Amores cotidianos (11): el deseo

La propuesta es un microrelato de Antonio Serrano Cueto titulado DESEO:

Un hombre mira con deseo a una mujer en la terraza de un café. Se fija primero en la abundancia de su cabello dorado y, al instante, la mujer luce una calva rutilante. Luego busca el pozo de sus ojos, pero el ojo izquierdo de la mujer se desvanece bajo la piel. Apenas dirige su mirada hacia la boca, se admira de que los labios se esfumen sin dejar rastro. Entonces baja la mirada por el cuello hasta donde le permite la mesa que ella ocupa. Se detiene allí, confiado en que no será posible que desaparezcan tan señaladas turgencias. Sin embargo, al punto advierte que sus ojos resbalan por una escueta llanura. Antes de abandonar el café, el hombre se da cuenta de que ella lo mira fijamente con su único ojo. Corre despavorido a su casa echando en falta el aliento. Al abrirle la puerta, su mujer le pregunta dónde diablos ha dejado la boca.

Fuente original blog El Baile de los Silenos: http://antonioserranocueto.blogspot.com.es/2009/03/deseo.html

Ilustración: Ben Goossens, “enlighted town poet”

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Antes sencillo que muerto

Nunca la frase de Baltasar Gracián referida a las excelencias de la brevedad y concisión tuvieron tanto eco como en el relato que os propongo, de cuyo autor, Antonio Serrano ya he ido publicando con anterioridad otros brillantes textos. Se titula “SIN PERDÓN”

El día de mi funeral, nadie vino a consolarme. Mis amigos pasaban por delante de mis narices con cara de afligidos, pero besaban a mi esposa y a mis hijos como si ellos tuviesen alguna parte en este oscuro viaje. Jamás perdonaré tanto abandono.

Autor: Antonio Serrano Cueto            En su blog: “El baile de los silenos”.

Ilustración: Friedrich, “cemenerio”

Pequeñas venganzas en las aceras de la gran urbe

Os propongo la lectura del siguiente microrelato que lleva por título “El muñeco verde” y cuyo autor es Antonio Serrano Cueto:

De la mano de su padre, el niño espera en el semáforo. Muñeco rojo, no pasar. Muñeco verde, sí pasar.

Le gusta ver cómo el muñeco verde acelera el paso paulatinamente a medida que transcurren los treinta segundos y, sobre todo, cómo corre en los últimos cuatro. Ahí empieza la carrera, y el niño siempre gana entre risas al muñeco verde. Ocurre al menos dos veces al día, en el trayecto de ida y vuelta de la guardería, y no pasa de ser un juego inocente. Pero el muñeco verde no perdona. Medio siglo después una furgoneta le ayudará en la revancha.

Podéis acceder a otros interesantes relatos del mismo auto en su bloc: El baile de los Silenos.

Ilustración: “accidente” (1936), de Ponce de León

El dandi Ponce de León, políticamente falangista y artísticamente vanguardista, quiere vivir deprisa, morir joven, y dejar un bonito cadáver. Y así se pinta. El cuadro también es conocido como “Autorretrato” ya que parece estar inspirado en un verdadero accidente automovilístico del pintor y la mayoría de los críticos destacan su caràcter premonitorio al fallecer en una Checa unos meses más tarde, al inicio de la guerra civil, y aparecer su cadáver en la cuneta.

El hombre de las mil caras: ¿Doble identidad o sin identidad?

Christoph Hessel : ” reminiscence”

Os propongo la lectura del siguiente microrelato que lleva por título “El hombre desparejo” y cuyo autor es Antonio Serrano Cueto:

Hora punta en los andenes del metro. Un hombre corre precedido por su sombra, que camufla sus perfiles humanos entre el gentío atropellado. El hombre ignora que ha salido de casa desparejo.
Llega al trabajo y saluda, pero su saludo suena geminado, porque ya saludó antes su sombra. Es mediodía. El hombre se dispone a almorzar donde suele. En la mesa quedan restos del almuerzo reciente de su sombra. Cumplida la jornada, atardecida la hora, el hombre vuelve a casa. Por su habitación camina descalzada su sombra. A pesar del cansancio, inicia en la cama el ritual del deseo con el cuerpo de la amada, pero ella duerme ya gozosamente satisfecha.

Podéis acceder a otros interesantes relatos del mismo auto en su bloc: El baile de los Silenos.