poemas de amor, versos húmedos (120)

MONTE OLIMPO

“…En tu cabello hay cáscaras de naranja,
en el deseo una manada de caballos
En tus ojos hay sol, en los labios ganas de comer
La carne huele a hierba después de llover…”

(Tristan Tzara)

Yo,
germen de mundos oscuros
roca ígnea quebrada.

Tú,
un enigma por exfoliar
en el centro de la noche.

Habito bajo la sima.
Si me entregas tu corazón
no te lo devolveré.

Autor: Javier Solé

Fototografía de E_Truska

Apagar el sentido por la lumbre
de tus ojos; iluminar la estancia:
estar a solas contigo, amor mío.

Autor: Raúl Muñoz

Ilustración: Lucie Geffré, “Au Guet” (2012)

Desvelaré las horas del deseo
y haremos el amor.
Me beberé el rocío
de la cálida rosa donde manas.
Brotarán en los dulces humedales
amapolas heridas por la luz.
Serás así, definitivamente,
el cáliz adorado de mis días.
Reposaré en tus ondas,
ya lejos de la ausencia
y aceptarás la dicha de la entrega
que cabalga sobre tu vientre abierto.
Sentirás la presión alada de mis velas
cuando viajo mecido por tu brisa
hasta llegar, vencido,
al abrigo tan dulce de tus labios.

Autor: Miguel Ángel Yusta Pérez

Ilustración: Julio Romero de Torres, “ofrenda al arte del toreo” (1929)

UNA HISTORIA DE AMOR

Se amaban. Era el tiempo
de las primeras lluvias de verano
y se amaban. Los días
fueron como una larga cinta blanca
que rodeara sus cuerpos enlazados.

Pasó un año, tal vez,
y luego tres o siete, y todavía
ellos se amaban muy directamente,
buscándose en la sombra de los parques,
en los lechos furtivos.

No hablaban casi nunca. Ella decía
que la esperaban, que tenía miedo,
y él trabajaba en la oficina,
y miraba el reloj, esperando la hora
de volver a su lado nuevamente.

Eran distintos y se amaban. Él
estaba casado con una rubia idiota,
y ella tenía cuatro hijos
y un marido metódico y alegre
que nunca la entendió.

Se amaban en silencio
como cumpliendo un gran ritual.
Sus vidas eran diferentes,
pero algo muy fuerte les unía, algo
que quedaba cumplido en sus abrazos.

Autor: José Agustín Goytisolo

Ilustración de Evgeniy Monahov

Todo amor es efímero

Ninguna era tan bella como tú
durante aquel fugaz momento en que te amaba:
mi vida entera.
Mientras tú existas…
Mientras tú existas,
mientras mi mirada.
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera…
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba

Autor: Ángel González

Ilustración: Oskar Zwintscher, “Retrato de espejo, esposa del artista” (1901)

DESNUDO

Hay días en que tienes
toda la carne muy mal abotonada
y mis manos te cierran
el cuerpo descarado
los ojos
con los que miras tu desnudo
en los míos te delatan
y eres blanca
con junturas de cárdeno
descenso
manchas de musgo y vuelo
vencido
de cabello que se inclina
lento

Autor: Manuel Vázquez Montalbán

Ilustración de Malcolm Liepke