poemas de amor, versos húmedos (120)

MONTE OLIMPO

“…En tu cabello hay cáscaras de naranja,
en el deseo una manada de caballos
En tus ojos hay sol, en los labios ganas de comer
La carne huele a hierba después de llover…”

(Tristan Tzara)

Yo,
germen de mundos oscuros
roca ígnea quebrada.

Tú,
un enigma por exfoliar
en el centro de la noche.

Habito bajo la sima.
Si me entregas tu corazón
no te lo devolveré.

Autor: Javier Solé

Fototografía de E_Truska

Apagar el sentido por la lumbre
de tus ojos; iluminar la estancia:
estar a solas contigo, amor mío.

Autor: Raúl Muñoz

Ilustración: Lucie Geffré, “Au Guet” (2012)

Desvelaré las horas del deseo
y haremos el amor.
Me beberé el rocío
de la cálida rosa donde manas.
Brotarán en los dulces humedales
amapolas heridas por la luz.
Serás así, definitivamente,
el cáliz adorado de mis días.
Reposaré en tus ondas,
ya lejos de la ausencia
y aceptarás la dicha de la entrega
que cabalga sobre tu vientre abierto.
Sentirás la presión alada de mis velas
cuando viajo mecido por tu brisa
hasta llegar, vencido,
al abrigo tan dulce de tus labios.

Autor: Miguel Ángel Yusta Pérez

Ilustración: Julio Romero de Torres, “ofrenda al arte del toreo” (1929)

UNA HISTORIA DE AMOR

Se amaban. Era el tiempo
de las primeras lluvias de verano
y se amaban. Los días
fueron como una larga cinta blanca
que rodeara sus cuerpos enlazados.

Pasó un año, tal vez,
y luego tres o siete, y todavía
ellos se amaban muy directamente,
buscándose en la sombra de los parques,
en los lechos furtivos.

No hablaban casi nunca. Ella decía
que la esperaban, que tenía miedo,
y él trabajaba en la oficina,
y miraba el reloj, esperando la hora
de volver a su lado nuevamente.

Eran distintos y se amaban. Él
estaba casado con una rubia idiota,
y ella tenía cuatro hijos
y un marido metódico y alegre
que nunca la entendió.

Se amaban en silencio
como cumpliendo un gran ritual.
Sus vidas eran diferentes,
pero algo muy fuerte les unía, algo
que quedaba cumplido en sus abrazos.

Autor: José Agustín Goytisolo

Ilustración de Evgeniy Monahov

Todo amor es efímero

Ninguna era tan bella como tú
durante aquel fugaz momento en que te amaba:
mi vida entera.
Mientras tú existas…
Mientras tú existas,
mientras mi mirada.
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera…
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba

Autor: Ángel González

Ilustración: Oskar Zwintscher, “Retrato de espejo, esposa del artista” (1901)

DESNUDO

Hay días en que tienes
toda la carne muy mal abotonada
y mis manos te cierran
el cuerpo descarado
los ojos
con los que miras tu desnudo
en los míos te delatan
y eres blanca
con junturas de cárdeno
descenso
manchas de musgo y vuelo
vencido
de cabello que se inclina
lento

Autor: Manuel Vázquez Montalbán

Ilustración de Malcolm Liepke

poemas de amor, versos húmedos (119)

Cartas

Beso cada vocal
Saboreo cada sílaba
y hambrienta me trago
cada palabra con mis ojos nocturnos
Devoro cada mensaje
y al terminar
comienzo otra vez
Cada denotación
Cada connotación juguetea con mi lengua
Tus pensamientos de papel
se mezclan con mi boca húmeda
Y mi corazón protesta
por tu ausencia.

Autor: Silvia Cuevas-Morales

Ilustración de Alan Feltus

Me gustaría
poder decirte:
Ven cuando quieras,
te estaré esperando.
Los barcos son así
son así los muelles
y los viajeros.
Te lo juro
me gustaría
poder decirte:
La nave que emprendimos
nos estará esperando
los días pasados
son como si no hubieran pasado nunca
las calles recorridas
están en el mismo lugar
las plazas
las fuentes
los árboles
cosas de la imaginación
cosas de la evocación
cosas de la nostalgia.
Me gustaría poder decirte:
Esta mañana llueve,
te estaré esperando
como si nada hubiera pasado nunca
como si Pinochet no hubiera asaltado la Casa de la Moneda
como si te hubieras ido hace solo media hora
a comprar tabaco.
Me gustaría poder decirte:
La vida está muy cara
pero los atardeceres siguen siendo rosa
hay niñas que quisieran ser palomas
pero deben ir al colegio
palomas que tienen tu gracia al despertar
tu gracia dormida
que es una gracia que no conocen
más que los que te vieron dormida una noche de verano
durante seis años
como yo.
Pero seguramente el hecho
de haberte visto dormida todas las noches de seis años
justamente me impide decirte:
Ven cuando quieras,
te estaré esperando
y seguramente
haberte visto dormida todas las noches de seis años te impide
volver al banco vacío
a la casa abandonada
al barco hundido.
Aunque sepas oscuramente
en las noches de invierno y de verano
que te estaré esperando
como si todas las cosas del mundo
ya nos hubieran pasado para siempre.

Autor: Cristina Peri Rossi

Ilustración: Paul Delvaux, “Las sombras” (1965)

De vez en cuando olvido
que ya nos vinimos abajo
y me parece que entre estos escombros
callados e irrebatibles
surge otra mano con la paz intacta
otra boca de sílaba agradecida
y me asombra esta fe tramposa
hoy que sigue siendo ayer.
De vez en cuando tu mirada
vuelve al verde indígena que tanto amé
y me siento otra vez
la cierva en llamas de los días azules.

Autor: Mónica Picorel

Ilustración: Alejandra Caballero, “La habitación azul”

No voy a ir a Lisboa con vos
ni a Praga
ni a París.
No voy a ir con vos
a Berlín ni a Venecia.
No vamos a hablar
en idiomas inventados
para pedir habitaciones en hoteles.
No vamos a visitar museos
iglesias palacios jardines.
No vamos
a subirnos a un tranvía
a un caballo o a una góndola.
No vamos a comer
croissants
spaghetti
chucrut
ni a emborracharnos
y después no saber
cómo volver a casa.
No vamos a ir al Pont Neuf
ni tampoco a tocar
los restos del Muro.
Ver más ruinas
para qué.
A Madrid tampoco vamos a ir
te negabas
a caminar por la Gran Vía
donde fui tan feliz con otra
con la que tampoco fui a Lisboa
ni a Praga
ni a Berlín
pero me hubiese encantado.

Autor: Jorgelina Soulet

Ilustración de Pablo Rubén López Sans

AL METRO

Dues mirades al vidre
De les portes automàtiques.
En un breu i ja etern instant
S’hi ha imprès l’hola i l’adéu:
No ha calgut cap paraula.

Autor: Tònia Passola

Fotografía: Eduard Frances, “La espera”

Y es en el hueco que se hace
entre tu soledad y la mía
donde se hospeda el amor
como si fuese
un territorio frente al ocaso
como un niño
acercándose sin temor
a los surcos del mar.

Autor: Montse Ordóñez

Ilustración: Malcolm Liepke, “In her arms” (2017)

poemas de amor, versos húmedos (118)

Ahora que sobrevivo sin tus ojos,
sencillamente porque
no estás aquí para mirarme,
recurro a mis bolsillos
y descubro que guardo en ellos
todavía el calor
de alguna de tus manos.

Autor: Pep Viyuela

Ilustración: Horacio Ferrer, “desnudo en un interior”

SESIÓN CONTINUA

He vuelto a ir al cine todos los viernes por la noche.
Solo.
A aguardar, con la excusa de comprar palomitas, a que la película haya empezado.
Para que el acomodador me indique después con la linterna dónde hay una butaca libre.
Mejor en el centro.
E imaginar que eres tú quien está sentada a mi lado.
Que simplemente has cambiado de perfume.

Autor: José María Cumbreño

Echarás en falta la leyenda y la poesía.
Los fuegos de artificio desde la terraza, no se verán
y los violines no sonarán, como imaginabas.
Tampoco esperes que repiquen las campanas.
Con un poquito de suerte, habrá luna llena.
Tendrás la sensación de que algo falta,
cuando después del amor, el amor se aplaca.
Remite cual tormenta de verano y
se recoge en un cajón de la mesilla,
junto a un pañuelo, un perfume, unas pastillas.
Hasta otro aguacero amor, hasta otro día.

Autor: Txema Anguera

Ilustración: Dali, “muchacha de espaldas” (1923)

ARREBATO

Toda nuestra historia
entre el candor del primer coito
y la furia de la última cópula.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Paola Mikej, “Amantes”

MIL DISCULPAS

Si te despiertas
algo turbada
y tu cama
está toda deshecha
te pido mil disculpas.
He sido yo.
Te he soñado
hasta la extenuación.

Autor: Toro Salvaje

Ilustración de Gérard Schlosser

Fuente original:

https://torosalvaje.blogspot.com/2022/07/mil-disculpas.html

INTERNAS

Tenía una quince, dieciséis la otra;
dormían las dos en el mismo cuarto.
Era una pesada tarde de septiembre:
finas, ojos zarcos, rubores de fresa.

Ambas se han quitado, para estar a gusto,
el camisón tenue de aroma de ámbar,
la más joven tiende los brazos, se arquea,
le aprieta los senos su hermana y la besa,

luego se arrodilla, se pone bravía
y tumultuosa y loca, y su boca
se hunde, bajo el oro rubio, en sombras grises;

y mientras lo hace, la niña recuenta
con sus lindos dedos valses prometidos
y sonríe, rosa, llena de inocencia.

Autor: Paul Verlaine

Ilustración de Leonor Fini

poemas de amor, versos húmedos (117)

UN HOTEL EN LAS AFUERAS

Zapatos de tacón,
lencería de encaje negro,
el pelo recogido,
esencia de rosas sobre el cuello,
su voz al otro lado del teléfono,
respiración agitada,
una cita,
un hotel en las afueras,
sin reloj,
pero con diez samuráis recorriendo el estómago,
champán rosado,
sábado noche
afilando el deseo.
Sin remordimientos.

Autor: Marta Navarro

AMOR FUGISSER

Jo et veig, amor, i et perdo
pels revolts del camí.
Ets dolç i m’afalagues,
però a voltes m’esgarrapes
i em portes el verí
d’enyors i de desitjos
difícils de guarir.


Autor: Quima Jaume

Ilustración de Emiliano Grijalba

POEMA FLOTANTE

No importa lo que pase entre nosotras, tu cuerpo
siempre estará conmigo – tu dulce y delicada
forma de hacer el amor, como la hoja en espiral
del helecho cabeza de violín en bosques
bañados por el sol. Tus muslos, viajeros, generosos,
entre los que he puesto mi cara una y otra vez –
el lugar, inocente y sabio, que mi lengua ha encontrado allí –
la viva, incesante danza de tus pezones en mi boca –
tu forma, firme y protectora, de tocarme,
buscándome, tu lengua fuerte, tus dedos finos
llegando al lugar en el que había estado esperándote durante años
en mi cueva rosa húmeda – pase lo que pase, esto es.

Autor: Adrienne Rich

 Ilustración: Soledad Fernández, “Desnudo entre papeles” (1998)

LA PASIÓN

Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?
Por los muebles
por la casa
despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados
Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas
Y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.

Autor: Cristina Peri Rossi

Ilustración de Xi Pan

Va ser cos d’una nit;
somriure que s’oblida;
paraula que no deixa cap empremta.
Em va entretenir, però,
la seva voluntat
d’esdevenir record inesborrable.

Autor: Pilar Cabot

Ilustración de Michele Del Campo

Fue cuerpo de una noche;
sonrisa que se olvida;
palabra que no deja ninguna huella.
Pero me entretuvo
su voluntad
de convertirse en recuerdo imborrable.

ESPERA

En esta estancia, ya sin confidencias,
nuestros jazmines de ayer ya no aroman…
Solamente para ti me he vestido,
para ti sola he soltado mi pelo…

He escogido joyas… ¿Te gustarán?
En mi inquieto corazón estás tú…
¿Cómo me verás? ¿Qué me dirás tú,
amiga, al cruzar mi umbral al ocaso?

Habrá lluvia de violetas y de algas
cruzando el ventanal verde y violáceo…
Saboreo la angustia de esperar
la dicha que vendrá cuando anochezca.

Silente espero la hora que he soñado…
La noche con su manto oscuro y claro…
Mi alma infinita esparcida en el aire…

Está templado, y ha salido la luna.

Autor: Renée Vivien

Ilustración: Romaine Brooks, “Lady Troubridge” (1924)

 

poemas de amor, versos húmedos (116)

LA HISTORIA DE LA MUJER DEL INTERNAUTA

Vulnerable,
ayer te vi:
sentado,
frente al monitor,
el pijama en los tobillos,
la mano engolfada en el miembro
nervioso y derecho
ante la imagen
bidimensional
de una tetona en edad legal
mostrando el esplendor
de un coñito depilado,
suculento y hospitalario.

Luego me vi:
mi cuerpo en el espejo,
un cuerpo que me duele,
un cuerpo-miseria,
GRAVE.

Tardamos el mismo tiempo
en descargar:
tú, el semen furtivo;
yo, mis cuchillas como lágrimas.

Tú apagaste el ordenador.
Yo no podía hacer

NADA.

Autor: Eva Vaz

Ilustración de Fidel Fernández

EL BESO

El sexo, entre otras cosas,
mueve el mundo

y a cierto nivel hay algo
que no entiendo:

bien es sabido que basta
uno para el orgasmo;

se precisan dos, sin
embargo, para el beso.

Autor: María Elena Higueruelo Illana

Fotografía de Frank Horvat

El amor es sencillo a veces

Algo tan sencillo como ponerse de puntillas para alcanzar una
manzana,
mirar el patio de una casa por encima de un muro,
dar un beso, hacer menos
ruido
al caminar.

El amor es preguntar
¿vienes conmigo hasta la boya amarilla?,
apuntar con un dedo el horizonte
y no tener que nadar en soledad nunca más.

El amor es no querer que te quemes,
quitarte polen de gramínea del pelo,
preguntar
con suavidad
si tienes frío.

El amor puede ser estar mucho rato bajo el sol con los ojos cerrados
y ser tan feliz que consigues no pensar en la muerte.

El amor puede ser también
oír una bicicleta que frena delante de tu puerta.
Pelar pipas en un banco, señalar
una trucha que salta a lo lejos
o un meteoro
que cae.
Escuchar una canción que no te gusta
y aun así pensar
la vida es buena.

El amor podríamos ser fácilmente nosotros dos
pegándonos porque nos parece divertido,
manchándonos porque nos parece divertido,
despidiéndonos porque despedirse
es siempre divertido.

El amor es apartar
un cigarrillo de tu boca.
El amor es acariciar
los dos al mismo perro.
El amor es echar una carrera,
llorar de risa, dar una patada
por debajo de la mesa,
no avergonzarme,
ante ti,
de mi ropa vieja.

Autor: Alba Flores Robla

Fotografía de Bert Hardy

LA ELEGIDA

“No puc dormir soleta, no.
Què em faré, lassa,
si no mi es passa?”

Malgastaré los años que me quedan
escribiéndote las palabras ardientes
de haberme sentido la elegida.
Porque soy prisionera de tu cuerpo,
de esta carne salvaje,
del vello dulce de la axila,
de los pezones argollados
y de aquel primer beso suspendido,
mutilado antes de nacer
tan cerca
de los labios.

Autor: Raquel Casas

Fotografía de Andrey Povarov

SAQUEO

Como un depredador entraste en casa,
rompiste los cristales,
a piedra destruiste los espejos,
pisaste el fuego que yo había encendido.

Y sin embargo, el fuego sigue ardiendo.
Un cristal me refleja dividida.
Por mi ventana rota aún te veo.
(Con tu cota y tu escudo me miras desde lejos).
Y yo, mujer de paz,
amo la guerra en ti, tu voz de espadas,
y conozco de heridas y de muerte,
                                    derrotas y saqueos.

En mi hogar devastado se hizo trizas el día,
pero en mi eterna noche aún arde el fuego.

Autor: Piedad Bonnett

Ilustración: Picasso, “Desnudo de mujer con su gato” (Jacqueline) (1964)

Dijeron: todo lo puede el amor
y que a la vez es frágil como esqueleto de ave
que tendría apellidos, rostro, manos
una dirección y una biografía
punto rojo de usted está aquí
lo quise creer igual que no se duda
de la rotundidad de la campana
porque no había lugar para otra música
nada sobrevivía a su estampida
cien mil violines como cien mil potros
que deshacen en polvo el horizonte
esperé a que llegaran sus tenores
nocturnos mercenarios de uno en uno
cantamos juntos hasta la ronquera
bailamos como marionetas cojas
improvisamos melodías que eran
más rezo que canción, más fe que alegría
ardimos a lo bonzo, ateos monjes
como corcheas nos sentamos meciendo
los pies al filo del incierto abismo
y cada vez tuvimos que aprender
a hablar la lengua del resucitado
ahora el cello alimenta telarañas
y el amor es discreto como un muerto
al tambor lo acalla el silencio de la noche
en los caminos crepita el hojaldre de las hojas
la voz de mi hija estalla en pirotecnias
y frente al terciopelo de la hoguera
el bostezo de mi perra es sinfonía
nunca el amor fue orquesta, sino eco
una lluvia fina en vez de saetas
catedral excavada por hormigas
no una fiesta en el palacio sino el viento
que revuelve el flequillo al trigal
bóveda en la garganta de los pájaros
la palabra que regresa a la boca del amnésico
no acabaría conmigo la pasión
con su estruendo de fiesta y de verbena
sino la ternura que me toca como espuma.
Motor de la marea en la que habré de ahogarme.

Autor: Ana Pérez Cañamares

Ilustración: Andrea Kowch, “chasing the moon” (2020)

 

poemas de amor, versos húmedos (115)

EL BAR DE ABAJO

Me he dado por vencido,
sé que es difícil asumirlo
pero al fin
he sucumbido a sus encantos.
En el bar de abajo
la vida vale muy poco:
un botellín en la mano
y a través de la noche
tu triste mirada
empañando los cristales.

Autor: Chuba Duruba

Ilustración de Joseph Lorusso

Aquí -quién lo iba
a decir- como los ricos,
de vacaciones en pleno invierno.
En el trópico de tu cuerpo
de pies fríos.

Autor: Jorge M. Molinero

Mientras tu duermes

Cuando tú duermes
pones los pies muy juntos,
alta la cara y ladeada, y cruzas
y alzas las rodillas, no astutas todavía;
la mano silenciosa en la mejilla izquierda
y la mano derecha en el hombro que es puerta
y oración no maldita.

Qué cuerpo tan querido,
junto al dolor lascivo de su sueño,
con su inocencia y su libertad,
como recién llovido.

Ahora que estás durmiendo
y la mañana de la almohada,
el oleaje de las sábanas,
me dan camino a la contemplación,
no al sueño, pon, pon tus dedos
en los labios,
y el pulgar en la sien,
como ahora. Y déjame que ande
lo que estoy viendo y amo: tu manera
de dormir, casi niña,
y tu respiración tan limpia que es suspiro
y llega casi al beso.
Te estoy acompañando. Despiértate. Es de día.

Autor: Claudio Rodríguez

Ilustración: Felice Casorati, “Abbandono” (1929)

PODERS

Quan acabem,
em demanes que em rigui del món
com abans, i que et digui que és nostre,
que és tot nostre, amb la insolència
de vèncer amb el plaer.
I és cert que dominem aquesta plana
blanca i calenta; som els reis
d’aquest llit que, si no obrim els ulls,
és gran com un imperi.
Però el temps m’ha obligat a descreure
i a clavar els dits al somni:
poca cosa tenim que sigui només nostra:
el teu cos i el meu fred
que s’amaga dins teu.

Autor: Pere Rovira

Ilustración: Nigel Van Wieck, “A Time To Go”

HAY UNA LUZ QUE NUNCA SE APAGA

Sueña un poco esta mañana.
No tienes buen aspecto.
Llevas tres largos meses
sin delicadeza ni trabajo, y te ves
con estos años de más
y los sueños perdidos de siempre.
Pero hay una luz que nunca se apaga:
porque en la luz
olvidamos las cosas que luego
sagradamente buscaremos
en la oscuridad,
porque repetirte como poeta
siempre ha sido
tu mayor miedo.
Mira,
un poeta triste
es una contradicción.
Y ahora ya sólo te queda
decirte, y recordar:
—Dios mío,
hazme reír,
hazme reír para así poder
hacerla feliz
a ella, una vez más.

Autor: Abel Santos

ESPEJO DE MÁRMOL

El desengaño tras el orgasmo
no envilece la placidez
del naufragio en tu piel,
ni aquellas tardes otoñales
de coitos largos.

Fuimos
amantes cautelosos sin motivo.
Hizo nido la desidia en nuestro lecho.
La lujuria escasa
el desenfreno minúsculo
las caricias justas,
un amor manifiestamente mejorable.

El fracaso no puede ya, amor mío,
ni asustarnos ni sorprendernos.
Nos mira cada mañana
en el espejo intacto
que no sucumbió
en la última batalla.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Alan Feltus

poemas de amor, versos húmedos (114)

Envuélveme en tu fuerza
Contén mi desarme
Atiende mi lluvia
Y podrás desatar la ira
Que provocando el trueno
Nos rompa por fin
En los mil pedazos de espuma
Que retornan la liquidez
Y así, licuados
Podernos relamer en cada sorbo
Hasta alcanzar de nuevo
La lluvia que germina
La palabra que riega
Pasión creciente en luna menguante
Sol en la noche de la resignación.
Muerte reiterada por acumulación
Faro latente
Que un naufragio en bahía
Bien pueda ser sosiego
Y dejar la muerte para otro día.

Autor: Isabel Abad

Ilustración de Dee Nickerson

Era más fácil entonces
cuando aún no había probado tu sexo
y vagaba en otros cuerpos
en busca de mi misma,
cuando no tenía el recuerdo de nosotros
como orugas bajo las sábanas.

Autor: Saray Pavón

Ilustración: Pompeya, Casa del Fauno, “Sátiro y Ninfa”

PROMESAS

I’m gonna love you till the heavens stop the rain,
I’m gonna love you till the stars fall from the sky,
For you and I

“Touch me”, The doors

Tuve un amor en una isla
y, como a todos,
le prometí eternidad
¿quién soportaría
conocer la medida del amor
cuando comienza?
¿acaso sabe de su muerte
esta mariposa?

Autor: Paula Luciana Novoa

Ilustración: Dali, “paisaje con mariposas” (1956)

PASATIEMPO

Un lunar a la izquierda de mi ombligo
Está jugado solo
En una plaza sin nombre
Que recuerda tus manos

Autor: Marisa Martínez Pérsico

Ilustración de Galya Popova

Nuestros cuerpos encajan
como puzzle perfecto.

Se  desvanece la carga en mis ojos
con el dulce balanceo de tu pecho
suave,
caliente,
exuberante,
tu respiración me lleva al sueño y floto
sobre el dolor de los días
enredada en tu aliento, entre tu pelo
adormecida.

Reajusto mis brazos, mis piernas, mi cintura
para plegarme en tu hueco:
completo ensamblaje.

Siento que este amor infinito es
el acantilado cabal
con mi miedo
y mi angustia
al borde.

Autor: Yolanda Ortiz Padilla

Ilustración de malcolm Liepke

NO RECUERDO

En un bar adonde nunca fuimos
senté nuestro recuerdo
yo jamás entré allí
no bebí su humedad
no escribí su silencio
No creo que lo hayas visto siquiera
sólo me pareció un buen lugar
-marrón y sombrío-
para dejar el no recuerdo
de un no amor.
Cuando paso por allí
Trato de no pensarte.

Autor: Gisela Galimi

Ilustración: Alejandra Caballero, “esplendor” (2012)

poemas de amor, versos húmedos (113)

INCÓGNITAS DEL CORAZÓN

Busca en mí las incógnitas del corazón.

Recoges de mi interior
la fuente que emano.

Y me desangro en ti toda.
Y te involucras en mí todo.

Pero hay incógnitas del corazón
que anidan en tres laberintos:

aquel en el que entrar,
aquel en el que permanecer,
aquel del que huir.

Autor: Remei González Manzanero 

Ilustración: Dali, “el corazón velado” (1932)

Quise a un hombre,
a dos,
tal vez fueron cincuenta,
acaso un poco más.
Es poca cosa un número,
tan insignificante
contar con los dedos
la capacidad de amar.
Los hombres son hermosos.
Mi corazón,
voraz.

Autor: Mariana Finochietto

Ilustración de Daria Petrilli

Despedida

¿Por qué da esta tristeza tanto frío?
¿Por qué no puedo ni borrar las huellas
que has dejado en mi vida sin herirme
y me duelen las manos si las toco?
¿Por qué da esta tristeza tanta sed?
Este cansancio, ¿no termina nunca?
Lleno un cajón de libros y recuerdos,
y encierro mi alma en él para olvidarte.

Con el pecho vacío me encontrará la noche.

Autor: Victoria León

Fotografía de anka zhuravleva

Probablemente
no me muero por ti (ya sé que es una hipérbole),
pero no hay duda
de que el día se ofrece con un gesto distinto
cuando tú pasas cerca.

Autor: Pilar Blanco Díaz

Ilustración de John Salminen

En las vértebras oscuras
de la noche va mi dolor,
atravesando el puente
bajo las farolas
una mujer,
que soy yo,
arrastra una maleta
con una sola rueda,
repleta de imposibles,
de palabras,
de poemas.
En las horas más tibias,
donde busco tu nombre
y nada encuentro,
donde no hay rastro
de lo que fuimos,
de lo que somos,
de lo que seremos.
Una mujer, que soy yo,
camina con tacones
sobre adoquines
mientras recita un poema
del que no acaba de acordarse,
que hablaba del dolor
y de la noche.
Y que sabe que lleva tu nombre.

Autor: Marta Pumarega Rubio

Ilustración: David Inshaw, “invierno” (2013)

Me masturbo lentamente
sintiendo tu mirada entre mis dedos.
Desemboco a mitad de tus piernas
aullando de felicidad.

Autor: Rakel Rodríguez

 

poemas de amor, versos húmedos (111)

Cruzas las avenidas…

Cruzas las avenidas
leales de mi cuerpo,
desarmando la noche
con jazmines desnudos,
soldados ojivales
que alertan las columnas.
Es estertor el viento,
gótica letanía,
pájaro deshojado,
mártir de tu capricho.

Autor: María Rosal

Fotografía de Eugene Reno

Del tacto

Acércate despacio a mis dominios;
que tus dedos tanteen el espacio
ciegamente, la oscuridad que envuelve
mi cuerpo; que construyan un camino
y lleguen hasta mí a través del velo
espeso y taciturno de las sombras.
Sálvame con la luz que hay en tus dedos
si me tocan, conjura la desidia,
enciéndeme o abrásame en el tacto
esplendoroso y claro de tus manos.

Como las mariposas de la noche,
hacia la llama iré que tú convocas,
que prefiero quemarme a estar a oscuras.

Autor: Josefa Parra

Ilustración de Evgeniy Monahov

LA UBIQÜITAT

Sota un imant Vermell

d’una nevera a Aix-en-Provence
i una nevera a Vilnius, Lituània
i una nevera per exemple a San Francisco
i una nevera a Oiartzun
i encara una altra allà on més vulguis

Hi ha una fotografia
on sortim tu i jo, al Fons.
Baixàvem per la Rambla,
havíem fet l’amor.

Autor: Mireia Calafell

Ilustración de Ernest Descals

NOVEMBRE

Jo soc el meu enemic,
així,
sense metàfores.
No puc enamorar-me apassionadament
i només l’alcohol en fa il·lusió,
així, sense remordiments.
Tot viatja amb mi.
Reconec aquests carrers i recordo
els dies assolellats, l’angle de la foto,
les mans immòbils, sobre els fronts
formant teulades, el pubis depilat,
un anell d’or damunt el mapa.
Em sorprèn de nou el fred de novembre
silenciós, com una antiga estació
on els trens mai no passen.

Autor: Raquel Cases Agustí

Ilustración: Alejandra Caballero, “una copa”

Tengo en mí los alegatos suficientes
para nunca dudar de la verdad
que hay en tu cuerpo…
y en tu mirada cuando me amas;
ese vaivén de agua y fuego
que desintegra mis incertidumbres.

Autor: Teresa Torres

Fotografía de Vivienne B.

Me deslizo hasta la cama
y, por una vez
detengo mis ansias,
mastico mis ganas
y, no estiro el brazo
a través de las sábanas.
Hoy,
no voy a languidecer
como lo hago
el resto de los días
al comprobar que no estás.
Esta noche, voy a dormir
con la duda
que acaricia el umbral
de tu ansiada presencia.

Autor: Lucía Domínguez

Ilustración de Sasha Hartslief, “simple lines”

poemas de amor, versos húmedos (110)

La Luz XVI

A veces ella duerme
y en su respiración
reposa el mundo
hasta que llega el alba.
La cobra de las horas
silba y se alza orgullosa
pero nunca se acerca
si ella sigue dormida.
Al fin llega la luz
y yo gustoso ofrezco
mi sangre a la serpiente
a cambio de un minuto
de sueño para ella.
Después, al despertarla,
vemos juntos
huir a nuestro reino
de desconcierto y sombra
como hormigas de tinta
en la tormenta.

Autor: Miguel Salas Díaz

Ilustración de Sasha Hartslief

Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible
la frágil medianoche
y tu mano valía mi vida,
y muchas vidas
y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.
Pasé una noche a ti pegado
como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.

Autor: Leopoldo M. Panero

Ilustración de Fernando Vicente

hemos edificado una habitación apuntalada de carne y placer.
baluarte de la indisciplina,
alimaña cruda y vertebral.
en ella
celebramos la vida,
con arterias de amor en apertura.
licuoso refugio,
punto de fuga,
que nos disculpe la muerte si apenas la consideramos.

Autor: David Mariné

Fotografía: Laura Makabresku, “self-portrait with my Husband” (2014)

MESALINA

¿Quién sobrevive ileso a una tormenta dentro del corazón?

(Raquel Lanseros)

Evoco aquel resplandor
en el valle de tu espalda.
Yo,
que no supe de montañas
descendía sin arnés por tu volcán.
Como amante de Pompeya
al instante abrasado
en este lupanar.

Autor: Javier Solé

Fuera de la cama

Se levantan, uno después del otro, y dejan
en la cama líos de cabellos, amarillos restos de amor,
la sal del abandono. Me hago tan puro
como el cascabel de las olas, y tan insignificante. Cuando regreso
del mar del sexo alcanzo la degradación:
la barca boca abajo, las azules manos agarradas,
la lengua encendida propia del ahogado.

Autor: Donald Hall

Ilustración de Safet Zec

NOCHE SIN FIN

Tuve de ti la noche que no acaba,
la que le roba al mundo la belleza,
la que le dobla el brazo a la desgracia.

Lo tuve todo, sí, tú me lo dabas:
tus miradas de corzo desvalido,
el oro siempre nuevo de tu ansia
y el temblor casi ala de tus manos,
la hoguera desatada de tu vientre
derritiéndose en silencio,
feliz de no rendirse.

Todo eso lo tuve cada día como un sueño,
pero no me consuela. Ahora tengo el recuerdo
clavándose en la carne como un viento muy frío.
Ahora tengo tu muerte, donde ya no te alcanzo.

Autor: Alfredo Buxán

Ilustración: Frederic Leighton, “Sol ardiente de junio” (1895)