dos tres uno seis

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capturaAlgunos de tus amigos empujaban una de esas mastodónticas escaleras que sirven para alcanzar los nichos más altos. Después de saludarles, he ayudado a desplazar esa aparatosa estructura metálica hasta tu morada y he desaparecido discretamente para dejarles solos con su ofrenda. Portaban un ramo de flores y en su rostro había una combinación de pena y orgullo.

Tu hermana ha escogido expresamente este día para grabarse un tatuaje. Sí, ya veo que estás sorprendida porque se lo grabé e intrigada por saber qué es. Pues no te lo pienso decir. Pero no cabe duda alguna forma parte de su personal e íntima manera de rendirte homenaje.

Cuando tus amigos abandonaban el cementerio he regresado y les he dado -emocionado- las gracias. Me he quedado un rato merodeando cerca de tu tumba y he vuelto a casa. No había en el cielo ninguna nube.

Era diecisiete de agosto. Tu aniversario. Hacía calor, pero yo tenía frío.

Hoy es doce de septiembre y casi todos los estudiantes reanudan sus ocupaciones. Las flores ya no están, pero la escalera sigue estacionada en el mismo nicho.

Autor: Javier Solé, septiembre 2016

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