Poemas de Corina Oproae con pinturas de Jakub Schikaneder

De su poemario “Mil y una muertes” (La Garúa Editorial, 2016):

Y HOY, ¿QUÉ TE DIRÍA?

Y hoy, ¿qué te diría
si te me aparecieras?
Que sueño con tus manos
tapándome los ojosjakub-schikaneder-atardecer-en-invierno-1899
mientras desando muda
caminos ya olvidados.
Que deletreo el miedo
en bosques muy cercanos.
Que digo soledades
asidas a tu ausencia.
Que el trigo ya segado
persiste en la memoria
herido de amapolas.
Que el color de tu risa
se rasga en la orilla.
Que lloro en silencio
debajo de tu noche.
Que nazco cada día
de la misma placenta
dormida en sueño firme
de quien nos da la vida.
Que vacié la casajakub-schikaneder-05
y pinté las paredes
de blanco y de olvido.
Que ya nadie te sabe,
no queda ningún rastro.
Lo guardo todo dentro,
quiero que esté a salvo
al menos para siempre
si falta el por ahora.
Pero sigues ausente.
Nada puedo decirte.
Me queda solamente
vivirte en un poema
escrito en alfabeto
que arranco del recuerdo,
con tinta ya indeleble
en muros de leyenda
que no se me derrumban.
Los traspaso atenta
sin falta de milagros.
Un poema que ríe
y llora y se enfada.
Un poema en que vivo
más libre que en la vida.
Un poema en que muero
cada vez que renazco.

ANÁSTASIS

Murió de noche.
La lloré tres díasjakub-schikaneder-01
y luego me senté paciente a su lado
esperando que resucitase.

Me habían explicado
que alguien de entre nosotros,
que era santo,
había resucitado
al tercer día
y había subido al cielo.

Ella también era santa, pensé,
y mientras esperaba,
tenía el corazón encogido
por si en vez de quedarse
subiría al cielo
ella también.

LA RUTINA DE LA MUERTE

De buena mañana
la muerte camina cogida de mi mano.

A veces se atreve
y me coge por la cintura,
Me embriaga con su falsa inexistencia,
,e oscurece fantasmagórica y endeble.jakub-schikaneder-el-ultimo-viaje-1890
Me somete.

Yo la obedezco
y sigo caminando.

Me olvido de su presencia
a media mañana,
pero ella se prepara una buena comida
y se nutre de mi alma.

A la hora del ocaso,
finge que se apiada
y me trae almas queridas.

Me las deja prestadas en sueños
ignorando que he ido construyendo
mi propio museo sentimental
hecho de palabras, gestos y miradas,
cuyo secreto guardián es el recuerdo.

Y ahí, ella sabe entrar todavía.

Ilustraciones de Jakub Schikaneder : “atardecer en invierno” (1899), “anciana sentada en la habitación” (1897), “El último viaje” (1890) y “Dead Girl” (1909)

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