los objetos inanimados del piso de la calle Guipúzcoa

Antonio Capel - 01

Con los objetos perecen las personas y, en ocasiones, los sentimientos que albergamos.

¿Qué será de las colecciones que reclutamos cuando ya no estemos? Quizás los formatos tecnológicos estarán tan avanzados que los bisnietos los verán como una simple reliquia, una pila de trastos viejos que a duras penas les provocan dos lágrimas; objetos inútiles e inservibles que atesoran una época pretérita; el padre de su padre los coleccionaba… Polvo eres y en polvo te convertirás. Las cassettes, los discos de vinilo, los videos de todo el cine mudo, Magic English para Esther y Laia, Cine & Música de Planeta, Pintura universal…

Todas las noches en vela que mi madre paso leyendo novelas, los pedidos del Círculo de Lectores que llenan las estanterías; novela histórica, novela romántica, teatro de vanguardia, poesía hispanoamericana… la enciclopedia Sopena de tapa dura color rojo con todos los volúmenes juntos en estricto y escrupuloso estado de revista; ni una mota de polvo. Los premios Planeta ordenados por año, una oferta irresistible de un vendedor a domicilio, los reportajes de la historia y las biografías célebres, que el niño parece estudioso. Y en el centro de la estantería una figurita de vidrio de esas que hacen en Murano (¿o es Burano?).

Papeles que resistieron toda una vida. Y una mañana de diciembre, tras la homilía del entierro, perecieron en el olvido y, callados, lloran en silencio año tras año hasta que unas nuevas manos acaricien las hojas amarillas que renacen como las cerezas en abril en el valle del Jerte.

Pero los libros que vendiste en el Mercado de San Antonio, aquellos que arrojaste a la hoguera o los que prestaste y no te devolvieron, aquellos no renacerán y te añoran a ti tanto como tú evocas la felicidad que con ellos viviste y que es ahora mera quimera.

El clown de cristal de Murano (¿o es Burano?) asiste impasible a este descorazonador final. Ni llorar puede, es un superviviente; restos de cola instantánea se adhieren a su frágil cuerpo.

Son lágrimas y cicatrices, las dos cosas a la vez.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Antonio Capel

Relato incluido en la versión impresa de “Golondrinas suicidas” (ISBN 978-84-9115-967-4)

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