yo y los demás (144): papá

PAPÁ

Asomar la cabeza por la ventana y contemplar como mi padre avanza poco a poco por la calle al encuentro del primero de los autobuses, de regreso a casa después de comer. Ha recorrido la ciudad entera de punta a punta para venir este mediodía a comer conmigo el menú diario en una taberna del extrarradio con mantel y servilleta de papel.

Una vez al año -siempre en jueves, por la paella- con los restos de los tickets que en el trabajo me proporcionaban le invitaba al ágape. En mi fuero interno yo le reprochaba su interés por verme sólo cuando era gratis. Fuimos siempre dos desconocidos.

Cuando mamá falleció empezó a visitarme más a menudo, casi cada mes. Siempre en jueves, por la paella. Y empezó también a pagar estos banquetes cercenados por el tiempo y el regreso apresurado a la oficina. Debía emprender casi una expedición con tres autobuses diferentes para llegar desde su minúsculo piso de divorciado -ese que no llegué a visitar ni media docena de veces en veinte años- hasta las torres de la oficina donde yo malgastaba la existencia con absurdos asientos contables. Entonces no sabía -aunque lo intuía- que encontraba -o buscaba- papá en aquella hora y poco que compartíamos. Este mediodía vuelvo a evocar mi ternura al observar como mi padre camina con fragilidad y delicadeza -la elegancia de quienes acompañan a la soledad- mientras espero la llegada de mi única hija y leo en el último verso de un poema “leve sombra fugaz sobre la tierra” y pienso en él, en mi padre, y en su andadura vacilante y en todos los hombres humildes con los que un instante de compañía es toda la eternidad.

Autor: Javier Solé, marzo 2021

Ilustraciones de Lennart Jirlow