Retratos de España (220): diario del confinamiento

Mi cuerpo es una trinchera
levantada sobre monitores de oxígeno.
Me dan pastillas rojas por la mañana.
Me dan pastillas azules por la noche.
He tenido pesadillas con niños
que crecen deformes por las copas
de los árboles.
Las placas dicen que tengo una mancha
en el pecho que se extiende como petróleo
sobre un mar de venas blancas.
Hoy han venido las enfermeras
con mascarillas y guantes
y me han dejado una hoja para firmar
mi consentimiento de muerte.
Su baile de máscaras ha dejado
mi cuerpo extenuado.
La tarde se expande por
las ventanas del hospital
como un tsunami de luz.
Mis hijos no pueden venir a verme.
No pueden coger mi mano.
No puedo recibir su corazón en mi puño.
La neumonía ha quebrado las ramas
de mis pulmones septuagenarios.
Tengo a mis bebés recién nacidos
bebiendo la leche agria de mi pecho.
Tengo a mis padres muertos
dando golpes contra mi conciencia.
Mis manos planchan el blanco
de mi vestido de boda
como un conjuro de paz.
Estoy sola. Aislada en una habitación
con los ojos de la nieve trepando
por el rojo de la sangre que escupo.
Tengo miedo de morir esta noche
y no encontrar el camino
correcto para marcharme.

Autor: Ángela Álvarez Sáez

Ilustración: Emma Cano, “Vértigo”