las cuatro estaciones (175): otoño

DEFINITIVAMENTE

A J. Gil de Biedma

Definitivamente, este otoño
se apresuró lluvioso. Los campos
ven cumplido su deseo. Es otoño.
Es un otoño cálido. ¡Qué si fuera caliente…!
Llevamos más de un año, y no hay resquicio
de que vayamos a mover un dedo.
Me pregunto, se lo pregunto a ustedes:
¿No habrá alguna cuestión a que oponernos:
una arbitrariedad, convenios incumplidos,
Leyes retroactivadas…?
¡No!. Ya sé. No me respondan.
No son problemas nuestros, ¡total!:
un grupo de negrazos, maniatados, drogados,
vuelven al continente de donde no debieron salir nunca;
por otro lado, normas municipales
impiden que los pobres deambulen por las calles.
Y un “señor” catedrático refuerza la teoría
de una raza y un sexo, superior a las otras.
¡y da su explicación! ¡y hasta le escuchan!.
Definitivamente, la lluvia llega
y el otoño avanza borrando de memoria
las aceras.

Autor: Manuela Temporelli Montiel

Ilustración: Peder Severin Kroyer, “Trabajadores forestales franceses en una vía” (1879)