ciudades y personas: L’Hospitalet Llobregat (I) Bellvitge

“El banco espera alguien con quien compartir el silencio.

(…)

recorrer las vetas
del banco que fue roble
es el bálsamo que cauteriza las heridas”

(Javier Solé, versos de un poema inconcluso)

Fotografía: Javier Solé, “Bellvtige”, febrero 2016

la vida y la muerte (75): velatorio y cementerio

SALA DE VETLLES

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“en tornar a casa
la mare va desar les poques flors
que havien sobrat
a la nevera”

(Gemma Gorga)

Los hospitales nunca dan buenas noticias
las esperas son densas
la incertidumbre un tormento calculado.

En el velatorio
descubres deseas
seguir custodiando
una cama en lugar de un féretro
que los enfermos sufren, pero no están muertos.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Viktor Popkov

No hubo ninguna despedida

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No hubo ninguna despedida

el pasillo era blanco
olíamos el silencio
el cuerpo estaba quieto

la vigilia era eterna
tocábamos el vacío
el cuerpo no se movía.

No hubo ninguna despedida

y es esa la razón
que me impide dejar de hablar
ante tu tumba.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Jeremy Lipking

Poemas de inmigrantes y refugiados

COMUNIÓN

Antes de celebrar
pisan tierra firme
los inmigrantes
comunican a su familia
siguen vivos.

Prometen,
desde la misma orilla,
trabajar como esclavos
para que vengan
los que se han quedado
omitiendo los nombres
de los fallecidos en el viaje.

Cuando les veo alzar
la vista al firmamento
siempre pienso en ti.

Yo no necesito
cobertura para hablar contigo.
Me basta mirar la luna,
pero estos refugiados
poseen algo que yo ya no tengo

esperanza.

Reconforta verles
alineados en la playa
mover las manos como mariposas
revolotear como luciérnagas

felices
desafiando al infortunio

vivos.

Tu móvil hace meses
apagado.

Autor: Javier Solé

Fotografía: “Señal”, de John Stanmayer titulada “Señal”, premiada con el prestigioso World Press Photo 2014

Un grupo de inmigrantes africanos busca cobertura para sus teléfonos móviles en la orilla de Yibuti, un punto de parada común para los emigrantes en tránsito procedentes de países como Somalia, Etiopía y Eritrea, que van en busca de una vida mejor en Europa y el Medio Oriente.

“Señal” tiene una misteriosa e inquietante calidad porque los teléfonos en las manos de los hombres tienen el mismo resplandor que la Luna. La señal de la vecina Somalia es más barata y es allí donde los migrantes esperan enviar y recibir mensajes de sus familiares que están en el extranjero.

Jillian Edelstein, una de los integrantes del jurado, dijo que la foto trae a la mente temas de “tecnología, globalización, migración, desesperación, alienación y humanidad”.

PLEGARIA

Nueve de diez esperanzas
sepultadas en el mar.

Queda una
que alcanza la playa.

No está intacta.

El clamor muda en plegaria.

Le debe la vida
A las otras nueve.

Su silueta en la bahía
el ginko de Hiroshima.

Sobrevivir es una forma de renacer.

Autor: Javier Solé

Fotografía: Sergio Cámara (2009), joven de Costa de Marfil en la orilla española tras cruzar la frontera de Ceuta

LUZ NEGRA

“Llega la noche.
Su invasora negrura
corre sin tregua.” 
(Herme G. Donis)

Ahora que nadie escucha tu sollozo
ni el desgarro de los náufragos
rasga el silencio del océano
descubres una luz negra
que ensombrece
el sendero sin retorno
de los prófugos del miedo.

Autor: Javier Solé

 

las cuatro estaciones (65): primavera sin Laia

luna-laiaECLIPSE DE LUNA

¿Cuándo será primavera
en los labios de los niños muertos?

Frío sobre frío
silencio en el sepulcro
desierto en el océano
sombras inertes durante el eclipse.

Autor: Javier Solé

ECLIPSE EN PRIMAVERA

“un altre cop ha passat
de llarg la primavera”

(Gemma Gorga)

Un sol de primavera
que me invita
a disfrutar de esta jornada festiva

resulta serandre-dluhos-03
tan triste
como
las tardes con deberes en otoño
las madrugadas con escarcha en pleno invierno
o los veranos sin mar.

Sólo quien está vivo
puede ser feliz.

Este sol
serpenteando por las calles
promete tanto júbilo,
está tan lleno de posibilidades,
de encuentros y alegrías
que ella no podrá nunca paladear.

Y el eclipse se precipita sobre la terraza del bar.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Andre Dluhos

la vida y la muerte (71). Dos poemas de La casa del silencio

RELOJ AVERIADO

El péndulo del reloj
que heredaste de tu madre
descolgado de las paredes
de la casa donde naciste
parece haberse detenido
después del traslado.

El tiempo no avanza,
la metástasis de la tristeza
extiende sus tentáculos10155957_249059568618586_5522495113920450427_n
en habitaciones calladas
en fotografías donde los personajes
que ayer reían hoy lucen un semblante serio.

El reloj
es ahora
una antigualla
cuyo valor sentimental
justifica acompañe en paredes blancas
grabados azules de Picasso.

El reloj volverá a funcionar
en el momento preciso
que cierres los ojos
y rememores
con una leve brisa de alegría
los momentos que compartiste
con los muertos.

Pero el ganglio centinela
ha sido derrotado
ya no queda esperanza alguna.

El reloj espera
no morir en el trastero
y que otras manos de tu familia
lo pongan en funcionamiento
cuando lo descuelguen
la tarde de tu funeral.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

OLOR A ORINA

Cada madrugada,

todas las madrugadas
se reproduce la misma historia,
este deambular por las aristas del cubo
descalzo en un suelo de vidrios rotos.552522_476893272367603_1502760673_n

No siempre es la misma imagen,
tienes donde elegir sin repetir,
fotogramas en blanco y negro del hospital.

Puedo mitigar sin éxito el miedo,
mudar la angustia en desolación,
superponer su rostro con vida
para desdibujar la agonía

los silencios en una habitación en penumbras
la rutina de una ambulancia sin prisas
el cuerpo menudo desmadejado
el puto parche en el ojo.

Nunca vuelvo a conciliar el sueño,
en la ventana el mundo empieza a caminar,
se siente el desamparo y el frío del cementerio.

Es la Muerte
que marca su territorio
con la misma codicia
de los perros orinando en las esquinas.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

poemas de amor, versos húmedos (62)

 

rembrandt-el-buey-desollado-1655Pienso en nosotros.
Lo que fue, lo que no es, lo que será.
Mi cerebro es un fuego
que crece, crece y crece en intensidad.
Ni siquiera noto el frío aquí,
en la cámara frigorífica 3c de Mercavalencia.
Los compañeros me preguntan.
Cómo puedo estar en manga corta a 20 bajo cero.
Pero nunca les revelaré mi secreto.
Querrían saber más de ti; aquí se habla de cualquier cosa.
Y desde luego tú eres todo menos eso.
Así que sonrió y sigo colgando medias terneras de los garfios
mientras mi mente te escribe poemas de amor,
raros, como este.

Autor: Iván Rojo

Ilustración: Rembrandt, “el buey desollado” (1655)

La ducha
(Tossa de Mar)

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Desde la cama, arropado por la última luz del crepúsculo,
contemplo tu cuerpo detrás de la mampara de la ducha.
El cristal, serigrafiado, rugoso, traslucido,
permite adivinar las líneas curvas de tu figura, de esa piel
que reconozco como si fuera mía, o más incluso,
recorrida por mis dedos y mis labios como tierra
donde ahogo todos mis impulsos y mis ansias.
Aún conocida, tras la mampara, imagino el agua
resbalando por tu cabello y por tus hombros, abriendo
pequeños arroyos a través de tus pechos despiertos,
deteniéndose un instante en el pozo de tu ombligo,
saltando gota a gota por el vello de tu sexo y deslizándose
por tus muslos hasta llevarse el rastro de tu cuerpo y el mío
a través del sumidero y de la tarde que cae tras la noche.
Desde la cama contemplo la silueta borrosa de tu cuerpo
y siento, una vez más, en mi carne,
la ardiente llamada del deseo.

Autor: José Luis García Herrera

Ilustración de Eric Wallislluis-rizzo-rey-01

Éste era el futuro

Éste era el futuro.
Un enjambre de bocas en la piedra,
la orilla con grietas en los labios
y el beso que nace entre las olas
debajo de la tinta.
El tiempo cambia cuando existes.
No borrará la magia de tus ojos.

Autor: Domingo Acosta

Ilustración de Lluís Rizzo Rey

AMOR ETERNO, FANTASÍA CONSTANTE

Cualquier díarafal-olbinski-wizyta
me levanto temprano
me planto en Madrid
te secuestro con firmeza
pero sin violencia
y nos vamos juntos
a ver el mar.

Quiero
que goces del azul de la bahía
que desatiendes el gris de la ciudad
que vivas
siempre
con la dicha de saber
que además de tu marido
te ambiciona tu amante.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Rafal Olbinski, “Wizyta”

Nadie

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Nadie me salvará de este naufragio si no es
tu amor, la tabla que procuro, si no es tu voz,
el norte que pretendo.

Autor: Miguel Hernández 

HASTA EL PENÚLTIMO SUBSUELO

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Cuando entro en tu boca
la punta de mi lengua en tu lengua
mi mano izquierda en tu seno derecho
tú vas retrocediendo poco a poco
y yo te empujo contra la puerta del ascensor
que se abre de golpe y caemos al abismo
uno encima del otro
del sexto
al quinto
al cuarto
al tercer piso
hasta rebotar en el sótano
y salir disparados hacia arriba
porque todo final encuentra sus alas
cuando entro en tu boca

Autor: Óscar Hahn

Fotografía de Natalia Mindru

ciudades y personas : Madrid (IV)

AL FINAL DEL BACHILLERATO NOS VAMOS A MADRID

Deberías regresar
esta tarde de Madrid.
Estaría esperando
tu llegada en la estación.
En la cena elaborarías
con detalle un inventario
de aventuras y lugares.
Ineludibles
los churros los calamares
selfie en la Plaza Mayor
con panorámica inviable.
Te explicaría
por si al Arrimadas,
el profe de sociales,
se le ha olvidado,
que este ocaso
en el Parque Oeste
acontece donde se ganó un combate
de la guerra que perdimos
y que en Sol
importan más los indignados
que las estatuas.
Lo sé,
lo peor las tardes soporíferas en los museos
lo mejor las risas entre amigos
y que la vida es una sandía en verano
y el futuro ha entregado de momento sólo un diez por ciento.

Deberías regresar
hoy de Madrid.
En el banco del paseo
yo no aguardo tu llegada.
Todavía puedo razonar.
Es metafísicamente imposible
ontológicamente inverosímil
vuelvas de una ciudad
si no abandonas ésta.

No llores, hija.
Por si te sirve de consuelo
Madrid no tiene mar.

Autor: Javier Solé, marzo 2017

Fotografía de Esther Solé, agosto 2015

la vida y la muerte (67): rigor mortis

RIGOR MORTIS

solana-el-espejo-de-la-muerte-1929Cuando muera
los sueños de mi infancia
y el sabor amargo de la derrota
se darán la mano.

Difunto no encontraré la paz
aunque tampoco la tuve en vida.

No habrá reencuentro con los ausentes
perderé los vivos.

Qué solo y qué frío.

Cuando muera
os estaré esperando.

No tengáis prisa.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Solana, “el espejo de la muerte” (1929)

casas. Poemas de Javier Solé

FAVELAS DE COLORES

Pintar las favelas
de vivos coloresbuildingspaintcolorsfavelariodejaneirocolorinspiration-c41b8718acb59955a5404174b0637a88_h
no mejora la vida de sus moradores
permite a turistas frívolos
instantáneas alegres.

Y si es menester
se suprime el hambre
se retoca el miedo
se mejoran los contrastes
de la casa de los pobres
en estampas para ricos.

Los especuladores inmobiliarios
proponen al consistorio
un nuevo paraíso.

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)

LA CASA DE LOS FAMOSOS

La obscenidad
con la que
ricos y famosos
muestran sus casas
estimula actos
de justicia social
que el código penal
censura
pero que la razón
aplaude.

Repartiremos riqueza
o compartiremos sufrimiento.

Quien roba a un ladrón
no necesita ningún perdón.

El saqueo en las urbanizaciones
equivale al expolio en los barrios.

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

Ilustración: Egon Schiele, “casa con ropa tendida” (1917)

La gran urbe nunca atrajo a Schiele, que siempre prefirió vivir en pueblos pequeños del campo. En obras como éstas observa su apego por los entornos humildes habitados por gentes sencillas. Pese al tono general apagado la presencia multicolor de la ropa tendida introduce un soplo de vida y una nota de ternura que se aparta de la atmósfera desolada dominante en la mayoría de las ciudades muertas.

El encanto visual de estas animadas fachadas, con sus ventanas de colores, y las ropas colgadas al aire, fueron sin duda el estímulo para pintar este cuadro excepcionalmente jovial. No hay seres humanos pero no tiene uno la impresión de encontrarse en una ciudad muerta.