Contra Jaime Gil de Biedma (Gil de Biedma)

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

Si no fueses tan puta!
Y si yo no supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco…
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

Autor: Jaime Gil de Biedma

Ilustraciones de Lucien Freud, por este orden: “Naked man wiht his friend” (1980), “Naked man whit rat” (1978) y “Naked man on bed” (1989).

El poema en su voz es una verdadera delicia que escuchar no  os llevará demasiado tiempo:

Jaime Gil de Biedma (1929-1990) fue un poeta de la generación del 50. Nace en el seno de una familia acomodada. Su poesía, de un gran contenido social, va desembocando en un pesimismo que comienza existencialista y concluye nihilista. Alto cargo de la Compañía de tabacos de Filipinas, lleva una vida burguesa que choca frontalmente con una simpatía por el marxismo y un proyecto vital alejado de los convencionalismos de la familia tradicional. Su crisis personal queda reflejada de manera descarnada en un tono poético sin concesiones ni florituras estilísticas. Una sequedad no reñida con un vaho profundamente intelectual. 

Para Gil de Biedma ser poeta consiste en una empresa desesperada de salvación personal; el poeta burgués que derrochó sueños y recuerdos ante un lector poco acostumbrado a confesiones en la penumbra, amante constantemente derrotado,  noctámbulo empedernido que llega a la “oficina con sueño que vencer” tras “una de esas noches memorables de rara comunión con la botella”.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s