poemas de amor, versos húmedos (114)

Envuélveme en tu fuerza
Contén mi desarme
Atiende mi lluvia
Y podrás desatar la ira
Que provocando el trueno
Nos rompa por fin
En los mil pedazos de espuma
Que retornan la liquidez
Y así, licuados
Podernos relamer en cada sorbo
Hasta alcanzar de nuevo
La lluvia que germina
La palabra que riega
Pasión creciente en luna menguante
Sol en la noche de la resignación.
Muerte reiterada por acumulación
Faro latente
Que un naufragio en bahía
Bien pueda ser sosiego
Y dejar la muerte para otro día.

Autor: Isabel Abad

Ilustración de Dee Nickerson

Era más fácil entonces
cuando aún no había probado tu sexo
y vagaba en otros cuerpos
en busca de mi misma,
cuando no tenía el recuerdo de nosotros
como orugas bajo las sábanas.

Autor: Saray Pavón

Ilustración: Pompeya, Casa del Fauno, “Sátiro y Ninfa”

PROMESAS

I’m gonna love you till the heavens stop the rain,
I’m gonna love you till the stars fall from the sky,
For you and I

“Touch me”, The doors

Tuve un amor en una isla
y, como a todos,
le prometí eternidad
¿quién soportaría
conocer la medida del amor
cuando comienza?
¿acaso sabe de su muerte
esta mariposa?

Autor: Paula Luciana Novoa

Ilustración: Dali, “paisaje con mariposas” (1956)

PASATIEMPO

Un lunar a la izquierda de mi ombligo
Está jugado solo
En una plaza sin nombre
Que recuerda tus manos

Autor: Marisa Martínez Pérsico

Ilustración de Galya Popova

Nuestros cuerpos encajan
como puzzle perfecto.

Se  desvanece la carga en mis ojos
con el dulce balanceo de tu pecho
suave,
caliente,
exuberante,
tu respiración me lleva al sueño y floto
sobre el dolor de los días
enredada en tu aliento, entre tu pelo
adormecida.

Reajusto mis brazos, mis piernas, mi cintura
para plegarme en tu hueco:
completo ensamblaje.

Siento que este amor infinito es
el acantilado cabal
con mi miedo
y mi angustia
al borde.

Autor: Yolanda Ortiz Padilla

Ilustración de malcolm Liepke

NO RECUERDO

En un bar adonde nunca fuimos
senté nuestro recuerdo
yo jamás entré allí
no bebí su humedad
no escribí su silencio
No creo que lo hayas visto siquiera
sólo me pareció un buen lugar
-marrón y sombrío-
para dejar el no recuerdo
de un no amor.
Cuando paso por allí
Trato de no pensarte.

Autor: Gisela Galimi

Ilustración: Alejandra Caballero, “esplendor” (2012)

poemas de amor, versos húmedos (113)

INCÓGNITAS DEL CORAZÓN

Busca en mí las incógnitas del corazón.

Recoges de mi interior
la fuente que emano.

Y me desangro en ti toda.
Y te involucras en mí todo.

Pero hay incógnitas del corazón
que anidan en tres laberintos:

aquel en el que entrar,
aquel en el que permanecer,
aquel del que huir.

Autor: Remei González Manzanero 

Ilustración: Dali, “el corazón velado” (1932)

Quise a un hombre,
a dos,
tal vez fueron cincuenta,
acaso un poco más.
Es poca cosa un número,
tan insignificante
contar con los dedos
la capacidad de amar.
Los hombres son hermosos.
Mi corazón,
voraz.

Autor: Mariana Finochietto

Ilustración de Daria Petrilli

Despedida

¿Por qué da esta tristeza tanto frío?
¿Por qué no puedo ni borrar las huellas
que has dejado en mi vida sin herirme
y me duelen las manos si las toco?
¿Por qué da esta tristeza tanta sed?
Este cansancio, ¿no termina nunca?
Lleno un cajón de libros y recuerdos,
y encierro mi alma en él para olvidarte.

Con el pecho vacío me encontrará la noche.

Autor: Victoria León

Fotografía de anka zhuravleva

Probablemente
no me muero por ti (ya sé que es una hipérbole),
pero no hay duda
de que el día se ofrece con un gesto distinto
cuando tú pasas cerca.

Autor: Pilar Blanco Díaz

Ilustración de John Salminen

En las vértebras oscuras
de la noche va mi dolor,
atravesando el puente
bajo las farolas
una mujer,
que soy yo,
arrastra una maleta
con una sola rueda,
repleta de imposibles,
de palabras,
de poemas.
En las horas más tibias,
donde busco tu nombre
y nada encuentro,
donde no hay rastro
de lo que fuimos,
de lo que somos,
de lo que seremos.
Una mujer, que soy yo,
camina con tacones
sobre adoquines
mientras recita un poema
del que no acaba de acordarse,
que hablaba del dolor
y de la noche.
Y que sabe que lleva tu nombre.

Autor: Marta Pumarega Rubio

Ilustración: David Inshaw, “invierno” (2013)

Me masturbo lentamente
sintiendo tu mirada entre mis dedos.
Desemboco a mitad de tus piernas
aullando de felicidad.

Autor: Rakel Rodríguez

 

poemas de amor, versos húmedos (111)

Cruzas las avenidas…

Cruzas las avenidas
leales de mi cuerpo,
desarmando la noche
con jazmines desnudos,
soldados ojivales
que alertan las columnas.
Es estertor el viento,
gótica letanía,
pájaro deshojado,
mártir de tu capricho.

Autor: María Rosal

Fotografía de Eugene Reno

Del tacto

Acércate despacio a mis dominios;
que tus dedos tanteen el espacio
ciegamente, la oscuridad que envuelve
mi cuerpo; que construyan un camino
y lleguen hasta mí a través del velo
espeso y taciturno de las sombras.
Sálvame con la luz que hay en tus dedos
si me tocan, conjura la desidia,
enciéndeme o abrásame en el tacto
esplendoroso y claro de tus manos.

Como las mariposas de la noche,
hacia la llama iré que tú convocas,
que prefiero quemarme a estar a oscuras.

Autor: Josefa Parra

Ilustración de Evgeniy Monahov

LA UBIQÜITAT

Sota un imant Vermell

d’una nevera a Aix-en-Provence
i una nevera a Vilnius, Lituània
i una nevera per exemple a San Francisco
i una nevera a Oiartzun
i encara una altra allà on més vulguis

Hi ha una fotografia
on sortim tu i jo, al Fons.
Baixàvem per la Rambla,
havíem fet l’amor.

Autor: Mireia Calafell

Ilustración de Ernest Descals

NOVEMBRE

Jo soc el meu enemic,
així,
sense metàfores.
No puc enamorar-me apassionadament
i només l’alcohol en fa il·lusió,
així, sense remordiments.
Tot viatja amb mi.
Reconec aquests carrers i recordo
els dies assolellats, l’angle de la foto,
les mans immòbils, sobre els fronts
formant teulades, el pubis depilat,
un anell d’or damunt el mapa.
Em sorprèn de nou el fred de novembre
silenciós, com una antiga estació
on els trens mai no passen.

Autor: Raquel Cases Agustí

Ilustración: Alejandra Caballero, “una copa”

Tengo en mí los alegatos suficientes
para nunca dudar de la verdad
que hay en tu cuerpo…
y en tu mirada cuando me amas;
ese vaivén de agua y fuego
que desintegra mis incertidumbres.

Autor: Teresa Torres

Fotografía de Vivienne B.

Me deslizo hasta la cama
y, por una vez
detengo mis ansias,
mastico mis ganas
y, no estiro el brazo
a través de las sábanas.
Hoy,
no voy a languidecer
como lo hago
el resto de los días
al comprobar que no estás.
Esta noche, voy a dormir
con la duda
que acaricia el umbral
de tu ansiada presencia.

Autor: Lucía Domínguez

Ilustración de Sasha Hartslief, “simple lines”

poemas de amor, versos húmedos (110)

La Luz XVI

A veces ella duerme
y en su respiración
reposa el mundo
hasta que llega el alba.
La cobra de las horas
silba y se alza orgullosa
pero nunca se acerca
si ella sigue dormida.
Al fin llega la luz
y yo gustoso ofrezco
mi sangre a la serpiente
a cambio de un minuto
de sueño para ella.
Después, al despertarla,
vemos juntos
huir a nuestro reino
de desconcierto y sombra
como hormigas de tinta
en la tormenta.

Autor: Miguel Salas Díaz

Ilustración de Sasha Hartslief

Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible
la frágil medianoche
y tu mano valía mi vida,
y muchas vidas
y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.
Pasé una noche a ti pegado
como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.

Autor: Leopoldo M. Panero

Ilustración de Fernando Vicente

hemos edificado una habitación apuntalada de carne y placer.
baluarte de la indisciplina,
alimaña cruda y vertebral.
en ella
celebramos la vida,
con arterias de amor en apertura.
licuoso refugio,
punto de fuga,
que nos disculpe la muerte si apenas la consideramos.

Autor: David Mariné

Fotografía: Laura Makabresku, “self-portrait with my Husband” (2014)

MESALINA

¿Quién sobrevive ileso a una tormenta dentro del corazón?

(Raquel Lanseros)

Evoco aquel resplandor
en el valle de tu espalda.
Yo,
que no supe de montañas
descendía sin arnés por tu volcán.
Como amante de Pompeya
al instante abrasado
en este lupanar.

Autor: Javier Solé

Fuera de la cama

Se levantan, uno después del otro, y dejan
en la cama líos de cabellos, amarillos restos de amor,
la sal del abandono. Me hago tan puro
como el cascabel de las olas, y tan insignificante. Cuando regreso
del mar del sexo alcanzo la degradación:
la barca boca abajo, las azules manos agarradas,
la lengua encendida propia del ahogado.

Autor: Donald Hall

Ilustración de Safet Zec

NOCHE SIN FIN

Tuve de ti la noche que no acaba,
la que le roba al mundo la belleza,
la que le dobla el brazo a la desgracia.

Lo tuve todo, sí, tú me lo dabas:
tus miradas de corzo desvalido,
el oro siempre nuevo de tu ansia
y el temblor casi ala de tus manos,
la hoguera desatada de tu vientre
derritiéndose en silencio,
feliz de no rendirse.

Todo eso lo tuve cada día como un sueño,
pero no me consuela. Ahora tengo el recuerdo
clavándose en la carne como un viento muy frío.
Ahora tengo tu muerte, donde ya no te alcanzo.

Autor: Alfredo Buxán

Ilustración: Frederic Leighton, “Sol ardiente de junio” (1895)

poemas de amor, versos húmedos (109)

Algún día
vamos a sentarnos
en los bordes
de nuestros recuerdos
y vamos a brindar
por habernos esperado.

Autor: Nina Ferrari

Fotografía de Noell S. Oszvald

Te diré de qué estábamos hablando

me preguntaba
cómo podíamos mantener
una conversación tan tonta
toda la noche narrando
las proezas de la adolescencia
pero hoy al leer esta reseña
sobre una novela de Ridgway
de pronto lo comprendo
te diré
de qué estábamos hablando:
del amor en habitaciones
tomadas por asalto
del amor cálido y seguro
todavía lejos
de la primera descarga de tristeza.

Autor: Laura Wittner

Ilustración de Tito Merello

NEGACIÓ DE LES PLATGES

Altres pells em seran mudes d’oblit.
I m’asseuré en un racó
vora la nit perfectiva
per acaronar l’absència,
el pèl tendre d’un gat boig,
el teu record que es dessagna
entre cures intensives.
Però avui només passen altres llavis
en dansa promíscua, en desfilada obscena,
i segueixo, a contracor, enyorant-te,
rebuscant saliva i taques de vi
dins els plecs humits de les parets blanques,
pellofes de paraules a mig dir,
el sexe flàccid del temps que s’esgota;
i segueixo, a contracor, escurant-te,
absorbint les olors d’una nit verge
que ara, a desgrat nostre, opta pel poema,
que s’enfonsa en la molla foscor del deliri,
immòbil, tan lluny per sempre les platges,
mentre tremola dins la pell de l’aigua
el reflex de tots els instants suspesos
entre el foc del desig i la tenebra.

Autor: Mireia Companys Tena

Ilustración: Ramon Moscardo, “barques de Cadaqués”

Unidad de Medida

El recorrido de la hiedra en la muralla tiene la longitud de todos los espacios vacíos.
El peso de una sardina nadando a contracorriente es la fuerza de la gravedad.
El respaldo de una silla de banquero marca el ángulo en que crece la espiral áurea.
Los ojos de este colador oxidado dibujan el mapa del cielo que orienta las naves.
Dices que es absurda mi mesura si no tiene constancia.
Me amas en centímetros.

Autor: Myriam Soteras

Ilustración de Juan Manuel Cossío

MÍO AMOR

Te amaba en los relámpagos.
Mientras me acostumbraba a dormir sola
en la dura almohada y las sábanas frías.
Mientras me acostumbraba al hueco al pozo
incluso seco igual de traicionero.
Renunciando a soñar, no tocarte o pensar,
iba extraviando entonces el detalle
de tu pelo y tu boca, el tinte de tus ojos.

Así te amaba, sin amarte ya,
mío amor, campanario de las horas.
Como a estatua sin corazón,
porque es de piedra, solo mineral
inerte que no late, desprecio de los pájaros,
paseo por la calle Mayor del abandono,
tragedia de la burla de viandantes
en pequeña provincia del terruño.

También yo alguna vez en primavera
debí de estar tan limpia que mi cuerpo
pareciera escultura recién inaugurada.
Pero después llegaron los perros, las palomas,
los mirones, los jóvenes fumando marihuana,
vomitando a mis pies junto a mi sombra,
la lluvia y el granizo erosionando el mármol
de mi frente y mis brazos.

Igual que a un niño esclavo de una marca extranjera,
te amaba. Como a un viaje interminable
para el que nunca habrá dinero.
Como a las olas de la risa,
como a las olas del alcohol,
como a las olas migratorias,
como a una ola última en el pecho
que lo empantana para siempre.

Porque hay cosas que no, que nunca.
Hay cosas que no se pueden contar
ni a los amigos íntimos ni al más loco psiquiatra.
Hay experiencias sin palabras
que aventuran inciertos sustantivos:
abismo, desventura, tragedia, herida, drama.
Y no. Dolor tampoco.
Tal vez se dicen con prefijos extra.
Porque hay cosas sin nombre: no es amor ni locura,
no es muerte o desamparo
o el más divino pronombre: nosotros.

Y así tan fiel te amaba sin amarte,
desde la desmemoria o la carencia.
Como a un trozo de hogaza
después de muchos días sin comer.
Después de tantos días, mío amor,
y nunca nunca nunca mío.

Autor: Isabel Pérez Montalbán

A UN ESCRITOR DE BAR

Poeta, que lamentas
tu suerte en el amor mientras criticas
a esas -pocas- mujeres que han pasado
una noche en tu cama,
comprende que por cinco
minutos y un cigarro
no merece la pena
aguantar soberana tontería.

Autor: Rocío Acebal Doval

Ilustración de Fabián Pérez

poemas de amor, versos húmedos (108)

Soñé que era viento
y nos encontrábamos
por fin
en un suspiro
de tu boca.

Autor: Nina Ferrari

Ilustración: Rene Magritte, “portrait of stephy langui” (1961)

 

Fue al alba,
perdona por la hora.
Tus párpados del sueño callaban
debajo de mi almohada
y al irrumpir la luz primera
se dibujó en el blanco
tu entrecejo fruncido
y tu voz murmuró unas palabras.
En el candil
dejaste un gesto de fatiga
y luego
tu mirada me llamó
desde las rosas.
Corrí a abrazarlas
y me senté a la mesa
y en el papel vacío
seguí los trazos
que tu mano deslizaba.
Desenredó del miedo
el oculto sentido,
del miedo a ya no ser para ser con,
del miedo a no saber
si uno podrá abarcar esa divina mutación
de ser en uno dos,
siendo arrancado
y arrancando así al otro de la muerte.
Y en la página
tomó vivo sentido
la palabra resurrección.

Autor: Clara Janés

Ilustración de Anna Dart

Asedio

No me culpes.
Por rondar tu casa como una pantera
y husmear en la tierra tus pisadas.
Por traspasar tus muros,
por abrir agujeros para verte soñar.
Por preparar mis filtros vestida de hechichera,
por recordar tus ojos de hielo mientras guardo
entre mis ropas un punzón de acero.
Por abrir trampas
y clavar cuchillos en todos tus caminos.
Por salir en la noche a la montaña
para gritar tu nombre
y por manchar con él los blancos paredones
de las iglesias y los hospitales.
Hay en mí una paloma
que entristece la noche con su arrullo.
Mi noche de blasfemias y de lágrimas.

Autor: Piedad Bonnett

Fotografía de Aurimas Valevicius

Ténme así, siempre, ¡oh, amante!
abrazada a la paz de tu silencio,
a tu latido, dulce amor de abeja,
libando las mieles en la perfecta hora,
agónico aleteo de mariposa frágil.
Ténme así, siempre, siempre;
podrán los girasoles de tus manos
girar en torno de mis venas quietas.
Oh, amante, ténme lejos del mundo,
en la luz de tu seno.
Ténme así, siempre, siempre.
Ténme en tu universo de inmaculada sombra,
adósame a tu espalda cuando duermes
-cuando a mi lado duermes-,
y despiértame con tu reloj de sangre.
¡Márcame el oleaje de impudorosa entrega!
Oh, amante, ténme así, siempre, siempre,
en tu regazo de calmado viento,
en el alféizar de tu pecho blanco.
Ténme así, en silencio, siempre.
Cántame. Arrúllame.
Así, siempre, siempre.

Autor: Natalia Sosa

Ilustración: Leonor Fini, “Les Aveugles” (1968)

FARSA

A pesar de que fuiste un actor mediocre
de esta farsa que empeñaste en llamar amor,
cuando al final saliste de mi vida
no pude más que ponerme en pie
y romper en aplausos.

Autor: Ana Elena Pena

Ilustración de malcolm Liepke

TE BUSQUÉ POR LOS SUEÑOS

Te busqué por la tierra, por largos
pasillos de seres. Te busqué por las noches,
por calles y sombras, por quietas esquinas
agudas. Te busqué por los días. Nadie
con carne y tacto me descubría tu nombre.
Te busqué por los bosques: altas miradas
rodaron por copas, por ramas, por quietas
palmeras, por viejos pinos lejanos. Pero nada,
nada tenía escrito tu nombre.
Te busqué por las hojas sobre vientres
de campos morenos. Te busqué por los trigos,
por valles y praderas de lirios, por montañas,
por fuentes. Por cada sendero oculto
iba gritando tu nombre.
Te busqué por los mares, por frágiles
barcas de marineros mojados. Te busqué
por algas, por peces, por rocas agudas,
por olas y anchas playas doradas.
Te busqué más abajo, en lo hondo, entre
viejas astillas de barcos remotos. Olvidadas
cartas marinas no decían tu nombre.
Te busqué por estrellas, por nubes,
por albas, por quietos celajes. Te busqué
por los aires, por la luna callejera,
por locas primaveras saltando.
Te busqué por el tiempo, por los siglos:
fríos cementerios no tenían tu nombre.
Te busqué por un signo, un signo de ave
y nadie, nadie podría encontrarte.
Te busqué por los sueños:
por los sueños, tú me estabas esperando.

Autor: Pino Ojeda

Ilustración de Aron Wiesenfeld

poemas de amor, versos húmedos (107)

ARTIMAÑA

Sembraste en mí la ilusión
que una caricia siembra
en un desamparado.
Luego, tu fría mirada me indicó
que yo sólo había sido
una muesca más
en tu barra de labios.
De Corazón convulso.

Autor: Eladio Méndez

Ilustración de Annick Bouvier

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA

Dicen, mi amor, que es imposible hacer
versos de amor feliz, de enamorado,
que sólo lo perdido o no alcanzado
se canta en la poesía, el padecer

olvido o el sufrimiento de volver
al recuerdo de todo lo pasado.
Unas veces la sed de lo vedado;
otras, el vino del amargo ayer.

No hagas caso, mi amor, habladurías.
Contigo todas mis melancolías
son ramas escarchadas en anís

donde se posa un pájaro de nieve.
Escúchale cantar tan hondo y breve.
Que no te engañe su plumaje gris.

Autor: Andrés Trapiello

Ilustración: Achille Laugé, «La route de Cailhau » (1910)

Tus gritos y mis gritos en el alba.
Nuestros blancos caballos corriendo
Con un polvo de luz sobre la playa.
Tus labios y mis labios de salitre.
Nuestras rubias cabezas desmayadas.
Tus ojos y mis ojos,
Tus manos y mis manos.
Nuestros cuerpos
Escurridizos de algas.
¡Oh amor, amor!
Playas del alba.

Autor: Gabriel Celaya

DESPERTAR

Olvidaré mi cuerpo
—y mi sombra
para arder sobre ti
para buscarte el centro.

Para existir por fin
arriesgaré la vida
sediento de luz que nace
donde ardes tú donde
respiras tú los ritmos
del puro y alto cielo.

Única morada
de los hombres libres.

Autor: Miguel Veyrat

Ilustración: Adam Martinakis, “Los restos de una memoria”

CON LAS PIERNAS ABIERTAS

Con las piernas abiertas el mundo te sonríe
y yo muero de tanta ternura derramada
has quemado el dinero y toda mi paciencia,
pero te dejo hacer, segura entre las sábanas
con algún muchachito aspirante a poeta.
Empiezan a cansarme, sin embargo, las lágrimas
que sirven de chantaje en el peor momento,
y esa pose tan tuya de niña maltratada
que exhibes en tertulias con tanto desparpajo.
No te engañes, cariño, los años no perdonan.
Y tu edad es la edad brumosa del dolor.
Está cercano el día en que te sientas sola,
escuchando, a oscuras, la voz rota de Joplin.
Entonces no me llames, ni busques mi consuelo.
He aprendido a tu lado, a ser obedecido.
Cuando marques mi número y suenen tus disculpas
estaré celebrando tu piel envejecida
con la primera nínfula que sepa lo que busco:
la sumisión total a todos mis caprichos.

Autor: Alberto Tesán

Ilustración de Malcolm Liepke

Dulce temblor de garúa
el tacto de las amantes
aliento de escarcha al alba.

Autor: Javier Solé

Ilustración: George Hare, “la victoria de la fe”

poemas de amor, versos húmedos (106)

Miles de días perdidos
corriendo, estresada,
puteada por jefes fascistas
e ignorantes
sin dormir…
Y de repente hay segundos
que llenan la vida de sentido.
Un momento de silencio,
el viento, el mar, tú…
Mierda!!
Llego tarde.
Me voy.
Te quiero.

Autor: María Couceiro

 Ilustración de Vincent Giarrano

LA HISTORIA DE LA MUJER AMANTE

Comenzaré dándote
a probar
el sabor salado
de mi sexo
abierto:
el espectáculo grandioso
de una flor
carnívora.
Luego alejaremos
mi dulce fractura
de tu sed.
Descenderé, entonces,
hacia tu infierno,
y allí me dedicaré
a tu envergadura.
Con mis pechos,
con mis manos,
con mi boca,
bailando
ese ritmo
primitivo
que ennoblece
tu tercer brazo.
Durante,
como actrices secundarias,
mis pechos recios e
inflexibles
te acariciarán constantes,
disciplinadas.
Y justo antes
de alimentarme
con el remate salvaje
de tu lascivia,
te permitiré el
acceso
a mis labios
brillantes
y felices.
Y bailaremos,
bailaremos
esa música,
bailaremos
esa canción
de amor.
Y bailaremos,
bailaremos
hasta perder
la conciencia.

Autor: Eva Vaz

Ilustración de malcolm Liepke

PRUEBA DE AMOR

La princesa se para ante el joven.
Como misión impone
una respuesta.

¿Desearás mi rostro
envejecido
cuando yo odie recordar
y tema la muerte?

Autor: Alba González Sanz

Ilustración: Felix Vallotton, “Le Chapeau violet” (1907)

EL SUBRAYADO NO ES MÍO

No dije rosa, ni azul,
no pongas eso en mi boca.
Yo no dije queda clausurado el interior,
ni brindé porque queramos todo cuanto debemos.
Yo no prometí ser capaz de gestionar el desastre,
ni dije que ciertas palabras
me esquivasen como las libélulas.
No dije te necesito, no conjuré providencias,
ni uno solo de los cien nombres de Dios
se vino a posar sobre mis labios.
No pongas en mi boca
palabras de para siempre,
ni que los últimos complejos
hayan saltado de mí como las pulgas.
No dije patria ni matria,
no pongas eso en mi boca.
No dije cásate conmigo, ni
voy a limar mi vida hasta que encaje entre los huecos.
No hube de ser yo quien rimó destino con deseo.

No pongas eso en mi boca.
Pon mejor

eso
otro.

Autor: Yolanda Castaños

Ilustración de Yolanda Dorda

Poema de amor

En el cuarto de hospital toda la
noche la mujer gritando

Juan
Juan
en dónde estás
no me puedo mover
no puedo mover mi pierna
ni mis brazos
Juan
no sé cómo llegar a donde estás
no puedo salir de aquí
Juan

estoy desesperada no me

puedo mover Juan

Autor: Isabel Fraire

Ilustración: Picasso, “Mujer con flequillo” (1902)

El retorno

La inclinación melódica del mar
vuelve a posar tu voz sobre la arena

de vuelta en Calafell, años más tarde:
en días como éste, me pregunto

si, inhóspita sirena, has olvidado
la dignidad furtiva de aquel beso
o en los momentos íntimos retorna
aún a tu retina esa experiencia
primera del amor correspondido;

y en días como éste desearía
de nuevo retener entre mis manos
los contornos de sal que acaricié
en esta misma cala –en otro tiempo-,
aunque la toga de nostalgia cubra
después de tantos años las viejas ambiciones
aunque escondas el rostro, avergonzada

porque perduran
en nuestros cuerpos juveniles restos
de amor y de pasión,
porque es posible el gozo,
todavía.

Autor: Rocío Acebal Doval

Fotografía de Patricia Vilchez

 

 

 

poemas de amor , versos húmedos (105)

Ritual

Poco antes de dormir,
levanta la camiseta
y une su pecho
desnudo con el mío.
Mentiría si dijera
que oigo sus latidos
o que los míos golpean
como la aldaba
de una iglesia abandonada.
En realidad permanezco inerte,
sé que es su momento
y sólo deslizo un dedo
por el arco de su espalda.
Después,
acomoda la mejilla
junto a mi hombro
y sus ojos revolotean
veloces bajo los párpados.
Ubico la sábana bajo
la línea de nuestras cabezas,
dos pájaros suspendidos
en un cable olvidado,
y contemplando el ocaso
aguardo al día siguiente
para que vuelva
a hacerlo de nuevo.

Autor: Toni Quero

Ilustración de Malcolm Liepke

Tu sueño eterno

Son infinitos los celos
que me despierta la calma que te penetra
y posee cuando yaces
dormida…
Tus labios veniales
tus ojos mortales,
tu cuerpo desnudo, entero, abatido,
entregado a su merced.
En ese momento,
cuando la belleza de la muerte
mana de tu anatomía,
cada poro de tu piel, cada estigma
me revela todos mis miembros,
uno a uno, y me invita a traspasarte,
como traspasa la luz el cristal purismo,
sin romperlo ni mancharlo
para que nunca despiertes
y así ser
tu sueño eterno.

Autor: Luis Eduardo Aute

Fotografía: Daniel Masclet, “Un” (1926)

Pompeya

La tempestad de fuego nos sorprendió
en el acto de la fornicación.
No fuimos muertos por el río de lava.
Nos ahogaron los gases. La ceniza
se convirtió en sudario. Nuestros cuerpos
continuaron unidos en la piedra:
petrificado espasmo interminable.

Autor: José Emilio Pacheco

Ilustración: Anónimo, “fresco erótico en Pompeia”

EL GESTOR

Aquel gestor administrativo colegiado
se declaraba totalmente nihilista
excepto en algunos casos en los que se veía más bien despistado.
Aquellos desastres sucedían cuando pensaba
que había vuelto a conocer a la mujer de su vida,
y le sucedía a menudo, cuando terminaba de cenar en casa,
y la miraba mientras se fumaba un puro.

Autor: Luis Miguel Madrid

Ilustración: Eric Fischl, “Simon and Anh” (2003)

EL ÁTOMO Y LAS ESTRELLAS

En cada confín lucían
lindas estrellas albinas.
Estéril policromía.

Cada horizonte lo viví
como un átomo fatuo.
Áspera cartografía.

La ósmosis utópica.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Giampaolo TALANI, “La notte di San Lorenzo”

Casa

Deja que el hilo que nos ata
sea el nudo que nos acoge
en esta tarde de hojas muertas
mientras te doy la mano
y un pájaro
roza el vestido de tu casa.

Autor: Tomás Rivero

Ilustración: Dee Nickerson, “wind of change”

poemas de amor, versos húmedos (104)

PUENTE DE PIEDRA

Había un puente. No era de piedra.
No guardaba un pasado, ni besos, ni suicidas.
Era vulgar. Un puente de cemento
con su blasfemia a cuestas.
Con el paso de tiempo
no sería una ruina de apellidos arcaicos.
Lo crucé. Tenía que cruzarlo.
Cuántos puentes después de hormigón
me cedieron el paso,
ni uno sólo de piedra.
De piedra sólo ha sido
el puente hacia tu abrazo.

Autor: Blanca Sarasua

Ilustración: Pissarro, «Vue de Pontoise, quai du Pothuis » (1867)

Cuando joven fui sierva
de los primeros besos, los que se dan
como rito de entrada en una nueva religión.

Tantos dioses. tanto fervor.
Tantas camas como altares.
Tantos cuerpos bellos como cristos.

Las manos pulsando espaldas
con la fe de una beata
que toca el órgano en la iglesia.

En el día del juicio, se sabrá la verdad:
yo fui una diosa sin perro
una perra sin dios.

Autor: Ana Pérez Cañamares

Fotografía: katia chausheva, «les amours imaginaires»

entro lentamente por tus venas
hasta inundar
todos los rincones de tu cuerpo
rescato tu nombre milenario
en cada arteria
te pierdo y me encuentro
en la profundidad de tu mirada
sin compañía alguna
invado tus pulmones
y vivo
y me recreo
con el aire que respiras
avanzo por debajo de tu piel
y organizo con exactitud
el metabolismo de tus penas
y tu cuerpo se convierte
en la zona sagrada de mi vida.
sin embargo,
hoy es mañana
y mañana será nunca.

Autor: Emilia Cornejo

Ilustración de malcolm Liepke

IX

Me desnudas.

Miles de años
hace que morimos.
La muerte es lenta.

Morimos.
Te demoras en mis hombros.
Necesitas mi olor.
Nos inventamos.

Qué es esto de invadir así la vida,

qué significa comprobar un cuerpo.

Yo soy tu cuerpo.

Hundirte en mí

es regresar al universo.

Autor: Ana Emilia Lahitte

Ilustración de Yolanda Dorda

FUGITIVOS

Mientras seamos fugitivos
que apaguen la luna y las leyes
que se inclinen los faros
de todos los puertos,
que estalle el corazón en mil pedazos
y el sol cubra de cobre las calles
y mis zapatos.
dame un jugoso rayo de luz
y seguiré navegando.

Autor: María Jesús Beristain

Fuente original:  https://mjberistain.com/2020/02/21/fugitivos/

Ilustración: Emile Claus, “London Waterloo Bridge” (1918)

Tenir-ho tot alhora

Els que es permeten el luxe de dir que no,
i els que van darrere i darrere.
Les que sovint canvien de ballador,
i les que sempre ballen amb el mateix.
Els més prosaics
i els de relacions platòniques.
Les que només volen la flor,
i les que prefereixen el fruit.
Els que ho volen tot
i les que no volen res.

No em feu decidir, perquè
en la varietat està el gust.

Autor: Helena Bonals

Fuente original: http://encadaversquehasentes.blogspot.com/2020/05/tenir-ho-tot-alhora.html

Ilustración de Michele Del Campo