el aprendiz de brujo (586): esa vida minúscula que traza una epopeya

EL TRÁNSITO DE LAS BALLENAS

Por lo general, la vida es este mar en calma
que ahora observamos desde la terraza del Mercante.
No vamos a bordo de un avión a punto de estrellarse
ni ocupamos las portadas de los suplementos dominicales.
No vamos a poner en marcha una nueva línea de cosméticos
ni a escribir el poema definitivo con las letras del genoma.
Vamos a echar gasolina, al trabajo bajo un paraguas roto,
a sacar la basura, a buscar un buen lugar al sol
viendo el mar a lo lejos. Cambiamos pañales, no de vida.
Pero escuchamos grandes historias en la cola de la pescadería
y bostezamos juntos, y también nos reímos
cuando el viento se lleva de un golpe inesperado
la ridícula pamela de una joven invitada a una boda.
No matamos a Kennedy ni curamos el cáncer.
Dormimos a los niños. Vemos la tele un rato
en el sofá tomando un vino antes de acostarnos.
Y aunque ningún estadio coree nuestros nombres,
celebramos los roces de la piel como un gol por la escuadra,
nos burlamos del tiempo y dormimos a pierna suelta
confiando en que, cuando nos despertemos,
el amor siga ahí. Al borde de la cama.
como el pan a la puerta de un local que aún no ha abierto.

Autor: Julio Rodríguez

Ilustración: Nicolae Vermont, “Vedere din port”