Karmelo C. Iribarren versus James Crandall

EL FUTURO

El futuro es vuestro,
chavales,
decían,
como quien te dice
que te ha tocado algo.

¡El futuro!
Menudo
fraude:

letras y letras
y más letras de Banco

o a la puta calle.

LO DIFÍCIL

Enamorarse es fácil.

Uno puede enamorarse
-sin demasiado esfuerzo-
varias veces al día,
a nada
que se lo proponga
y se mueva un poco por ahí;
y si es verano, ni te cuento.

Enamorarse no tiene
mayor mérito.
Lo realmente difícil
-no conozco ningún caso-,
es salir entero
de una historia de amor.

Anuncis

Retratos de España (153): nacionalismo

NACIONALISMO TRANSVERSAL

“He vist morts dirigir bancs
i zombies presidir governs”

(Estel Solé, fragmento del poema “La fi del món)

En la calle ancianos
con banderas del Estado
que no les sube la pensión.
Desfilan desempleados
reivindican más nación,
empresas de sus países
deslocalizan producción.
Bocean hombres maduros
los goles de la selección,
sus vástagos emigrados
soñando poder regresar.
Un político corrupto
ocultando sus vergüenzas.
Otro oportunista
codicioso y malvado
mentiroso.
El confidente de la policía
vende droga en la procesión.
Obreros
con sueldos míseros y casas expropiadas.
Un monárquico desplazado de la Corte.
Un intelectual altivo.
Guardias de paisano
borrachos.

Estos zombies agitando

El ardor de la violencia.
La cólera del iletrado.
El blasón de la unidad.

Autor: Javier Solé

las cuatro estaciones (75): la lluvia de otoño

Sueño con gerundios en tus formas verbales,
mientras los silencios agrietan conversaciones
sobre el mundo que nunca arreglamos
y los astros siguen alienando la rutina
hacia un calendario mojado, tenue, desgastado
por tantas promesas con el puño en alto,
con la rabia de quien se corta las manos
con el metal oxidado de las prisas del agua;
que no es más que la lluvia de un otoño
que soñó con fechas clavadas en pronombres
y sólo quedaron heridas en los charcos.

Autor: Carmen Barranco

Fuente original:

https://carmen-barranco.blogspot.com.es/2016/11/function-disabletextereturn.html


Al ver la lluvia
sentí en el rostro
lo perdido,
en las gotas entreví
la clara nostalgia
de la infancia
el goce de soñar
con el diluvio,

todo aquello que la razón
me alejó
de la esencia.

Autor: Blanca Villanueva

Fotografía de Rui Palha

yo y los demás (94): generaciones

HOY remonto en mi sangre
hasta la servidumbre lejana de mi abuelo
y le ayudo en las piedras que tuvo que mover
y le aparto del palo
y luego le enderezo la espalda
hasta mi tiempo.
Y me pongo con él a caminar hacia otros días.

Autor: Francisco Álvarez Velasco

Ilustración: Joan Llimona, “Returning from the Plot” (1896)

La herida en la poesía de Tulia Guisado

DESTRUCCIÓN

¿Asustada?
Asustada.
Porque antes creía conocer el miedo.
Y no lo conocía.
¿Herida?
Herida.
Porque antes creía conocer el dolor.
Y no lo conocía.
¿Abatida?
Abatida.
Porque antes creía conocer el abismo.
Y no lo conocía.
¿Aislada?
Aislada.
Porque antes creía conocer el vértigo.
Y no lo conocía.
¿Asfixiada?
Asfixiada.
Porque antes creía conocer el pánico.
Y no lo conocía.
Creía conocer el límite de mi debilidad.
Y no lo conocía.
No tenía ni idea.

¿Sensible?
No. Soy de acero puro.
Sólo me hago daño al sol.

La madrugada es el tiempo de la resignación.

Pero el día es largo
y la madrugada oscura.
Estoy muda y tengo miedo:
no es que ahora pueda hablar
sino que las palabras son pavesas
en estas manos inútiles y huecas.

Nada debería existir:
ni la luna ni el sol ni yo.
Ni este paisaje frío
que nos regala el otoño
cada vez que llega.

Porque
el otoño
es un cuerpo
en descomposición.

Dejar que el pus anide
hasta que llegue a la garganta,
y que sea lo que él quiera ser:
niño o niña.
Vómito o náusea.

Esperanza es el nombre de la destrucción.

LA CICATRIZ

Has dormido en mí
como sueñan los grillos y los cuervos,
en negro.
Has dormido en mí 
como sueñan los caballos,
en silencio.
Has dejado en mí
la cicatriz del ahorcado,
del herido de muerte,
del que no se siente a salvo.
Y busco
-porque a ti te hizo el verano y la sal-
la playa, la mirada lenta,
el sol de aquellos días
y tus palabras hiriéndome
como si fuera virgen.
Y fíjate:
me descubro desnuda
y sé que has pasado por mi cuerpo
cuando el agua es el calmante
de esta herida que no acaba.
Busco algo tras la línea de sombra
que sea un mapa o una brújula
hacia mi carne antes de la llaga,
hacia mi piel antes de la herida,
hacia mí misma antes de la lluvia.
Hacia mí, para buscar ya la cicatriz.

Fotografía de Laura Makabresku

CAEMOS

Caemos
como caen los pájaros muertos
sobre el mar.
Alguien dispara.
No es un poema
sobre la idea de caer.
Es lo real, lo palpable.
Nuestros buches ¿llenos?
funcionan como ancla.
Yo en el aire
trazo una línea sencilla
directa a la profundidad,
y adelanto las manos
-las garras-
para llegar más hondo.
Alguien ha disparado.
No hay fin.
Está bien.

Fotografía de Tom Chambers

No estoy segura

Si yo fuera el silencio
me acercaría a ti para decirte
que no estoy segura de estar
cerca de ti ni de querer hablar,
ni siquiera de estar en este momento
escribiendo que si yo fuera el silencio
me acercaría a ti para decirte
que no estoy segura de estar
cerca de mí ni de estar hablando,
ni siquiera de estar en este momento
escribiendo que si yo fuera silencio
me acercaría a ti para decirte
que a veces tanto silencio me oprime, y
que no estoy segura, no, de estar
cerca de ti ni sobre tu hombro leyendo esto
aunque quiera hacerlo.
Ni de estar ausente en ti
ni de estar vacía de ti siempre
ni siquiera de estar en este momento
escribiendo que si yo fuera el silencio
aprovecharía para acercarme a ti,
y callar, y apartar despacio el ruido
que pudiera molestarte: por ejemplo
mi llegada, inesperada, o tal vez inoportuna.
Aprovecharía para acercarme a ti
y hablar, y decirte que estás hermoso hoy
que te sienta bien ese rubor de verme
tan cerca, porque me acercaría, para decirte
que no estoy segura de ser silencio
ni de poder aguantar así más tiempo, sin forma,
y sin espacio, sin manos, y sin pies, sin aliento,
que no estoy segura, no, de estar
cerca de nadie, si tú no estás cerca de mí.
Si yo fuera el silencio
me acercaría a ti para que vieras
qué frágil es el silencio estando contigo.
No, no estoy segura de tener carne y orejas
ni de abrir libros o cerrarlos ojos o las piernas
mientras fuera cae la noche como un juguete
para los demás, para distracción de los sonámbulos,
o pesadilla para los insomnes. Pero yo no estoy segura.
Ni siquiera de estar en este momento temblando,
susurrándote esto, porque, de hecho,
muy bien pudieras estar tú
equivocado pero bajo otra boca
que estuviera igual de lejos de mí que tú
–o equivocada yo– con otra piel
tu otro nombre, con tu otro oído tú
puesto en cualquier otro silencio
que no sea yo
o en cualquier otro modo de hablar
o de invocarte,
que no sea el mío,
y que funcione.

Ilustración de Meng Yangyang

PRINCIPIOS

Mamá, no tengas miedo.
No caí nunca en las garras de un donjuán.
Don Juan c´est moi.

Sin embargo necesito cambiar,
de imagen o de nombre.
Y no sé si adelgazar veinte quilos
o maquillarme bien:
aplicar primero la base de un buen polvo,
descaradamente rouge, sombra (de ojos, que la otra empaña),
perfilador de labios (oscuro, claro, se sabe que el rosa
ya no lleva a ningún lado), pintalabios nacarado,
pestañas, pelo y uñas postizas.
Importante cambiar de perfume.
Qué tal se me vería.

No.
Debo decir que lo probé, y que no sirve.
El oír mi nombre sigue haciendo que me gire.

Qué tal si me da por la anorexia:
cambiar con buen pretexto el vestuario,
adelgazar para que me miren
hasta que no me vean.
No, tampoco eso es garantía de nada.
Ya lo tengo:
¿y si busco un novio
que me prometa matrimonio?
¿Y si busco un novio?
Cualquier cosa que no vaya conmigo.
Algo brusco, realmente transgresivo.

Nada de pensar en serio en la remota
pero atractiva idea de dedicarme al cine
porno, ser una encantadora felatriz,
llamarme Lúa, Blanca, Lorna, Nina o Sophie.
O pasar las tardes al sol de Bahía
sicaria de la vanidad, la pereza y el buen gusto.
Al mando de insensibles narcos con bigote
a la cabeza del contrabando de banderas,
del tráfico de armas blancas y mujeres negras,
del cobro de morosos sin fronteras
y pagos indebidos, destruir a Greenpeace,
a las ballenas, pegar todavía más a los esclavos,
envejecer sola, satisfecha y feliz.

Las drogas me aburren.
El alcohol está muy visto.
Y carezco de París y de buhardilla
donde morir bella, fatal y decadente,
y sin tener este poema terminado.

No, hacer algo realmente peligroso.
Comprar un piso, por ejemplo.
Estudiar una carrera. Y acabarla.
Buscar trabajo. Encontrarlo.
Formar una familia.
Algo que haga daño,
que destruya.

Fotografías de Le Turk, serie Le Chat noir

En la poesía de Tulia Guisado (Barcelona, 1979) el tema central es la Muerte y su periferia, el dolor y la enfermedad. Poemas extensos, vivenciales e intensos, de factura esencialista y con un estilo depurado y elegante.

Más información: https://tuliaguisado.com/

Otros poemas de Tulia en blocdejavier:

https://blocdejavier.wordpress.com/2015/11/05/376-tulia-guisado-2015/

https://blocdejavier.wordpress.com/2017/10/27/europa/

https://blocdejavier.wordpress.com/2017/10/02/una-linea/

https://blocdejavier.wordpress.com/2017/07/05/humana/

https://blocdejavier.wordpress.com/2017/06/19/naves/

https://blocdejavier.wordpress.com/2017/02/22/poetica-3/

https://blocdejavier.wordpress.com/2015/10/19/el-viaje/

 

Retratos de España (151): Barcelona durante la sublevación militar franquista. Dos poemas de Curtis-i-Krònia

CATALONIAN BOMBS, poema de Francesc Xavier Llurba Naval,

“el zumbido y el silbido
el silencio y la tensión
el corazón que se detiene
cuando suena la explosión”

CAMPO DE LA BOTA, poema de Hernán Cortés Martínez

“notas en la mirada
el mismo miedo
a matar
que tú tienes
a morir”

Más en:

https://fragmentsdevida.wordpress.com/2014/12/12/jugar-a-tenis-en-la-acera-crimenes-en-la-playa/

https://fragmentsdevida.wordpress.com/2015/11/20/retratos-de-espana-103-guerra-y-posguerra-dos-poemas-de-j-a-goytisolo/

https://fragmentsdevida.wordpress.com/2013/01/26/cenizas-en-la-barcelona-ocupada/

https://fragmentsdevida.wordpress.com/2012/11/26/efemerides-v-26112004-huerfanos-inagotables/

ciudades y personas (V): Barcelona. El Raval

NADAL EN EL RAVAL

“Que tu recuerdo ponga lágrimas en los ojos
de quien nunca te dijo que te amaba”

(Amalia Bautista, fragmento del poema “Tres deseos”)

Desvanece un mil leches
mi rastro en las aristas.

No regreso al pasado
cuando sobrio te invoco.

Puedo,
en este momento irrepetible,
ver mi propia vida extinta
tan pequeña
tan inútil
tan vacía
y, aun así,
tan mía
que no quiero sepultarla
en este arrabal
sin decirte antes,
lo que te debía haber querido.

Autor: Javier Solé