Dos poemas de José Luis García Herrera

ACTA DE FE

john-frederick-peto-snaturaleza-muerta-con-candeladro-1890

No pretendo ir más allá de donde he venido.
Que sean otros quienes jueguen su fortuna
en saltos de acrobacia y búsquedas sin norte
en el amplio claustro de las huellas lejanas.
Sólo sé que anhelo conocerme a mí mismo
desde los roquedales de la soledad y desde el mar
que tiñe de azul la sal de mis palabras.
Quede la eternidad en el mármol rojo de la ira
y en la placa oxidada de la envidia. No deseo
beberme la pócima secreta de la inmortalidad
ni dejar en mis versos el perfume agreste
que despliegan las hierbas en el camposanto.
Al fin, soy nada más que alma en pena
con tiempo hipotecado, deudor de un amor de mujer
que no merezco, afortunado aprendiz de poeta
que halló felicidad haciendo lo que más quería:
amar y ser amado,
y escribir.

Ilustración: John Frederick Peto, “Naturaleza muerta con candelabro” (1890)

margarita-sikorskaia-10

Se escribe la vida para salvarla de la muerte.
Se escribe para que alguien recuerde que vivimos.
Se escribe para que la sangre, sobre la piedra,
adquiera la gravedad sonora de la herida
y el grito perdure sobre la marea del viento.
Se escribe con el filo de la espada, con la llama
rugiendo en la boca de la tea, con la pólvora
dictando los capítulos del fuego y de la muerte.
Se escribe la vida para gestar la luz de la leyenda.
Se escribe para borrar las huellas de los sótanos.
Se escribe para que la sangre no quede muda
sobre el pulso callado y frío de la piedra.
Se escribe para gloria de los héroes anónimos;
para los hijos que no fueron padres
y para los padres que lloraron hijos en silencio.
Se escribe con la voz oxidada de los metales,
con la rabia del golpe que nace en las entrañas,
con el mordisco azul de la tormenta
que nos arranca el temor antiguo de la infancia.
Se escribe la vida para escapar del frío de la noche.
Se escribe para que alguien nos rescate del olvido.
Se escribe para que recuerden que estuvimos aquí,
contemplando el río desde las almenas, defendiendo
las torres y las murallas que sostienen el perfil del castillo.
Se escribe la vida para salvarnos del hielo del olvido,
como un escudo teñido con sílabas de sangre.
Escribimos para salvarnos de la muerte.

Ilustración de Margarita Sikorskaia

Ver también: https://fragmentsdevida.wordpress.com/2016/10/27/el-paisaje-interior-en-la-poesia-de-jose-luis-garcia-herrera/

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