amores cotidianos (241): la novia viuda en dos poemas

NOCHE NEGRA CON VESTIDO BLANCO

“He amado hasta llegar a la locura; y eso a lo que llaman locura, para mí, es la única forma sensata de amar”

 (Françoise Sagan)

 “A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd”

(Alphonse de Lamartine)

La novia viuda
suplica al enterrador
la encierre en el féretro
para copular cada noche
con su prometido
en inagotables sesiones
donde se combinan
lujuria y desesperación.

En el sarcófago
la noche nupcial
se repite cada madrugada
hasta que los operarios
del camposanto
a la hora del almuerzo
fuerzan la trampilla del ataúd
y mancillan la doncella
hasta que las primeras manchas negras
devuelvan la noche al cementerio.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Arthur Boyd, “Duelo Novia”

LOS ÚLTIMOS AMANTES

“Quan ja no queda esperança,
quan tot està perdut,
necessites encara un aixopluc
on la mort potser lliuri al vent
un bri de vida”

(Anna Rossell,  fragmento del poema “Quan ja no queda esperança)

Ella perdió a su marido
la víspera de la boda.
Él a una esposa
devastada por la enfermedad
con apenas treinta años.

Ella no tuvo hijos,
los de él le visitan dos veces al mes.

El abrazo trémulo
de los últimos amantes
oculta en el gozo,
incluso en las postrimerías del orgasmo,
el rictus amargo del pasado.

Los vivos entre ellos ejercitan el sexo
mientras hacen el amor con los muertos.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Riccardo Mannelli

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amores cotidianos (240): mujer mantis

ARÁCNIDO EN LA VULVA

A Yolanda Gutiérrez

“Y vuelves de nuevo a derramar el frasco del delirio,
me rocías con la esencia mordedora; me embriagas
en las noches blancas dilatadas de tacto terciopelo”

(Yolanda Gutiérrez, fragmento del poema “El lapso compartido”)

Este arácnido
carece de la paciencia
para tejer una red
en la que seas su prisionera
pero sabe
de tu ninfomanía,
que estás mojada y dispuesta
para el apareamiento,
tu vulva exige ser colmada
a horcajadas,
cobijar este ser peludo
embriagado por las vibraciones de tu deseo indómito
cautivo del olor y el sabor de tus fluidos.

No fijas límites
a estos doce apéndices
que recorren
todo el perímetro
del territorio en llamas
desplegando su glándula el veneno.

Esta araña es mujer
y después de la cópula con la hembra
no la devora,
sólo unas marcas
en el útero
en las nalgas
en el cuello
y en los pechos
para reafirmar
una posesión
que se repetirá
noche tras noche
hasta que la hembra muera extenuada
o la araña acabe abatida por el amor.

Autor: Javier Solé

amores cotidianos (239): el artista y la modelo en dos poemas

DESNUDO

Yo creo
-ahora estoy
completamente segura-
que la morosidad
con que desplazabas
en el lienzo los pinceles
era para ti perversión
y para mi provocación.

Toda la tarde enfrentados
sin emitir una palabra.

La yema de tus dedos
difumina mis senos,
el sombreado se recrea
en mi cadera.

Miro tus manos tiznadas
deseo ya
el exordio acabado.

Abandona la pintura inconclusa
o la completas de memoria
después de habernos amado.

Autor: Javier Solé

Ilustraciones: Lotte Laserstein, “Desnudo en la luz del Invierno” y Alexey GOLOVIN, “Artist and model”

MIRADA PERDIDA

Una mujer hermosa
viaja en auto hacia la mansión
donde una fiesta
con todas las celebridades del cine
rubricará el éxito de su última interpretación.

Cuanto más cerca se encuentra
de la fama que de niña anhelaba
mayor es la aflicción que experimenta
por todos los errores cometidos.

Un guionista egoísta
un actor vanidoso,
un director petulante
un productor sin escrúpulos
un político mentiroso
un marido infiel.

Todos dibujando en su cama
encuentros vacuos
amores fingidos
pasiones a ras de suelo.

Al enfilar
los últimos doscientos metros
el recuerdo de la primera fotografía
la mirada del joven artista
retratando a la actriz en ciernes
con unos ojos con los que nunca nadie volvió a mirarla.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Fabián Pérez

las cuatro estaciones (91): marquesina de los transportes urbanos en agosto

MARQUESINA

“Después de tanto todo para nada”

(José Hierro)

A Jesús Alonso Ovejero 

Acostumbrado a vivir
de momentos pretéritos
descubro en este rincón
como converge el tiempo.

Una marquesina muda
en las noches de verano
sintetiza la existencia.

Esperar
sabiendo que no vendrá nadie
es burlarse de la Muerte.

Autor: Javier Solé

ciudades y personas: Lisboa

LISBOA AGOSTO 2016

“El fado es la fatiga del hombre fuerte” (Fernando Pessoa)

“Nuestra única defensa contra la muerte es el amor” (José Saramago)

I

La víspera de la partida
No fui a despedirme.

Un beso furtivo a la madrugada

La llave que gira
en la cerradura de la puerta.

Quedas a solas en silencio.

II

Tu presencia serpentea
este verano en mi memoria.

Estamos construyendo
nuevos recuerdos con tu hermana.

Somos cautelosos.

Ni olvidar demasiado pronto
a quien se ha marchado
ni disipar un destello del presente.

III

Lo sé.

No zigzagueas por Alfama,
En los selfies de Sintra sólo somos tres.
No has viajado en el tranvía 28.

La plaza del Comercio es pequeña sin ti.

IV

La llave que gira
en la cerradura de la puerta.

La casa
custodiada
por una hija
que no abandona la ciudad.

Redescubrir
que la noche es negra
y la muerte eterna.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “Las hilanderas” (ISBN 978-84-9160-877-6)

ciudades y personas: L’Hospitalet de Llobregat (IV). Bellvitge

GAVIOTAS

“Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.

(Ángel González)

Cuando veo las gaviotas
en el cielo de Bellvitge,
sonrío.

Huir es una forma de regresar.

Autor: Javier Solé

Fotografía mayo 2014

Del libro de poemas Las Hilanderas (ISBN 978-84-9160-877-6)

Y Luis Pastor nos cantó: “Gaviota a volar”:

amores cotidianos (238): los pies fríos

PAISAJE EN EL LECHO DESPUÉS DE LA BATALLA

“Quise sentirme viva,
trabajé en el jardín
y he cortado cipreses infectados.
Llovía, como en todos los entierros.”

(Paloma Corrales, poema: “Nota: martes, 15 de febrero”)

Después
de incendiar mi cama
trajiste el silencio.
o el deshielo,
lo mismo da.

Escucho todavía ahora
por las noches
el centelleo de las brasas
en mi cuerpo calcinado.

Las cenizas revelarán
la ingravidez del mundo.

Los pies tiznados fríos.

Autor: Javier Solé

ciudades y personas: Barcelona (VIII) Mirador dels xiprers

“Si pogués enfilar-me a l’onada més alta
i amb petxines fer-lis un bressol”

(Gloria Cruz, “vestida de nit”)

Sovint
penso en tu
acomiadant les onades del mar.

En el cel
ni núvols ni estels,
la pols bruta de la ciutat.

Els pins del vessant
forts i valents
somaten enfrontat al garbí.

A prop,
l`hospital pediàtric,
herois sotmesos pel dolor.

Els xiprers
menuts
sentinelles de la utopía.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Mirador del xiprers, abril 2017

PEQUEÑOS CIPRESES

A menudo
pienso en ti
meciendo las olas del mar.

En el cielo
ni nubes ni estrellas
el polvo sucio de la ciudad.

Los pinos en la ladera
valientes y fuertes
somaten que desafía al viento.

Muy cerca
el hospital pediátrico
héroes sometidos por el dolor.

Los cipreses
pequeños
centinelas de la utopía.

El MIRADOR DELS XIPRERS es uno de los puntos desde donde disfrutar de una de las mejores vistas de Barcelona. Mucho más desconocido que el mirador de las baterías antiaéreas del Carmelo, pero igual o más bonitas. Se encuentra en la Carretera de les Aigües, en Collserola, 

poemas de amor, versos húmedos (86)

Hacer navegables tus ojos
con el único afán de hundir
mi embarcación y perecer en ellos.

Vivir o morir sin esperanza,
como un suicida inconsciente.

Y que un día cualquiera,
al enjugar tus lágrimas,
descubras mi cadáver, flotando
en el estuario azul de tu pupila.

Autor: Fermín López Costero

NUESTRO TIEMPO

Nos parece mentira, pero sí, hubo
un tiempo sin nosotros, años y años
en los que ni siquiera fuimos sueño
de cuerpos reposando tras amarse.
Aunque jamás lo hayamos meditado,
pudo haber una vida sin nosotros.
Tú en otros brazos, yo en otra mirada,
o solos por la calle y sin buscarnos.
Aunque lo rechacemos, habrá un tiempo
sin nosotros, durmiendo nuestra muerte
sin despertar, ni besos, ni caricias.
De las miles de vidas que pudimos
haber sido, logramos el prodigio
de desayunar juntos los domingos.

Autor: Jacob Iglesias

Ilustración: Bonnard, “El mantel a cuadros rojos” (1910)

BUSCANDO LA BELLEZA EN CUALQUIER PARTE

en un bar desangelado
una tarde fría de enero
ya de noche
en la barra
dos borrachos con solera
de vinos
uno, bronco, farfullando
una historia de navajas y hombres peleando por una mujer
otro, silencioso, delgado,
sumergido en su dolor y penitencia
y dos tipos que vienen de la aceituna
bebiendo en silencio
y con cansancio
y un hombre leyendo el periódico
disimulando su soledad
y el camarero acatarrado y aburrido
y tanto frío dentro como afuera
y todo bañado por una luz tristona
de sala de espera
que empapa y que se refleja
en paredes vasos botellas personas
y en la televisión un concurso
con gente divertida graciosa feliz y guapa
y otra ronda para engañar al hoy y al mañana.
y llegas tú
sonriendo
y dices un hola alegre y contagioso
y vas a la máquina de tabaco
sacas un paquete de camel
te pegas unos pasos de baile
y te marchas con un adiós amable y seductor
y todo parece caldearse brillar
todo se vuelve suave hermoso caricia
y nos agarramos con fuerza a esa oportunidad de belleza y calor
y pedimos otra ronda
porque todavía hay una mínima esperanza
y la noche es larga y fría

Autor: José Pastor

Fuente original:

https://librosyaguardientes.blogspot.com.es/2018/01/buscando-la-belleza-en-cualquier-parte.html

EL BAR

Uno se agarra a lo que puede.
Hoy, por acariciar en la memoria tu rostro,
he venido al bar de nuestra primera cita.

Tenía el mismo turno la camarera,
y pasó; no llevando unos vasos,
portaba tu recuerdo. No supe

qué licor pedir que me emborrachara más.
Temblándome la mano, te nombré.
Pero respondió: —No nos queda de eso.

Autor: Antonio Rivero Taravillo

Ilustración: Manet, “el bar del Folies Bergere” (1882)

PUERTAS

Por el portillo entreabierto
una mujer
penetra en mi mundo.

No habla,
está desnuda.

Cuando me acerco
antes de rozarla,
la puerta. se cierra.

Luciérnaga en el zaguán
misterio vedado en el umbral.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Josep Aguilella

ASOMBROSAMENTE BELLA ERA ELLA

Ya era bella antes de envejecer
pero ahora la suma de los días le sentaba aún mejor
y cuanto más envejecía más bella se volvía
su piel parecía incandescente
la dulzura inundaba su cara como una cascada
sus palabras eran cada vez más redondas

Era asombrosamente bella envejeciendo
todo lo que tocaba se convertía en nácar
en la cocina, cuando fregaba los platos
la vajilla de hojalata se transformaba en plata
y la plata en vajilla de oro

Bella, bella era envejeciendo
leona sin suerte sin embargo feliz.

Autor: Matei Visniec

Ilustración: Rudolf Schlichter, “Female portrait” (1933)