el hombre tranquilo

vicente cervera casino - cuba II“Suelo ser una persona de natural tranquilo, una persona que, tristemente, se aburre mucho, porque todo le interesa bastante poco. Paso los días como mejor puedo, como todo el mundo, leyendo, escribiendo, andando, mirando el cielo, los pájaros, los árboles… Arrastro mi épica minúscula por las calles de mi ciudad hasta la noche, donde, otra vez frente a la página en blanco, disparo mis poemas, mis frases, mi desolación infinita hecha pedazos… No pido nada a nadie, ni una simple mirada al pasar. No aspiro a poseer el fuego, carezco del impulso y el talento necesarios, y lo sé, pero puedo hablar de lo que le pasa a una pared cuando el sol la abandona. Solo quiero seguir llenando los días con mis pisadas, con mis palabras. No soy moderno. No soy venal. Y nunca estoy ni estaré solo, porque creo en la poesía y en ti…” (Karmelo C. Iribarren)

Ilustración: Vicente Cervera Casino, “cuba II”

Maxim Yuldashev - 4A veces podemos pasar años sin vivir en absoluto y, de pronto, toda nuestra vida se concentra en un solo instante”

(Oscar Wilde)

Ilustración de Maxim Yuldashev

la infancia (15): profesores que domestican

Extractos deliberadamente desordenados del artículo “Por que odio la escuela”, de R. Narbona:
Joan Colom - gente del Raval (1958)

“La misión del maestro es ayudar a los alumnos a descubrir su propio camino, sin condicionar su elección ni dañar su autoestima. Es un simple guía y no un juez que alecciona y sanciona.

En el principio del siglo XXI, la escuela sigue desempeñando una función represiva. Las famosas programaciones oficiales y las pruebas o evaluaciones externas (reválidas, selectividad, controles de calidad) sólo son una herramienta al servicio de una sociedad unidimensional..

¿Nadie recuerda que las escuelas imitan el modelo de la fábrica, con pupitres alineados, donde el trabajador realiza una tarea mecánica y embrutecedora? ¿No es inhumano obligar a los alumnos a adoptar una posición pasiva de escucha, asimilación y reproducción de contenidos?

La mayoría de los profesores no son conscientes de su verdadera función social o no les molesta. De hecho, algunos están encantados con haber sido investidos con la condición de autoridad pública, convirtiéndose en colegas de los energúmenos que apalean con la misma saña a indignados, antisistema o agitadores de la marea verde. Las voces críticas son minoritarias y suelen acallarse mediante represalias de la Administración o cuadros de acoso laboral, a veces promovidos por sus propios compañeros.

En este cuadro de ignominia, sólo encuentro un consuelo. La crisis económica ha provocado una oleada de indignación que ha incendiado las mentes. Algunos fantasean con levantar guillotinas y descabezar a políticos y banqueros. Creo que algunos profesores también deberían subir los peldaños de ese imaginario patíbulo, pues únicamente entonces comprenderían su papel en esta trágica mojiganga y su responsabilidad en la construcción de una sociedad apática y resignada. Sólo los que alguna vez han soñado con amotinar a sus alumnos para asaltar los cielos, podrían librarse de un destino que muchos consideran un acto de justicia.

Algunos se preguntarán por qué he ejercido la enseñanza durante dos décadas. Podría responder con cinismo, alegando que necesitaba el dinero, pero no sería sincero. Me gustaba el contacto con los jóvenes y disfrutaba enseñando. Eso sí, hice todo lo posible por desviarme de las consignas de la Administración, evitando los exámenes y propiciando los debates, la lectura y el inconformismo. No sé si conseguí gran cosa, pero al menos experimenté la sensación de actuar como un piloto de combate que decide arrojar sus bombas sobre el Estado mayor que le ha enviado a masacrar a la población civil”.

Puedes consultar el texto íntegro en: http://rafaelnarbona.es/?p=4556

Fotografía: Joan Colom, “gente del Raval” (1958)

mirar el horizonte

Filippo Palizzi - 01

“Creo que primero hay que darse cuenta de que hay vida antes de la muerte y no estar obsesionado todo el rato para saber si hay vida después de la muerte”

(Eduard Punset)


Ilustración de Filippo Palizzi

“Creía firmemente que no se levantaría ya más de aquel sillón; creía que de un momento a otro se moriría de congoja. Pero no; al contrario, algunos días después pudo sostenerse en pie y dar algunos pasos, apoyada, por la habitación; luego, con el tiempo, pudo incluso descender la escalera y salir al aire libre del brazo de Gerlando y de la sirvienta. Finalmente, tomó la costumbre de ir, hacia la puesta de sol, hasta el borde que limitaba la finca por el sur. Desde allí se divisaba una vista magnífica sobre la playa que estaba a sus pies, y el mar abierto. Allí fue los primeros días acompañada habitualmente por Gerlando y Gesa; después, sin Gerlando; finalmente ella sola. Sentada sobre una roca, a la sombra de un olivo centenario, contemplaba toda la orilla lejana que apenas se curvaba, con pequeños golfos y salientes recortándose en el mar que cambiaba de tonalidades a los soplos del viento…”

(Luigi Pirandello, fragmento de “El mantón negro”)

amores cotidianos (92): el abecedario del sexo

Eduardo Urculo - sin título (1976)

“Para las mujeres el mejor afrodisíaco son las palabras, el punto g está en los oídos, el que busque más abajo, está perdiendo el tiempo”

(Isabel Allende)

”Los hombres con mala ortografía buscan el punto J.”

“Hay pardillo por ahí que se creen que si le ponen la mano en el culo a una mujer y ella no se queja, ya la tienen en el bote. Aprendices. El corazón de la hembra es un laberinto de sutilezas que desafía la mente cerril del varón trapacero. Si quiere usted de verdad poseer a una mujer, tiene que pensar como ella, y lo primero es ganarse su alma” (Ruiz Zafón, fragmento de “La sombra del viento”

Ilustración de Eduardo Úrculo

Retratos de España (41): las fosas del fascismo español

“Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada”.

Antonio Machado, fragmento del poema “El crinen fue en Granada”

Centelles - nens jugant a la guerraLos muertos no descansarán hasta que sus cuerpos mutilados no sean encontrados y sus asesinos castigados

¿cómo se puede pasar de una dictadura a una democracia sin pedir responsabilidades por todos los crímenes cometidos, por todos los derechos pisoteados durante esa dictadura, incluso por el mismo origen ilegítimo del Régimen? ¿Qué habríais dicho si se hubiera pasado del nazismo a la democracia sin pedir responsabilidades, sin juicios, sin el desmantelamiento de las instituciones nazis, sin ni siquiera una comisión de investigación para dirimir delitos de sangre, por lo menos eso? No se puede olvidar la cantidad de asesinatos que han quedado impunes, cometidos durante la dictadura por asesinos que siguen en la calle y que forman parte del tejido social de la nación. No se puede fundar una democracia sobre los rescoldos de una dictadura”

(Rosa Regàs, “Música de cámara”)

“Cuando hay evidencias de crímenes cometidos por un poder público no pueden prescribir, son crímenes contra la humanidad”

amores cotidianos (89): el orgasmo más triste del universo.

Egon Schiele - Coitus (1915) (02)“Aquella noche me acosté con Naoko. No sé si fue lo correcto. Ni siquiera hoy, veinte años después, podría decirlo. Tal vez jamás lo sepa. Pero entonces era lo único que podía hacer. Ella estaba en un terrible estado de nerviosismo y confusión; deseaba que yo la tranquilizase. Apagué la luz de la habitación, la desnudé despacio, con ternura; luego me quité la ropa. La abracé. Aquella noche de lluvia tibia no sentimos el frío. En la oscuridad exploramos nuestros cuerpos sin palabras. La besé, envolví con suavidad sus senos con mis manos. Naoko asió mi pene erecto. Su vagina, húmeda y cálida, me esperaba. Sin embargo, cuando la penetré sintió mucho dolor. Le pregunté si era la primera vez y ella asintió. Me quedé desconcertado. Creía que ella y Kizuki se acostaban. Introduje el pene hasta lo más hondo, lo dejé inmóvil y la abracé durante mucho tiempo. Cuando vi que se tranquilizaba, empecé a moverlo despacio y, mucho después, eyaculé. Al rato, Naoko me abrazó muy fuerte y gritó. Era el orgasmo más triste que había oído nunca”

(Haruki Murakami, fragmento de “Tokio blues”).

Ilustración: Egon Schiele, “coitus” (1915).

el anochecer del escritor, el amanecer del lector

“leemos para saber que no estamos solos” (C.S. Lewis)
Ben Ozturk 09“Escribo porque mi madre no escribía; escribo porque no tengo jardín ni perro y vivo en un lugar sin mar; escribo porque mi voz y sus ecos me hacen compañía; porque soy un laboratorio y quiero difundir los resultados de mis experimentos; porque, siempre, después de analizarme, levanto la cabeza y observo dónde me coloca lo que he visto, y esto también tengo que escribirlo; escribo para decir “yo también” o para preguntar “¿tú también?”. Escribo para saber si tengo que perdonarme, pedir disculpas o exigir responsabilidades. Escribo para ser agradecida y también para cagarme en todo lo que se menea. Escribo porque sé hacer otras cosas, pero ésta es la que elijo y la que siempre me espera. Escribo para rescatar aquello en lo que quiero creer, lo que no puedo olvidar; para salvar mi voz del barullo. Escribo porque entiendo a Virginia Woolf, a Anne Sexton, a Sylvia Plath, pero yo quiero sobrevivir y seguir escribiendo. Escribo porque quiero que se sepa con qué fuerza lo intenté, y con qué fervor lo intentaron otros. Para hacer del fracaso un lugar habitable. Escribo para no dejarme invadir y colonizar. Escribo para ser la primera en acusarme de falsedad o hipocresía o cobardía, antes de que lo hagan los que se fortalecen acusando a los otros. Escribo porque no sé gritar sin quedarme afónica. Escribo porque una palabra precisa me aparta de la confusión. Escribo para llegar al lugar donde las dudas ya no son defensas ni huidas, sino brazos abiertos a los cómplices. Escribo porque a mi ansia de comprensión sólo la calma y la humaniza la constatación de sus límites. Escribo para encontrarle utilidad a las heridas. Para que mi hija conozca lo que no supe o no me atreví a explicarle a la cara. Escribo porque los momentos en que escribo nunca son iguales entre sí, y me salvan de la rutina. Escribo porque la belleza no sólo consuela, sino que es lo único que me permite mirar el dolor cara a cara. Escribo para que lo propio y lo ajeno se disuelvan. Escribo porque lo escrito es el disfraz más honesto y más cercano a la piel que conozco. Escribo para no dar nada por sabido.​​​”

Autor: Ana Pérez Cañamares

Fuentes originales:

http://allmuro1.wix.com/anaperezcanamares

http://elalmadisponible.blogspot.com.es/

lectora al amanecer

Un microrelato que lleva por título “Tarde de lectura”:

Me pareció escuchar el sonido de la puerta de la calle al abrirse y, a
continuación, unos pasos quedos por la cocina; pero nada, no era nada,
simplemente el viento fuera de casa y mi imaginación. Sin embargo sentí una
especie de ráfaga de aire frío y un estremecimiento recorrió mi espalda.
-¡Qué boba soy¡ Debe ser la tensión acumulada de la semana.
Después de una ducha relajante, hice café , fui al salón, puse música y cogí el
libro de misterio que me regaló Manuel. Pensaba pasar una tarde de domingo
tranquila, leyendo en el sofá frente a la chimenea.
Abrí el libro y leí:
“Me pareció escuchar el sonido de la puerta de la calle al abrirse y unos
pasos quedos en la cocina…”
Autor: Carmen Fabre

Fuente original:
http://eseotrotiempo.blogspot.com.es/2012/01/tarde-de-lectura.html

el cementerio de los libros

cementerio de libros“Este lugar es un misterio, Daniel, un santuario. Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él.

Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte. Hace ya muchos años, cuando mi padre me trajo por primera vez aquí, este lugar ya era viejo. Quizá tan viejo como la misma ciudad. Nadie sabe a ciencia cierta desde cuándo existe, o quiénes lo crearon. Te diré lo que mi padre me dijo a mí:

Cuando una biblioteca desaparece, cuando una librería cierra sus puertas, cuando un libro se pierde en el olvido, los que conocemos este lugar, los guardianes, nos aseguramos de que llegue aquí. En este lugar, los libros que ya nadie recuerda, los libros que se han perdido en el tiempo, viven para siempre, esperando llegar algún día a las manos de un nuevo lector, de un nuevo espíritu.libros

En la tienda nosotros los vendemos y los compramos, pero en realidad los libros no tienen dueño. Cada libro que ves aquí ha sido el mejor amigo de alguien. Ahora sólo nos tienen a nosotros, Daniel.

¿Crees que vas a poder guardar este secreto?”.

(Carlos Ruiz Zafón: “La sombra del viento”)

amores cotidianos (87): el arte de volar

nikolay tikhomirov“No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible –

no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar pierden el tiempo las que pretendan seducirme.”

Autor: Oliverio Girondo

Ilustración de Nikolay Tikhomirov

el sedentarismo, la lluvia. Textos de Karmelo C. Iribarren

“Aburrirse es asistir, impasible, a la defunción del tiempo”

Paul Mary Beth McKenzie - Christian (2011)“Yo soy una persona más bien sedentaria, pero de un sedentarismo paradójico, que se deja trasladar. A mí me encanta subirme a un tren, sentarme, mirar el paisaje, llegar a esta o aquella ciudad, y allí, no moverme apenas la zona que haya elegido para hospedarme. Porque yo como más disfruto es sentado en un bar con un café sobre la mesa y viendo pasar la gente. Esta característica mía, vamos a llamarla así, hace que me pierda muchos monumentos y otras cosas de interés turístico”

elena bond - 01

“Está cayendo ahora mismo una lluvia fina, mansa, sobre la plaza. Es una lluvia a la que no le ves la mala intención por ninguna parte, todo lo contrario, se diría que busca tu amistad, que te dice, no tengo más remedio que mojarte un poco, va en mi condición, pero me gustaría que nos llevásemos bien. Ya sé que esto puede parecer una locura, ponerle no solo voz sino sentimientos a la lluvia, pero a mí es lo que me sugiere su presencia ahora mismo, mientras la veo caer suave entre las farolas hacia el empedrado, y resbalar por mi rostro reflejado en el cristal”