en los acantilados de Moher

BANSHEE

Llevo a tu descendiente no nacido de mi mano. Estamos frente a los acantilados de Moher. Yo no hablo; los vivos, séquito silente de los ausentes. Él esconde pequeñas piedras talladas para ti en los bolsillos de mi gabán. Estos guijarros son los versos de Machado en Colliure. Mil gaviotas en círculos concéntricos. El martillo del océano en las rocas. El clamor del viento en el promontorio. Y yo: no puedo oírte. Muero sin tu voz. Advierto sólo el llanto de la mujer con sudario. El infortunio, hija, se obstina en no ignorarnos. El miedo gravita mientras el confín se ensancha. Súbito, evoco aquellas tus tardes del cinco de enero en este crepúsculo de verano.

Autor: Javier Solé, julio 2018

Ilustración: Laura Knight, “On the Cliffs”

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