poemas de amor, versos húmedos (91)

Habito un internado
donde soy la institutriz
y la niña abandonada.
Bebo del deber.
Sobre un calendario duermo.
Trago el pan de la obligación
y transcribo las frases de otros.
Hasta que apareces tú, como
las puertas abiertas del patio.
No suenan campanas
no gimen los relojes
los segundos se suceden
con la cadencia de olas.
Este es tu trabajo: construir recreos.
Después del juego, dejas a mis pies
las flores anónimas de la infancia.

Autor: Ana Pérez Cañamares

Fotografía de anka zhuravleva

Raíz salvaje

Me ha quedado clavada en los ojos
la visión de ese carro de trigo
que cruzó rechinante y pesado
sembrando de espigas el recto camino.

¡No pretendas ahora que ría!
¡Tú no sabes en qué hondos recuerdos
estoy abstraída!

Desde el fondo del alma me sube
un sabor de pitanga a los labios.
Tiene aún mi epidermis morena
no sé que fragancias de trigo emparvado.

¡Ay, quisiera llevarte conmigo
a dormir una noche en el campo
y en tus brazos pasar hasta el día
bajo el techo alocado de un árbol!

Soy la misma muchacha salvaje
que hace años trajiste a tu lado.

Autor: Juana de Ibarbourou

Ilustración de Elsa Oliveira

ANTIPAXOS

No recuerdo
la forma de la isla,
sólo el sabor del vino de Antipaxos,
sólo tus hombros tensos
en ese paraíso diminuto.

Autor: Verónica Aranda

Ilustración: Paul Cadmus, “Jon Anderson in White Tights” (1966)

SIEMBRA

Te acogeré como la Tierra:

Fértil,
húmeda
y desnuda.

Autor: Brenda B. Lennox

Ilustración de Mariano Peccinetti

Fuente original:

http://brendablennox.blogspot.com.es/

Echo de menos
ese beso que no nos besamos y que
prologaba otros que nunca vinieron,
las palabras que no me dijiste,
los sueños no compartidos que
se desvanecieron antes de ver amanecer,
y tu cara, y tu voz,
y tu silencio, y tu piel,
y tu piel
Extraño que te derritieras en mi boca,
que saborearas todos mis labios,
y esa miel, que me habría envenenado,
y tu agua, que me habría dado vida
mientras me la quitaba
Me falta esa almohada a la que
rompiste las costillas imaginándola yo,
a la que regalaste tu perfume,
a la que cubriste de tus caricias y de tu sal.
Y tus brazos, y tus ojos, y tu luz,
me faltas tú,
me falta tu olor
Odio el tiempo que no hemos pasado juntos,
las historias que no inventamos entre los dos,
las películas que no veremos,
el jazz que no hemos escuchado
y a cuyo ritmo no nos hemos besado,
la brisa que no nos ha refrescado
mientras nos adormecía después del amor
y mis dedos,
que no te han recorrido
Se me hacen cuesta arriba
los días en que no me has dicho que me quieres,
en los que has faltado a tu promesa
de acariciarme y de comerme entera,
sin dejar de estremecer ni un solo
centímetro de mi cuerpo que descubrí,
tan bello,
con tus ojos
Amo tus historias y las que
has rescatado de mi interior,
¿o acaso las pusiste tú ahí,
donde no quisiste entrar?
Y toda la confianza y la seguridad
que no existía antes,
y la verdad,
que antes de ti me era esquiva,
y la bondad,
que ignoraba que morase en mí;
haciéndome sensible, vulnerable y frágil
has sacado toda la fuerza que había en mí.
No quiero olvidar nada de esto:
lo que me falta,
lo que me cuesta,
lo que odio,
lo que amo.
Por eso mi último trago es por ti,
la penumbra otoñal de esta ¿ciudad de la luz?
se pierde en el fondo de mi vaso
y quiero beberme hasta la última gota de mi amargura
para estar siempre serena, feliz y
dispuesta para ti.
Por lo que fue,
por lo que ahora no es,
por lo que será.
Por las aristas
con las que peleamos
los que amamos,
¡a nuestra salud!

Autor: Arantxa Oteo

Ilustración: Martí Ceballos, “mujer con copa de cava”

Todo el suelo del Mercadona lleno de rotos esquemas
(de señoras respetables)

Cuando den flores los cuernos del ciervo
dejaré de quererte.

(Gloria Fuertes)

Te explicaré este amor paranormal,
el raro equilibrio que nos tiene
aferradas a sucias necesidades
que escandalizan
a educados caballeros
y avergüenzan
a las señoras bien.

Es por eso que se nos abren las bocas
sin quererlo
y se nos escapan unas enormes palabras
anunciando la sal, el cuello,
el tibio abrazo de las lenguas.

Las familias respetables nos miran
desde la oscuridad y el fondo abisal,
son feos y terribles peces ciegos
que velan preocupados por las apariencias.

Y yo,
que con una mano te recobro,
te devuelvo a la forma primera,
al barro esencial, al edén bollero.
Voy siempre más allá,
desafío la ley que llevas impresa en la piel
y tiro recto
hacia las piernas.

Autor: Txus García

Ilustración: Toulouse Lautrec, “Deux amies” (1895)

Anuncis

poemas de amor, versos húmedos (90)

LAS CIGÜEÑAS

Te amo
como aman las cigüeñas
a las viejas catedrales:
fieles aves que regresan
al milagro de sus nidos,
sin una pizca de fe.

Autor: Alfonso Brezmes

Si no és alegría
no vull poesia.

Res de res.

Ara tornaria
per aquells carrers.

Per aquelles places,
per aquelles nits.

Et mossegaria
els llavis i els pits,
uns mossos petits.

Ara et diría
que et vull molt més.

Ara tornaria
per aquells carrers.

Ara et faria
un bes innocent,
els llavis, les dents.

Si no és alegria,
no vull poesia.

Autor: Vicent Estellés

LA MITAD DEL MUNDO

Cada noche venía a verme
yo cocinaba para ella, le servía el té.
Entonces tenía unos treinta años
había ganado dinero, había vivido con hombres
Nos acostábamos para dar y recibir
bajo la mosquitera blanca
Y puesto que no llevábamos la cuenta
vivimos mil años en uno
Ardían las velas, descendían la luna
sobre la pulida colina, la lechosa ciudad
transparente, ingrávida, luminosa,
descubriéndonos a los dos
en aquel suelo fundamental,
donde el amor carece de voluntad, límites, ataduras
y descubres la mitad del mundo perfecto.

Autor: Leonard Cohen

MÚSICA EN EL OCÉANO

“…os haréis súbditos incorruptibles
de la belleza”

(Laura Casielles, fragmento del poema “Ascendente libra”)

Tu única indumentaria
un sombrero,
me desvistes
con una lentitud letal
descubriendo
una pulsión
que había olvidado,
que me arrastra,
enfermo,
al lecho.

Antes de precipitarnos
al suelo
te robo el sombrero.

Eres tan hermosa desnuda

Y tu mirada
llena de música el océano.

Autor: Javier Solé

Te quería, lo sé.
Lo supe luego, cuando tu ausencia reposó mi sangre.
Pero andaba la lepra del deseo tan aína en el labio
que iba a decir -estrella-
y se trocaba en madrugada de coñac y sombra…
Y ahora que vuelve el viento de las cinco
a levantar castillos en mi frente,
y las nubes de otoño arremolinan tu recuerdo
en el cuenco de mi mano,
necesito vestir mi voz de tarde
con citas y alamedas de domingo,
para decirte, amor, cómo te quise,
cómo te quiero todavía,
aunque sé que mi voz ha de perderse
en el largo sáhara de tu olvido…

Autor: Julio Mariscal Montes

Ilustración: Paul Cadmus, “manking” (1951)

Luego fue verano

Luego fue verano, fue verano durante mucho tiempo,
duraban las horas largas de la tarde y amanecía muy temprano.
El tiempo se detenía cuando en el silencio del atardecer
huíamos del mundo, lejos, distantes del resto,
entregados a hablarnos muy cerca el uno del otro,
con un racimo de cosas que aguardaban pacientes
a que primero nuestros labios se reconciliaran.
Nunca el silencio se desgajaba de nosotros tomándonos distancia,
más bien era un cómplice, una lluvia azul que lo empapaba todo.

Autor: Fernando Sarria

Ilustración de Joseph Lorusso

poemas de amor , versos húmedos (89)

Me dices que me quieres de una forma
que no puedo evitar ruborizarme;
que me quieres de un modo primitivo,
sin razón aparente y sin excusas,
y que me quieres porque me deseas,
porque sabes que yo también te quiero
y porque el monstruo de este amor nos come
el alma, la paciencia y los modales.
Qué lástima que todas estas cosas
se nos mueran ahogadas de silencio.

Autor: Amalia Bautista

Ilustración de Shaun Ferguson

LA ÚLTIMA PASIÓN

No recuerdo el peso de su cuerpo,
he olvidado el tacto de sus ardientes manos
propagando el incendio en mi carne olvidada,
después del tiempo de otra.
No recuerdo el sabor de sus besos,
su sanadora lengua desclavando los labios
del sexo anestesiado por la ausencia;
los ríos de saliva preparando
el cauce fértil para sembrar hijos,
antes de irse de nuevo.
Ya no me acuerdo de él ni cuando sueño.
Ahora sólo es ella la dueña de mi cuerpo
y viene con frecuencia a recordarlo.
Mi amante es concienzuda en su ritual:
aparece de noche, con la luna de leche,
siempre sin avisar,
vestida con ramas de cilantro, su perfume
se expande por la alcoba del invierno
–mi dama es invernal con preferencia–,
me desnuda y con su lengua bífida traza
un preciso y oscuro itinerario
que divide mi cuerpo en parcelas exactas,
doliente mapa de la cruel batalla, a muerte.
Una noche es el páncreas el que extrae con pericia
y su boca glotona engulle lentamente,
mientras gimo; otra es la golosina de un riñón.
Siente predilección por mi garganta
y desde ella, sus solícitas garras
descienden al pulmón –hay margen, tengo dos–,
y el indefenso corazón late asustado.
Me estoy acostumbrando a este amor caníbal
que me devora viva y acabará conmigo:
a mi edad es difícil
vivir una pasión, si no es con ella.

Autor: Elvira Daudet

Ilustración: jose de togores i Llach, “Mujer en azul” (1925)

Entre tus piernas
el mar me muestra extraños arrecifes
rocas erguidas corales altaneros
contra mi gruta de caracolas concha nácar
tu molusco de sal persigue la corriente
el agua corta me inventa aletas
mar de la noche con lunas sumergidas
tu oleaje brusco de pulpo enardecido
acelera mis branquias los latidos de esponja
los caballos minúsculos flotando entre gemidos
enredados en largos pistilos de medusa.
Amor entre delfines
dando saltos te lanzas sobre mi flanco leve
te recibo sin ruido te miro entre burbujas
tu risa cerco con mi boca espuma
ligereza del agua oxigeno de tu vegetación de clorofila
la corona de luna abre espacio al océano
De océano los ojos plateados
fluye larga mirada final
y nos alzamos desde el cuerpo acuático
somos carne otra vez
una mujer y un hombre
entre las rocas.

Autor: Gioconda Belli

Ilustración: Loui Jover

Aquell moment, al carrer

Aquell moment en què el món desapareix.
Aquell moment en què no calen paraules,
parlen les mans, els llavis de foc.
L’abraçada enmig de la multitud,
música de Vivaldi de fons,
posem un adagio.
La urgència de l’abraçada.
El món es fa quan una parella es fa.

Després (es fa tard per anar a la feina)
agafar el tren gairebé en marxa,
deixat un missatge a la mà de l’amant
en l’últim estreny dels dits.
Perquè el trobi.

Autor: Teresa Costa-Gramunt

Ilustración: Joseph Lorusso, “Waiting at the Station”

Despierto.
Una hoja vuela
y un viento me recuerda
sonidos de la infancia.
El ronronear del gato
insiste como yo.
Anoche soñé con un hombre
y no lo encuentro a mi lado.

En otra cama,
alguien también me sueña.
Pero hace frío
y el otoño mueve las hojas
en nuestros patios.

Autor: Paula Novoa

Ilustración: Léonard Tsuguharu Foujita, “Youki au chat”

CAMINITO

Crucé océanos de tiempo para encontrarte.
Caminé desiertos rodeada de gente.
Aprendí rutas. Las desaprendí.
Cambié los puntos cardinales de tu mapa.
Desarmé constelaciones y las repartí de vuelta.
Inventé nuevos nombres.
Magneticé tu brújula.
Soborné a tu ángel.
Señalicé la pista de aterrizaje de mis miedos.
Olvidé todo el lenguaje conocido.
Aprendí a escuchar tus manos.
Nací miles de veces con cada uno de tus sí.
Te encontré.
Y haría la odisea las veces que sean necesarias
para encontrarte todos los días en la orilla de mi cuerpo.

Autor: Verónica Peñaloza

Ilustración de Erica Hopper

amores cotidianos (244): tsunami

LA MUJER Y EL POETA

A Pilar Díez-Alegría,
a quien le regalaría el mar que no ve desde Madrid cada mañana.

Tu sola presencia desborda mis costas
dijo la mujer con la que soñaba el poeta.

No es tu bahía el sendero que anhelo circundar
ni el ansia quedará colmada merodeando por tus bordes.

Ambiciono sacudir
el epicentro del mar.
Alzar a cien millas un tsunami.
Lamer de tu cuerpo la sal
mientras cauterizan las heridas del alma.

Autor: Javier Solé

poemas de amor, versos húmedos (88)

Amo a la mujer
barbuda del circo.
Y ella, a su manera,
me corresponde.
Como muestra de amor,
lava mis pies cansados
y yo, con mi navaja, la afeito.

No nos importa
que el circo se marche
mañana y no vuelva.
Yo le regalo rosas
y maquinillas de doble hoja.
Ella me dice que nadie
más le atusará la barba.
Yo le prometo
aprender funambulismo.

En casa, mis hermanas
se ríen, y mis padres
no me hablan. Hace años
que olvidaron qué cosa es
amar sin compromisos.

Autor: Ángel Manuel Gómez Espada

Ilustraciones de Laura Knight

TRES POETAS EN UN BAR

Un poeta argentino con pasado
desmenuza ante su pupilo,
un joven sin futuro,
en el viejo bar,
las sutiles formas
de elaborar un poema.

Todos los secretos necesarios
para construir versos perfectos
sin descuidar
el rescoldo que las letras depositan en la memoria
el misterio que la ambigüedad siembra en el corazón
los lectores diferentes que persigue el poema.

La muchacha
que ocupa la mesa contigua
de mirada limpia y corazón indomable
concluye en tres minutos
un poema sencillo
que da por acabada
una relación,
sin andamiajes
ni ambigüedades
con un único destinatario.

Un poema
sólo repleto
del dolor que causa
haber amado.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Jeremy Mann

Deseo


que siempre
eres

a veces
te
deseo tanto
que sueño
con
los ojos abiertos
y un lirio
encendido
entre los muslos
Mira
si
te deseo
que
desde mi ateísmo
creo
que es
totalmente
imposible
que Dios
no exista
Yo
que siempre
soy yo
no sé
para
qué
lavo mi cuerpo
y tengo
esta
piel tan
sumamente
ignorada
por
los avatares
o el tacto
dislocado
de
tus manos

y
yo
olemos
a trigo
cuando sudamos
en las noches
de luna
llena
o a mar
en los
cuartos
menguantes
de
nuestro oleaje
Mira
si
te deseo
que voy
a la cocina
y
pongo
a hervir
agua
para escaldar
mis huesos
y sentir
que
ese dolor
es
tu
distancia
y tu
ausencia
Y
que luego
bebo
ese
agua
para calmar
mi
sed.

Autor: Tomás Rivero

Ilustraciones de Frida Castelli

CARTA DE NAVEGAR

Seguir el curs d’una estrella des del port.
Ajudar l’au a retrobar el seu nord.
Saber-se encara infant d’una glopada.
Empescar-se una dansa arran del cim.
Partir sense projecte de tornada.
Encendre en ple desert una foguera.
Proclamar que la calma esdevé un crim.
Plantar clavells al llarg de la frontera.
Bastir palaus amb branques de til·lers.
Sortir al carrer com qui refà una carta.
O, si ho vols dit amb un sol mot només,
estimar-te.

Autor: Miquel-Lluís Muntané

Ilustración de Odilon Redon

Ara sé, amor, que la tristesa
és no tenir-te i no poder mirar-te
els ulls tan tendres, la veu que m’il·lumina,
el cos carícia on aprenc a aprendre
el dolor i la joia callats que ens fan ser.
Ara sé, amor, que la tristesa
hi ha en aquesta vesprada i et reclame,
ara ho sé,
tan rotundament trist.

Autor: Marc Granell

Ilustración: Cristobal Toral, “La Noche” (2001)

amorimás

ahora que el amor ya no es trajinar sobre las sábanas
temer el abandono
correr tras una cita
oficiar de émbolo
de zahorí o de espeleólogo
esperar a que pasen los ardores para volver a arder
sudor sobre sudor
carne con carne
ahora que los momentos se hacen largos
y la vida pasa como un tren expreso
que expirará al llegar
sin posible retorno
a su destino
tus manos asoman en un detalle cualquiera
y la ternura se hace un hueco muy preciso
en cualquier impreciso lugar de mi esqueleto.

Autor: Dante Bertini

Fotografía de Vivian Maier

poemas de amor, versos húmedos (87)

Vértigo

Míranos. La vida era esto.
Una casa sin pagar.
La custodia de los hijos.
El despertador a las seis.
El aula matinal fría y aséptica
en la que abandonamos a los niños.
Las noticias en el coche.
El lexatín de la mañana.
El diazepam de la noche.
Las facturas del banco.
Los kilos de más que se pegan al cuerpo.
Las bolsas en los ojos.
Las cremas milagrosas.
Los monosílabos.
Las miradas esquivas.
Y los chats en el móvil
a altas horas con extraños.

Autor: Gema Estudillo

Fotografía de Gabriel Isak, “Inbetween Memories”

Salvaje

Seré volcán en tus labios,
y en la noche inmaculada
de tu almohada.

Seré mágica gacela,
de fieros latidos,
y alada vestal de luz
en tu mañana.

Seré un águila indomable
en el cielo desnudo
del recuerdo;
y orquídea del viento
en tu mejilla;
y al surcar tu horizonte
sonrojada,
las bridas de la noche
serán mis aliadas.

Seré torrente desbocado,
y pura sangre
de saladas cabriolas,
para saciar
tu sed de eterno verbo;
y oteando el paisaje
de tus brazos,
al acecho
del descuido de tus manos,
rociaré tu piel
con silvestres pétalos
de fuego.

Dejaré que me devores
con tus besos,
hasta saciar el apetito
salvaje que me tienta,
y seré el desafío geométrico
de un sueño,
con aristas perfectas
en tu cuerpo.

Autor: Ana Pujante

Fotografía: Gabriel Isak, “To the Horizon”

MATEMÀTIQUES

Ser conscient del teu cos
amb la dimensió d’un temple
que respira.
Trobar-te lluny de tot
menys de que et queda quan restes
els vincles.
I estimar el temps que tens
abans de recalcular-te
la xifra.

Autor: Helga Simon Molas

Fuente original:https://helgasimon.wordpress.com/matematiques/

TEMPS II

El vell que infarta,
els clàxons que sonen,
les hores,
o tot allò que pasa mentre tu i jo som al llit.

Autor: Laia Carbonell

Camino por un fil de plata,
Equilibris sense xarxa.
Els teus ulls transparents
Em miren i no em veuen,
Has comprat el meu amor
Per cinc cèntims de misteri.

Autor: Marta Pérez i Sierra

Fotografía de Maurice Tabard

Una noche de Octubre mi padre y mi madre en su habitación
cuando todavía no son
padres míos ni de nadie.

El hombre se quita la camisa:
la cuelga en la silla ante el espejo, como un señor descabezado.
La mujer coloca sus pantalones y la camiseta en el armario,
una ahorcada más, colgada de la percha.

Ninguno de los dos se mira en el espejo de la cómoda.
Se sumergen entre las sábanas
Cada uno desde su lado de la cama:
los dos extremos de la frontera, y la aduana.

La mujer imagina pintado
el trozo de pared manchado de humedad.
Tiene los pies fríos. Se refugia en el vientre del hombre
su aliento es cálido.

Apagadas las luces, las sábanas ya no son blancas
los cuerpos sí parecen más limpios.
La mujer prefiere el día
el hombre la noche.

Obligados al deseo en el lecho nupcial;
hasta que los atrapa el sueño
cada uno en su lado.

Autor: Leire Bilbao

Ilustración de John Meyer

amores cotidianos (241): la novia viuda en dos poemas

NOCHE NEGRA CON VESTIDO BLANCO

“He amado hasta llegar a la locura; y eso a lo que llaman locura, para mí, es la única forma sensata de amar”

 (Françoise Sagan)

 “A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd”

(Alphonse de Lamartine)

La novia viuda
suplica al enterrador
la encierre en el féretro
para copular cada noche
con su prometido
en inagotables sesiones
donde se combinan
lujuria y desesperación.

En el sarcófago
la noche nupcial
se repite cada madrugada
hasta que los operarios
del camposanto
a la hora del almuerzo
fuerzan la trampilla del ataúd
y mancillan la doncella
hasta que las primeras manchas negras
devuelvan la noche al cementerio.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Arthur Boyd, “Duelo Novia”

LOS ÚLTIMOS AMANTES

“Quan ja no queda esperança,
quan tot està perdut,
necessites encara un aixopluc
on la mort potser lliuri al vent
un bri de vida”

(Anna Rossell,  fragmento del poema “Quan ja no queda esperança)

Ella perdió a su marido
la víspera de la boda.
Él a una esposa
devastada por la enfermedad
con apenas treinta años.

Ella no tuvo hijos,
los de él le visitan dos veces al mes.

El abrazo trémulo
de los últimos amantes
oculta en el gozo,
incluso en las postrimerías del orgasmo,
el rictus amargo del pasado.

Los vivos entre ellos ejercitan el sexo
mientras hacen el amor con los muertos.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Riccardo Mannelli

amores cotidianos (240): mujer mantis

ARÁCNIDO EN LA VULVA

A Yolanda Gutiérrez

“Y vuelves de nuevo a derramar el frasco del delirio,
me rocías con la esencia mordedora; me embriagas
en las noches blancas dilatadas de tacto terciopelo”

(Yolanda Gutiérrez, fragmento del poema “El lapso compartido”)

Este arácnido
carece de la paciencia
para tejer una red
en la que seas su prisionera
pero sabe
de tu ninfomanía,
que estás mojada y dispuesta
para el apareamiento,
tu vulva exige ser colmada
a horcajadas,
cobijar este ser peludo
embriagado por las vibraciones de tu deseo indómito
cautivo del olor y el sabor de tus fluidos.

No fijas límites
a estos doce apéndices
que recorren
todo el perímetro
del territorio en llamas
desplegando su glándula el veneno.

Esta araña es mujer
y después de la cópula con la hembra
no la devora,
sólo unas marcas
en el útero
en las nalgas
en el cuello
y en los pechos
para reafirmar
una posesión
que se repetirá
noche tras noche
hasta que la hembra muera extenuada
o la araña acabe abatida por el amor.

Autor: Javier Solé

Marta Pérez versus Pablo Picasso

Es delia per acostar
Els seus llavis als d’ella.
Silenci, no res.
Eren amigues;
Potser un altre dia
de tendres liles riurien.
Avui només
desig d’ella vers l’amiga.

Estirada en el llit
imagino que et llepo el sexe
i quan jo vull em penetres,
l’orgasme s’apropa,
tu me`l detures amb bels ulls
i em llepes tota.

La teva llengua
és foc en el meu sexe,
dius que destil·lo nèctar.
A la teva boca el meu plaer
es triplica.
Tremolo i tu m’acompanyes
amb lleus envestides,
posseint-me.

Complicitat.
Cadència.
Sintonia.
Tot en el primitiu acoblar-se
L’un dins de l’altre.
Dansa ritual esquinçant
El despertar del dia.
Colors en la cintura.
Tu i jo, amor.

Tinc set: els teus llavis
són la copa.
Tinc son: els teus braços, el llit.
Tens fred: els meus cabells, la flassada.
Tens por: els meus ulls, l’espasa.



Si m’adormo,
desperta’m a petons
entre les cuixes
I després
puja fins als mugrons.
Despertaré a poc a poc,
amb mandra.
t’abraçaré.
Plaer per plaer.

Poemas de Marta Pérez i Sierra de su libro “Sexe mòbil Singular” (2002) y dibujos eróticos de Pablo Picasso de diferentes épocas.

amores cotidianos (239): el artista y la modelo en dos poemas

DESNUDO

Yo creo
-ahora estoy
completamente segura-
que la morosidad
con que desplazabas
en el lienzo los pinceles
era para ti perversión
y para mi provocación.

Toda la tarde enfrentados
sin emitir una palabra.

La yema de tus dedos
difumina mis senos,
el sombreado se recrea
en mi cadera.

Miro tus manos tiznadas
deseo ya
el exordio acabado.

Abandona la pintura inconclusa
o la completas de memoria
después de habernos amado.

Autor: Javier Solé

Ilustraciones: Lotte Laserstein, “Desnudo en la luz del Invierno” y Alexey GOLOVIN, “Artist and model”

MIRADA PERDIDA

Una mujer hermosa
viaja en auto hacia la mansión
donde una fiesta
con todas las celebridades del cine
rubricará el éxito de su última interpretación.

Cuanto más cerca se encuentra
de la fama que de niña anhelaba
mayor es la aflicción que experimenta
por todos los errores cometidos.

Un guionista egoísta
un actor vanidoso,
un director petulante
un productor sin escrúpulos
un político mentiroso
un marido infiel.

Todos dibujando en su cama
encuentros vacuos
amores fingidos
pasiones a ras de suelo.

Al enfilar
los últimos doscientos metros
el recuerdo de la primera fotografía
la mirada del joven artista
retratando a la actriz en ciernes
con unos ojos con los que nunca nadie volvió a mirarla.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Fabián Pérez