Evocación fallida en mañana de octubre: Rehén de la memoria, prisionero del futuro

“Rehén de la memoria,
rememoro el olvido,
ese gran simulacro repleto de fantasmas
que arrastran
su silencio
hacia el abismo.

Como el ilusionista
que dibuja pañuelos en la seda del aire,
me guardo inútilmente una paloma
quebrada en las trincheras de la noche”

(Rosa Acquaroni,  fragmento del poema  “En el fondo el olvido”)

Con el transcurso del tiempo las cosas importantes se diluyen como un mísero azucarillo. Finalmente, nuestra memoria está colmada de pequeños acontecimientos irrelevantes, detalles minúsculos sin importancia, momentos fugaces irrepetibles… Toda nuestra vida queda fijada en aquellaa fotografíaa poco conseguidaa que un día desechaste, instantáneas desenfocadas, cuerpos incompletos. Los despojos de tu pasado son ahora los manjares de tu futuro.

Deambulando por las calles de mi infancia, en el barrio que abandoné, no sentía nostalgia sino rabia. Rabia al percibir que los recuerdos del pasado no siempre fluyen con energía y con  ganas.

Este caminar con rumbo pero sin norte por las calles de una ciudad ya inhóspita, en un barrio desdibujado, repleto de gentes desconocidas. De viejas calles completamente nuevas, de recuerdos imprecisos en la memoria y fríos como témpanos, que arden sin rescoldo.

Manuel López Villaseñor - Del tiempo encontrado (1978)

Y transito por el interior de la vivienda familiar trenzando coartadas con la memoria sin conseguirlo: voces apagadas de fiestas de aniversarios, aromas de manjares suculentos en ágapes. La mirada fija escudriñando la luz pálida de la ventana del patio donde un vecino fuma a escondidas o el sabor de las propias lágrimas la mayoría de las tardes de invierno. Besos mecánicos de buenas noches no suplen ahora a los abrazos no dados.  Y el tacto del propio sexo, enhiesto, en las noches, todas las noches, de la adolescencia perdida.

En esta evocación fallida de una mañana de octubre hay también miedo. Seguramente el problema radica en que todavía no sabes si antes fuiste feliz o es ahora que eres infeliz. En cualquier caso de lo que si estás completamente seguro es que la magia se ha acabado y que el camino que queda es cuesta arriba y conduce a ninguna parte.

1971 Javier deportista“No es el de la niñez,
aquellas mañanas de diciembre,
a lo largo del río,
hacia el colegio,
ni se trata tampoco de aquel otro
que te sorprendería
años después
más de una madrugada
dando tumbos.
No, este es distinto, este
da miedo:
viene
del futuro”

(Karmelo Iribarren: “Intuición del frío”)

Ilustraciones: Manuel López Villaseñor, “Del tiempo encontrado” (1978) y fotografía de Javier de 1971 en el balcón del piso familiar de la calle Guipúzcoa.

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