la vida y la muerte (67): rigor mortis

RIGOR MORTIS

solana-el-espejo-de-la-muerte-1929Cuando muera
los sueños de mi infancia
y el sabor amargo de la derrota
se darán la mano.

Difunto no encontraré la paz
aunque tampoco la tuve en vida.

No habrá reencuentro con los ausentes
perderé los vivos.

Qué solo y qué frío.

Cuando muera
os estaré esperando.

No tengáis prisa.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Solana, “el espejo de la muerte” (1929)

Dos poemas de Carmen Crespo

julius-von-leypold-vagabundo-en-la-tormenta-1835pero qué
ladridos qué
leños
apilados
qué cunas
qué muros
qué redes
cuarteadas qué
hinchazón si
nadie oye
al que huye.

Ilustración: Julius von Leypold, “vagabundo en la tormenta” (1835)

donde no
laurits-andersen-ring-after-sunset-1899llega la luz
donde el
hueco tapiado
una cruz de
madera
un torniquete de
carcoma y
arenilla
puerta sin goznes
que rezuma y
escupe toda
la baba toda
la clemencia de
unos ojos y
su exilio

Ilustración: Laurits Andersen Ring, “after sunset” (1899)

Begoña Abad versus Montserrat Gudiol. Poemas de El hijo muerto.

montserrat-gaudiol-11Estamos solos
con el hospital dentro.
Se nos ha quedado clavado.
La sala de espera
y el largo pasillo
que parece una vida
donde el final
se adivina cerca.
No queda nadie.
Todos se han ido.
Las otras mujeres
llevándose a sus hijos
a escondidas, sin mirarme,
porque les duele mi dolor.

montserrat-gudiol-02

Cuántas noches aún, en sueños,
me abro el vientre
para volverte a él.

montserrat-gaudiol-14

Al día siguiente
amaneció de nuevo
y el sol alumbró mi angustia.
Hacer las mismas cosas
que cuando estabas,
pero mis manos
no respondían igual
al estímulo feroz
de la vida.
Parecían un tren detenido
en el andén de un pueblo fantasma
en mitad de la noche.

la vida y la muerte (66). Tres poemas de Pedro Flores

ANTES SE MORÍA EN CASA

luke-hillestad-the-long-nightSí, se moría a menudo en la misma cama
en que se había nacido,
que solía ser la misma cama
en que uno había sido concebido.
Se navegaba por la vida
sobre la misma carroza inmóvil
con la que se partiría hacia la muerte.
Se moría mirando las cuatro paredes
donde colgaban los retratos de aquellos
que habían menstruado y soñado antes
en aquella impecable máquina del tiempo.
Los que amaron habiendo crujir los muelles
con un rasguño negro de grillo metálico,
dando retratos de muertos a las paredes
y muertos para que este poema escrito en casa,
sobre una cama que me arropa
y que me espera.

angeles-santos-nita-anita-y-las-munecas-1929Ilustración: Luke Hillestad, “The Long Night”

PIEDRA, PAPEL, TIJERA

Una losa en el larvario del olvido
que no puede impedir que cada día,
a la hora del almuerzo,
se abra la boca sin fondo de tu ausencia.
Tu nombre mal escrito en un papel amarillo
en el cajón de las cosas para después de morir.
Las figuritas recortables que se quedaron esperando
tu adorable manera de cercenarles la cabeza.

Ilustración: Ángeles Santos, “Nita (Anita y las muñecas)” (1929)

UN VIUDO QUE NO SABÍA BAILAR EL TANGO

louis-marie-baader-hero-and-leander-1866

Siempre te quejaste de que abuelo
no te llevara nunca a bailar.
Cuando te fuiste
él encendía el viejo tocadiscos,
bailaba sobre las baldosas de la cocina,
tomaba la frágil cintura del Aire
imaginando que era tu frágil cintura
y te pedía por a cada rato
por darte tantos pisotones.

Ilustración: Louis-Marie Baader, “Hero and Leander” (1866)

la vida y la muerte (65): campo de amapolas

lauren-withrow

¡Has de saber!

Que al atardecer se van todos los poemas;

desaparecen por miedo a las noches rotas, escamadas,
por las estrellas que no alcanzamos a ver,
por todas las orillas del mar
que lloran sus olas,
por todos aquellos que sólo dibujan sonrisas.
(Quedaron retales de versos…).

¿Hay alguien que calce mis pecados,
que duerma mis noches?
mientras yo desnuda de poesía
pueda huir al campo rojo,
rojo-amor,
roja la sangre que donamos cuando se ama.

La vida es un campo de amapolas,
si la miras de frente.

Autor: Janina Sfetcu

 Fotografía de Lauren Withrow