las cuatro estaciones (93): verano.

VERANO

Aún quedan varios años
de este contradictorio siglo XX
y estamos en verano.

Tú no has llegado aún.
Vienes de un punto azul que se llama futuro.
Herbert George Wells me dice que antes de acariciarte
haré parada en cientos de estaciones.

Pero sé que vendrás. Será una noche larga e impaciente
igual que son las venas de un suicida.
Por eso me recuesto para esperarte al borde del verano
y este instante será desde hoy y para siempre
el territorio virgen donde poder volver
cada vez que el tedio y el olvido
vayan ganando juntos la partida.

Autor: Raquel Lanseros

Ilustración: Jules Breton, “Verano” (1891)

Anuncis

Dos poemas de amor de Raquel Lanseros

HACIA LA LUZ

Tu nombre es una isla y en tu cuerpo
la fruta es de varón, dulce collado.

Ya no te escondas.
Ven, que me atenaza
el rumbo ciego de esta tentativa.

Soñadores simétricos dentro de la llanura
cuya existencia inventa el sueño ajeno.

Haz y envés del destino,
mitades incendiadas por un impulso fértil.

Llega por fin, mira cómo te busco
en esta momentánea eternidad.

Quiero guardar el hoy como se guarda
un templo piedra a piedra.

No me importa esperar: soy la creación.
No me importa luchar: soy la creadora.

Cuanto te encuentre morirá la muerte.

Ilustración de Aldo Balding

CONTIGO

Porque no vive el alma entre las cosas
sino en la acción audaz de descifrarlas,
yo amo la luz hermana que alienta mis sentidos.

Mil veces he deseado averiguar quién soy.

Después de tantos nombres,
de tanta travesía hacia mi propia brújula,
podría abrazar la arena durante varios siglos.
Ver pasar el silencio y seguir abrazándola.

No está en mí la verdad, cada segundo
es un fugaz intento de atrapar lo inasible.
La verdad no está en nadie, y aún más lejos
yace de un rey que de cualquier mendigo.
Si alguien está pensando en perseguirla
no debe olvidar esto:
el fuego ha sido siempre presagio de declive
como la intensidad antesala de olvido.

Cuando mis ojos vuelvan al origen,
pido un último don.
Nada más os reclamo.
Poned en mi sepulcro las palabras.
Las que dije mil veces
y las que habría deseado decir al menos una.

Guardad en mi costado las palabras.
Las que usé para amar,
las que aprendí a lo largo del camino,
las primeras que oí de labios de mi madre.

Envolvedme entre ellas sin reparo,
no temáis por su peso.
Pero cuidad con mimo la palabra contigo.
Tratadla con respeto.
Colocadla
sobre mi corazón.
La verdad no está en nadie, pero acaso
las palabras pudieran engendrarla.

Quizá entonces aquel a quien dije contigo
y para quien contigo fue toda su costumbre,
se acostará a mi lado con ternura,
juntos en el vacío más sagrado,
cuando la eternidad toma nuestra medida,
cuando la eternidad se pronuncia contigo.

Ilustraciones de Jeanie Tomanek

el aprendiz de brujo (148): la mirada infinita

yolanda de las heras

“No veo la miseria que hay, sino la belleza que aún queda”

(Ana Frank)

“Será que el infinito es más pequeño si se mira de cerca”

(Raquel Lanseros)

David Alexander Colville - 03

“Vivir consiste en construir futuros recuerdos”

(Ernesto Sabato)

“El silencio es la respuesta a las preguntas”

 (Raquel Lanseros)

Ilustración de David Alexander Colville

Poemas de Raquel Lanseros: poesía ante la incertidumbre

INVOCACIÓN

Que no crezca jamás en mis entrañas
esa calma aparente llamada escepticismo.

Huya yo del resabio,
del cinismo,
de la imparcialidad de hombros encogidos.

Crea yo siempre en la vidabarco en nubes
crea yo siempre
en las mil infinitas posibilidades.

Engáñenme los cantos de sirenas,
tenga mi alma siempre un pellizco de ingenua.

Que nunca se parezca mi epidermis
a la piel de un paquidermo inconmovible,
helado.

Llore yo todavía
por sueños imposibles
por amores prohibidos
por fantasías de niña hechas añicos.

Huya yo del realismo encorsetado.

Consérvense en mis labios las canciones,
muchas y muy ruidosas y con muchos acordes.

Por si vinieran tiempos de silencio.

ENTONCES ME BESASTE

Por celebrar el cuerpo, tan hecho de presente
por estirar sus márgenes y unirlosbeso
al círculo infinito de la savia
nos buscamos a tientas los contornos
para fundir la piel deshabitada
con el rumor sagrado de la vida.

Tú me miras colmado de cuanto forja el goce,
volcándome la sangre hacia el origen
y las ganas tomadas hasta el fondo.

No existe conjunción más verdadera
ni mayor claridad en la sustancia
de que estamos creados.

Esta fusión bendita hecha de entrañas,
la arteria permanente de la estirpe.

Sólo quien ha besado sabe que es inmortal.

A LAS ORDENES DEL VIENTO

Para todos los que sienten que no están al mando

Me habría gustado ser discípula de Ícaro.

Hubiera sido hermoso festejarMeritxell Ribas 01
las bodas de Calixto y Melibea.

Me habría gustado ser
un hitita ante la reina Nefertari
el joven Werther en Río de Janeiro
la deslumbrante dama sevillana
por la que Don José rechazó a Carmen.

Yo quisiera haber sido el huerto del poeta
con su verde árbol y su pozo blanco
el inspector fiscal
con el que conversara Maiakovski.

Me habría gustado amarte. Te lo juro.
Sólo que muchas veces la voluntad no basta.

Ilustración de Meritxell Ribas

EN MI HAMBRE MANDO YO

Acaso sea verdad que la pobreza
nos reduce al papel
de bestias humilladas
afanosas de pan
enfebrecidas por amasarVela Zanetti - el pan nuestro de cada día (1980)
un ápice de la misma
moneda que nos burlan.

Por otro lado, es cierto
que los acaudalados poderosos
sienten la tentación
de dominar propósitos
es una de las muchas potestades
que otorga la riqueza emponzoñada
además de un larvado tedio gris
y una tendencia firme hacia el sarcasmo.

Mas yo quisiera hoy
Desde la pequeñez de la sustancia
De que esta vertebrada mi materia
Alzar la voz y hacer una advertencia
Que se enteren
Nerón, Daissy Buchanan, Midas y Mefistófeles
No todo está en venta
Busco la claridad
Repudio las fronteras
los mercaderes de nuestro desamparo
y el siniestro comercio
con voluntad humana

Mi pensamiento nunca tendrá dueño

Ilustración: Vela Zanetti, “el pan nuestro de cada día” (1980)

2059

Vincent Giarrano - 08

Nos encontraremos en un lugar en el que no hay oscuridad
George Orwell

He imaginado siempre el día de mi muerte.
Incluso en la niñez, cuando no existe.

Soñaba un fin heroico de planetas en línea.
Cambiar por Rick mi puesto, quedarme en Casablanca
sumergirme en un lago junto a mi amante enfermo
caer como miliciana en una guerra
cuyo idioma no hablo.
Siempre quise una muerte a la altura de la vida.

Dos mil cincuenta y nueve.
Las flores nacen con la mitad de pétalos
ejércitos de zombis ocupan las aceras.
Los viejos somos muchosanciana
somos tantos
que nuestro peso arquea la palabra futuro.
Cuentan que olemos mal, que somos egoístas
que abrazamos
con la presión exacta de un grillete.

Estoy sola en el cuarto.
Tengo ojos sepultados y movimientos lentos
como una tarde fría de domingo.
Dientes muy blancos adornan a estos hombres.
No sonríen ni amenazan: son estatuas.
Aprisionan mis húmeros quebradizos de anciana.
No va a doler, tranquila.
Igual que un animal acorralado
muerdo el aire, me opongo, forcejeo,
grito mil veces el nombre de mi madre.
Mi resistencia choca contra un silencio higiénico.
Hay excesiva luz y una jeringa llena.

Tenéis suerte, -mi extenuación aúlla-,
si estuviera mi madre
jamás permitiría que me hicierais esto.

Ilustración de Vincent Giarrano

raquel lanserosRaquel Lanseros (1973), encuadrada en la denominada poesía ante la incertidumbre, desarrolla un universo poético dominado por la conjunción entre la búsqueda de un sentido a la existencia y respuestas contundentes ante los ideales de justicia y libertad. Versos esenciales elaborados bajo una exquistez formal que depura el lenguaje sin simplificarlo.

Más información:  http://www.poesiaantelaincertidumbre.com/
http://www.raquellanseros.com/