yo y los demás (60): hermanas

Un relato de Begoña Abad que lleva por título MARTA Y MARÍA y que se incluye en su delicioso libro de relatos “CUENTOS DETRÁS DE LA PUERTA”:Iman Maleki - Sisters and a book

Marta y María habían venido al mundo el mismo día, con escasos minutos de diferencia y habían permanecido tan unidas como lo estuvieron los nueve meses de gestación.

Juntas pasaron los primeros sustos, las primeras caídas, los primeros sollozos al separarse de sus padres para ir a la guardería primero y al colegio después. Juntas soportaron las paperas, los catarros y juntas se consolaron y se rieron luego del recuerdo que aquellas andanzas les traían.

Juntas aprendieron a nadar, a montar en bicicleta y vencieron las primeras dificultades con la física, ambas iban por letras claramente.

Pasaron el duro tránsito de la niñez a la adolescencia, de la mano invisible que parecía repartirles la vida a partes iguales.

Aparecieron de pronto convertidas en dos preciosas mujeres estrenando primavera a sus dieciocho años. Esbeltas, de piel morena, hermosos ojos verdes y una preciosa melena negra que era la envidia de todo el que se cruzara en su camino.

Conocieron a la par ese tiempo que nos cuelga de las higueras y nos hace mirarlo todo desde allí, como si el mundo hubiera dejado de ser y sólo se viviera para sentir.
Desordenado el pensamiento y la voluntad para otra cosa.

Marta y María se guardaban los secretos y cómplices siempre, se sentían fuertes, unidas, felices.

Imants SilkansUna terrible mañana de un otoño que comenzaba frío, las cogió de sorpresa y las bajó de golpe a la realidad. Marta se descubrió un bulto en el pecho izquierdo y por primera vez algo no fue compartido, María no tenía el mismo bulto.

Comenzó un calvario de pruebas y médicos, de incertidumbre y angustia. Luego vino el horror del quirófano, la traumática intervención y María sintió que la desigualdad esta vez jugaba a su favor y no podía hacer nada para evitarlo.

El cuerpo de Marta sufría las consecuencias, una cicatriz reciente que la mortificaba, había adelgazado mucho y sus ojos se veían hundidos, tristes y apagados y aún quedaba otro descenso al infierno, la quimioterapia que haría desaparecer la hermosa melena de modo irremediable. Aquella última noticia acabó de hundirla.

Fue la noche más triste de sus vidas. Marta lloró sin que María pudiera consolarla por primera vez.

A la mañana siguiente María apareció con la cabeza afeitada. Sólo encontró ese modo de compartir la pena de su hermana.

Autor: Begoña Abad

Ilustraciones: Iman Maleki, “Sisters and a book” y Imants Silkans

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