Cinco poemas de Gabriel A. Jacovkis

13.
En la orilla del mar
el niño juega con su pato de goma.
Lo monta, lo cabalga
y el pato avanza
indiferente a la vital función
de mantener a su pequeño jinete
flotando.
La madre vigila la escena
desde la arena suave
mientras el pato mira
a ese otro niño que flota
ya sin necesidad
de que nadie cuide de él.

16.
El observador de aves
pasa horas sentado en un médano.
Sólo los láridos le interesan.
Atrapa las imágenes
de las gaviotas volando
a diez metros sobre el mar.
El hombre está entrenado
para mirar siempre a la misma altura
sin bajar nunca los prismáticos.
Estudia el comportamiento
de las aves cuando vuelan
a diez metros de altura.
Nunca más abajo.
Jamás a nivel del mar
donde suceden otras cosas.

18.
El barro que se forma
en las calles cuando llueve
resulta de la mezcla
de tierra y agua.
Puede servir para hacer un botijo
en el que el agua cristalina
entona un alegre canto
cuando lo inclinamos
para que el hilo líquido
nos quite la sed.
También sirve para que los niños descalzos
caminen sobre él.
Entonces el lodo
inunda sus pies.
También sus manos
y su cara
y la ropa.
Toda la ropa.
Hasta que el niño se confunde
con la calle del campo
con el alambre del campo
con la sed del campo
con el hambre del campo
con el agua que se bebe en el campo.
Y otros niños lo pisan
y los adultos lo pisan
hasta que deja de ser niño.
Y no será jamás vasija.
Ni muñeco ni cerámica.
Pero no dejará nunca de ser barro.

23.
El mecanismo que calienta
las patas de los pingüinos
es de un diseño perfecto.
Los pingüinos permanecen
sobre el hielo sin congelarse:
la sangre de las arterias
calienta a la de las venas.
Pero no todos tienen
la suerte de los pingüinos.
A los abandonados
los pies se les tiñen de azul.
También las manos,
la nariz
las orejas.
También el corazón.
También el cerebro.
A eso se le llama morir de frío.
Cuando hay suerte
y la temperatura sube
dejan de morir congelados.
Simplemente
mueren de hambre.

31.
Nunca llegó a saber
qué color tiene
el final del viaje.
Nunca pudo olvidar
el color que tiene el principio

Autor: Gabriel A. Jacovkis

Del poemario “De la ignominia, viaje del infierno al infierno” (Amargord, 2018)

Fuente original: https://paramiuncortado.wordpress.com/de-la-ignominia/

Ilustraciones, por este orden: David Alexander Colville, David Alexander Colville, Niños reflejados en un charco en Idomeni (Manu Brabo), Kalle Kataila y “Lampedusa” (Michelle Rogers).