soledad

Cada mañana el hombre enjuto, de pelo canoso, levemente encorvado y mal alimentado, descuidado en la vestimenta y sin afeitar, con un rostro apagado, camina empujado por la correa del perro de su esposa y acompañado por la tristeza.

Tiene todo el día por delante para ejecutar sin ánimo las tres o cuatro gestiones irrelevantes, sin apenas una pizca de importancia, que la intendencia doméstica le exige realizar pero las hace a primerísima hora del día pues viene de una noche triste y larga a la que precedió una tarde aburrida y monótona.

Los días se suceden indiferenciados; algún día el sol se esconde en unas nubes grises, otras luce espléndido y demoledor, unas pocas veces llueve de forma tímida y apocada y sólo en muy escasas ocasiones una tormenta descarga su ira en este barrio periférico donde los niños juegan en la calle bajo la atenta vigilancia de abuelas prematuramente jubiladas en una empresa textil deslocalizada.

Este hombre que arrastra toda su tristeza, su minúsculo futuro y una carretilla llena de recuerdos es el mismo que hace años paseaba por la alameda, cogido del brazo de una mujer afable, inmensamente gorda y feliz, de respiración agitada pero mirada dulce, que sucumbió en unos pocos meses de un cáncer. Fue una enfermedad tan intensa y breve que el hombre quiere creer a veces fue un mal sueño.

Pero luego, entre la ropa sucia sólo hay calcetines y calzoncillos. No tiende nunca ni un sostén, ni una blusa, ni una falda. Y mientras la escasa ropa del hombre viudo da vueltas en el tambor de la lavadora mi vecino se siente solo… hasta que el perro de su esposa muerta le lame la mano.

Hoy, al mirar por la ventana de la cocina y quedarme unos minutos absorto pensando en Laia, he visto al hombre enjuto, de pelo canoso, aspecto desaliñado, que caminaba sin la correa del perro.

Me temo que ahora si estamos los dos definitivamente sin nadie.

Autor: Javier Solé, agosto 2014

Ilustración de Gary Bunt

Relato incluido en la versión impresa de “Golondrinas suicidas” (ISBN 978-84-9115-967-4)

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One comment on “soledad

  1. Gracias, Javier, por estos textos que reflejan los sentimientos de tanta gente con la que nos cruzamos por las calles. Buen verano.

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