La guerra (Marc Chagall, 1966)

“La causa de las guerras es la codicia de los poderosos cimentada en el fanatismo de los ignorantes. Unos y otros invocan a sus dioses, pero sólo les mueve la codicia, la mezquina ambición, la obsesión por rapiñar los bienes del contrario. En esta lucha, a la que he asistido toda mi vida, no espero ni deseo la victoria de ninguno. Yo no tengo patria, ni creo en Dios alguno. Los reinos de la tierra, los imperios, las provincias y las tribus me son indiferentes. Alquilo mi espada y me acomodo al que me da el yantar, y cuando me hieda la vida, por mi manos acabaré lo que otros no pudieron”

 (Juan Eslava Galán: “Últimas pasiones del caballero Almafiera”)

 En “La guerra” Marc Chagall retrata de manera descarnada los horrores de la guerra. El cielo oscurecido por el humo, refugiados desaliñados y la nieve sucia; el único toque de brillo lo proporcionan las llamas. El hombre de la cruz está en un extremo del cuadro, semioscurecido por el humo y rodeado de siluetas aterrorizadas y desesperadas. El chivo que refugia a dos amantes y al niño puede representar un pequeño vislumbramiento de esperanza.

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la música la soledad y el silencio (91)

melaine delon - 02

“Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo”

            (Beethoven)Chagall - Spring (1938)

Ilustraciones: Melaine Delon y Marc Chagall, “spring” (1938)

 “El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla”

(Robert Browning)

Sobre la ciudad (Marc Chagall, 1924)

“No hay que morir por el otro, sino vivir para disfrutar juntos” (Jorge Bucay)

 no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.”

(Oliverio Girondo) 

Sobre una ciudad formada por sencillas casas y cobertizos de madera, dos figuras fantásticas vuelan por el cielo.

La mano del hombre se apoya suavemente sobre el pecho de la mujer; parecen amantes, quizá fugándose. La pintoresca ciudad, pintada con bloques de color, con su bonita empalizada de madera y sus tonos cálidos es la ciudad rusa de Vitebsk.

Sobrevolando la ciudad, los enamorados flotan juntos en el cielo, un cielo que les pertenece por completo, están por encima de la ciudad, pasan a través de ella.

El rapto de la amada, en la mejor tradición donde los amantes huyen escapando de los convencionalismos y la presión social.

Lo cierto es que el sueño es realidad en Chagall; sus pinturas reflejan el laberinto de la mayor pasión, en la que nos refugiamos para no sentirnos a la intemperie: El amor. Él se dejo llevar por el vuelo, y lo convirtió en el himno al amor.

Anne Fatosme, en su blog, ha publicado varias poesías inspiradas en pinturas de Marc Chagall, bajo el genérico título de EN NUESTRA VIDA HAY UN SOLO COLOR ES EL COLOR DEL AMOR.

Mi favorita es la primera de las publicadas. Te invito a leerlas en  su dirección original:  

http://annefatosme.com/2012/04/26/en-nuestra-vida-hay-un-solo-color-es-el-color-del-amor-marc-chagall-1/

http://annefatosme.com/2012/05/01/en-nuestra-vida-hay-un-solo-color-es-el-color-del-amor-marc-chagall-2/

http://annefatosme.com/2012/05/04/en-nuestra-vida-hay-un-solo-color-es-el-color-del-amor-marc-chagall-3/

http://annefatosme.com/2012/05/08/en-nuestra-vida-hay-un-solo-color-es-el-color-del-amor-marc-chagall-4/

Amores cotidianos (10): enlace matrimonial

Nueva propuesta de un extraordinario relato de Maribel Romero Soler cuyo bloc ya he recomendado anteriormente que lleva por título “CEREMONIA ÍNTIMA”:

 

El riachuelo era de papel de plata, la diligencia de palillos y corcho, la hierba verde de fideos pintados y los muñecos de plástico. Lo único auténtico era el juez, pues aunque jubilado, el abuelo se había dedicado toda su vida a administrar justicia.

Nos disponíamos a casar a Caperucita Roja con Spiderman en una ceremonia íntima. La abuelita y el lobo estaban invitados y también los tres cerditos. El abuelo comenzó con las formalidades y leyó despacio los primeros preceptos que dictamina la Ley, pero antes de acabar, Billy el niño, que siempre había estado enamorado de la bella muchacha del bosque, se escapó de la caja de juguetes, apareció pistola en mano delante del abuelo y le dijo: “suelte inmediatamente el Código Civil o le meto una bala entre ceja y ceja”. Tuvimos que suspender la boda.

Ilustración: Marc Chagall, “los recién casados de la Torre Eiffel”