Carta abierta de un escritor a la Junta Militar


“No puedo, ni quiero, ni debo renunciar a un sentimiento básico: la indignación ante el atropello, la cobardía y el asesinato” (Prólogo para la primera edición de “Operación Masacre”, julio de 1957)

Rodolfo Walsh redactó este texto el 24 de marzo de 1977, a un año de instalada la Junta Militar. En él denuncia las atrocidades cometidas contra los derechos humanos y el plan económico que estaba imponiendo el gobierno. Su hija Vicky, oficial montonera, se había suicidado junto a su pareja, cuando se encontraba acorralada tras un enfrentamiento con las fuerzas militares. Un día después de escrita la carta, mientras dejaba ejemplares de la misma en buzones de calle, fue emboscado en las cercanías del cruce de las avenidas San Juan y Entre Ríos, barrio porteño de San Cristóbal. Walsh combatió y fue herido. Secuestrado, desde entonces integra la lista de detenidos-desaparecidos. Sus secuestradores y asesinos, entre ellos Alfredo Astiz y Jorge Acosta, fueron sentenciados a prisión perpetua por el Tribunal Oral Federal n° 5 en octubre de 2011, acusados por la privación ilegal de la libertad, tormentos, robo de bienes y homicidio.

La voz pertenece al actor argentino Alfredo Alcón.

“El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.”

LA MEMORIA

Los viejos amores que no están
La ilusión de los que perdieron
Todas las promesas que se van
Y los que en cualquier guerra se cayeron

Todo está guardado en la memoria
Sueño de la vida y de la historia
El engaño y la complicidad
De los genocidas que están sueltos
El indulto y el punto final
A las bestias de aquel infierno

Todo está guardado en la memoria
Sueño de la vida y de la historia
La memoria despierta para herir
A los pueblos dormidos
Que no la dejan vivir
Libre como el viento

Los desaparecidos que se buscan
Con el color de sus nacimientos
El hambre y la abundancia que se juntan
El mal trato con su mal recuerdo

Todo está clavado en la memoria
Espina de la vida y de la historia

Dos mil comerían por un año
Con lo que cuesta un minuto militar
Cuántos dejarían de ser esclavos
Por el precio de una bomba al mar

Todo está clavado en la memoria
Espina de la vida y de la historia

La memoria pincha hasta sangrar
A los pueblos que la amarran
Y no la dejan andar
Libre como el viento

Todos los muertos de la A.M.I.A
Y los de la embajada de Israel
El poder secreto de las armas
La justicia que mira y no ve

Todo está escondido en la memoria
Refugio de la vida y de la historia

Fue cuando se callaron las iglesias
Fue Cuando el fútbol se lo comió todo
Que los padres palotinos y Angelelli
Dejaron su sangre en el lodo

Todo está escondido en la memoria
Refugio de la vida y de la historia

La memoria estalla hasta vencer
A los pueblos que la aplastan
Y no la dejan ser
Libre como el viento

La bala a Chico Méndez en Brasil
150. 000 guatemaltecos
Los mineros que enfrentan al fusil
Represión estudiantil en México

Todo está cargado en la memoria
Arma de la vida y de la historia

América con almas destruidas
Los chicos que mata el escuadrón
Suplicio de Mugica por las villas
Dignidad de Rodolfo Walsh

Todo está cargado en la memoria
Arma de la vida y de la historia

La memoria apunta hasta matar
A los pueblos que la callan
Y no la dejan volar
Libre como el viento

Autor: León Gieco

Ilustraciones de Antonio Berni

Retratos de España (201): españoles del éxodo y el llanto (II)

Mare, me’n vaig a França

Deixo la mar enrere i al davant els camins de la muntanya,
m’espera un llit fet d’esbarzers.
La guerra m’ha robat un fill i a canvi tot un poble m’acompanya,
s’eleva el nostre crit al cel.

Sigues forta Mare, cuida de tots,
jo me’n vaig a França.
No m’esperis, Mare, s’està fent fosc,
jo me’n vaig a França.

S’obre la porta dels veïns,
“aquí teniu: per tot jaç el fang i per tota manta l’esperança,
si és que encara us en queda quan escolteu:
qui són aquests salvatges!”
Però roja és la sang que a tots per igual ens recorre les venes
i baixa a riuades fins la mar, s’enfonsaran totes les preses.

I jo em pregunto, Mare, què ens espera
a la següent parada?
El tren desfila, Mare, i llença al vent
el que la mort li mana.

Aquest castell no té porta ni finestres, no puc sortir!
la mort és arreu, treballa dalt la pedrera
i a la tarda quan cau el sol…
l’ombra m’empeny als peus de la xemeneia,
m’empaita l’esperit del camp.

Mare, dóna’m vida, que aquí no en queda,
dóna’m vida, Mare!
Crida el meu nom, Mare, no vull morir!
dóna’m vida, Mare!

Seca’t les llàgrimes, germana,
tanca els ulls i enlaira’t per damunt dels teus records.
Pensa que els nostres fills s’abracen en un llit de flors i marbre.
Prepara’t per parir un nou món.

Mare, dóna’m riure, que estem en guerra!
dóna’m riure, Mare!
que l’arma darrera que ens queda és un gran somriure!
Dóna’m riure, Mare, que estem en guerra!
dóna’m riure, Mare!
que l’arma darrera que ens queda és un gran somriure!

Amb el pes del món carregat sobre l’esquena
s’enfonsa el castell.
Tants i tants morts han tenyit el cel de negre,
cantem per no oblidar.

Autor: Ruso Sala

Fotografía: Éxodo republicano en Argèles-sur-Mer

Morir a Ravensbrück

El camp era un glop de nit
lluny de tot i entre carenes.
La Carme s’està morint
el seu plany es perd per sempre.

El camp era un glop de nit
al nord fum, vers el sud cendres.
Així jo no vull morir
lluny dels prats i les arbredes.

La Coloma que la sent
a poc a poc s’hi arrossega.
Diu menters l’estreny ben fort
dolços mots a cau d’orella.

El camp era un glop de nit
lluny de tot i entre carenes
lluny de tot i entre carenes
lluny, lluny…

Autores: Montserrat Roig – Marina Rossell

Fotografía de Neus Català

Carme Bartolí, pagesa del Pirineu, morí al camp nazi de Ravensbrück; perquè no morís sola, la lleidatana Coloma Serés, s’arrossegà per sota dels reflectors i, arriscant la seva pròpia vida, l’ajudà a complir el seu últim desig: morir mentre escoltava parlar en català.

Així canta la Marina Rossell a les dones que les van portar a Ravensbrück, camp d’extermini internacional per a dones. Després de llargs mesos de presó, de tortures viscudes en uns terribles interrogatoris i els cinc corresponents dies de viatge amb tren, s’arribava a la mort. En uns minuts la boca de l’infern de Ravensbrück tancaria les portes i s’apoderaria amb el seu engranatge fatal de dones heroiques que aviat serien cendres. A Ravensbrück els carrers eren negres, les barraques verd fosc amb sostres negres, el cel de plom amb innumerables corbs atrets per l’olor a carn cremada. Per la xemeneia dels quatre forns crematoris sortia una gran fumarada i flamarades de mil colors. Ja no hi havia escapatòria era el final després de lluitar per sobreviure i perdre-ho tot.

yo y los demás (124): sólo digo compañeros

“Yo no me rindo. Yo no colaboro. Mi nombre es Norma Esther Arrostito. Mi nombre de guerra es Gaby. Mi grado es capitán del ejército montonero. Ésta es la única información que les pienso brindar”.

(Norma Esther Arrosito, 1940-1978, asesinada en la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA) en Argentina tras algo más de un año de su secuestro y sistemáticas torturas)

“ustedes no nos matan, nosotros elegimos morir”

(Vicki Walsh, 1950-1976, poco antes de suicidarse de un tiro en la sien ante el cerco de los militares)

Más información en:

https://www.anred.org/2008/01/21/norma-arrostito-la-guerrillera/

https://web.archive.org/web/20151208113201/http:/www.rodolfowalsh.org/spip.php?article34

MUCHACHA

La muchacha de mirada clara,
cabello corto,
la que salió en los diarios;
no sé su nombre, no sé su nombre.
Pero la nombro: primavera.

Estudiante que faltaba a clase,
yo la recuerdo,
la que dijo la radio,
dijo su sombra, dijo su sombra.
Pero la veo: compañera.

Caminante que borra sus pasos,
yo no la olvido,
la que no dijo nada,
dijo mi patria, dijo mi patria.
Pero yo digo: guerrillera.

La que sabe todas las esquinas,
parques y plazas;
la que la gente quiere,
aunque no digan,
aunque no digan.
Pero yo grito: mujer entera.

La muchacha de mirada clara,
cabello corto,
la que salió en los diarios;
no sé su nombre, no sé su nombre.
Pero la nombro: primavera.
Pero la veo: compañera.
Pero yo digo: mujer entera.
Pero yo grito: guerrillera.

Autor: Daniel Viglietti

Fotografía: Pedro Valtierra, “Idalia, guerrillera sandinista Nicaragua” (1980)

Retratos de España (200): españoles del éxodo y el llanto (I)

Desnuda está la tierra,
y el alma aúlla al horizonte pálido
como loba famélica. ¿Qué buscas,
poeta, en el ocaso?

¡Amargo caminar, porque el camino
pesa en el corazón! ¡El viento helado,
y la noche que llega, y la amargura
de la distancia!… En el camino blanco
algunos yertos árboles negrean;

en los montes lejanos
hay oro y sangre… El sol murió… ¿Qué buscas,
poeta, en el ocaso?

 Autor: Antonio Machado

 “No. Yo no puedo, aunque quiera, perdonar, ni olvidar, ni… Perdonar, ¿por qué? ¿Acaso han pedido alguna vez perdón ellos? No odio, aunque sí odié; no quiero revanchas, aunque en otro tiempo las deseé. No lo deseo, pero cuando por desgracia a algún descendiente de aquellos franquistas le sucede algo irreparable, no siento el más mínimo sentimiento de pena por él; siento lo mismo que cuando pisoteo una hormiga, me quedo absolutamente indiferente. Sé que estas palabras parecerán a ciertas personas poco ejemplarizantes, llenas de rencor; pero no, no me importa lo que piensen, no siento rencor alguno, ni alegría, ni nada hacia ellos, simplemente un profundo y absoluto desprecio. Nunca fui hipócrita, ni pienso serlo; ellos, con sus hechos y comportamientos a lo largo de estos años, lo han merecido. Es mi opinión. No creo que nunca, a pesar de los esfuerzos realizados por tantas y tantas personas de bien, se llegue a hacer la más mínima justicia sobre tanto dolor, escarnio y humillación realizados sobre millones de españoles por los sinvergüenzas más grandes que este país ha tenido”

(Amadeo Gracia Bamala, fragmento de la carta remitida al diario “El País” en 2003)

La fuerza dramática de la imagen reside esencialmente en sus tres protagonistas infantiles. En esta instantánea se muestra la crueldad y los sufrimientos que sufrió el exilio republicano primero en la contienda civil, luego en su estancia forzosa fuera de su país y más tarde a su vuelta a España.

Es una fotografía ampliamente difundida, que se ha convertido en una de las imágenes más simbólicas y sobrecogedoras del drama del exilio. Es el crudo espejo de la precariedad, la miseria y la dureza con que miles de republicanos cruzaron la frontera, a pie, extenuados por la guerra y la derrota. Esta fotografía, obra de Roger Viollet, salió publicada el 18 de febrero del 1939 al Illustration. Cómo toda fotografía, tiene su historia detrás.

La familia que aparece a la fotografía es la familia Gracia Bamala. En primer término, el padre, Mariano Gracia, con una hija coja, Alicia. En segundo término, dos hermanos más de Alicia: el pequeño, Amadeo Gracia, sin pie; y el grande, Antonio. De los tres hermanos, este último es el único que salió ileso del bombardeo que vivieron cuando vivían en Monzón, en Huesca, su pueblo de origen. A causa de este bombardeo, el 20 de noviembre del 1937, murió la madre de todos ellos, y Alicia y Amadeo quedaron mutilados. Esta imagen fue tomada a principio de febrero del 1939: la familia había pasado la frontera a pie desde Camprodon, había pasado por el cuello de Ares y en este instante se encontraba bajando hacia Prats de Molló. Se pueden preguntar quién es el hombre, también cojo, que coge de la mano el pequeño Amadeo, que en este momento tenía cuatro años (la hermana tenía siete y el hermano mayor doce). Este hombre era un vecino de Prats de Molló, Tomàs Coll, que, en saber que había una familia con dos niños cojos que no se atrevía a bajar hasta Prats de Molló, decidió irlos a buscar. Fue como “un acto de piedad” de Coll, que había perdido la pierna en la Primera Guerra Mundial.

Más información:

https://www.elsaltodiario.com/los-nombres-de-la-memoria/amadeo-gracia-bamala-el-nino-mutilado-de-los-espanoles-del-exodo-y-el-llanto

“Vencidos de hambre, heridos de alma
enfermos de miedo, muertos de esperanza
de nieve y de frío, llegaban a Francia
corazones rotos, de mudas gargantas
restos de naufragio, de la roja España.

Perdida la paz, perdida la causa
perdidos los sueños, perdida la patria
perdidos de todo, perdidos de España
en tierra de nadie, en campos de rabia”

(Luis Pastor, “Los hijos de España”)

Retratos de España (199): el tríptico de la Almudena

“porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo la vida” (Miguel Herrnández)

“que mi nombre no se borre en la historia” (Julia Conesa)

“Finalizada la Guerra Civil en Madrid, la dictadura del general Franco reprimió ferozmente a sus enemigos políticos. Consejos de guerra carentes de cualquier garantía procesal dieron lugar a numerosas ejecuciones por fusilamiento o garrote vil”

yo y los demás (120): libres o muertos pero jamás esclavos

“no hay patria sin pueblo”

(Jorge Raúl Mende, “Rafa”, médico montonero torturado en la ESMA en 1976)

“Tantas veces me borraron
Tantas desaparecí
A mi propio entierro fui sola y llorando
Hice un nudo del pañuelo pero me olvidé después
Que no era la única vez”

(María Elena Walsh, “Como la cigarra”)

Fotografía: Sara Facio, “Los muchachos peronistas” (serie Funerales del presidente Perón, 1974)

En 1974, Sara Facio realiza fotografías sobre los funerales del presidente Juan Domingo Perón para los medios gráficos. Pero al mismo tiempo, elabora una pequeña serie de imágenes con una mirada personal sobre el acontecimiento. A esta serie pertenece Los muchachos peronistas. En ella se sintetizan dos de las grandes líneas de trabajo de la artista: el registro testimonial y el retrato.

La serie alude a los funerales a través de los personajes y situaciones aledaños. En lugar de centrarse en la magnética figura del presidente o en las multitudes que acudieron al entierro en el Congreso de la Nación, realza a individuos y grupos aislados, enfatizando los impactos personales, las expresiones perdidas, la desazón y el desconsuelo. De esta forma, el hecho histórico cobra una dimensión humana que se desprende de su temporalidad específica y se proyecta con potencia emotiva sobre el espectador.
De hecho, si no fuera por el título, no habría ninguna información visual en Los muchachos peronistas capaz de permitir al espectador inferir la identidad de los retratados o el contexto en el que fue obtenida la imagen. Su rasgo más prominente se encuentra en la frontalidad de los protagonistas y en la fuerza inquisidora de su mirada, dirigida resueltamente hacia la cámara y a través de ella al observador. El personaje central concentra la tensión compositiva, apoyado por los tres rostros recortados que lo circundan y secundan en su encuentro con el dispositivo fotográfico. Su proximidad enfatiza la noción de grupo a la que alude el título, haciéndose eco de una frase de inmediato reconocimiento político y social.

La iluminación suave y sin contrastes capta con precisión los detalles de unos cuerpos y unos rostros difíciles de olvidar.

La montonera

Con esas manos de quererte tanto
pintaba en las paredes “Luche y Vuelve”
manchando de esperanzas y de cantos
las veredas de aquel 69…

Con esas manos de enjugar sudores,
con esas manos de parir ternura,
con esas manos,
que volvieron la fe en la nueva primavera,
bordaba la esperanza montonera.

Con esas manos que pintaban
la historia de celeste y blanco,
con esas manos de quererte tanto…

Cómo quiere usted que no ande
de acá pa’ allá
cargando la primavera,
cayéndose y volviéndose a levantar
la montonera.

Qué buen vasallo sería
si buen señor tuviera.

Y cómo quiere usted que no ande
de acá pa’ allá
luchando la primavera,
cayéndose y volviéndose a levantar
la montonera.

Qué buen vasallo sería
si buen señor tuviera.

Autor: J.M. Serrat

Más información en: https://www.taringa.net/+offtopic/marie-anne-erize-de-modelo-a-montonera_vh1pa

yo y los demás (119): al final de la contienda

Hemos perdido la guerra sin razón.

ahora llega, turbio y fosco,
el tiempo gris de las derrotas,
el ágape cruel de las venganzas,
el cobro infame de las deudas,
el saqueo y la rapiña sin fin

ahora las noches
-interminables, frías-
se contarán por años

Autor: Elías Moro

Fotografía: Retirada de tropas republicanas en España

Retratos de España (198): la historia de amor más trágica de la transición

Fotografía: En el centro Enrique, a cada lado Dolores y Francisco

Enrique Ruano Casanova (1947-1969) fue un estudiante de Derecho y militante antifranquista español, asesinado mientras se encontraba bajo custodia de la Brigada Político-Social, la policía secreta de la dictadura franquista. Es previsible que previamente fuera salvajemente torturado.

En 1996, la familia de Enrique obtuvo la reapertura de la investigación y se llevó a cabo un juicio contra los tres policías que arrestaron al joven …
Durante el juicio, empañado por la misteriosa desaparición de algunas pruebas fundamentales, se supo que uno de los agentes había disparado a Enrique antes de arrojarlo por la ventana. Nunca se supo nada de la bala que lo había herido simplemente porque el informe de la autopsia fue alterado …
El entonces director del periódico ABC, Torcuato Luca de Tena, reveló que el ministro Manuel Fraga Iribarne había dado órdenes precisas para que la tesis del suicidio fuera la única versión y había encargado a un periodista de “confianza”, Alfredo Semprún, que inventara la historia del diario …

Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco (1947-1977) fue un abogado laboralista, miembro del PCE y CCOO, asesinado por la extrema derecha en el bufete laboralista donde trabajaba en la calle Atocha 55, en la llamada Matanza de Atocha. Protegió con su cuerpo a su esposa Lola.

Dolores González Ruiz (conocida como Lola González Ruiz) (1946-2015 fue una abogada española, superviviente de la Matanza de Atocha.

20 de enero de 1969. Enrique Ruano, novio de Lola González Ruiz y estudiante antifranquista, es custodiado y torturado por tres policías de la Brigada Político Social en la calle General Mola. Minutos después cae de un séptimo piso y muere. El régimen dice que se ha suicidado, pero no muestra ninguna prueba, más allá de un diario manipulado.

24 de enero de 1977. Varios terroristas de extrema derecha entran en el despacho de abogados laboralista del número 55 de la calle Atocha y empiezan a disparar. Matan a cinco personas, entre ellas Javier Sauquillo, marido de Lola. Ella, presente en el despacho y una de las supervivientes, ve cómo él se desangra e intenta taparle las heridas, sin éxito.

27 de enero de 2015. Lola González Ruiz muere en su casa con 68 años; por expreso deseo de su familia se desconocen las causas concretas del óbito.

Más información en: https://www.lanuevacronica.com/la-mujer-leonesa-de-las-tres-muertes

RES NO HA ACABAT

No ploris més, noieta, noieta,
i aixeca el teu cap, noieta.
No ploris més ni pensis
que ha mort el teu company.
Que no s’endugui el vent
la força que del seu cos ha quedat.
Fes del seu gest el teu gest.
Res no ha acabat.

Gira el ulls, gira els ulls al voltant,
no et quedis aturada.
Lluita amb fe, lluita amb fe pel company
que va morir a l’albada.

No tindrà creus, noieta, noieta,
ni flors als seus peus, noieta,
ni damunt blanca pedra
el seu nom hi haurà escrit.
I per això ara et dic:
no ploris, que amb el plor
arriba l’oblit.
Cull la seva eina si pots.
Posa-hi delit.

Autor: Lluís Llach

Retratos de España (197): barricadas y alamedas

ROSA DE FOC

Que en la hoguera crepite
la carcoma de la floresta.

Que las pavesas alcen
luciérnagas en la ciénaga.

Que las cenizas sean
el útero de la dicha.

Que todas las barricadas
descubran las alamedas.

Autor: Javier Solé

Fotografía: Barcelona, 1909