En la azotea

“El profe de matemáticas asegura solemne
ante un auditorio de adolecentes aburridos
que la distancia entre A y B
es la misma distancia
que existe entre B y A.
(…)

Entre A y B, la vida.
Entre B y A, la muerte”

(Javier Solé, fragmento de un poema descartado de título “Matemáticas inexactas”)

2014 (07) En la azotea Bellvitge 01

La primera quincena del mes de enero subí al terrado del edificio donde vivo. Son diecisiete plantas y desde la azotea el espectáculo del barrio y de la ciudad entera es magnífico. Para, en lo sucesivo, subir siempre que lo deseara, hice una copia de las llaves en la ferretería.

En los días posteriores Laia manifestó reiteradas veces quería subir a la azotea y experimentar el vértigo de la mirada y distinguir las casas y los edificios, contemplar los tejados formando un conglomerado uniforme y diverso al mismo tiempo.

En febrero, desde la habitación del hospital, se distinguía nuestro barrio e incluso podían verse entre los bloques que forman el cementerio que habitan los vivos nuestro edificio. Desde la ventana del hospital Laia miraba constantemente la casa donde sospecho sabía que no regresaría -o donde, al menos, anhelaba volver con una desesperación que llenaba de amargura la estancia. Y yo, durante los meses de marzo y abril, desde la habitación medio vacía de Laia y Esther, no podía vislumbrar la silueta del hospital y mucho menos hubiera podido discernir en la habitación donde perdió la vida.

2014 (07) En la azotea Bellvitge 02
En mayo, una tarde que subí a la azotea, vi perfectamente con una nitidez escalofriante la estructura completa del hospital. Veo, incluso, la zona arbolada del centro de la ciudad que se corresponde con el cementerio. Cada vez que subo a la azotea -y lo hago a menudo- puedo ver los niños que juegan en el patio de la escuela, las nubes acariciando Collserola o realizar un recuento de los aviones que descienden lentamente… Y al mirar hacia el hospital, en una operación matemática imposible, y con una pericia visual inverosímil, trato de discernir la ventana exacta desde la que mi hija enferma me imploraba casi vencida volviéramos a casa y subamos, según lo acordado, a la azotea, desde donde haremos cientos de fotografías que más tarde publicaremos en instagram.

Supongo que los deseos son más fuertes que la lógica, sólo de esta manera puedo explicar la paradoja de avistar aquello que no se puede ver. Laia divisaba desde la habitación del hospital sus libros y su ropa limpia aguardando un regreso imposible y yo me niego, desde la azotea del edificio donde vivo, a ver la habitación del hospital vacía u ocupada por otro niño enfermo. Sólo lo imagino, con eso tengo más que suficiente para bajar las escaleras con una combinación explosiva de rabia e impotencia.

La tristeza es sólo una propina.

Autor: Javier Solé, julio 2014

Fotografías de Esther Solé

Del libro “Bombyx mori” (ISBN 978-84-9095-196-5)

el aprendiz de brujo (150): el arte de escribir. Begoña Abad y Ana Pérez Cañamares

Escribir es ladrar en soledad
abandonado a tu suerte,
sin un amo a quien seguir,
sin manada donde cobijarse,
sin collar que te proteja
de cualquier mal.
A cuatro patas buscando
la palabra que roer a solas,
olfateando la huella
de los que ya marcaron territorio.
Si hay suerte, quizás una noche
alguien que escuche ese ladrido
y ande buscando un perro,
quiera llevarte a su casa
y te acaricie el lomo.
No sabrás si es por lástima
o de verdad les ha gustado
el color de tu pelaje,
el hocico húmedo
o la metáfora de tus ojos.

Autor: Begoña Abad

Telemaco Signorini - Bambina che scrive (1935)Ilustración: Telemaco Signorini, “Bambina che scrive” (1935)

Anoche me dicté
el mejor poema del mundo.

Era una nana
un manifiesto
un discurso de bienvenida
un homenaje
una canción de amor
un réquiem
el pistoletazo de salida
para la revolución.

Era capaz de aniquilar
en un verso
y de resucitar
en el siguiente.

Pero olvidé escribirlo
y ahora soy la misma persona
escribiendo sobre la impotencia.

Ana Pérez Cañamares

Poemas amorosos de Mar Blanco

Alexander SHUBIN - 11

Erízame
como el frio del invierno,
como ese escalofrío
a destiempo
cuando pienso tu lengua,
recorriendo en mi cuello
el susurro
del destino perdido.
La urdimbre de tu piel,
eyaculando tristeza
en la añoranza
de lo invisible…
empapando la lluvia
que muere
en las orillas
del deseo
de
tus
labios.

Ilustración: Alexander Shubin

Quisieras tenerme desnuda, Alexander Shubin – The Sweet Poison
deshojar
mi desnudez
desgajando pretextos.
En la mañana,
cubierta tan solo mi cuerpo de tus ojos,
besar mis silencios.
Dejando levitar mis pechos
candentes…
derramando lujuria y suspiros,
clavada en tu piel morena y dulce.
Quisieras tenerme vestida,
sí,
para inventar mi desnudez.

Ilustración: Alexander Shubin, “The Sweet Poison”

CHRIS DELLORCOAmé una vez a un hombre
que acariciaba mi piel
como las cuerdas de un arpa.
Sacó de mi
un concierto de palabras,
el silencio aconteció de piedra
en alegría.
El no dejó de resonar
ni un solo día
en la orquesta del espacio.
Aunque pasados los principios,
fue
un concierto en solitario.
Solo se escuchó mi corazón.

Fotografía de Chris Dellorco

mar blancoLa poesía de Mar Blanco sabe urdir versos donde la sensualidad y la emotividad se complementan de una manera sencilla, lejos de artificios estilísticos pero sin perder un ápice de hondura.

la infancia (22): la vuelta al cole

PAULITO (MI EDUCACIÓN)

Señor profesor:

6 x 8 son 48.
26 son los reyes Godos.
Y un río que pasa cerca de Berlín,
se llama Rin.Teun Hocks
Rin, Rin,
Rin, Rin,
Rin, Rin…

Suena el teléfono.

Lo querrá coger, claro,
para algo lo patentó Alexander Bell.
Y a mí me encantaría ser como él,
pero primero quiero comentarle a usted:

Yo de memoria, muchas cosas ya me sé.
¿Como hago ahora para comprenderme bien?
¿Conocer que tengo dentro o yo que sé?
Pues saber cosas no hace a un sabio, ¿sabe usted?

(Rin Rin Rin rin)

Me espero.
…..
…..

Señor profesor:

En el átomo hay protones y neutrones.
Y electron es… ¡una tarjeta visa de cojones!
(Perdón)
Cada año sube siempre el IPC
y lo privado es la ostia…
según los U.S.A.
Y no es que yo sea antisistema, o yo que sé,
pero el sistema ha echado del curro al papi de mi amigo Andrés.
Y al de mi amigo Paco, lo ha dejado sin ilusión.
Y a la mami de Juanito, le ha dado depresión
porque nadie le ha enseñado a poder decir que NO.

Y yo no quiero acabar así, pero tampoco sé donde acudir.

Ya sé que usted viene aquí sólo a trabajar.
A soltar el rollo y luego, a su casa a merendar,
Sé que poco a usted le pagan, para encima,
llevarse mis problemas a su casa.
Pero es que lo que usted dice, está en el libro.
Y sé leer.
Y lo que le estoy pidiendo no está en ninguno,
y me puede salvar la vida, ¿Sabe usted?

(Rin, rin,rin,rin)

Pawel Kuczynski - 28

Hago exámenes y siempre saco 10.
Enseño las notas a mis papis
y están tan orgullosos…
¡se les ve!
Me encierro en mi habitación a ver la tele.
Otra vez.
No tengo amigos, no sé como caerles bien.
En casa me dicen:
“¡Paulito, éso son chorradas,
estudie si no quiero ser un puto fracasado!
Claro, porque ellos me querrían educar,
pero tienen que ir a trabajar.
Porque alguien tiene que pagar el wifi, el coche, el parking,
la pantalla de de plasma, la primera y la segunda casa,
con vistas al mar, el mini-bar,
la cocina nueva, las puertas correderas, vidrieras con cortinas horteras,
los “stores”, el tatami, el colchón de viscolátex,
el dormitorio entero con un futón verbenero,
los muebles de caoba,Jean Baptiste Greuze - Un alumno que duerme en su libro
los rosarios de la Aurora
las luces halógenas,
las joyas erógenas,
el estucado veneciano,
el acabado romano,
el ordenador Vaio,
el mosaico,el parket, la nevera Smeg,
el sofá de sky, la Play,
el Netbook, el e-book,
el iphone, smartphone,
la tablet, la television por cable,
el aire acondicionado,
acondicionar el baño con grifos de Grohe,
con aromas de aloe,
con bañomasaje y jacuzzi,
teniendo en cuenta el feng shui y “la puta mare que el va parir”
Las vacaciones para ir a esquiar,
todo lo que puedo disfrutar, sin haber pedido yo jamás…
La reforma de las vigas del desván
y los juguetes de “tapar que nunca están”.
Todos los juguetes de tapar…
que nunca están.
Todos los juguetes de “tapar”, los de “calla niño y déjanos de molestar”
que se acumulan bajo las antiguas vigas del desván…

Así que,
¿me puede usted dar alguna indicación,
para poder encaminar mi educación?

Por favor,
(Rin,rin, rin, rin)

señor …
(Rin, rin, rin, rin)

profesor.

(Me espero)

Autor: Salva Soler

Fuente original: http://salvasoler4.blogspot.com.es/2013/07/la-educacion-de-paulito-texto-poetico.html

Ilustraciones: Teun Hocks y Pawel Kuczynski y Jean Baptiste Greuze