poemas de amor, versos húmedos (113)

INCÓGNITAS DEL CORAZÓN

Busca en mí las incógnitas del corazón.

Recoges de mi interior
la fuente que emano.

Y me desangro en ti toda.
Y te involucras en mí todo.

Pero hay incógnitas del corazón
que anidan en tres laberintos:

aquel en el que entrar,
aquel en el que permanecer,
aquel del que huir.

Autor: Remei González Manzanero 

Ilustración: Dali, “el corazón velado” (1932)

Quise a un hombre,
a dos,
tal vez fueron cincuenta,
acaso un poco más.
Es poca cosa un número,
tan insignificante
contar con los dedos
la capacidad de amar.
Los hombres son hermosos.
Mi corazón,
voraz.

Autor: Mariana Finochietto

Ilustración de Daria Petrilli

Despedida

¿Por qué da esta tristeza tanto frío?
¿Por qué no puedo ni borrar las huellas
que has dejado en mi vida sin herirme
y me duelen las manos si las toco?
¿Por qué da esta tristeza tanta sed?
Este cansancio, ¿no termina nunca?
Lleno un cajón de libros y recuerdos,
y encierro mi alma en él para olvidarte.

Con el pecho vacío me encontrará la noche.

Autor: Victoria León

Fotografía de anka zhuravleva

Probablemente
no me muero por ti (ya sé que es una hipérbole),
pero no hay duda
de que el día se ofrece con un gesto distinto
cuando tú pasas cerca.

Autor: Pilar Blanco Díaz

Ilustración de John Salminen

En las vértebras oscuras
de la noche va mi dolor,
atravesando el puente
bajo las farolas
una mujer,
que soy yo,
arrastra una maleta
con una sola rueda,
repleta de imposibles,
de palabras,
de poemas.
En las horas más tibias,
donde busco tu nombre
y nada encuentro,
donde no hay rastro
de lo que fuimos,
de lo que somos,
de lo que seremos.
Una mujer, que soy yo,
camina con tacones
sobre adoquines
mientras recita un poema
del que no acaba de acordarse,
que hablaba del dolor
y de la noche.
Y que sabe que lleva tu nombre.

Autor: Marta Pumarega Rubio

Ilustración: David Inshaw, “invierno” (2013)

Me masturbo lentamente
sintiendo tu mirada entre mis dedos.
Desemboco a mitad de tus piernas
aullando de felicidad.

Autor: Rakel Rodríguez