La poesía del dolor. Poemas esencialistas de L.M. Rabanal

“La poesía no es más que una manipulación continuada de la verdad, la inocencia y el dolor” (L.M. Rabanal)

Manuel López Villaseñor - el corredor (1976)Blanco y gris
como el excremento de los dioses.
Paredes que encubren el dolor
intenso y ruin de los vencidos,
pasillos sucios
donde mejor acribillar la puta noche.
El desahuciado atisba entre sus muslos
y bebe de su orina con cuidado.
Y recuerda otra ciudad pero sin nombre.
Bajo su negra almohada viven grillos
que agonizan.

Ilustración: M. López Villaseñor, “el corredor” (1976)

Fuente original:

https://luismiguelrabanal.wordpress.com/2009/05/08/postales-de-ciudad-pequena-2/

Amanece deprisa,
la salud
que se escapa
con sus lenguasFriedrich - Hill and Ploughed Field near Dresden (1824)
muy finas de trapo.
Los vencejos
se han ido,
hay pedos de lobo.
Hay niñas
que sollozan
por nada.
Mira su rostro,
ha visto algo allí
que no estaba
el domingo.
Se cree mayor
porque sabe palabras
antiguas, vulva
y corsarios.

Ilustración: Friedrich, “Hill and Ploughed Field near Dresden” (1824)

Yo tuve mi cuerpo encadenado una vez
a la probabilidad de ser angosto,
escasamente enumerable y oportuno, fui de súbito
alguien que responde a las preguntas más brutales
con el recuerdo de los días dulces, esos que acontecen
lo mismo que un fulgor nos quemará en la boca.
Pensaba en las palabras asombradas
que el atardecer hacía huir con su chaqueta beige
y bajo los árboles crecía un musgo amarillento y triste,
una forma más de la pereza,Safet Zec - 08
el cisne muerto de ojos devastados.
Yo siempre creí en mi propia desolación
y habitaba un mundo descompuesto, mostrándome
su sangre o su miseria y construyendo con mis manos
todavía páginas sin rencor repletas de ternura,
pero lo que fue entonces veredicto horroroso
de las noches casi bárbaras
hoy ya ha sido disuelto en el vodka taciturno
de ciertas muchachas amigas de su placer si pasa.
A menudo me digo que enfermar es hermoso.
Quiero ahora encontrar la senda que borró la bruma
de todos los lugares que amaba, el amor
hecho de pie detrás de las casonas como un susto
y al aproximarse a mí su rostro el humo lo desplazaba
a la soledad,
al desmayo de saberse ya empedernido y roto.
Mis brazos también buscaban la saciedad
para vencer las ansias de vivir al margen de la vida,
y crecí dentro de ese engaño.

Fuente original: https://luismiguelrabanal.wordpress.com/2009/05/20/un-poema-de-cancer-de-invierno/

Ilustración de Safet Zec

HABITACIÓN 114

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
La que falta, la que se rompe
siempre en pedazos a la hora
de la siesta. La que se agita al salir
de casa porque diluvia,
nada que alegar si no fuéramos
nosotros los otros.
Besa su frente y sobre su piel ordena
las gominolas restantes. No
más rezos al atardecer. Basta
de futuros aciagos, cuando
despierta y sonríe y es inevitable
conformarse con la vida
estragada.
La que ayuda a derramar
la botella de cera en el fuego.
La que amó lo indecible y se nublan
sus ojos. La que aguarda a que lleguen
antídotos, los más diminutos,
los que no sobrecogen.
La que falta.
La miras llorar. Escuchas la voz
de una sangre perversa. Tubos
con helado con que acompañar
las grageas marrones y ampollas
de orina. Se vuelve hacia ti.
Estás solo.

Ilustración de Emma Cano, “epidural a una anciana”

Fuente original: https://luismiguelrabanal.wordpress.com/2014/04/15/en-trianarts-2/

Camino de Ceide

Henri Le Sidaner - La choza en los lindes del bosque, Étaples (1893)
De la mano de la infancia, vistiendo los frutales
con mi intemperie y llovizna.
Dentro de las casas ya habita el invierno, su túnica
es triste como el murmullo que pasa a mi lado,
paseando la tardecina pleno de nostalgia y de nubes.
En este camino, una vez, besé los labios radiantes
de una niña llamada ternura.
Apenas recuerdo el color de sus ojos, las ramas
de su lengua. Tan sólo sé que fue hace tiempo
de este atardecer de soledad y de frío.
Dentro de las casas se vacía la leña, y alguien,
acaso sea un hombre muy roto, remueve en sus manos
la furia del espejo y olvida las horas.
Camino de Ceide que conduce a la noche.

Fuente original: https://luismiguelrabanal.wordpress.com/2008/02/26/camino-de-ceide/

Ilustración: Henri Le Sidaner, “La choza en los lindes del bosque, Étaples” (1893)


RabanalLuis Miguel Rabanal (Riello, 1957), poeta leonés, residente en Asturias, con una larga trayectoria donde nos descubre una poesía de corte esencialista. Aborda en un lenguaje marcadamente narrativo la nostalgia de la vida inocente, el erotismo, el dolor, la ausencia y la soledad. Poesía del sufrimiento entretejida en imágenes poderosas que provienen de la oscuridad proyectándose en la luz, sabiamente desiluminada.

“Yo pongo la voz. El poema se escribe solo.” (L.M. Rabanal)

Anuncis

4 comments on “La poesía del dolor. Poemas esencialistas de L.M. Rabanal

  1. Retroenllaç: En el blog Fragments de vida | Más palabras para olvidar

  2. Retroenllaç: • | J

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s