarcófago
la noche nupcial
se repite cada madrugada
hasta que los operarios
del camposanto
a la hora del almuerzo
fuerzan la trampilla del ataúd
y mancillan la doncella
hasta que las primeras manchas negras
devuelvan la noche al cementerio.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Arthur Boyd, “Duelo Novia”

LOS ÚLTIMOS AMANTES

“Quan ja no queda esperança,
quan tot està perdut,
necessites encara un aixopluc
on la mort potser lliuri al vent
un bri de vida”

(Anna Rossell,  fragmento del poema “Quan ja no queda esperança)

Ella perdió a su marido
la víspera de la boda.
Él a una esposa
devastada por la enfermedad
con apenas treinta años.

Ella no tuvo hijos,
los de él le visitan dos veces al mes.

El abrazo trémulo
de los últimos amantes
oculta en el gozo,
incluso en las postrimerías del orgasmo,
el rictus amargo del pasado.

Los vivos entre ellos ejercitan el sexo
mientras hacen el amor con los muertos.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Riccardo Mannelli

amores cotidianos (240): mujer mantis

ARÁCNIDO EN LA VULVA

A Yolanda Gutiérrez

“Y vuelves de nuevo a derramar el frasco del delirio,
me rocías con la esencia mordedora; me embriagas
en las noches blancas dilatadas de tacto terciopelo”

(Yolanda Gutiérrez, fragmento del poema “El lapso compartido”)

Este arácnido
carece de la paciencia
para tejer una red
en la que seas su prisionera
pero sabe
de tu ninfomanía,
que estás mojada y dispuesta
para el apareamiento,
tu vulva exige ser colmada
a horcajadas,
cobijar este ser peludo
embriagado por las vibraciones de tu deseo indómito
cautivo del olor y el sabor de tus fluidos.

No fijas límites
a estos doce apéndices
que recorren
todo el perímetro
del territorio en llamas
desplegando su glándula el veneno.

Esta araña es mujer
y después de la cópula con la hembra
no la devora,
sólo unas marcas
en el útero
en las nalgas
en el cuello
y en los pechos
para reafirmar
una posesión
que se repetirá
noche tras noche
hasta que la hembra muera extenuada
o la araña acabe abatida por el amor.

Autor: Javier Solé