Vall d’Inclés

El valle de Incles es uno de los parajes naturales más privilegiados de Andorra. Está situado entre los pueblos de El Tarter y Canillo, y su característica forma de u nos indica su origen glaciar. Abierto al inicio, el valle permite captar de primera mano la belleza del paisaje subalpino, y alpino a medida que nos adentramos. Pastos y bordas dispersas hasta llegar al fondo del valle, con los meandros del río en un paisaje de ensueño.
El agua incólume
discurre contumaz.

Su sonido perpetúa la vida.

Asidero de tu ocaso
el sol de su infancia.

Autor: Javier Solé

Fotografía: Esther y Laia, mayo del 2004, Vall d’Inclés (Andorra)

Anuncis

trabajar para vivir (53): la fábrica. Poemas de Jesús Lizano y Javier Solé

Mi padre sale todas las mañanas
cuando todavía duermo.
Va a la fábrica.
Allí se reúne con muchos hombres
y trabaja.
Trabaja todo el día.
Comen en la misma fábrica.
Al comenzar el trabajo
una sirena llama
a los obreros,
y al terminar la jornada
vuelve a llamar para que dejen el trabajo
y recobren las fuerzas (hay que volver a emplearlas…).
Entonces, mi padre
vuelve a casa
y cenamos juntos. Está muy cansado
y se va pronto a la cama.
Buenas noches, me dice, y me da un beso.
En la fábrica
se viste con un mono
y acude a su máquina
majestuosamente.
A veces, habla.
Su pelo se vuelve blanco,
todas las cosas se vuelven blancas.
Ha dicho que cuando yo sea un hombre
me explicará que es una fábrica.

Autor: Jesús Lizano

Ilustración: Marianne von Werefkin, “The Night Shift” (1924)

ÓPERA EN LA CIUDAD

Puede oírse la ópera
desde los confines
de la ciudad,
en el silencio
de la noche
retumban
los instrumentos de la orquesta.

La voz del tenor
proviene
de la fábrica clausurada
donde el vigilante
cierra los ojos,
fantasea
un futuro diferente
que nunca acontecerá.

Las ratas,
público instruido,
asisten al concierto
con entrada de tribuna.

Desde el palco
las lechuzas
emiten sonidos
que asemejan
voces de contralto.

Con la claridad del día
la magia se diluye.

Un empleo inútil mal pagado
y toda la amargura –y más-
que puedas imaginar.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Jan Matulka, “Owl and Violin” (1935)

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)

ciudades y personas: L’Hospitalet Llobregat (II)

“Una ciudad sin graffiti es como un campo sin flores” (Greg Niemeyer)

GRAFFITI

Te he soñado
frente a una pizarra.

Números capaces de formar fechas,
fechas que podrían ser mensajes,
mensajes que no tienen ya destinatario.

Has reaparecido luego
en un túnel que conecta
el parque de la infancia
y el jardín del mañana,
cerca del recinto de la Farga,
al lado del cementerio .

Alumbran los autos con sus faros
los pájaros de colores.
Un fantasma con tacones
recorre este camino
cada día a la misma hora.
Intento aprehenderlo
con una exposición dilatada
que dibuja sólo
sombras que esbozan personas
personas conformando siempre un misterio
misterios que son mensajes
el mismo mensaje que no tiene
ya
que no tuvo
nunca
destinatario.

Autor: Javier Solé

las cuatro estaciones (72): el lento declive del verano

31 de agosto

“Nunca he sentido nostalgia los domingos por la tarde ni cuando acaban las fiestas, aunque siempre tuve un leve pesar al final de agosto. Un recuerdo que me queda de niño. Tras pasar un mes entero lejos de la ciudad, en el campo, la familia emprendía la tarea de recogerlo todo e iniciar el gran viaje de regreso. Aquellos días aprendí algo sobre el ciego caminar del tiempo, al que nada le importa que uno esté bien o mal. Él, a lo suyo. Descubrí con melancolía que el tiempo no solo quita tiempo, sino, y sobre todo, nos arrebata lugares”

Autor: José Ángel Cilleruelo

Fotografía de Marta Navarro


PEDANÍA DE LA INFANCIA

Cada verano
el hijo del emigrante
regresaba al Sur,
a los baños en un mar azul
en una pedanía de
Cuevas de Almanzora.

A descubrir,
el pezón de la primera muchacha morena
en cuyos labios depositó un beso
con sabor a miel y olor a romero.

A perseguir,
en el desierto de Tabernas
lagartos ocelados
coleccionar colas de lagartijas colirrojas,
una tierra calcinada por el sol
donde no hubo futuro para los padres.

Este verano
golpean con furia vencida
los ecos del pasado,
cenas con primos y hermanos
en cortijos pintados de blanco,
y se descubre todas las noches
poniendo nombre a cada una de las estrellas.

La matriarca de cabellos prematuramente canos
con el gesto adusto levemente altanero
que ocultaba a las visitas en un salón impoluto
las tragedias más devastadoras.

El padre enfermo,
delineante que pintaba cuadros sin sustancia
bodegones sin vino cacerías sin sangre
que se exponían en el comercio de unos vecinos.

Dos hermanos a los que la Muerte
reclamo demasiado pronto y de malos modos.

El hijo del emigrante
regresa al Norte
al final del verano
con las manos vacías
y el maletero del auto
repleto de recuerdos.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Andrew Ferez

Poema incluido en la versión impresa de “Golondrinas suicidas” (ISBN 978-84-9115-967-4)

poemas de amor, versos húmedos (68)

eric-fischl-reflection-ii-who-1985Algunas noches
me agarro a la almohada
como si fuera una tabla
que en lugar de dejarme en la orilla
me lleva sueño adentro.
Cuando despierto
sólo reconozco el sitio
si estás a mi lado.

Autor: Juan Leyva

Ilustración: Eric Fischl, “reflection II, who” (1985)

Jack Vettriano Tutt'Art@
Nace en tus ojos y nace en mis ojos.
Y tu lengua es la extranjera
en mi boca y rueda mi lengua
por la alfombra hasta hundirse en tus caderas,

Hasta cruzar los ríos con tus pies.
Y resbalan mis manos por la cuesta
abajo de tu piel, y en mis caderas
se hunde tu lengua, y has cruzado ríos

Con mis sueños. Tus pies entre mis labios,
Y mi cuello sobre tu espalda,
y tus piernas encima de mi pecho.

Y siento mi cuerpo extranjero
y el tuyo mío, mientras nace
lo que crece sin años y sin días.

Autor: José Ángel Cilleruelo

Ilustración de Jack Vettriano

Fotograf nunta Bucuresti, fotografii din dragoste,

Grabé con el móvil
el estrépito de tu risa
mientras llevaba a cabo
mi terrible tortura china
de cosquillas.

Y así, me despiertan tus carcajadas
a las 6:10 de la mañana
para recordarme la razón
por la que morderme la lengua,
cerrar los puños y agachar
la cabeza.

También por quién
decir NO alto y claro
cuando menos me conviene.

Y al regreso
darte un beso
sin que puedas echarme
nada en cara.

Autor: Jorge M. Molinero

Fotografía de Natalia Mindru

NOCHE SIN COITO

Con las primeras luces
de una jornadaouka-leele-el-espejo-de-venus-tiene-2008-escamas
similar a la anterior,
en la penumbra
de la celada
que nos acecha
El cuerpo anhela
tu cuerpo
ovillado en el lecho
mas no bien comienza el día
cuando
con un beso casto
calmas sus embestidas,
frenas el despuntar jubiloso
que haría menos triste la jornada

Autor: Javier Solé

Fotografía de Ouka Leele

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)

PRE-ESENCIAS

La esencia rápida del amor
es encontrarte, conocerte,jacqueline-osborn-table-in-the-corner
regenerarse, preferir
dar un solo paso hacia la muerte
antes que andar toda una vida
con nostalgia de ti.

La esencia lenta
es cortar, de repente,
toda una vida contigo,

salir,
beber,

el rollo de siempre,
no casarse ya con nadie,
acostarse solo con la muerte,

vaciar el mar con nostalgia de ti.

Autor: Abel Santos

Fuente original: http://abelsantospoesia.blogspot.com.es/2016/12/pre-esencias.html

Ilustración: Jacqueline Osborn, “Table In The Corner”

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Algunas mañanas deposito
un pequeño frasco de vitaminas
junto a la taza humeante del café.
vano intento, supongo,
de prolongar mis días.
luego enciendo un cigarrillo,
me levanto, y me encamino
hacia la ducha, no sin antes detenerme
ante tu figura anestesiada,
como la de un niño, por el sueño.
algunas mañanas
me reconcilio definitivamente
con la muerte.

Autor: Roger Wolfe

la vida y la muerte (78): la niña en la playa

CREPÚSCULO

Sola,
con las olas asolando
las almenas de mi niñez.

Ni balandros ni veleros
fondean en la playa.

Todos se alejan en el mar.
Bosquejan las gaviotas
augurios en el cielo.

Oculta la Muerte la luz.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Amanda Tipton

la infancia (54): la sonrisa

LA CHICA DE LA FOTOGRAFÍA

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No sé a quién sonríe
la chica de la fotografía.

La vida
-a golpes crueles-
me ha revelado
la importancia
de no perderse
en detalles irrelevantes.

Sí,
es cierto,
sonreía.

Es incuestionable su alegría.

Conviene recordar
que fue feliz.
En esta imagen
la joven sonríe
porque era dichosa.

Si te acercas escucharás
inaudibles las risas.
Que la vehemencia del júbilo pretérito
no postergue en la memoria
la amargura de la poca vida que vivió.

Bienaventurados los que ríen
o rieron.

Autor: Javier Solé

las cuatro estaciones (71): verano. Los turistas

EN LA TERRAZA FRENTE AL MAR

Estoy sentado frente al mar
en una terraza del paseo,
una cuartilla en blanco,
pensando…

pensando
escribir
sobre esos cuerpos desnudos que no amaré
las nubes dibujando una pintura sólo para mí,
pero el olor de la fritura
de los extranjeros cenando a las cinco de la tarde
disuelve la inspiración entre el ketchup y la mostaza.

Para colmo,
en la mesa contigua
un bebe,
al que ninguno de sus padres se atreve a cambiar el pañal,
me sonríe inocente
mientras el viento inyecta
en mis narices el hedor de las deposiciones.

Rememoro entonces
aquellas tardes de mi niñez
en las que defecaba por gusto
y no como ahora de puro miedo.

Las nubes se han desplazado unos centímetros al oeste
la mujer abandona acompañada la playa
la cuartilla sigue pintada en blanco
y el niño que se parece tanto a mí
ha empezado a llorar.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Joel Rea, “Moment of Truth”

trabajar para vivir (51): la rebelión de los subalternos

ODA AL EDECÁN

fuego“Va i et foten a fer feina,
per als xais no hi ha diumenges,
mai no protestis, creu l’amo,
que el sistema fa la resta”

(Roc Casagran, poema “Déu quan no ets tu”)

El portero de una finca urbana
custodia la correspondencia de los propietarios
recoge cada tarde la basura que producen
saluda tres veces a la vieja millonaria
ejecuta una genuflexión casi perfecta
ante el industrial que con camaradería
le entrega una moneda por guardar secretos de alcoba
sonríe cada mañana a una niña rubia
que acude con su uniforme a un colegio de pago de una orden religiosa
espanta a los periodistas que acosan con preguntas
a un político condenado que espera en la terraza del ático
el indulto de sus compañeros.

Un trabajo
solitario oscuro y triste
deletreando cada jornada
toda la humillación del sistema
bajo la falsa protección de los poderosos
recontando las cotizaciones
como si fuera un día menos en lugar de un día más.

Una noche
viendo un documental del paleolítico
experimenta el vértigo de la justicia
un anhelo de volver a comenzar.

Clausura de un portazo el chamizo donde vive
rocía con gasolina el edificio donde trabaja
no avisa a ninguno de los propietarios
-ni siquiera a la niña rubia-
ve desde la esquina como arde entero
y en un gesto que le honra
renuncia primero al desempleo, más tarde a la jubilación
avanza desbocado hacia el mar
a la búsqueda de una nueva alborada.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

GATOS Y RATONES

pawel-kuczynski-41He visto un documental
de peces sudamericanos.

Son las cuatro de la madrugada.
Entro y enciendo la luz.
Los gatos cazan ratones.

Tengo un trabajo fijo.
En la oficina de la fábrica
donde murió mi abuelo
en un trágico accidente
donde pereció mi padre
también en un accidente
donde mi hijo sucumbió
en una huelga fracasada
donde falleció mi esposo
simplemente de pena.

Limpió el teclado
donde estipulan nuestro salario.
Abrillantó la mesa de juntas
donde deciden con otros
el precio de mi comida.
Desinfectó el lavabo
donde defecan mis jefes.
Descubro en la papelera
los despidos de las compañeras.

He dejado en el lavabo
un banco de pirañas.

Las seis y cuarto de la mañana.
Salgo y olvido apagar las luces.
Los ratones se comen a los gatos.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Pawel Kuczynski

las cuatro estaciones (69): los colores del verano

COLORES

El artista examina
el cuadro en el estudio.colores

Tres siluetas mirando el mar
comiendo cerezas de un cesto.

Los colores de este lienzo
tienen una pigmentación
casi perfecta
lindando lo sublime.

El azul del océano.
El rojo de la fruta.
El blanco de las nubes.
El púrpura de la tristeza.
Y la luz incandescente
del crepúsculo furioso
reflejado en el iris.

Las lágrimas son transparentes.

Autor: Javier Solé