la vida y la muerte (112): Fragmentos de Jaroslav Seifert

Jardín del Canal

1
He tenido que llegar a edad avanzada
para aprender a amar el silencio.
Conmueve a veces más que la música.
En el silencio aparecen señales emocionadas
y en las encrucijadas de la memoria
detectas nombres
que el tiempo pretendía ahogar.

Por la noche, en las copas de los árboles,
puedo oír hasta el corazón de los pájaros.
Y al caer el día, una vez, en el cementerio,
oí de lo hondo de una tumba
el crujir de un ataúd.

Autor: Jaroslav Seifert

Ilustración de Hugo Steiner

La columna de la peste

2
Nuestras vidas se deslizan
como los dedos sobre el papel de lija;
días, semanas, años, siglos,
y había épocas en que pasábamos llorando
largos años.

Hoy todavía camino alrededor de la columna
donde con tanta frecuencia esperé
y escuché, cómo murmura el agua
de las fauces apocalípticas,
sorprendido cada vez
por la amorosa coquetería del agua,
que estallaba en la superficie de la fuente
mientras caía la sombra de la columna en tu rostro.

Esta era la hora de la Rosa.

Autor: Jaroslav Seifert

Ilustración de Jakub Schikaneder

Marta Pérez versus Pablo Picasso

Es delia per acostar
Els seus llavis als d’ella.
Silenci, no res.
Eren amigues;
Potser un altre dia
de tendres liles riurien.
Avui només
desig d’ella vers l’amiga.

Estirada en el llit
imagino que et llepo el sexe
i quan jo vull em penetres,
l’orgasme s’apropa,
tu me`l detures amb bels ulls
i em llepes tota.

La teva llengua
és foc en el meu sexe,
dius que destil·lo nèctar.
A la teva boca el meu plaer
es triplica.
Tremolo i tu m’acompanyes
amb lleus envestides,
posseint-me.

Complicitat.
Cadència.
Sintonia.
Tot en el primitiu acoblar-se
L’un dins de l’altre.
Dansa ritual esquinçant
El despertar del dia.
Colors en la cintura.
Tu i jo, amor.

Tinc set: els teus llavis
són la copa.
Tinc son: els teus braços, el llit.
Tens fred: els meus cabells, la flassada.
Tens por: els meus ulls, l’espasa.



Si m’adormo,
desperta’m a petons
entre les cuixes
I després
puja fins als mugrons.
Despertaré a poc a poc,
amb mandra.
t’abraçaré.
Plaer per plaer.

Poemas de Marta Pérez i Sierra de su libro “Sexe mòbil Singular” (2002) y dibujos eróticos de Pablo Picasso de diferentes épocas.

Joan de la Vega versus Marianne von Werefkin

VALLE

Contemplas el valle
que se postra ante ti

Un valle concede
Infinitos indicios
por donde sucumbe
la eternidad.

Autor: Joan de la Vega

Ilustración: Marianne von Werefkin, “Man with Flock of Sheep” (1910)

EXTRAÑOS

Un extraño
varado en azul
se encarama
sobre la cresta
de las altas cimas

Las nubes más densas
queman sus racimos
exprimen helechos
de barro

rebosan las huellas
centellea la herida

nubes del silencio
espectros tallados.

Autor: Joan de la Vega

Ilustración: Marianne von Werefkin, “Factory Town The Way Home” (1912)

Joan Brossa versus Bernard Buffet

Els pallassos tenen aquesta cara
blanca amb el nas vermell; t’has
de fitxar també en la mitja llàgrima
negra pintada a l’ull esquerre.

Jo sabia d’un pallasso que es pintava
a l’aquarel·la. Mirat des de prop
feia efecte; però des de lluny
perdia molt.

Autor: Joan Brossa

Ilustración: Bernard Buffet, “Clown au chapeau vert” (1998)


Una ratlla,
una coma.
dos puntos.

Però aquí
ni ratlla
ni punt
ni res.

Autor: Joan Brossa

Ilustración: Bernard Buffet, “Homme nu dans la chambre” (1948)

José María Mico versus Van Gogh

Salgo al camino que conduce al campo.
El agua forma nudos,
la tierra se confunde con el fuego,
el fuego busca el aire
y el aire, empedernido,
ya no rompe el silencio.
Todas las cosas que el azar a tiendas
puso en mi mano
están sobre el camino.
No sé si habrá vencejo que las una
ni si traerá esperanza
tu sombra erguida entre los cipresales.

Autor: José María Micó

Ilustración: Van Gogh, “Thatched Cottages in the Sunshine Reminiscence of the North” (1890)

La tarde difumina el perfil de las horas
y empuja a un hombre a caminar de vuelta.
El barro ha deslucido sus abarcas
y unas pisadas de repente oscuras
agrandan a su vista la pared conocida.
El hombre llega a casa.
Fuera de este recinto amurallado,
pronto el relente cuajará en escarcha;
más allá de esta puerta,
La noche, sin perfil, tapia las sombras.
El tiempo es una ristra de capachos húmedos.

Autor: José María Micó

Ilustración: Van Gogh, “Paisaje al atardecer” (1885)

Del poemario “Camino de Ronda” (1998)

casas. Poemas de Javier Solé

FAVELAS DE COLORES

Pintar las favelas
de vivos coloresbuildingspaintcolorsfavelariodejaneirocolorinspiration-c41b8718acb59955a5404174b0637a88_h
no mejora la vida de sus moradores
permite a turistas frívolos
instantáneas alegres.

Y si es menester
se suprime el hambre
se retoca el miedo
se mejoran los contrastes
de la casa de los pobres
en estampas para ricos.

Los especuladores inmobiliarios
proponen al consistorio
un nuevo paraíso.

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)

LA CASA DE LOS FAMOSOS

La obscenidad
con la que
ricos y famosos
muestran sus casas
estimula actos
de justicia social
que el código penal
censura
pero que la razón
aplaude.

Repartiremos riqueza
o compartiremos sufrimiento.

Quien roba a un ladrón
no necesita ningún perdón.

El saqueo en las urbanizaciones
equivale al expolio en los barrios.

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

Ilustración: Egon Schiele, “casa con ropa tendida” (1917)

La gran urbe nunca atrajo a Schiele, que siempre prefirió vivir en pueblos pequeños del campo. En obras como éstas observa su apego por los entornos humildes habitados por gentes sencillas. Pese al tono general apagado la presencia multicolor de la ropa tendida introduce un soplo de vida y una nota de ternura que se aparta de la atmósfera desolada dominante en la mayoría de las ciudades muertas.

El encanto visual de estas animadas fachadas, con sus ventanas de colores, y las ropas colgadas al aire, fueron sin duda el estímulo para pintar este cuadro excepcionalmente jovial. No hay seres humanos pero no tiene uno la impresión de encontrarse en una ciudad muerta.

las cuatro estaciones (63): invierno. Dos poemas de Javier Solé

NIÑA, GATO Y VENTANA

deineka-nina-en-la-ventana-invierno-1933

Es invierno.

Una niña asomada a la ventana
mira el frío
sin sentir el rocío de la mañana.

Contempla un mundo inmóvil
junto a un gato arisco
que araña las piernas
de la niña
cuando por las noches
oscurece y no hay luces encendidas.

La casa está vacía.

La niña no respira.

El gato es negro.

Hay vivos que no saben que están muertos.

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

Ilustración: Deineka, “Niña en la ventana. Invierno” (1933)

El pintor soviético Aleksandr Deineka se aleja de su habitual estilo enérgico y contundente para crear este cuadro de doble título: Niña en la ventana. Invierno.

Todo en este lienzo está construido sobre un fuerte contraste entre el exterior helado y el cálido interior: las rápidas pinceladas con las que se aboceta el paisaje frente al mayor detalle con que se plasma la habitación; los colores fríos del mundo de fuera frente a la gama de ocres desplegada en torno a la protagonista humana y su mascota.

munch-aunt-karen-in-the-rocking-chair-1883MECEDORA

He comprado un balancín
para todas las tardes
de este invierno inagotable.

El miedo a olvidar
el rostro de los ausentes.

Acostumbrarse a sobrevivir
dosificando la pena.

Sentirse abrumado
por todo y por nada
por recordarte o relegarte.

Pendular entre dos orillas
astillas de la misma tragedia.

Ilustración: Munch, “Aunt Karen in the Rocking Chair” (1883)