Double funk

2014 (01) Festival SDA 16No es infrecuente ver por el paseo central de la Rambla Marina que une el barrio con el centro a dos jóvenes hermanas tan tremendamente parecidas que algún vecino incluso cree son mellizas. Ejecutan con perfecta precisión una coreografía de hip-hop que han preparado durante el verano anterior y que han presentado en el festival de la Escuela de Baile una sola vez.

La mayoría de los viandantes ven a una sola de las hermanas y sospechan no es normal la forma con la que ésta discute con la sombra que el sol proyecta en el asfalto. Y también ilógico reproche a la otra –la sombra- los errores que son, en verdad, fruto de si misma. Por eso, la sombra a veces se enfada con su hermana mayor, se sienta en un banco y durante cinco largo minutos –puede incluso que sean siete- ninguna de las dos dice nada. Luego todo parece indicar hacen las paces, se dan un abrazo y vuelven a su coreografía. Se diría que no se cansan nunca de perfeccionar los movimientos, de mejorar la coordinación, de sentirse juntas.

Una chica menuda, Izaskun –la profe de locking-, las espera al final de la rambla, en una plaza dominada por una estructura metálica feísima. No las riñe, tan solo sugiere con cariño que pueden hacerlo mejor, pulir algún criss cross.

Alguna tarde de mayo, la hermana mayor estudia en la habitación y siente el agobio de los inminentes exámenes y la tristeza de la soledad. Entonces deja a un lado los libros e invita a la sombra de su hermana ausente a repetir por enésima vez la coreografía que sólo un día, en sesión de mañana y tarde, bailaron ante sus compañeros un domingo de enero, escasamente treinta y ocho días antes del entierro de la pequeña.

2014 (01) Festival SDA 03Sus padres no dejan de ver el video de esa única actuación, entre sollozos inacabables, en una combinación extraña donde anidan a partes iguales la rabia y la amargura.

La música de Amèlie, con la que se inicia la actuación de las jóvenes, es la deliciosa melodía que escuchan los vecinos del inmueble desde febrero.

Autor: Javier Solé, marzo 2014

Del libro “Bombyx mori” (ISBN 978-84-9095-196-5)

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4 comments on “Double funk

  1. ¿Qué puedo decirte, Javier? Yo llevo “bailando” con la sombra de mi hermana casi diez años. Y no, no se desvanece nunca. Tampoco quiero que lo haga, ¿Se desvanece el dolor? Se aminora. Pero el recuerdo sigue incólume, y el amor, también.
    Recuérdale a tu hija que no habrá un solo día, un solo instante, por el resto de su vida, en el que deje de bailar con la sombra de su hermana. Y que ese baile seguirá haciéndola feliz. Porque haberla tenido, haber podido bailar a su lado todo el tiempo en que estuvo junto a ella, es el mejor regalo que recibió y que probablemente recibirá jamás. Y que esa dicha compensa con creces el dolor tan devastador de haberla perdido.

    • Probablemente sea este vídeo el que más veces he visto. Puedo admirar la osadía de Ángel en Street quad, la vitalidad de Izaskun en Jamais Vu o la elegancia de Roger en Bcn lock o el virtuosismo de los tres y el entusiasmo de cualquiera de los bailarines de Street Dance Área pero yo, por razones estrictamente sentimentales, escogeré siempre, sin dudarlo, éste.

      Se grabo en el Festival de SDA el 19 de enero y es la última actuación de Laia y la primera y única de Double Funk. Hay de esta pareja videos deliciosos de los innumerable ensayos de esta coreografía –tiempo habrá de ver alguno de ellos- pero ese día fue cuando en dos únicas sesiones de mañana y tarde –y yo tonto me perdí una- estrenaron ante sus amigos de la Escuela de Danzas Urbanas el número de baile urdido en las tardes largas del verano y las breves del otoño, Más de cuatro meses en apenas poco más de dos minutos.

      En aquellas fechas Laia ya padecía los primeros síntomas de la enfermedad, y acudió al festival con visión doble, prueba irrefutable del coraje y la ilusión con la que bailaba y de lo contenta que estaba rodeada de sus amigos del hip hop.

      La ironía del destino ha trazado una paradoja amarga: el vídeo que yo más veces he visto es el que Laia no vio nunca. En la red desde el 13/02 ella ya estaba ingresada y con los efectos devastadores de un agravamiento que sólo tardaría diez días en hacerla desaparecer.

      Yo creía que lo había visto pero Esther me confirmo hace muy poco, ante mis insistentes pesquisas, que se lo propuso varias veces en el hospital pero que Laia le dijo siempre que no le apetecía, que no se encontraba con ganas. Yo creo que tenía miedo de que verlo le produjera una tristeza incompatible con su sonrisa. Y no lo vio. Será por eso, por lo de la tristeza digo, que yo no dejo de verlo.

  2. Retroenllaç: Bombyx mori: Gracias a todos por acordaros de mí | Fragments de vida

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