amores cotidianos (285): lluvia sobre los amantes

LLUVIA EN EL VALLE 

Una lluvia persistente amenaza la ropa tendida en el altozano. El cierzo, sólo el viento colérico del norte -enamorado en secreto de la doncella- podría decretar el final del diluvio, permitiendo al herrero desposarse con la zagala.

“Será mía o de nadie”, balbucea iracundo el aquilón.

Siete días de tormenta y el camino de la ermita infranqueable por el barro. El viento, lascivo y cruel, celoso y feroz, rasga el embozo que cubre la tez de los amantes; siembra la vega de un estallido inenarrable y las campanas anuncian con redoble el triunfo fúnebre del averno. El lecho era un lodazal impuro con telas tintadas de sangre.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Georges Morren, “Corando a Roupa” (1894)