poemas de amor, versos húmedos (97)

Búscame
en la periferia,
en la órbita del satélite,
en la caja del puzzle equivocado,
en el arrabal,
en la vía de servicio,
en el idioma que no hablo,
en la estación de tren abandonada,
en el buzón de mi vecina,
en la causa perdida,
en el calendario del año pasado,
en los poemas de los 15,
en el cuaderno de las páginas arrancadas,
en el mapa de la URSS,
en el confetti tras la fiesta.
Búscame
donde no me alcances.
Enciende un cigarro,
yo he dejado de fumar.

Autor: Nuria Otero

Fotografía de Marta Bevacqua

Letanía sin nosotros

Es en este tiempo incierto, intacto,
es en este instante desnudo,
sin palabras, sin nosotros, tan sólo
tendido suavemente en el olvido.
Es bajo esta lluvia muda y ciega,
esta lluvia sin nosotros,
esta hora sin nosotros,
Este agua sin sed.
Es. Es sin siempre, es sin memoria,
es sin llanto y sin risa,
es sin miedo y sin gracias te sean dadas.
Es, como si eso fuera poco,
sin causa y sin remedio,
a pesar nuestro,
Y es, desde luego, sin calles ni avenidas,
sin fuentes ni estaciones,
sin la tristeza que da mirar el firmamento.

Autor: Guadalupe Grande

Ilustración: Paul Fischer, “The Athenaeum (Rainy day in Kongens Nytorv)”

PACTO

Por si acaso llovizna por tu calle
y quieres secar tu cuerpo
entre mis brazos.

Por si el silencio te acomete
y recuerdas el lenguaje extraño
que aprendiste a mi lado.

Por si regresas
a humedecer de lunas los recuerdos.

Por si el trópico te reclama impaciente
entre sus verdes.

O por si acaso es de noche en tu morada
dejaré la puerta abierta.

Autor: Maria Clara González de Urbina

Ilustración de Aldo Balding

QUAN FALTA L’AMOR

Quan falta l’amor
què ens queda,
de què parlarem,
on ens duran
els nostres passos?

Autor: Montserrat Abelló

Ilustración: Viktor Popkov, “A Family In July” (1969)

ALGUNA QUE OTRA VEZ

Hasta mi noche llegas
y te recuerdo fiera
celosa en mi caverna

y te recuerdo sirena
nadando entre mis pechos

y te recuerdo tierna
como paloma, tierna

y te recuerdo fuego
encendida de deseo

y te recuerdo plena,
antes del miedo

Autor: Rosa María Roffiel

Fotografía de Laura Makabresku

PLANES DE FUTURO

Tenemos cuarenta años y un trabajo que odiamos
que nos hace pagar las facturas
llegar a fin de mes
tener eso que llaman dignidad
y que se siente igual que la tristeza.

Tenemos un trabajo y un piso en la playa
pero ante el mar soñamos
un milagro
nuestra ropa en la arena como entonces
y quedarnos así a la intemperie
uno enfrente del otro
con toda la extrañeza de los cuerpos
desnudos con esta luz precaria
con un amor que existe y no nos basta.

Tenemos cuarenta años y dos hijos que corren
que gritan y que lloran
porque la arena está demasiado caliente
porque nosotros discutimos
porque no hay nada aquí que nos divierta.

Tenemos casa hijos y demasiado miedo
a la muerte el cáncer de pulmón
a los contratos temporales
como la gente normal
miedos de gente feliz miedos felices
como este insomnio dulce de los días
laborables esta nostalgia común
y rutinaria.

Tenemos cuarenta años y un país que no nos nombra
no cogemos aviones
porque hemos olvidado
cómo decir te quiero en otras lenguas
la violencia del viaje las alturas
cómo dormir tranquilos en hoteles lejanos
donde nadie nos llama por las noches.

Tenemos cuarenta años y una vida feliz
sin contratiempos
una vida segura
equilibrada.

Pero después del amor de la rutina
de la clase media
la propiedad particular
la realidad regresa inconformista.

Autor: Rosa Berbel

Ilustraciones de Alan Feltus

poemas de amor, versos húmedos (96)

66º 33′ 45”

El Círculo Polar es la región
más despoblada, inhóspita, del mundo.

Apenas dos personas
por kilómetro cuadrado.

Estás conmigo aquí.
Nada me falta.

Autor: Ariadna G. García

Ilustración de Marina Cruci

EN ÁMBAR

Al amanecer
el concejal de urbanismo
sembró toda la ciudad de semáforos en ámbar.
Era imposible
conducir o calcular
algún itinerario sin circular con precaución.
El nivel de gasolina descendía
y al final
de la última rotonda
me aguardaban tus ojos
de nuevo, irrepetibles.

Autor: Raquel Ramírez de Arellano

Ilustración: Oscar Santasusagna, “en ningún lugar” (2016)

He caminat nua sobre nits
incertes de mascles
sense seny.
He passejat nua per la imaginació
de mascles alletats amb fel.
I he agafat fred.

Autor: Marta Pérez i Sierra

Ilustración de frida castelli

Y así eres tú.
Un huracán que se lleva todo a su paso,
sin importarle lo más mínimo los destrozos que
pueda haber causado.

Autor: Alba Vázquez

Ilustración de Jim Salvati

RENUNCIA

Tras la entrega, la renuncia
y esa mansa paz
de poema adormecido.

Entre las ramas
palabras abiertas como heridas

Autor: Maria Clara González de Urbina

Fotografía de Matt R. Martin

Esdrújula

Me he pasado la vida buscando una esdrújula que no lleve tilde
arrancando el césped compulsivamente
y observando las cosas extraordinarias que hacen los niños.
No estaré tildada
cuando me encuentres.
Porque yo no llevo tilde.
Y sin embargo bailo como una grulla mojada
despegando
alzando el vuelo en maremoto.
Aterrizando con el pecho en flor
al rojo vivo
y las mejillas preparadas.
Me tendrás que dar la mano
cuando me encuentres.
Y cuando lo hagas
le robaremos las tildes a las esdrújulas
para dárselas de comer a los patos
como lo harían dos niños en el parque.
Reiremos en los soportales
y comeremos todo aquello que lleve ajo y cilantro.
Nos inventaremos palabras
abecedarios
puede que incluso algún número
cuando me des la mano.
Los lunes serán los días para nuestro idioma secreto
en el que los silencios cuentan
como una palabra más.
También la risa
porque nos reiremos.
Nos reiremos como dos niños
que hacen cosas extraordinarias.
Los miércoles
si quieres
podemos hablar sólo con esdrújulas.
¡Se me ocurren tantas cosas!
tan hermosas
y perecederas como un mendrugo de pan
en las manos de una anciana.
Se me ocurren cientos de tubérculos inexplicables
como un tallo de jengibre
cambios
tan determinantes como una diéresis
y caprichosos
como una tilde.
Me tendrás que dar la mano
cuando me dejes.
Bailar conmigo muy despacio
alguna canción de los años cincuenta
y besarme en la herida
justo al lado del lunar.
Desatarme los cordones
y meterme en la cama como a los borrachos
antes de irte.
Traerme un vaso de leche caliente con miel
y acariciarme la frente de tortuga
una última vez.
Para que yo también
pueda irme.

Autor: Tania Panes

Ilustración de Anka Zhuravleva

Tres poemas de amor y sexo de Javier Solé

POLOS OPUESTOS

anshu-lesik

Hubo un primer encuentro
donde las diferencias
parecían insalvables.

Ella no quería navegar en mar abierto.
Él no deseaba amarrar en tierra estéril.

Estuvieron
durante meses
ignorando que
los imanes de polos opuestos
no deberían repelerse.

Se despertaron de madrugada
cada uno en su cama vacía
empapados de deseo satisfecho
sólo en sueños.

Ilustración de Anshu Lesik

LA VAGINA DE LA PUTA (EL ORIGEN DEL MUNDO)

levon-baghramyan-02Una mujer vieja
que fue puta
camina por la calle.

Al caerse y no ser socorrida
por ninguno de los desempleados
que vemos desvanecerse el tiempo
-el tiempo y la vida-
se ha levantado la falda,

la muy guarra
no llevaba bragas
y he visto en su sexo

las existencias malogradas en coitos sin sustancia,
la dignidad malvendida
cada mañana y hasta el amanecer de un nuevo día,
las promesas incumplidas, las ilusiones rotas.

Gracias al gesto airado
de una trabajadora jubilada sin pensión
he descubierto
que toda mi existencia
está contenida
en la vagina de una prostituta.

Treinta minutos más tarde,
rabioso y desesperado,
copulaba conmigo mismo
mientras la puta
contaba las embestidas,
pues habíamos acordado en el precio
un incentivo por el ensañamiento.

Fotografía de Levon Baghramyan

AMANTES

otto-dix-dos-amantes-viejos-1923“A golpe de silencios
se nos fueron muriendo todas las palabras”

(Ángela C Aranda C)

Los viejos desposados,
sucios y rencorosos,
que miran desde el sofá
la fotografía de un amor
que no existió.

Una televisión
sin imágenes
murmullo que acalla
el silencio.

Ilustración: Otto Dix, “Dos amantes viejos” (1923)

poemas de amor, versos húmedos (95)

En la fotografía de vuestro quinto aniversario se ve claro:
habéis domesticado el amor, el sexo, la pasión.
Miráis a cámara cansados, triunfantes, perfectos.
Compartir el miedo os ha liberado,
habéis descubierto la llave de la felicidad moderada.
Sois superiores a todos los solteros,
a todos los emparejados porque
vuestra unión es
única,
trascendente,
poética,
mística.

Autor: Elena Barrio

Fuente original:

http://www.elena-barrio.com/2016/11/en-la-fotografia-de-vuestro-quinto.html

AUNQUE NO HAYA VENTANAS

Qué bien me quedan las camisas
cuando tú me las quitas
arrancándome las dudas,
esparciendo los porqués por el suelo
de habitaciones baratas
en hoteles de ciudades
que aún no nos conocen,
en calles de deseo que te concedo
a pesar de la ausencia de estrellas.

La distancia nos roza la piel
nos mordemos de ganas,
tu tiempo se me echa encima
cuando tus cables se cruzan
con mis piernas
y dime tú cómo no voy a perderme
teniendo el norte en tu mirada,

y qué más da que no haya ventanas
si contigo siempre son vistas al mar.

Autor: Teresa Mateo

Fuente original: 

http://teresamateoblog.blogspot.com/2014/01/que-bien-me-quedanlas-camisas-cuando-tu.html

Ilustración de Evgeniy Monahov

Adèu temporal

Com dues mans violentades
que emergissin de la terra,
dos arbres, recent podats,
voregen el camí.
Avanço
sota un cel esquerdat
per les branques ben nues.
Les mans, a les butxaques,
les duc podades d’ahir.

Autor: Cèlia Sànchez-Mústich

Fotografía de Kasia Derwinska

EL PACTO

Si me incendias, no esperes
de mí un lenguaje al uso,
los desgastados ritos del amor,
las consabidas normas,
los burdos reglamentos
que matemáticamente predicen
cómo todo se teje y se desteje.

Si me enciendes, no dejes
nada de tu leña para un día
que acaso nunca ha de llegar
y arriésgate al juego prohibido
que ignora la aritmética y el cálculo.

No te cubras, no conserves.
Organiza tu vida para el fuego.

Este es el pacto:
si me amas, arde conmigo

Autor: Maria del Carmen Berardo

Ilustración: Arthur Saron Sarnoff, “Where Love Begins”

TÓMAME

Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.

Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.

Ahora que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.

Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.

Ahora que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.

Después…, ¡ah, yo sé
que ya nada de eso más tarde tendré!

Que entonces inútil será tu deseo,
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.

¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!

Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.

Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿no ves
que la enredadera crecerá ciprés?

Autor: Juana de Ibarbourou

Ilustración: Alexey GOLOVIN, “The Birth of Venus” (2013)

El conocer

Después, cuando ya dormimos
el coma del paraíso y nos despertamos,
nos quedamos un rato largo
mirándonos.
No sé qué verá él, pero yo veo
unos ojos de ternura insuperable
y calma, una calma como la dignidad
de la materia. Amo el mar abierto
azul-verde-gris de su iris, amo
su curva contra lo blanco,
la curva que al mirarla me hace
acabar, cuando está casi quieto, muy hondo
dentro de mí. Nunca vi una curva
como esa, salvo la de la tierra desde el espacio
exterior. Yo no sé de dónde
sacó esa amabilidad sin soberbia,
casi sin ego, y a pesar de eso eligió
a una mujer entre todas.
Conociéndolo, conozco
la pureza del animal
que se aparea de por vida. A veces sonríe
apenas, pero más que nada me mira mirarlo,
con el rostro entero iluminado. Amo ver
cómo cambia cuando lloro – no hay inquietud,
ni pena, ni reflejo más serio. Si estamos
boca arriba, acostados uno al lado del otro,
cara a cara, puedo oír una lágrima de mi párpado inferior
golpear contra la sábana, como si fuese
uno de los primeros días sobre la tierra
y después las del párpado superior
se enlazan y bajan por las pestañas
como la aparición del cultivo y la irrigación
en un pueblo que ya no es nómade.
Tengo tanta suerte de poder conocerlo.
La única forma de conocerlo es ésta.
Yo soy la única que lo conoce.
Cuando me vuelvo a despertar, todavía me mira,
como si fuera eterno. Dormitamos así
una hora, y poco a poco sé
que aunque estamos saciados, aunque casi no
nos tocamos, este es el éxtasis al que el otro
éxtasis nos llevó – nos adentramos,
más y más profundo, mirada a mirada,
en este lugar más allá de los demás lugares,
más allá del cuerpo mismo, hacemos
el amor

Autor: Sharon Olds

Ilustración de Frida Castelli

poemas de amor, versos húmedos (94)

Un huésped

No sos mío
no estás
en mi vida
a mi lado
no comés en mi mesa
ni reís ni cantás
ni vivís para mí.

Somos ajenos
tú y yo misma
y mi casa.

Sos un extraño
un huésped
que no busca no quiere
más que una cama
a veces.

Qué puedo hacer
cedértela
pero yo vivo sola.

Autor: Idea Vilariño

Ilustración de Fabian Perez

Hoy he pensado intensamente en ti

Hoy he pensado
intensamente en ti.

Aunque casi todos los días
pienso en ti
sufriendo o sonriendo
trabajando o durmiendo
feliz como un detalle
o triste como un muro.

Yo siempre estoy de pronto
con la cabeza puesta
allí por donde pasas
o pasaste
y te encuentro
otra vez
como si el tiempo
no hubiese pasado
ni lo peor
ni el futuro que venga
porque
mire hacia donde mire
piense hacia donde piense
tú estás ahí
no queda ya objetivo
ninguno por hacer
ni penas ninguna hay
ni habrá.

Solo respirar y dar algunos
pasos por el camino
juntos
y verte transparente
brillar como
si no estuvieras

y estuvieras.

Autor: Isla Correyero

Ilustración: Carl Wilhelmson, “Escena de la costa sueca” (1898)

AMOR AMORE COMPLECTATUR

No me vengas ahora con los desechos
del amor, la moneda suelta
que te fue quedando en el bolsillo:
palabras hermosas y amistad, un regazo
donde poder llorar, todas esas cosas
para mí, que pude quererte hasta el delirio,
creo yo, no las merezco.
Págame, amor, con sólo amor,
y si no quédate el cambio.

Autor: Berta Piñán

Ilustración de Shaun Ferguson

El caballete

Cuando enciendo una fogata, me siento útil—
orgullosa desenrosco las tuercas de oxidados pernos,
desarmo una de las cosas que mi ex dejó
cuando se fue marchando. Y pongo
esos angostos y pulidos ángulos de maple
sobre las astillas, alimentando una corriente de aire ascendente —
qué bien. Se me prendió la llama y entonces pude verme:
incendiando su viejo caballete. Cómo es posible,
después de horas y horas—en total, quizá fueron semanas,
un mes de inmovilidad—modelándole,
nuestros primeros años,
el aroma del acrílico, el estiramiento del lienzo.
Ahora incendio su abandonada obra,
fue él quien hizo de nuestra familia, desnuda,
una forma de arte. Qué si alguien, hace treinta años,
me hubiera dicho: Si renuncias ahora
al deseo de ser artista, él te amará toda la vida—
¿qué habría dicho? Ni siquiera poseía un arte,
pues este brotaría de nuestra vida familiar—
qué podría haber dicho: nada me detendrá.

Autor: Sharon Olds

Ilustración: Takahiro Hara, “artista y modelo”

Su esperma bebido por mis labios
era la comunión con la tierra.
Bebía con mi magnífica
exaltación
mirando sus ojos negros
que huían como gacelas.
Y jamás una manta fue más cálida y lejana
y jamás fue más feroz
el placer dentro de la carne.
Nos partíamos en dos
como el timón de una nave
que se abría para un largo viaje.
Teníamos con nosotros los víveres
para muchos años todavía
y besos y esperanzas
y no creíamos más en Dios
porque éramos felices.

Autor: Alda Merini

Ilustración de frida castelli

TU RISA

Casi no me acuerdo del
calor que desprendía tu piel,
siempre causa de incendio
y lo bien que me venía
para los pies fríos.
Casi no me acuerdo de las
notas encontradas que
sacaban una sonrisa de paseo.
Casi no me acuerdo de los viajes
planeados desde la cama
hacia algún lugar lejano,
pero sabiendo que la cama
era nuestro lugar en el mundo
y que ya no teníamos
que seguir buscándolo.
Casi no me acuerdo del sonido
de tu risa y del acorde
que formaba con la mía.
Tampoco me acuerdo casi
de tus besos ni de la aspereza
de tu barba acariciándome lento.
Ya no me acuerdo.
Casi.

Autor: Teresa Mateo

Fuente original: http://teresamateoblog.blogspot.com/2013/11/la-relatividad-de-la-medida.html

Ilustración de Jane Nane

poemas de amor, versos húmedos (92)

DUAL

No entiendo
tu manera
de amarme,
amor
que amas
si huyes.

Autor: Carlos Vitale

Después de las fiestas

Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,

qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,

eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados.

Autor: Julio Cortázar

Fotografía de René Groebli

La más mujer del mundo

sonríe como un cómplice
bajo el calor suelta sus animales bellos desnudos indolentes
y recorren la tierra llenándola de ansias de carne en libertad
ella prepara sus abismos
ninguno la conoce
en la mitad de la noche me despierta la oigo cómo enciende su furor
y las crepitaciones
de rostros que ella quema lentamente
contra su voluntad

Autor: Juan Gelman

Ilustración: Paul Ranson, “The Blue Room” (1891)

LAS PLAYAS DE TU CUERPO

Por qué recorrer
la costa del Mediterráneo
buscando fama, dinero y gloria
si eres tú el mar que tiembla
tu cuerpo el puerto donde fondear
y los rincones más íntimos
los ojos,
los labios,
la nuca
los pechos,
el ombligo
más abajo y más adentro
playas
donde la tristeza
descubre la ternura.

Ítaca eres tú, Penélope

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “El exilio interior” (ISBN 978-84-1304-853-6)

LECCIONES

Dímelo mirándome a los ojos, repetía.
Dímelo, así sabré que no mientes.
Pero yo siempre hablaba
al suelo de una lluvia antigua,
transparente,
limpia.
Con los años aprendimos a callar
Y a mentir de frente.

Autor: Santiago Molina Martin

Ilustración: Angeles Santos, “Retrato de María Álvarez” (1929)

Et penso perfilada.
El teu cos d’aire retalla l’estança serena
(i fosca).
Sobre una lenta nit de parpelles,
l’habitació té els teus ulls

Autor: Rodolfo del Hoyo Alfaro

Ilustración: Hippolyte Petitjean, “Jeune femme assise” (1892)

poemas de amor, versos húmedos (91)

Habito un internado
donde soy la institutriz
y la niña abandonada.
Bebo del deber.
Sobre un calendario duermo.
Trago el pan de la obligación
y transcribo las frases de otros.
Hasta que apareces tú, como
las puertas abiertas del patio.
No suenan campanas
no gimen los relojes
los segundos se suceden
con la cadencia de olas.
Este es tu trabajo: construir recreos.
Después del juego, dejas a mis pies
las flores anónimas de la infancia.

Autor: Ana Pérez Cañamares

Fotografía de anka zhuravleva

Raíz salvaje

Me ha quedado clavada en los ojos
la visión de ese carro de trigo
que cruzó rechinante y pesado
sembrando de espigas el recto camino.

¡No pretendas ahora que ría!
¡Tú no sabes en qué hondos recuerdos
estoy abstraída!

Desde el fondo del alma me sube
un sabor de pitanga a los labios.
Tiene aún mi epidermis morena
no sé que fragancias de trigo emparvado.

¡Ay, quisiera llevarte conmigo
a dormir una noche en el campo
y en tus brazos pasar hasta el día
bajo el techo alocado de un árbol!

Soy la misma muchacha salvaje
que hace años trajiste a tu lado.

Autor: Juana de Ibarbourou

Ilustración de Elsa Oliveira

ANTIPAXOS

No recuerdo
la forma de la isla,
sólo el sabor del vino de Antipaxos,
sólo tus hombros tensos
en ese paraíso diminuto.

Autor: Verónica Aranda

Ilustración: Paul Cadmus, “Jon Anderson in White Tights” (1966)

SIEMBRA

Te acogeré como la Tierra:

Fértil,
húmeda
y desnuda.

Autor: Brenda B. Lennox

Ilustración de Mariano Peccinetti

Fuente original:

http://brendablennox.blogspot.com.es/

Echo de menos
ese beso que no nos besamos y que
prologaba otros que nunca vinieron,
las palabras que no me dijiste,
los sueños no compartidos que
se desvanecieron antes de ver amanecer,
y tu cara, y tu voz,
y tu silencio, y tu piel,
y tu piel
Extraño que te derritieras en mi boca,
que saborearas todos mis labios,
y esa miel, que me habría envenenado,
y tu agua, que me habría dado vida
mientras me la quitaba
Me falta esa almohada a la que
rompiste las costillas imaginándola yo,
a la que regalaste tu perfume,
a la que cubriste de tus caricias y de tu sal.
Y tus brazos, y tus ojos, y tu luz,
me faltas tú,
me falta tu olor
Odio el tiempo que no hemos pasado juntos,
las historias que no inventamos entre los dos,
las películas que no veremos,
el jazz que no hemos escuchado
y a cuyo ritmo no nos hemos besado,
la brisa que no nos ha refrescado
mientras nos adormecía después del amor
y mis dedos,
que no te han recorrido
Se me hacen cuesta arriba
los días en que no me has dicho que me quieres,
en los que has faltado a tu promesa
de acariciarme y de comerme entera,
sin dejar de estremecer ni un solo
centímetro de mi cuerpo que descubrí,
tan bello,
con tus ojos
Amo tus historias y las que
has rescatado de mi interior,
¿o acaso las pusiste tú ahí,
donde no quisiste entrar?
Y toda la confianza y la seguridad
que no existía antes,
y la verdad,
que antes de ti me era esquiva,
y la bondad,
que ignoraba que morase en mí;
haciéndome sensible, vulnerable y frágil
has sacado toda la fuerza que había en mí.
No quiero olvidar nada de esto:
lo que me falta,
lo que me cuesta,
lo que odio,
lo que amo.
Por eso mi último trago es por ti,
la penumbra otoñal de esta ¿ciudad de la luz?
se pierde en el fondo de mi vaso
y quiero beberme hasta la última gota de mi amargura
para estar siempre serena, feliz y
dispuesta para ti.
Por lo que fue,
por lo que ahora no es,
por lo que será.
Por las aristas
con las que peleamos
los que amamos,
¡a nuestra salud!

Autor: Arantxa Oteo

Ilustración: Martí Ceballos, “mujer con copa de cava”

Todo el suelo del Mercadona lleno de rotos esquemas
(de señoras respetables)

Cuando den flores los cuernos del ciervo
dejaré de quererte.

(Gloria Fuertes)

Te explicaré este amor paranormal,
el raro equilibrio que nos tiene
aferradas a sucias necesidades
que escandalizan
a educados caballeros
y avergüenzan
a las señoras bien.

Es por eso que se nos abren las bocas
sin quererlo
y se nos escapan unas enormes palabras
anunciando la sal, el cuello,
el tibio abrazo de las lenguas.

Las familias respetables nos miran
desde la oscuridad y el fondo abisal,
son feos y terribles peces ciegos
que velan preocupados por las apariencias.

Y yo,
que con una mano te recobro,
te devuelvo a la forma primera,
al barro esencial, al edén bollero.
Voy siempre más allá,
desafío la ley que llevas impresa en la piel
y tiro recto
hacia las piernas.

Autor: Txus García

Ilustración: Toulouse Lautrec, “Deux amies” (1895)

poemas de amor, versos húmedos (90)

LAS CIGÜEÑAS

Te amo
como aman las cigüeñas
a las viejas catedrales:
fieles aves que regresan
al milagro de sus nidos,
sin una pizca de fe.

Autor: Alfonso Brezmes

Si no és alegría
no vull poesia.

Res de res.

Ara tornaria
per aquells carrers.

Per aquelles places,
per aquelles nits.

Et mossegaria
els llavis i els pits,
uns mossos petits.

Ara et diría
que et vull molt més.

Ara tornaria
per aquells carrers.

Ara et faria
un bes innocent,
els llavis, les dents.

Si no és alegria,
no vull poesia.

Autor: Vicent Estellés

LA MITAD DEL MUNDO

Cada noche venía a verme
yo cocinaba para ella, le servía el té.
Entonces tenía unos treinta años
había ganado dinero, había vivido con hombres
Nos acostábamos para dar y recibir
bajo la mosquitera blanca
Y puesto que no llevábamos la cuenta
vivimos mil años en uno
Ardían las velas, descendían la luna
sobre la pulida colina, la lechosa ciudad
transparente, ingrávida, luminosa,
descubriéndonos a los dos
en aquel suelo fundamental,
donde el amor carece de voluntad, límites, ataduras
y descubres la mitad del mundo perfecto.

Autor: Leonard Cohen

MÚSICA EN EL OCÉANO

“…os haréis súbditos incorruptibles
de la belleza”

(Laura Casielles, fragmento del poema “Ascendente libra”)

Tu única indumentaria
un sombrero,
me desvistes
con una lentitud letal
descubriendo
una pulsión
que había olvidado,
que me arrastra,
enfermo,
al lecho.

Antes de precipitarnos
al suelo
te robo el sombrero.

Eres tan hermosa desnuda

Y tu mirada
llena de música el océano.

Autor: Javier Solé

Te quería, lo sé.
Lo supe luego, cuando tu ausencia reposó mi sangre.
Pero andaba la lepra del deseo tan aína en el labio
que iba a decir -estrella-
y se trocaba en madrugada de coñac y sombra…
Y ahora que vuelve el viento de las cinco
a levantar castillos en mi frente,
y las nubes de otoño arremolinan tu recuerdo
en el cuenco de mi mano,
necesito vestir mi voz de tarde
con citas y alamedas de domingo,
para decirte, amor, cómo te quise,
cómo te quiero todavía,
aunque sé que mi voz ha de perderse
en el largo sáhara de tu olvido…

Autor: Julio Mariscal Montes

Ilustración: Paul Cadmus, “manking” (1951)

Luego fue verano

Luego fue verano, fue verano durante mucho tiempo,
duraban las horas largas de la tarde y amanecía muy temprano.
El tiempo se detenía cuando en el silencio del atardecer
huíamos del mundo, lejos, distantes del resto,
entregados a hablarnos muy cerca el uno del otro,
con un racimo de cosas que aguardaban pacientes
a que primero nuestros labios se reconciliaran.
Nunca el silencio se desgajaba de nosotros tomándonos distancia,
más bien era un cómplice, una lluvia azul que lo empapaba todo.

Autor: Fernando Sarria

Ilustración de Joseph Lorusso

poemas de amor , versos húmedos (89)

Me dices que me quieres de una forma
que no puedo evitar ruborizarme;
que me quieres de un modo primitivo,
sin razón aparente y sin excusas,
y que me quieres porque me deseas,
porque sabes que yo también te quiero
y porque el monstruo de este amor nos come
el alma, la paciencia y los modales.
Qué lástima que todas estas cosas
se nos mueran ahogadas de silencio.

Autor: Amalia Bautista

Ilustración de Shaun Ferguson

LA ÚLTIMA PASIÓN

No recuerdo el peso de su cuerpo,
he olvidado el tacto de sus ardientes manos
propagando el incendio en mi carne olvidada,
después del tiempo de otra.
No recuerdo el sabor de sus besos,
su sanadora lengua desclavando los labios
del sexo anestesiado por la ausencia;
los ríos de saliva preparando
el cauce fértil para sembrar hijos,
antes de irse de nuevo.
Ya no me acuerdo de él ni cuando sueño.
Ahora sólo es ella la dueña de mi cuerpo
y viene con frecuencia a recordarlo.
Mi amante es concienzuda en su ritual:
aparece de noche, con la luna de leche,
siempre sin avisar,
vestida con ramas de cilantro, su perfume
se expande por la alcoba del invierno
–mi dama es invernal con preferencia–,
me desnuda y con su lengua bífida traza
un preciso y oscuro itinerario
que divide mi cuerpo en parcelas exactas,
doliente mapa de la cruel batalla, a muerte.
Una noche es el páncreas el que extrae con pericia
y su boca glotona engulle lentamente,
mientras gimo; otra es la golosina de un riñón.
Siente predilección por mi garganta
y desde ella, sus solícitas garras
descienden al pulmón –hay margen, tengo dos–,
y el indefenso corazón late asustado.
Me estoy acostumbrando a este amor caníbal
que me devora viva y acabará conmigo:
a mi edad es difícil
vivir una pasión, si no es con ella.

Autor: Elvira Daudet

Ilustración: jose de togores i Llach, “Mujer en azul” (1925)

Entre tus piernas
el mar me muestra extraños arrecifes
rocas erguidas corales altaneros
contra mi gruta de caracolas concha nácar
tu molusco de sal persigue la corriente
el agua corta me inventa aletas
mar de la noche con lunas sumergidas
tu oleaje brusco de pulpo enardecido
acelera mis branquias los latidos de esponja
los caballos minúsculos flotando entre gemidos
enredados en largos pistilos de medusa.
Amor entre delfines
dando saltos te lanzas sobre mi flanco leve
te recibo sin ruido te miro entre burbujas
tu risa cerco con mi boca espuma
ligereza del agua oxigeno de tu vegetación de clorofila
la corona de luna abre espacio al océano
De océano los ojos plateados
fluye larga mirada final
y nos alzamos desde el cuerpo acuático
somos carne otra vez
una mujer y un hombre
entre las rocas.

Autor: Gioconda Belli

Ilustración: Loui Jover

Aquell moment, al carrer

Aquell moment en què el món desapareix.
Aquell moment en què no calen paraules,
parlen les mans, els llavis de foc.
L’abraçada enmig de la multitud,
música de Vivaldi de fons,
posem un adagio.
La urgència de l’abraçada.
El món es fa quan una parella es fa.

Després (es fa tard per anar a la feina)
agafar el tren gairebé en marxa,
deixat un missatge a la mà de l’amant
en l’últim estreny dels dits.
Perquè el trobi.

Autor: Teresa Costa-Gramunt

Ilustración: Joseph Lorusso, “Waiting at the Station”

Despierto.
Una hoja vuela
y un viento me recuerda
sonidos de la infancia.
El ronronear del gato
insiste como yo.
Anoche soñé con un hombre
y no lo encuentro a mi lado.

En otra cama,
alguien también me sueña.
Pero hace frío
y el otoño mueve las hojas
en nuestros patios.

Autor: Paula Novoa

Ilustración: Léonard Tsuguharu Foujita, “Youki au chat”

CAMINITO

Crucé océanos de tiempo para encontrarte.
Caminé desiertos rodeada de gente.
Aprendí rutas. Las desaprendí.
Cambié los puntos cardinales de tu mapa.
Desarmé constelaciones y las repartí de vuelta.
Inventé nuevos nombres.
Magneticé tu brújula.
Soborné a tu ángel.
Señalicé la pista de aterrizaje de mis miedos.
Olvidé todo el lenguaje conocido.
Aprendí a escuchar tus manos.
Nací miles de veces con cada uno de tus sí.
Te encontré.
Y haría la odisea las veces que sean necesarias
para encontrarte todos los días en la orilla de mi cuerpo.

Autor: Verónica Peñaloza

Ilustración de Erica Hopper