Retratos de España (132): niños robados

NIÑOS ROBADOS

Alumbrar la muerte, dar vida a la nada
parturienta que teje en nueve meses
una gestación estéril
en un quirófano coronadael-archivo-general-de-la-diputacion-en-el-caso-de-los-ninos-robados

en el rostro del muchacho
que recorre la avenida
reconoce el feto inanimado
que atado a una correa
de una monja muy piadosa
con el hábito atestado de monedas
duerme en la casa del hospicio
donde unos nuevos padres
mañana y siempre
velarán sus sueños
ignorando que el hombre del saco
es quien le besa
cada mañana
en la cancela de una devota escuela.

La muerte no exonera a los culpables
tan solo prescriben con el tiempo
los indecorosos delitos perpetrados.

Autor: Javier Solé

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)

Refugiados, fotografías y poemas

“Las fronteras no son el este o el oeste, el norte o el sur, sino allí donde el hombre se enfrenta a un hecho” (Henry D. Thoreau)

warren-richardson-hope-for-a-new-lifeFotografía: Warren Richardson, “Hope for a New Life”

Un bebé es entregado a través del agujero de una alambrada de púas a un refugiado sirio que ha conseguido cruzar la frontera de Serbia a Hungría, cerca de Röszke, el 28 de agosto. Hungría endureció su pos- tura hacia los refugiados que intentaban entrar de forma ilegal. En julio, Hungría empezó a construir una barrera de cuatro metros de altura a lo largo de su frontera con Serbia, para impedir el paso fronte- rizo por cualquier ruta que no fuera oficial. Los refugiados buscaban puntos de paso antes de que se terminara de construir la valla, el 14 de septiembre. Este grupo había pasado cuatro horas oculto, durante la noche, en un huerto de manzanos, esquivando a la policía fronteriza, inhalando gas pimienta e intentando encontrar un lugar para cruzar.

“Los niños adivinan qué personas los aman. Es un don natural que con el tiempo se pierde” (Charles Paul de Kock)

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Fotografía: Matic Zorman, “waiting to register”

Niños refugiados cubiertos con capas para resguardarse de la lluvia esperan a registrarse en Preševo, Serbia.

“Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas”

(Kavafis, fragmento del poema “Ítaca”)

sergey-ponomarev-reporting-europes-refugee-crisisFotografía: Sergey Ponomarev, “Reporting Europe’s Refugee Crisis”

Un grupo de refugiados llega en barco a la isla griega de Lesbos. Durante 2015 entraron en Europa más de un millón de refugiados, la mayoría por vía marítima a través de Grecia e Italia. Muchos querían continuar su trayecto a través de los países balcánicos para acceder al Espacio Schengen de la UE, donde no se precisa un pasaporte para el acceso de un país a otro.

Retratos de España (128): un 20-N moría el general golpista

bartolomeros3“A cada cerdo le llega su San Martín”

A las cinco de la madrugada el asesino murió en la cama. Su agonía fue deliciosamente lenta pero esa muerte indecorosa fue fruto de las conspiraciones de quienes se decían sus amigos.

Y la canción de Joaquín Sabina “Adivina, adivinanza”:

enterado

La luz del despacho oficial del Jefe del Estado permanecía encendida. Era la única en todo el edificio y el soldado, en su garita, podía distinguir los filamentos de la bombilla. No estuvo mucho tiempo iluminando la noche de septiembre. El general escribió el enterado con su estilográfica, obsequio de un industrial catalán de su séquito al que había enriquecido con el estraperlo y salió del despacho camino de la capilla, apagando antes la luz pues hacía gala de una austeridad congénita que no estaba reñida con el expolio de su país y de sus gentes.

En la capilla musitó algunas palabras que no fueron de arrepentimiento; al contrario, el Cristo mudo y la Virgen ciega parecían bendecir su entereza. Mano de hierro con los enemigos de la Patria, aunque en esta limpieza étnica llevará invertidos más de cuarenta años y tuviera fosas y desaparecidos en todos los campos de Castilla.

juan-genoves-seis-jovenes-1975Los reos convictos fueron ejecutados el 27 de septiembre de 1975, después de unos juicios instruidos de manera tosca por unos militares en el límite de la paranoia asesina. El régimen -acorralado en el exterior y amenazado en el interior-, ilegítimo, vivía la última orgía de sangre. La arrogancia de quien sabe que ha perdido la guerra pero dispone todo su empeño en adjudicarse una batalla. Pírrica, teñida de rojo, vergonzosa.

Los hombres no pueden esperar la justicia divina. Ésta es, además de incierta, tardía. Pero quiso la Divina Providencia que apenas dos meses más tarde del enterado del general el cuerpo podrido de este golpista estallara en el hospital de La Paz y con su muerte quedara liberado el pueblo de su barbarie. El miserable había muerto matando pero, por fin, era ya sólo polvo en la historia.

Lo dicho. La justicia llega siempre tarde y mal. La divina y la humana. Han transcurrido décadas y ni los familiares o herederos de los asesinados han sido indemnizados ni la dignidad de los muertos restituida. Tampoco conocemos el nombre de los verdugos, los que se ofrecieron voluntarios para formar los pelotones de fusilamiento. Nos convendría saberlo, tenemos derecho y obligación de saberlo. Alguno de ellos puede sea ahora concejal de nuestro pueblo o regente el bar donde tomamos el aperitivo.

Y puestos a saldar como es debido esta cuenta conviene no olvidar que ni la Virgen muda ni el Cristo ciego fueron procesados como cooperantes necesarios de aquella atrocidad. Y alguna responsabilidad tuvieron, que quien no ve y no habla cuando ojos y lengua tiene es cómplice y la historia está obligada a identificarlos.

El silencio de quienes callan, de quienes evitan anular los consejos de guerra de la dictadura, de quienes no desentierran a los muertos en las cunetas, es una connivencia -sobrevenida e innecesaria- con una memoria que se niega a recordar y en su olvido estos hombres pusilánimes y timoratos nos mienten, se mienten, mienten.

Autor: Javier Solé, octubre 2016

Ilustración: Juan Genoves, “seis jóvenes” (1975)

Retratos de España (126): éxodo y llanto

El llanto es nuestro

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Españoles:
el llanto es nuestro
y la tragedia también,
como el agua y el trueno de las nubes.
Se ha muerto un pueblo
pero no se ha muerto el hombre.
Porque aún existe el llanto,
el hombre está aquí en pie,
en pie con su congoja al hombro,
con su congoja antigua, original y eterna,
con su tesoro infinito
para comprar el misterio del mundo,
el silencio de los dioses
y el reino de la luz.
Toda la luz de la tierra
la verá un día el hombre
por la ventana de una lágrima…
Españoles,
españoles del éxodo y del llanto:
levantad la cabeza
y no me miréis con ceño
porque yo no soy el que canta la destrucción
sino la esperanza.

Autor: León Felipe

Fotografía, barrio de la Bomba (L’Hospitalet Llobregat, Barcelona)

Retratos de España (125): la educación

La clase de los idiotasAlbert Anker - schreibender knabe (1908)

Yo fui a la clase de los idiotas.
Con la llegada de la democracia
se especializó la educación
para disciplinar a los hijos
de la clase obrera.

Hoy en día ser idiota e inútil
es un derecho a reivindicar
frente a la esclavitud asalariada
que se viste de democracia.

Autor: Raúl Muñoz González

Ilustración: Albert Anker, “schreibender knabe” (1908)

Fuente original: https://mequedalapalabrablog.wordpress.com/2016/07/14/la-clase-de-los-idiotas/

 

Retratos de España (121): más poesía y menos policía

UN DÍA LOS POEMAS DE BUKOWSKI ONDEARÁN EN TODA LA CALLE

Viví en la Verneda
-rebautizado Sant Marti
por los acomplejados-
con dos referencias ineludibles.

La primera,
las chabolas de la Perona
-el hambre y la pobreza-.
La segunda,
el cuartel de la policía nacional
-el orden y el miedo-.bukowski--620x700
A los chabolistas
el mago Maragall los hizo desaparecer
unos meses antes de las Olimpiadas.
A los polis
no pudieron
-o no quisieron-
y sólo les cambiaron
nombre y objetivo
de cuartel a comisaría
de obreros a inmigrantes.

Los maderos no son perros
ladra un ministro en funciones
-familiar de un concejal
a quien le disgustan las parodias religiosas-.

Molesta un poema a los policías,
la alcaldesa obediente lo retira.

En el resto de los versos
instalados en la calle
los perros levantan la pierna
y orinan.
Sus amos ríen la gracia.
Son viejos militares mutilados
-del bando sublevado, aclaro-
padres de los policías
a los que la lírica irrita.

Bukowski bebe y sonríe
indiferente a la ignorancia
de estos guardias.

Pero alguna vez tendremos
que poner firmes a estas bestias de uniforme.

Autor: Javier Solé