Poemas de Begoña Abad (VI)

 

15181532_1256305274426692_2879847488775119048_nLa vida es un espacio
en el que perdonar
y en el que conseguir
ser perdonados.
Todo lo que ocurre en medio
carece de importancia
pero nos hace muy infelices.

 

Es fácil que con los años
almacenes dinero
y que con él te compres
una casita, un coche,
una finca, un caballo,
un yate, una mansión.
Es incluso probabledegas-frente-al-espejo-1889
que llegues a ser ministro
que te pases de listo
y compres un país.
A estas alturas del poema
es posible que tengas
damas en propiedad,
por eso me gusta tanto
seguir escribiendo versos
en los que comunicarte
que mis pestañas,
ya ves tan poca cosa,
andan sueltas,
que mis pies y mis manos
ya no te pertenecen
y que mi libertad
no está en venta.
Que no podrás tenerme en propiedad.

Ilustración: Edgar Degas, “frente al espejo” (1889)

Parir un poema en cuclillas.
No saber nunca donde poner la X en las encuestas.
No comprar lotería ni para la rifa de vivir del cuento.
Pasarme las horas vivas en un poemafrancoise-collandre-04
y llevármelo en el bolso por si lo olvido.
Dar conversación en lugar de limosna.
Querer tener un grillo hospedado en mi casa.
No evadir el capital, ni el miedo.
Decir lo que pienso y lo que siento,
o sea, vivir en pelotas en invierno.
Mirar a los ojos cuando hablo.
Tener bajo el colesterol y alta la adrenalina.
Estar, cuanto más sobria, más desinhibida.
Definitivamente, soy carne de cañón.

Ilustración de Francoise Collandre

ORDEN

Me enseñaron a ordenar los cajones,
la ropa de invierno y de verano,
los folios, las cuartillas,
los libros por orden alfabético.
Las fotos por fechas,oleg-sheludyakov-14
las cazuelas por tamaños,
las tazas de café, sólo, con leche…
Los cubiertos de carne, de pescado.
Las bebidas ligeras y las otras.
Las lejías, detergentes y los trapos
de usar para cristales
o para desengrasar alicatados.
Me enseñaron a ordenar mantelerías
A organizar maletas,
a mantener un frigo bien surtido
y a etiquetar debidamente el congelado.
Nadie me ha enseñado todavía
cómo se ordenan los besos
nadie debe saberlo, o lo callan.
He aprendido a solas, como se aprenden
todas las cosas que sirven para andar por la vida
en todo tiempo, a todas horas,
haga frío o calor,
estés acompañada o sigas sola.

Ilustración de Oleg Sheludyakov  

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