doble identidad

Por la ventana enmohecida un anciano frágil escudriña el horizonte. La saliva en la barbilla se columpia hasta formar lamparones en la ropa y el calzado.

El octogenario mira el infinito con indiferencia.

No está ni sorprendido ni asustado. Ya nada puede impresionarle ni tampoco nada puede atemorizarlo.

Se superpone a esta imagen otra de un niño que se balancea furioso en una silla de mimbre. Golpea su cabeza en el respaldo. Es un gesto violento. Rezuma rabia. Dirigido contra sí mismo pero también contra quien lo observa. Se sabe espiado.

Me pregunto dónde estoy yo. Si soy alguno de esos dos sujetos; el nieto o el abuelo. O si soy ambos. Puede que exista entre el niño y el viejo un vínculo sostenido en el tiempo. O no. Puede que yo sea la bisagra entre ambos, la conjunción copulativa -o disyuntiva- entre oraciones, la traslación entre las imágenes. El fundido que las une y las separa. El negro del silencio. La oscuridad.

Autor: Javier Solé, noviembre 2017

Ilustración de Lita Cabellut

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