la infancia (55): la mejor escuela

LA MEJOR ESCUELA

DESCONFÍA de aquellos que te enseñan
listas de nombres, fórmulas y fechas
y que siempre repiten modelos de cultura
que son la triste herencia que aborreces.
No aprendas sólo cosas, piensa en ellas
y construye a tu antojo situaciones e imágenes
que rompan la barrera que aseguran existe
entre la realidad y la utopía.
Vive en un mundo cóncavo y vacío;
juzga como sería una selva quemada;
detén el oleaje en las rompientes;
tiñe de rojo el mar;
sigue a unas paralelas hasta que te devuelvan al punto de partida;
coloca al horizonte en vertical;
haz aullar a un desierto;
familiarízate con la locura…
Después sal a la calle y observa:
es la mejor escuela de tu vida.

Autor: José Agustín Goytisolo

Fotografía de Robert Doisneau

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Retratos de España (103): guerra y posguerra. Dos poemas de J.A. Goytisolo

A lado de los vivos

Maruja Mallo - antro de fósiles (1930)Porque da miedo resbalar
porque aterra caer por la pendiente
como una sucia gota
los maestros dijeron:
Cerrad cerrad las puertas. Apartad
esa muerte.

Y al lado de los vivos
vuestra ciudad de muertos levantó su muralla.

Ilustración: Maruja Mallo, “antro de fósiles” (1930)

Amapola única

Por la ira fui un niño sin sonrisa
un hombre derrotado.Fernand Pelez - Little Beggar
Cuando pude
me acerqué hasta el refugio de los míos
me armé de orgullo y además
de odio hacia las banderas de aquel crimen
de asco a sus uniformes y a sus cantos
de falso paso alegre de la paz

pues la paz me la habían quitado
cuando yo la tenía
y era más hermosa
que una amapola única en medio de un trigal
o de un desierto.

Y no quise callarme
ni dejarlos tranquilos con su fúnebre paz
pues ya mi sitio
estaba en otro lado
enfrente enfrente con los compañeros
terribles y obstinados.

Ilustración: Fernand Pelez, “Little Beggar”

el suicidio (XVII): El accidente doméstico de José Agustín Goytisolo.

“si tuviera que volver a vivir todo lo que he vivido preferiría no volverlo a vivir”.

(J.A. Goytisolo)

 Encuentro

Alegría yo te he buscado y buscado por todos los lugares
por todos los caminos que andaba y desandaba,
alguna vez oí tus pasos en el bosque,
otra vez escuché tu risa,
pero nunca te tuve entre los brazos para poder hablarte,
para decirte que mi vida iba cayendo como una gota de agua,
que hacía frío y que te he esperado siempre
roto y amante como me ves,
como me tienes contra tu pecho amiga.

El poeta José Agustín Goytisolo (1928-1999) era bebedor, fumador, vitalista, hombre de la vida que durante toda su existencia innumerables depresiones. Aunque algunas fuentes afirman que se suicidó, la realidad es que murió al caer al vacío desde la ventana de su casa, cuando intentaba arreglar una persiana que se había quedado atascada. La jueza que se ocupó del caso escribió que, aunque se barajaba la idea del suicidio, había muchos indicios de que había sido un accidente.

La trágica muerte de su madre, una infancia repleta de amargura y entrañables y emotivos momentos con sus hermanos… una depresión existencial que tan pronto le da la vida como le roba todos sus sueños…

Ya que su inclusión en esta serie de poetas suicidas es más teórica que práctica reduzco su presentación en esta sección a un sólo un poema.

Pueden consultarse otros –entre ellos “Palabras para Julia”- en los siguientes enlaces:

EN ESTE MISMO BLOG:

https://fragmentsdevida.wordpress.com/2013/01/26/cenizas-en-la-barcelona-ocupada/
https://fragmentsdevida.wordpress.com/2012/11/26/efemerides-v-26112004-huerfanos-inagotables/
https://fragmentsdevida.wordpress.com/2012/10/09/erase-una-vez-j-a-goytisolo/
https://fragmentsdevida.wordpress.com/2012/05/01/me-lo-decia-mi-abuelito/
https://fragmentsdevida.wordpress.com/2012/04/13/palabras-para-julia/
https://fragmentsdevida.wordpress.com/2012/03/19/carta-a-mi-hermano-jose-agustin-goytisolo/
https://fragmentsdevida.wordpress.com/2012/03/19/el-aprendiz-de-brujo-iii-no-sirves-para-nada-j-a-goytisolo/

EN BLOCDEJAVIER:

http://blocdejavier.wordpress.com/2013/01/22/piazza-santalessandro-6/
http://blocdejavier.wordpress.com/2012/12/29/la-noche-le-es-propicia/
http://blocdejavier.wordpress.com/2012/12/02/si-todo-vuelve-a-comenzar/
http://blocdejavier.wordpress.com/2012/11/07/lo-peor/
http://blocdejavier.wordpress.com/2012/08/26/esa-flor-instantanea/
http://blocdejavier.wordpress.com/2012/04/13/por-rincones-de-ayer/
http://blocdejavier.wordpress.com/2012/03/19/palabras-para-julia/
http://blocdejavier.wordpress.com/2012/03/17/secreto/
http://blocdejavier.wordpress.com/2012/02/19/en-este-mismo-instante/
http://blocdejavier.wordpress.com/2012/01/22/asi/

Cenizas en la Barcelona ocupada

El 26 de enero de 1939 las tropas franquistas entran en Barcelona, aclamadas por una multitud hambrienta y vencida, mientras una muchedumbre abandona el país por los pasos fronterizos de Francia. La ciudad no fue liberada sino ocupada. De la trágica posguerra se libró Julia Gay, la madre de un niño de apenas diez años, que murió asesinada durante los bombardeos ordenados por Mussolini en marzo de 1938.

Este hermoso poema nos recuerda el dolor infinito del niño huérfano y confirma que la Historia puede mentir pero que la verdad permanece agazapada en las historias.

Queda el polvo


De aquel trueno, de aquella
terrible llamarada
que creció ante mis ojos,
para siempre ha quedado,
confundido con el aire,
un polvo de odio, una
tristísima ceniza
que caía y caía
sobre la tierra, y sigue
cayendo en mi memoria,
en mi pecho, en las hojas
del papel en que escribo.

Autor: José Agustín Goytisolo

Ilustraciones: Picasso, “Madre e hijo”, serie cubista de 1921.

Efemérides (V) 26/11/2004: Huérfanos inagotables

 

 

“Cuando muera
no te eches a llorar,
seré yo, la que llene con mi llanto
tus manos vacías”

 

(Gloria Fuertes)

 

 Donde tú no estuvieras

“aquel montón de ruinas
que dejaste al partir
hacia ese mar oscuro
en donde permaneces
tan espantosamente
callada todavía.

(Fragmento del poema “El recuerdo”, de J.A. Goytisolo)

Donde tú no estuvieras, como en este recinto,
cercada por la vida,
en cualquier paradero, conocido o distante,
leería tu nombre.

Aquí, cuando empezaste a vivir para el mármol,
cuando se abrió a la sombra tu cuerpo desgarrado,
pusieron una fecha: diecisiete de Marzo. Y suspiraron
tranquilos, y rezaron por ti. Te concluyeron.

Alrededor de ti, de lo que fuiste,
en pozos similares y en funestos estantes,
otros, sal o ceniza, te hacen imperceptible.

Lo miro todo, lo palpo todo:
hierros, urnas, altares,
una antigua vasija, retratos carcomidos por la lluvia,
citas sagradas, nombres,
anillos de latón, sucias coronas, horribles
poesías…
Quiero ser familiar con todo esto.

Pero tu nombre sigue aquí,
Tu ausencia y tu recuerdo
Siguen aquí.
—————-¡Aquí!
Donde tú no estarías
si una hermosa mañana, con música de flores,
los dioses no te hubieran olvidado.

Autor: José Agustín Goytisolo

La madre del escritor J. A. Goytisolo falleció en Barcelona víctima de un bombardeo de las tropas militares sediciosas. Toda su vida persiguió al poeta esa pérdida. Mi madre murió un mediodía de noviembre –hoy hace ocho lejanos años- en el mismo barrio de Gracia donde había nacido; en su infancia correteaba por las estrechas calles sorteando cadáveres de la guerra y sospechosos paquetes que contenían trampas mortales. Quien me iba a decir que la misma pena del poeta cuando niño iba a sentirla yo bordeando los cincuenta. El dolor es eterno.

Erase una vez (J.A. Goytisolo)

Ahora que ya no puedo recordar con precisión los cuentos que mi padre me explicaba en las frías noches de invierno y evoco con cierta desazón las historias inversosímiles que cada noche inventaba para mis hijas, los versos de Goytisolo en la voz de Paco Ibáñez me arrullan en este otoño baldío.

Erase una vez

Erase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.

Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.

Todas estas cosas
había una vez.
Cuando yo soñaba
un mundo al revés

Ilustraciones: superior,  Jim Daily e inferior fotograma de “Los lunes al sol (Fernando de Leoón, 2002).

Me lo decía mi abuelito.

Me lo decía mi abuelito,
me lo decía mi papá,
me lo dijeron muchas veces
y lo olvidaba muchas más.

Trabaja niño, no te pienses
que sin dinero vivirás.
Junta el esfuerzo y el ahorro
ábrete paso, ya verás,
como la vida te depara
buenos momentos, te alzarás
sobre los pobres y mezquinos
que no han sabido descollar.

Me lo decía mi abuelito,
me lo decía mi papá,
me lo dijeron muchas veces
y lo olvidaba muchas más.

La vida es lucha despiadada
nadie te ayuda, así, no más,
y si tú solo no adelantas,
te irán dejando atrás, atrás.
¡Anda muchacho dale duro!
La tierra toda, el sol i el mar,
son para aquellos que han sabido,
sentarse sobre los demás.

Me lo decía mi abuelito,
me lo decía mi papá,
me lo dijeron muchas veces,
y lo he olvidado siempre más.

Autor: J.A. Goytisolo.

Y con montaje visual espléndido y la voz de Paco Ibáñez:

Palabras para Julia.

Es, tal vez, el más bello poema del mundo.

Un poema asombrosamente doloroso en su intento por dar a su hija un aliento que finalmente él no logró.

Goytisolo lo escribió para su hija; pero eso no es todo:  hay otra Julia -su madre muerta en un bombardeo franquista a la Barcelona de 1938- que está en esos versos que consagran la vida en todos los sentidos. El hecho dramático afectó a todos los hijos, pero especialmente a José Agustín, que puso a su hija el nombre de la madre perdida.

Podéis consultar el texto del poema en un post de otro blog:

http://blocdejavier.wordpress.com/2012/03/19/palabras-para-julia/

Y deleitaros ora con la versión del propio poeta ora con la musicada por Paco Ibáñez:

Carta a mi hermano (José Agustín Goytisolo)


Querido Juan: te escribo
para contarte algunas cosas.
Ayer por la mañana
yo no sabía si salir o qué
y sentado en mi silla
ante el café con leche
que se me queda frío
casi todos los días
pensaba que es difícil
-para mí por lo menos-
poner cara de hombre
normal y sonreír
a la gente que veo
que me saluda: al viejo
portero de la casa
y en la calle a quien corre
y atraviesa la acera
detrás de algún asunto
-dinero casi siempre-
esos hombres extraños
culpables, como yo
y también extenuados
o enfermos o perdidos
mas que viven y aguantan
esta vida cochina
y hermosa algunas veces.
Si mi mujer me mira
yo no sé qué decirle:
habla de cosas simples
-de otro año o de un piso
mayor o de la escuela
de Julia-. Ay Julia
yo no quise; tú entiendes
y resulta que crece
cada día y sonríe
me mira y me da besos
me pide una peseta:
me ve como un pirata
honrado y cariñoso
y ríe con la risa
de los que aman la vida
-como a veces yo río
cuando no pienso así-.
Estoy cansado hermano;
me siento como un viejo
inútil que ya hizo
todo el mal que podía
y está de sobra aquí.
Si creyese yo en algo
que todo lo arreglara
para mí -y que no existe-
no odiaría mi vida
ni quisiera morir.
Juan: sé que tú comprendes
lo que me ocurre: sé
que leerás la carta
y pensarás en mí
y en Luis que está mejor
después de todo el lío;
y en todo lo que pesa
como un montón de escombros
en mi memoria. En fin:
se termina el papel.
Perdona mis palabras
pero quise explicarte
lo que me está pasando
para sentirme cerca
de ti y de tu ternura
para olvidar un poco
esta sórdida vida
que me cuesta aguantar.
Adiós: escribe pronto
y besos a Monique.

José Agustín Goytisolo (Barcelona, 13/04/1928 – Barcelona, 19/03/1999).

Ilustraciones: las tres primeras de Ferdinand Hodler, por este orden (“harto de vivir, harto de todo” (1887), “el lector” (1885), “un alma atormentada” (1889) y la última de Andrew Wyeth “wind from the sea” (1948)

El aprendiz de brujo (3): No sirves para nada (J.A. Goytisolo)

Cuando yo era pequeño
estaba siempre triste
y mi padre decía
mirándome y moviendo
la cabeza: hijo mío
no sirves para nada.
Después me fui a la escuela
con pan y con adioses
pero me acompañaba
la tristeza. El maestro
graznó: pequeño niño
no sirves para nada.
Vino luego la guerra
la muerte –yo la vi–
y cuando hubo pasado
y todos la olvidaron
yo triste seguí oyendo
no sirves para nada.
Y cuando me pusieron
los pantalones largos
la tristeza en seguida
mudó de pantalones.
Mis amigos dijeron:
no sirves para nada.
De tristeza en tristeza
caí por los peldaños
de la vida. Y un día
la muchacha que amo
me dijo –y era alegre–
no sirves para nada.
Ahora vivo con ella
voy limpio y bien peinado.
Tenemos una niña
a la que siempre digo
–también con alegría–, hija mía
no sirves para nada.

José Agustín Goytisolo (Barcelona, 13/04/1928 – Barcelona, 19/03/1999)

Su obra poética, extensa, variada y con una gran carga autobiográfica, se encuentra en la línea del realismo social, de acuerdo con las ideas políticas del autor, y resulta ser una exposición permanente de sus compromisos éticos, sin dejar por ello de estar imbuida de una intensa nota intimista. No obstante, su poesía no es en absoluto panfletaria: ya en 1965, Goytisolo dejó claro que “la función de la literatura es, a la vez, estética y social (…). En la medida en que me ha sido posible, yo he procurado siempre sustraerme de los peligros de una postura excesivamente simplista a fin de no caer en la tentación de confundir los nobles sentimientos con la buena poesía”.

Característica de su obra es la recreación del propio entorno (personal, familiar, social) expresada a través de registros que van desde la denuncia seca hasta la ironía y la sátira: el autor contempla el mundo que le rodea desde una perspectiva extremadamente crítica, presentada con frecuencia a través de registros del humor, lo cual es una de las constantes de su producción.