los planes imposibles

A Lluís,

les ferides del cos mai són eternes

Albert comenzó a ponerse nervioso y temió lo peor cuando al final del verano telefoneó a su hermano LLuis y el móvil sonó varias veces antes de que una operadora anunciase con una voz aséptica que el usuario no responde o está fuera de cobertura. Repitió la llamada dos o tres veces más, con creciente desasosiego.

Un poco más tarde, apenas una hora después, desde el servicio de urgencias del hospital el administrativo de guardia confirmó en una llamada al móvil de Albert que Lluis había sido arrollado por un camión de basuras. Pronóstico: muy grave.

No interesa relatar aquí, salvo que estudies medicina o tu afición por lo melodramático sea una enfermedad incurable, los pormenores de las sucesivas intervenciones a que Lluis fue sometido. Basta decir que la hospitalización puso a prueba tanto la solidaridad de sus amigos como la resistencia de Lluis, a quien el accidente pillaba en horas bajas. Desempleado sin prestación, divorciado, cincuenta y tantos años, un hijo esquivo… En aquellas interminables jornadas, y en todas las noches de negro silencio, hizo Lluis algunos planes, y la enfermera de la planta catorce lo vio infinidad de veces llorar calladamente. Entre los planes trenzados por Lluis abundaban las buenas intenciones; acometería una nueva redacción del curriculum vitae, afrontaría las diferencias irreconciliables con su ex, pondría todo su empeño en recuperar la estimación y el respeto de su hijo, incluso pintaría de algún color cálido el piso.

Nada más salir del hospital, en la misma entrada principal los planes se desvanecieron. Tanto tiempo urdiendo el futuro para que éste sea salvajemente diezmado.

chica de verde

Allí estaba ella, la enfermera de la planta catorce. Con un gorro verde de lana, las manos en los bolsillos para combatir el frío de enero, una bufanda también verde que colgaba hasta los pies, una sonrisa invitando a la felicidad.

Imposible no sucumbir.

Es lo que tienen algunas mujeres. Los planes con ellas o no duran o son, sencillamente, imposibles.

Autor: Javier Solé, enero 2014

Relato incluido en la versión impresa de “Golondrinas suicidas” (ISBN 978-84-9115-967-4)

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