el aprendiz de brujo (426): hibernación

Los síntomas de la hibernación
se pueden detectar fácilmente.
El primero es la inquietud.
El segundo síntoma
(que llega cuando el estado de hibernación
empieza a ser peligroso
y podría degenerar en muerte)
es la ausencia de placer. Eso es todo.
Parece una enfermedad inocua.
Monotonía, aburrimiento, muerte.
Hay millones de personas que viven
(o mueren) así, sin saberlo.
Trabajan en oficinas. Tienen coches.
Salen al campo con su familia.
Educan a sus hijos.
Hasta que llega una brusca conmoción:
una persona, un libro, una canción…
y los despierta, salvándoles de la muerte.

Autor: Anaïs Nin

Ilustración: Dean Cornwell, “Reward” (1921)

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el aprendiz de brujo (425): reflejos

Mientras exista un espejo
no estaré sola.
Pues la que se refleja no soy yo.
Soy aquella que la luz transforma.

Autor: María del Pilar Gorricho del Castillo