amores cotidianos (345): la primera vez

PURA CURIOSIDAD

No fue el fuego que incendia los cuerpos en las películas.
Tampoco la armonía de dos sexos hamacándose.
Ni fue risas o travesura, como me hubiera gustado.
Nada de eso fue la primera vez.
Fue pura curiosidad,
saber qué hacían las otras chicas
cuando después de bailar los lentos
buscaban con disimulo sus abrigos de paño,
y sin mirar a nadie
se iban acompañadas,
desaparecían en los vidrios empañados
de un auto en pleno invierno.

Autor: Mónica Alicia Spesso