las cuatro estaciones (71): verano. Los turistas

EN LA TERRAZA FRENTE AL MAR

Estoy sentado frente al mar
en una terraza del paseo,
una cuartilla en blanco,
pensando…

pensando
escribir
sobre esos cuerpos desnudos que no amaré
las nubes dibujando una pintura sólo para mí,
pero el olor de la fritura
de los extranjeros cenando a las cinco de la tarde
disuelve la inspiración entre el ketchup y la mostaza.

Para colmo,
en la mesa contigua
un bebe,
al que ninguno de sus padres se atreve a cambiar el pañal,
me sonríe inocente
mientras el viento inyecta
en mis narices el hedor de las deposiciones.

Rememoro entonces
aquellas tardes de mi niñez
en las que defecaba por gusto
y no como ahora de puro miedo.

Las nubes se han desplazado unos centímetros al oeste
la mujer abandona acompañada la playa
la cuartilla sigue pintada en blanco
y el niño que se parece tanto a mí
ha empezado a llorar.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Joel Rea, “Moment of Truth”

trabajar para vivir (51): la rebelión de los subalternos

ODA AL EDECÁN

fuego“Va i et foten a fer feina,
per als xais no hi ha diumenges,
mai no protestis, creu l’amo,
que el sistema fa la resta”

(Roc Casagran, poema “Déu quan no ets tu”)

El portero de una finca urbana
custodia la correspondencia de los propietarios
recoge cada tarde la basura que producen
saluda tres veces a la vieja millonaria
ejecuta una genuflexión casi perfecta
ante el industrial que con camaradería
le entrega una moneda por guardar secretos de alcoba
sonríe cada mañana a una niña rubia
que acude con su uniforme a un colegio de pago de una orden religiosa
espanta a los periodistas que acosan con preguntas
a un político condenado que espera en la terraza del ático
el indulto de sus compañeros.

Un trabajo
solitario oscuro y triste
deletreando cada jornada
toda la humillación del sistema
bajo la falsa protección de los poderosos
recontando las cotizaciones
como si fuera un día menos en lugar de un día más.

Una noche
viendo un documental del paleolítico
experimenta el vértigo de la justicia
un anhelo de volver a comenzar.

Clausura de un portazo el chamizo donde vive
rocía con gasolina el edificio donde trabaja
no avisa a ninguno de los propietarios
-ni siquiera a la niña rubia-
ve desde la esquina como arde entero
y en un gesto que le honra
renuncia primero al desempleo, más tarde a la jubilación
avanza desbocado hacia el mar
a la búsqueda de una nueva alborada.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

GATOS Y RATONES

pawel-kuczynski-41He visto un documental
de peces sudamericanos.

Son las cuatro de la madrugada.
Entro y enciendo la luz.
Los gatos cazan ratones.

Tengo un trabajo fijo.
En la oficina de la fábrica
donde murió mi abuelo
en un trágico accidente
donde pereció mi padre
también en un accidente
donde mi hijo sucumbió
en una huelga fracasada
donde falleció mi esposo
simplemente de pena.

Limpió el teclado
donde estipulan nuestro salario.
Abrillantó la mesa de juntas
donde deciden con otros
el precio de mi comida.
Desinfectó el lavabo
donde defecan mis jefes.
Descubro en la papelera
los despidos de las compañeras.

He dejado en el lavabo
un banco de pirañas.

Las seis y cuarto de la mañana.
Salgo y olvido apagar las luces.
Los ratones se comen a los gatos.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Pawel Kuczynski

las cuatro estaciones (69): los colores del verano

COLORES

El artista examina
el cuadro en el estudio.colores

Tres siluetas mirando el mar
comiendo cerezas de un cesto.

Los colores de este lienzo
tienen una pigmentación
casi perfecta
lindando lo sublime.

El azul del océano.
El rojo de la fruta.
El blanco de las nubes.
El púrpura de la tristeza.
Y la luz incandescente
del crepúsculo furioso
reflejado en el iris.

Las lágrimas son transparentes.

Autor: Javier Solé

el aprendiz de brujo (368): el mito de Sísifo

“El obrero actual trabaja durante todos los días de su vida en las mismas tareas y ese destino no es menos absurdo. Pero no es trágico sino en los raros momentos en que se hace consciente” (Albert Camus)

mito sisifo

otra vez Sísifo
paseando
su locura
por entre las crisálidas
y el vulnerable
esqueleto
de las flores
apenas queda tiempo
para que los amantes
digan piel
digan gineceo
digan eyaculación
digan milagro
otra vez Sísifo
que lame
el musgo
de la piedra
para cuando
la montaña
sea un presagio de velocidad

Autor: Roberto Ruiz Antunez

SÍSIFO

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La mayoría de los días
arrastro con desidia
que los poderosos
confunden con resignación
el carro de la compra.

Cuando regreso
a una casa descuidada
pienso en Sísifo
y en lo fácil que sería
acarrear la piedra
una y otra vez
todos los días
cientos de veces
subyugado por los dioses
si la sonrisa de una niña
no hubiera mudado
una mañana de febrero.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “Las hilanderas” (ISBN 978-84-9160-877-6)

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Com Sísif, no conec la meva roca.
La pujo al més alt. Cau fins a baix de tot.
torno a buscar-la, és pesada i aspra,
i malgrat tot, l’escalfo entre els meus braços
mentre torno a pujar-la al més alt.
És una estranya infelicitat.
Penso que és més cruel
no haver trobat cap roca que pujar
així, inútilment. Per amor. Al més alt.

Autor: Joan Margarit

ciudades y personas: Florencia (I)

“La belleza no mira, sólo es mirada” (Albert Einstein)

PONTE VECCHIO

No necesito viajar
a Florencia
para experimentar
el vértigo de la belleza.

Ninguno de los dibujos de mis hijas
se expone en la galería de los Uffizi.
Recuerdo más vivos
los cuerpos amados
que las estatuas de la Piazza della Signoria.

El ocaso en Ponte Vecchio
para ser hermoso
para ser realmente bello
requiere el sol
tus ojos
y mi mirada.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Esther y Laia, agosto 2008


Ilustración: Ernest Descals, “ponte Vecchio, Florencia”

el baile (82): old brother

OLD BROTHER


“Hay atajos para la felicidad, y el baile es uno de ellos”

(Vicki Baum)

Éramos jóvenes
bailando juntos
en un suburbio.

Podría enumerar
vuestros nombres.

Todos.

Y no olvidaría ni uno solo.

Conservo,
fotografías con amigos
el recuerdo de las tardes de verano
el sueño de un futuro diferente.

Guardé,
las manos para el abrazo
los ojos para las lágrimas
los labios para la risa.

Yo sé que existo
porque tú no me olvidas.

Abandonad, amigos, la ciudad
al ritmo de la música.

Entre bambalinas
ciego, manco, mudo
os veo, os abrazo y
dibujo esta última sonrisa
sólo para vosotros.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “Las hilanderas” (ISBN 978-84-9160-877-6)

poemas de amor, versos húmedos (65)

LOS BOSQUES DE WISCONSIN

Allá dejé los bosques,
los árboles caídosrene-magritte-popular-panorama-1926
y la madera triste de los días;
el canto de los grillos
en la lenta figura de la noche estrellada;
las siluetas perplejas de los míos;
el encendido rubio entre tus hombros
y el verano de moscas incansables
en el que, muy despacio
fuimos reconstruyendo nuestros nombres.
Recuerdo vagamente los bosques de Wisconsin,
aquel ardiente sol de media tarde
y tu lengua abrasando mi silencio.
Ahora lucho con todas estas calles vacías
e intuyo una frontera de gemidos
perdidos para siempre
en la colcha raída de los tiempos.

No volveré a Wisconsin…
pero no dejes nunca de esperarme.

Autor: J.A. Arcediano

Ilustración: Rene Magritte, “Popular panorama” (1926)

OJALÁ NO LO SIENTAS

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el tedio
el hastío
la melancolía
la náusea
de estar vivo

estando
solo
duele

viviendo
en pareja
mata

de las cosas
más tristes
que se pueden
sentir

Autor: Vicente Muñoz Alvarez

Fuente original:

http://mividaenlapenumbra-vinaliatrippers.blogspot.com.es/2016/11/ojala-no-lo-sientas.html

Ilustración de Gregory Crewdson, “the basament” (2014)

Ahora no te pongas triste
que llueve en medio de la infancia
donde se oían los colores.reylia-slaby

Yo te entrego la playa,
la huerta de mi pecho,
el bosque con mis labios

y palmerales de brazos que nacen en la noche.

Dame tu mano
y llévame
aún más cerca de tus pasos,

muy dentro de tus ojos.

Autor: Domingo Acosta

Fotografía de Reylia Slaby

EL PUENTE DE PRAGA

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Un inesperado día de sol
en una noche de invierno
regresarás.
Después de las lluvias
regresarás.praga-01
Al final de la contienda
regresarás.

Cruzaremos juntos
el puente más bello del mundo,
la niebla dará cobijo al reencuentro,
las estatuas de los santos
treinta sombras celosas
censurando nuestra pasión.

Por las aguas del Moldavia
discurre una gabarra
con una mujer dormida.

La nieve sepulta el cuerpo del soldado.

Un corcel blanco atraviesa el puente.
El eco de los cascos perforando el empedrado
intimida a las hojas muertas
desordenadas en el recodo de la torreeddie-obryan
como tumbas apiladas en el cementerio judío.

Autor: Javier Solé

eran las tres de la mañana de un domingo
y era hace dieciocho años
aún no sabía que iba a descubrir
todo un bosque de luciérnagas en tus ojos
Mi refugio tu luz

(Para Aida)

Autor: Fernando Gutiérrez

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PAISAJE OCULAR

Si tus miradas
salen a vagar por las noches
las mariposas negras huyen despavoridas
tales son los terrores
que tu belleza disemina en sus alas.

Autor: Oscar Hahn

la vida y la muerte (77) el accidente. Poemas de Chantal Maillard y Javier Solé

Una mujer temblorosa aprieta…

2015-bellvitge-en-abril

Una mujer temblorosa aprieta
el brazo de su acompañante.
Él vuelve hacia ella un rostro
tan largo como un número de serie
y dice: “El sesenta por ciento de los muertos
por accidente en carretera
son peatones”.
La mujer deja de temblar: todo está controlado.
A punto estuvo de creer que algo
anormal ocurría,
algo a lo cual debía responder
con un grito, un espasmo,
un ligero anticipo de la carne
ante la gran salida, pero no:
aquello es conocido y ya no la involucra;
le pertenece a otros. Y él añade: “Han llamado
a una ambulancia”, y ella se relaja,
su angustia la abandona:
el orden nos exime de ser libres,
de despertar en otro, de despertar por otro.
A punto estuvo de gritar, desde esa carne ajena,
pero el orden contuvo a tiempo ese delirio.

Autor: Chantal Maillard

LLUVIA

“Mi accidente será un buen epitafio:
Cuando una calle bajo el sol cruzaba,
de dolor – o de amor – es lo mismo,
murió desbaratada”

(Gloria Fuertes, fragmento del poema “El dolor envejece más que el tiempo”)

1667

Rojo Amarillo Verde
gotas de lluvia
cielo oscuro
Verde Amarillo Rojo
asfalto mojado

ni lo muevan ni le toquen el casco
-siempre aparece gente profesional-
el semáforo sigue parpadeando
ajeno a la vida diezmada
se diría no ha tenido nada que ver
o, sencillamente,
todo sigue
más o menos
igual.

Autor: Javier Solé

Ilustración: elene bond, “Blue Umbrellas”

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)

 

la vida y la muerte (76): la enfermedad

DESENCUENTRO

ibai-acevedo-01Siempre
que se aproxima
alguien
con propuestas
a largo plazo
yo,
de manera invariable,
le describo,
con todo lujo de detalle,

la morgue

Y,
sin excepciones,
todos
murmuran disgustados
que el pesimismo es un cáncer
para el progreso.

Yo,
inapetente
para la disputa,
pienso para dentro
que el cáncer es otra cosa

y que el progreso no ha hecho mucho por pararlo.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Ibai Acevedo

REGRESO AL ESCENARIO DEL CRIMEN

Dicen que los asesinos
regresan siempre
al escenario del crimen.

Cuando recorro los pasillos
del hospital
donde una hija
no se despidió de su familia
nunca
me cruzo
con las células asesinas,
sólo reconozco
rostros retraídos
a los que los sicarios
concedieron una tregua centesimal.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Emma Cano, ” cirujana en el pasillo de quirófano” (detalle)

ciudades y personas: L’Hospitalet Llobregat (I) Bellvitge

“El banco espera alguien con quien compartir el silencio.

(…)

recorrer las vetas
del banco que fue roble
es el bálsamo que cauteriza las heridas”

(Javier Solé, versos de un poema inconcluso)

Fotografía: Javier Solé, “Bellvtige”, febrero 2016